Ir al contenido principal

NO ME DIGAS ADIÓS, AÚN ESTOY CONTIGO. La fragilidad y hermosura de las mariposas (XX)


ESTHER

 

“ La vida da muchas vueltas, y nada es seguro. Ahora he vuelto a tu lado, y ignoro que pasará mañana. Quizás no importe. Quizás sea irreal...Aunque las mariposas se han despertado de su letárgico sueño. No, por fin ha ocurrido el milagro. No lo estropees con tus malditos miedos e inseguridades.

 

Por fin estoy a tu lado, Maca. Y no me importa nada más. Desde que nos hemos reencontrado solo nos hemos separado media hora. Yo no quería dejarte por miedo de qué te desvanecieras y no pudiera alcanzarte nunca más. No quiero volver a perderte. Por esto, te prometo no separarme de ti.

 

¿Qué pretendía cuando me fui a “Kaikas”? Posiblemente ayudar a la pobre gente de allí. Aún así, no recuerdo mis motivos con exactitud. Hay cosas en mi ser que siguen confusas, inconexas. Los neurólogos creen que es un milagro que haya recuperado casi la mayor parte de la memoria. La verdad es que lo es; aunque existen lagunas en relación con días antes del accidente.

 

Los sueños eran fragmentos de recuerdos que salían a la luz, algo distorsionados. Eran sentimientos que se negaban a morir. Gracias a ello, no te perdí cariño. Creo que nuestro amor es muy fuerte, intenso, mágico.

 

Hemos estado apunto de perdernos para siempre. Si no hubiera sido porque tu esencia estaba incrustada en el más hondo de mi ser, imborrable, Adriana me hubiera vampirizado completamente. Yo era como una muñeca maleable, a merced de sus manos. Ilusa fue ella, que creyó que sería dócil, obediente y satisfaría sus necesidades y deseos. Olvido que tenia un bagaje, y que tarde o temprano este me reclamaría.

 

Omnipotente creyó ser. Pero era humana y sus propios errores la atraparon. Por poco, que me rendí. Sí, estuve apunto de aceptar que aquella vida ficticia, echa a medida, era la mía. Tenía mucho miedo amor...¿De qué?

 

Buff.. me sentía vacía, casi sin recuerdos. Solo tenía la esencia de ti. Eras un personaje recurrente en mis sueños. Tus preciosos ojos marrones y grandes, surgieron en el cielo más puro, claro o cristalino que jamás, hasta ahora, haya visto. Quizás fue el reflejo de nuestro amor, que almaceno fielmente en mi alma.

 

Me volví a enamorar de tus ojos. Y se que en otra vida, me ocurría lo mismo. Lo se. No me preguntes como. Únicamente lo presiento; aparte que ya no se vivir sin ti. Si existe otra vida detrás de la muerte, te buscaría y no me cansaría hasta volverme a reunirme contigo. Tu amor me da alas.

 

 Ya, Esther...esto es un tópico. Pero si hasta ahora no me he rendido, es porqué creía que existes Maca. Y eso, me ha hinchado los pulmones de un valor desconocido en mi ser. Aunque no dejo de ser una miedosa. ¡Qué haremos soy humana! 

 

En serio, tenía mucho miedo. Especialmente, de qué te perdiera. ¡Me aterraba! Por esto, en aquel sueño que te vi cenar con Nadia me puse histérica, llena de celos. No, esa no es la palabra adecuada. Quizás sería mejor expresarlo: el suelo se me derrumbo. En fin, el sueño hablaba por si solo. Además, en él estaba la clave que alivio mi calvario.

 

 El miedo de qué Maca amará a otra persona estaba únicamente en mi interior, no era real. ¿O sí? No, confió en Maca. ¡No te comas la cabeza! Hay que aprender de tus errores, de las experiencias...¡No seas tan desconfiada! Aquello que vi en el sueño no era real. Además, después de precipitarme en el vació y cambiar de escenario apareciste con tu caballo blanco. Me monte en tu moto, y reenseñaste la ciudad testimonio de nuestra dicha.

 

La celosía, el miedo de qué otra ocupara mi sitio era producto de mi inseguridad. Aunque aquella opción también era plausible. Yo estaba lejos de ti, sin dar señales de vida... Y yo casi me acomode en la existencia tranquila que me ofertaba Adriana, con su batea dorada.

 

Aún así, yo siempre he estado la reina de los pasmados, de la incredulidad...No creía mi suerte de tener una persona tan maravillosa, como Maca, a mi lado.

 

Ella entró en mi existencia de una forma inesperada. De echo su aterrizaje en Hospital Central fue impactante, demoledor; genero en mi un cóctel de sentimientos: enfado, vergüenza, alegría, desconcierto, ternura...Su forma de tratar a las críos, con tanta dulzura. Que parecía impropia de ella. En fin, de la Maca que aparentabas ser...¿Te suena? Borde, dura...Aunque, hasta esto me llego a gustar. Si te conocí así, y me enamore de tu forma de ser.

 

¿Qué paso en mi? ¿Qué códigos introdujiste en mi ser, hasta cambiarlo de arriba a bajo? Ya, eso tiene nombre: enamoramiento; y sucede sin más. Mi madre, siempre me dijo que me embrujaste; que me habías convertido de la acera del frente con tus potajes. Jajajaja. ¡Qué risa me viene!. Por suerte, me he contenido. No es el sitio para hacer carcajadas, aunque iría bien para cortar la tensión que se respira.

 

Las cosas suceden sin darte cuenta, sin motivos aparentes. Aunque no siempre lo vi desde esta misma perspectiva. Yo, hasta que te conocí Maca, era una persona decepcionada, frustrada...Aunque intentaba vivir conformándome con el día a día, y trate de aceptar de qué tenía una suerte horrible con los novios. ¿Recuerdas el anillo? ¡Ehh, pero si lo llevas tu puesta! Lo noto entre mis dedos, lo veo y no hay duda.

 

Tu me cambiaste, y me hiciste creer que el amor existía. Hasta entonces, creía que no existía la persona ideal, que me respetara, comprendiera, me diera cariño... Los años pasaban, y deje los sueños, ideales de adolescente de lado. Intentaba ser realista. En cierta forma, eso es cierto. No existen los ideales, los principies azules, dones perfectos. Tan solo hay personas con algunas virtudes loables y otros tantos defectos.

 

Sin querer, termine cerrándome en mi misma; poniéndome una armadura. Si yo también llevaba una. Pero tu entraste en ella; y incomprensiblemente me empezaste a gustar. Me atraías mucho. Me encantaba tu forma de tratarme, tu forma de mírame...me paralizaba. No tuve tu valor, que te arriscarte a manifestarme tus sentimientos, tus deseos...

El enamoramiento no atiene a razones, no se controla...simplemente ocurre. Al principio no lo entendía y estaba muy confundida.¡Lo recuerdo tan bien!  Recuerdo tus manos detrás la espalda...Pretendía ser un cándido masaje...pero no lo era.

 

Yo sentía por primera vez mariposas en mi interior. Mentiría si no admitiera que jamás las había sentido.  Aquella mariposas, nacidas de la nada, que bailaban cada vez más frenéticas en mi interior. Quise ignorarlas, pero eran tan sedantes tus manos que me abandone al reino de las sensaciones. Entonces, percibí tu tenue beso en la oreja, luego en el cuello. Tus labios suaves, un poco húmedos.

 

 Aquello hubiera ido a más, y lo sabes. El miedo se manifestó; y renegué contra mis propios deseos. Huí como una chiquilla inmadura, como si fuera la primera vez que me hubieran tocado de aquella forma. Hemos hablado varias veces de aquel día.

 

Tu te culpabas de haber sido aquel monstruo que me aterro, y hizo que saliera corriendo de ti. Dudabas de si habías echo lo correcto...Y te escondiste de mi, durante unos días y de ti misma, detrás de tu dura armadura. En el fondo, te había dolido mi poca delicadeza. Eres en el fondo muy sensible, y se qué no siempre he estado a la altura de las circunstancias.

 

Con el tiempo he aprendido a reírme de mis miedos, como del miedo que la gente de mi entorno no lo aceptara. Inconscientemente, necesitas la aprobación de los otros. Porqué temes a estar al lado de los marginados. Temes la soledad que a veces la sociedad te condena, por su incomprensión e intolerancia. Pero merece la pena, si al lado tienes una persona que te ama de verdad.  Y eso es lo que importa de verdad.

 

Comprendí, a tiempo, que yo era la única que me negaba a ser feliz. Intente quitarte cada prenda innecesaria y verte como la persona que eras. Una mujer dulce, sensible, fuerte, especial, inteligente...Yo había encontrado el ser con que compartir la vida. Y me aterraba perderte. Aunque jamás te lo he dicho. Eras tu que siempre me protegías, y me pedías que no me ocurriera nada.

 

Aunque hay miedos, que son como cadenas viejas, difíciles de sacar. El miedo más aterrador, era pensar que te perdería. Qué algún día te cansarías de mi, de mis estupideces, miedos...Ya me costo asumir, que yo una persona humilde y del montón, te hubiera robado el corazón. ¿Me repito, no?

 

En mi ausencia, llegue a temer que tuvieras a otra, una sustituta de mi. ¡Egoísta de yo! Si ese alguien hubiera estado Nadia, o independientemente quien fuera, en tenías derecho. ¿No?¿Por qué no me lo saco de una vez de la cabeza?

 

No sé...quizás porque percibo que me ocultas algo. Aunque de inmediato has intentado corregirme mis pensamientos; aclarar tu autentica relación con Nadia...hay algo que no me encaja. Creó que aún te conozco, la larga separación no nos ha cambiado de la noche a la mañana. ¿O sí?

 

Hay algo en ti distinto...¿Qué será? Estas un poco más rellenita, sobre todo tu barriguita; tus pechos... Deber ser que noto los cambios en tu físico, el paso del tiempo.

 

¡Eres tan bella! Tal como te recordaba. No me puedo quitar de la cabeza, que hay algo extraño en ti. ¡Serán imaginaciones mías! Llevaba mucho tiempo sin tenerte cerca; y hasta hoy no habría recordado tu rostro por completo. No es de extrañar, que en parte es como si nos termináramos de conocer hoy.

 

Hasta ahora tu eras como una estrella, una pequeña luz dentro la oscuridad...que ibas adquiriendo forma muy lentamente. Hasta que hoy te he encontrado, te has mostrado tal como creía recordarte. Bien podría ser mujer misteriosa hecha en realidad. Un deseo materializado; como si nuestro pasado no haya existido.

 

Esther, no lo estropees con tus miedos...¡Por favor, no empieces! Llamare a Teresita, que me de un golpe de bastón con su jerga de palabras, a veces muy efectivas. Cuando quieres sabes meter el clavo en su justo sitio.

 

 

No evito mirarte de reojo. Aunque a veces nuestros ojos se cruzan, te veo algo alejada de la realidad. Tu rostro refleja una mezcla de cansancio, preocupación, felicidad. Quiero hablarte, escuchar tu risa, sentir tus labios y manos, irnos de allí y fundirnos en un abrazo sin fin. No es el momento, no quiero romper el silencio.  Me limito a apretarte la mano, con suavidad y cariño; intentando transmitirte cuando te quiero.

 

¿Cómo debe ser Nadia? Su rostro, lleno de hematomas, parecía muy hermoso. Valeria, su pareja, parece que la quiere mucho. Esta muy cerrada en si misma. Me siento algo estúpida. Quisiera decirle algo...¿Pero qué? No la conozco, y no quiero caer en tópicos. A veces, le cansa a uno que le digan que ira bien. Lo único que esperas escuchar es que la operación ya se ha terminado y que no es el fin de nada.

 

Nadia, a igual que yo, no me conocías. Aunque quizás escucharte mi nombre infinitas de veces. Sin pensarlo, no dudaste en querer interponerte entre el coche y mi persona. En cierta forma, me siento responsable de lo que te ha ocurrido.

 

 Mi mente estaba confusa, oscurecida...sin querer escuchar nada más. Porqué si escuchaba como me gritabas, me pedías que me detuviera. Pero en mi interior se estaba engendrado una cruenta tormenta de verdad. Los expertos, lo etiquetan como choque emocional...En el cual reviví el accidente que me condeno a quedarme sin recuerdos.

 

 Mi caos mental terminó, justo el momento que divise a Maca corriendo hacia mi. Eso me salvo a mi, pero tu, Nadia, dispuesta a todo para salvarme te pusiste a la boca del lobo. Espero que sobrevivas, para agradecer tus buenas intenciones. He estado muy celosa de ti. Pero también te agradezco que hayas cuidado de mi chica. ¿Es cierto, no? ¡Vamos Esther no seas tan desconfiada!

 

¿Qué podemos hacer por ti Nadia? Te lo debemos. Yo te ofrezco mi amistad...Se que saldrás de este bache. Entonces, podremos conocernos. Seguro que tienes ganas de ello. A Maca le harás muy feliz, se que te aprecia mucho. Lo noto. Tu chica te quiere mucho...aunque intenta hacerse la fuerte. Pero percibo su angustia.

Me empieza a doler el trasero. Necesitaría salir a pasear un rato. Se lo puedo preguntar a Maca, si desea acompañarme. Necesito preguntarle tantas cosas. Estoy siendo muy impaciente...pero capto que tu necesitas decirme algo. Y no son ilusiones mías. ¿A que sí?

 

¿Por qué me dejas la mano? ¿Qué te ocurre? Te miro, buscando una explicación. Percibo un poco de inquietud en tu rostro, como tuvieras miedo de decir algo que no debieras. ¡No sé! Y me sorprendes diciendo que te apetece salir a pasear, para qué te tocara el aire. ¡Qué bien! Sonrió, porque parece que me hayas leídos los pensamientos.

 

Mi dicha no dura ni un minuto. Me ha mirado, con pena, y después de vacilar algo me ha respondido que quiere estar sola. ¡Sola! Mentirosa. Se que me mientes. Y has percibido que no me he creído tu excusa barata. Te has levantado, sin darme otra explicación y has desaparecido de la salita, mirándome con pena.

 

¿Qué he de pensar Maca? ¿Es cierto que no ha habido nada entre tu y Nadia? A lo mejor, has ido a rogar a nuestros compañeros que se callen. Se que me mientes; y algo me ocultas. Lo sé...te noto rara, con reservas. No soy ciega. Aunque hasta ahora he sido una estúpida. Me trague todas la mentiras de Adriana.

 

¿Por qué desconfió tanto de ti, Maca? Es producto solo de miedos, residuos de la experiencia vivida... Hay tantas cosas que clarificar. Y no tengo paciencia para esperar para más tarde. Quiero quitarme este desasosiego de encima. A lo mejor, Valeria me es sincera y termino de una vez, por todas, con mis dudas. Me acerco a ella, y la miro. Quiero hablarle, me cuesta hacerlo...Pero al final , es ella quien rompe el silencio.”

 

(...)

 

“ Valeria me ha hablando con sinceridad, seguridad. No debo de dudar tanto de mi amor. El destino nos ha querido ofrecer otra oportunidad.¿Por qué malgastarla en celosías, desconfianzas?

 

 Que grande persona pareces inspectora Wood, aún teniendo a tu pareja luchando por su vida, me has escuchado, entendido. Eso es algo que no tiene precio. Yo no tenía el derecho de incordiarte con mis problemas, inseguridades algo infantiles. Sé que tienes razón, no se porqué dudo tanto de Maca. Cuando esta claro que me sigue queriendo. Me lo ha dicho ante recepción, y lo percibo en cada célula de su cuerpo. Quizás sea una especialista innata en destruir relaciones.

 

Quizás sea el cansancio, el mal dormir. Pero en algo he tenido razón Maca realmente me oculta algo. ¿Qué es? Las palabras de Valeria me han despertado la curiosidad. Mi estado de animo cambia; y me siento más animosa. Soy como una niña que se le propone un reto muy motivador, resolver un acertijo complicado.

 

La puerta se abre otra vez; es Maca. ¡Qué feliz me hace volverla a ver! Me sonríe en tan solo verle. Te perdono que te fugarás sin mi. Mis ojos se quedan mirando. Tu rostro se ha desprendido de la angustia con que te fuiste. De echo, esta reluciente, lleno de vida. De tus ojos están brillantes, muy emotivos.

Me levanto, y te abrazó sabiendo que era lo que más deseabas en aquellos momentos. Siento tus brazos entorno a mi cuerpo. De inmediato percibo tu corazón bombardear con fuerza. Desprendes tanta ternura, con tu tacto y forma de tocarme.

 

 Friso para besarte, volver a contemplar tus ojos enamorados, entrar en tu interior. Has vuelto a mi lado muy emocionada. ¿Ha bastado un cuarto por qué ya me echaras tan en falta? ¿Qué me escondes? Sé, lo tienes a apunto de la lengua. O soy yo, que empiezo a tener la solución al acertijo. Pero lo que pienso es demasiado fuerte, me niego a pensarlo y lo desecho dentro la papelera. Aunque no llegue a marcar la opción vaciar.

 

Seguimos abrazadas, los labios muy cerca...Nos hubiéramos besado si no fuera que la puerta se abrió y se escucharon varias voces, una de ellas era la de Teresita. Me pregunte: ¿Aún sigue allí? Yo no me separo de Maca, estaba bien entre sus brazos. Quizás le acompañaban otros compañeros.

 

Pero no fue así...a su lado había un señor de unos 60 años y una mujer de cuarenta y pico. De inmediato supe que era los padres de Nadia. Aquella señora, de pelo rubio y chillón se parecía tanto a su hija. La única que habla es Teresita. La madre de Nadia, tan solo ha atinado a decir el nombre de mi amor, y se ha quedado con los ojos muy abiertos.

 

Noto como mi amor, muy tensa de repente, se deshace de mis brazos y se gira. Percibo la tormenta que se avecina. No me quiero apartar de su lado, y le cojo un brazo. Y mis ojos, se cruzan con el azul glacial de la desesperada madre. “

 

GI:-¿Qué es esto? ¿Maca, que ocurre aquí?- le pregunta directamente, su tono de voz es acusador y agresivo. Era fácil apostar por sus pensamientos: “Mi hija debatiéndose entre la vida y la muerte, y tu en brazos de tu amante. Me das asco.”

 

ED:- Cariño por favor...-intento calmarla su marido, sin mucho éxito:- No es el momento. Además seguro que hay alguna explicación. Siempre las hay- remarco con intensidad y tranquilidad. Era un hombre muy curtido y maduro. Transmitía mucha calma, y paciencia... Por desgracia no era la primera vez que se encontraba en aquella situación, de incierta espera.

 

GI:- ¿Qué explicación, hay a ver? Mi hija en la cuerda floja, y su pareja en brazos de otra- volvió a inquirir.- Y no me digas que no hay nada entre esas dos. Ya sabes que tengo buen ojo clínico.- en otras circunstancias su forma de decir las cosas hubiera provocado varias carcajadas gratuitas. Pero nadie tenía ganas de reír.

 

Maca acoto la cabeza, en señal de reconocimiento de sus culpas. El sentimiento de culpabilidad de pesaba demasiado. Valeria, que había presenciado la desagradable escena, se levanto sin paresa y se afronto a su suegra. Se odiaba por no haberla llamado y habérselo comentado de antemano. ¡Como era que no lo había pensado antes!

 

VAL:- La hay- dijo, encarándose a Gisela Bonet; intentando ser conciliadora aunque aquello no conquisto al corazón de su suegra.- En realidad, Maca y Nadia no son pareja- mirando de reojo a Esther; pero sin dejar de mirar a su interlocutora.

GI:- ¿Por cierto, quién es usted, y por qué se mete?- le interrumpió. Su marido trato de calmarla, pero era una madre muy preocupada; y el miedo que le carcomía por dentro no le hacía razonar con calma. Y gastaba sus energías en temas banales.

 

M:- Entiendo su desconcierto...- hablo finalmente la pediatra, intentando comprenderla.- Pero Valeria tiene razón. Y tiene explicación...nuestra relación era una farsa para encontrar a mi novia, que es esta chica que esta a mi lado.- la madre de Nadia se echo a reír. Su excusa no le resulto plausible. ¿Y quien se le hubiera creído?

 

GI:-¡Por favor, no me hagáis más reír!- exclamo, interrumpiéndola.- Admite tu infidelidad y se adulta.

 

VAL:- Es cierto, señora Monsolís- interviniendo de nuevo- Aquí nadie miente, ya no. Entiendo su desconcierto. Yo soy la inspectora Wood, y es algo que le puedo demostrar fácilmente- se puso la mano en el trasero y saco la cartera donde guardaba su placa. Eso calmo algo a la señora; pero volvió al asecho.

 

GI:- ¡Ya! Seguro que usted es amiga de esas dos, y las esta encubriendo.- negándose a creer lo se le decía.

 

ED:- Me parece que estas sacando las cosas que quicio- dijo el patriarca de los Monsolís, se le acerco y trato de sacarla de la habitación.- Vamos a fuera que te toque el aire, y más tarde ya hablaremos con calma.

 

TE:- Quizás sea lo mejor- dijo Teresita, entremetiéndose sin querer en el asunto. Tras la aparición de Esther, el resto había pasado a segundo lugar. El echo de qué Nadia y Maca hubieran estado liadas carecía, para ella, de importancia. Aunque pensándolo bien, todo era muy confuso.

 

GI:- Por favor, no quiero echar tierra en este asunto- rechazando las sabias palabras de su esposo. – No soy estúpida y quiero la verdad.

 

VAL:- Señora, entiendo. Si quiere hablar lo hacemos, pero aquí no.- le dijo, muy firme. La miro detenidamente, intentando convencerla. No era justo que maca pagara por su error, propuesta.

 

GI:- Usted, no tiene ninguna cuenta pendiente conmigo.- no apartando sus ojos azules de los verdes. Los cuales fascinaban a su hija; pero aquello lo ignoraba. La pobre Valeria fue la que recibió su ira, su despecho.

 

Sus miradas habían iniciado una guerra silenciosa. Los ojos de la inspectora que pretendían ser reconciliadores, terminaron por recubrirse por tristeza y desaprobación. Supo de inmediato, que aquella mujer no quería entrar en razón. Su miedo, angustia se había transformado en rabia. Quizás era la forma que le era menos difícil de suportar la espera. Su guerra de titanes, fue interrumpida por la llegada de Vilches y Cruz.

 

 

EN LAS PROFUNDIDADES DE NADIA

 

Del inicio de su calvario, hasta que una mano la ayudo a levantarse de nuevo...

 

“ Nadia, así creó llamarme...Oigo como me llaman, sus voces parecen muy lejanas...de otro mundo. De inmediato me doy cuenta de qué en realidad soy yo, que estoy en un país raro. Fue tan solo un pequeño espacio temporal...unos minutos. Pero en este preciso momento todo había cambiado. ¿Puede ser aquello?

 

Lo único que consigo recordar es a Esther correr, y detenerse en medio de la calzada...La grito, le pido que se aparte de allí. A la misma vez, veo como un coche se le acerca...No va a parar y sin pensarlo corro hacía ella. Hay que salvarla...no quería más sufrimiento gratuito.

 

Esther...,continuo gritando en mi interior. Pero no consigo despertar del todo. ¡Esther! ¡Qué angustia! ¿Qué me pasa? La voz no me sale, no siento las piernas. Lo único que percibo es el duro asfalto, y gente pendiente de mi.

 

De repente, un intenso dolor me invade... Diciéndome, indirectamente que no era un mal sueño. Poco a poco, voy siendo consciente de lo que verdaderamente ha sucedió. Estaba tan concentrada en salvar la vida de Esther... El coche me ha embestido sin que me diera cuenta; y he salido desprendida, pasando por encima de él hasta terminar estirada al suelo.

 

Quiero abrir los ojos...¡Esther! El dolor que siento no me importa, debe ser los golpes que me he dado. Intento recopilar todas las fuerzas que me restan, y comprobar que el exterior anda todo bien. Que ha merecido la pena...

 

Al fin, consigo abrir los ojos. El sol me molesta, y los vuelvo a cerrar. Lo intento de nuevo, olvidándome de mi dolor, y veo a Esther y Maca de espalda. Me invade una inmensa alegría..., no importaba nada más.

 

Una vez aliviada mi angustia, me acorde de Valeria. ¿Dónde estas amor? Necesito verte, quizás sea la última vez que te vea. El dolor cada vez es más intenso, especialmente en la zona pectoral. Me siento muy cansada, las fuerzas me están abandonado. Valeria...aparece, quiero decirte adiós, besarte, ver tus ojos verdes, dulces y tranquilos.

 

Amor, quizás me muera...No se si estoy preparada para morir. ¿Dónde estás? Quiero decirte, que te quiero mucho. Es extraordinario lo mucho que te he llegado a querer en tan poco tiempo. He de preguntar por ti...Quiero articular tu nombre, me cuesta algo...pero al fin lo consigo. Mi voz parece un murmullo, pero Maca me ha entendido.

 

No me responde, se ha quedado muda; no obstante, un gesto inconsciente la delata. Me esta mintiendo, y intento buscar a Valeria por mi reducido campo visual. Con tan solo, mover algo la cabeza consigo verla. Oigo la voz preocupada de Maca, desgastando mi nombre. Entiendo de inmediato porqué me quería ocultar aquella información.

 

Mi amor, se esta peleando con una chica rubia...le estaba casi venciendo cuando la situación se le descontrola al sentir mi nombre. Por unos instantes temo por su vida; pero se separa muy ágil de su opresora, y de inmediato corre hacia mi lado. Empiezo a estar en una extraña dimensión, muy feliz en verla bien, sin ninguna herida importante.

 

Su ternura, dulzura me inunda la alma...su forma de acariciarme el rostro. Me rompen el corazón sus lágrimas. No soporto que sufra por mi culpa. ¡No lo soporto! Aunque percibo que las fuerzas me están abandonando; intento animarla y le prometo algo que no se si lo podré cumplir. Intento decirle que todo irá bien, que la quiero mucho.

 

No evito sentir mucha paz, aunque no soporto la angustia de mi chica. Pero todo esta a su justo sitio...Sus ojos continúan preocupados..., como Héctor que me ha atendido. Aquello reafirma  mi certeza de qué estoy grave.

 

 ¿Cómo lo puede saber uno? Es una sensación...una pesadez. Por ganas me levantaría y me fugaría contigo en a donde sea, a donde haya paz y solo amor. Pero no puedo moverme... Lo sé...Aún no se como terminará este cuento. ¡No lo sé!

 

¡Dios mío, la estoy condenando a vivir lo mismo que pase yo con Corina! Me odio tanto...; no hay tiempo. La cuerda de mi reloj interno se esta encallando, hasta llegará un momento que se detendrá ¿Para siempre? Invierto mis últimas fuerzas para sonreírle y hacerle un guiño. No quería que tuviera malos recuerdos de mi si me moría.

 

Mis cejas me pesan, y van cayendo. Intento luchar contra ello. Es inútil. Mi respiración está agitada, y en la garganta noto algo que me molesta mucho. Toso sin querer, y mi boca le queda un gusto sanguinolento. Parece como si la Apocalipsis se haya apoderado de mi ser. Me llevo conmigo tu dulce, tierno beso...que me dice, sin palabras, cuando me quieres.

 

(....) SILENCIO....

 

No hay música, no hay ruidos...La mar esta demasiado tranquila. El viento no sopla. Los pájaros han dejado de cantar, no hay gente. Los relojes han dejado de marcar las horas. Aunque la tierra sigue girando entorno el enorme astro solar. La vida sigue en mi exterior; aunque yo no la percibo.

 

No sé donde estoy...Pero hay tanta calma acá. Quizás sea la paz interior. Su rostro es tenue, neutro, curiosamente luminoso. No hay oscuridad. Mi cuerpo parece flotar en una agua tranquila, agradable, cristalina...Parecía el paraíso.

 

Estoy tan relajada, sin ningún temor...Era como si estuviera una tarde de verano en la piscina, distrayéndome haciendo el muerto. En cualquier momento, podría descender en las profundidades de la piscina o océano por mi propio peso; o bien, levantar la cabeza y salir a la superficie.

 

¿Parecía fácil la decisión? Traducido sería: ¿Vivir o morir? ¿Aquello estaba en sus manos, o en las del destino, azar...?

 

Algunos me dirían que el azar no existe, que es uno mismo que se labra el camino. También hay la creencia de qué el cuerpo y la mente están disociados. Andan juntos pero no siempre en paralelo. Y los médicos, posiblemente estaban diciendo que mi cuerpo había recibido graves golpes, con nefastas consecuencias para mí.

 

Sé, en mis entrañas, que esto es cierto.¿Cómo lo puedo pensar, suponer así? Es como una certeza absoluta, que quizás este llegando mi hora final. Mi mente esta como desconectada de mi cuerpo, aunque presiente los daños sufridos. Mi mente estaba viajando libremente, sin ninguna cadena que la ate o condicione, por una suave marea.

 

Mis ojos están fijos al cielo, percibo la suave brisa en mi piel...Aún la tranquilidad en qué estoy inmersa, mi mente no es una caja vacía de contenido. Las vivencias, personas que habían sido importantes para mi... se me presentaban con infinidad de detalles de su ser. Parecían tan reales. Pero tan solo eran espejismos, recuerdos sin ninguna distorsión.

 

Es un autentico lujo por mi; y sobre todo cuando veo a mi padre sonriéndome. Deseo que se quede más tiempo conmigo; y así lo consigo. Me sorprende, porqué tengo la sensación de qué tengo mucho poder para mover los hilos que desee. ¡Le había extrañado tanto!. ¿Estaría orgulloso de mi? Deseo preguntárselo, pero no me atrevo. Me sigue mirando con dulzura.

 

Padre:- Hola cielo, mi princesita – me saluda al final, rompiendo el hielo. En tan solo escucharle, me siento transportada años hacía atrás y vuelvo a ser la niña que era. Recuerdo, cuando ella entraba a mi habitación para desearme una buena noche y un sueño hermoso y sin monstruos.

 

YO:- Cielo, princesita...¡Cuánto tiempo hacía que no escuchaba decírtelo!- inaudito, tantas cosas que tengo por decirte y te suelto esto. Aunque, tenía la sensación que mi padre ya lo sabía todo sobre mi persona.- Te he extrañado...

 

Padre:- ¡Lo se hija, lo se!- me interrumpió. Seguidamente, su imagen descendió del cielo y se puso a mi lado y flotamos durante un rato juntos. Fue como los viejos tiempos, compartiendo minutos de silencios y hablando de la vida, de temas en común.- Me siento orgulloso de ti. Admiro tu valor. Yo solo te daré un consejo si me lo permites...

 

YO:- Por supuesto que si padre...-me callo, y espero sus consejos  póstumos.

 

Padre:- No te rindas, sigue luchando por lo que más quieres. Jamás te traiciones. La felicidad se ha de sembrar a diario, igual que el amor.- se me acerca, y me da un abrazo que también parece muy real.

 

La razón vence los sentimientos, pero el miedo esta detrás, oculto. ¿Cómo era que había mantenido una conversación, tan vivida, con mi padre, si estaba muerto? No lo pude resistir, y antes de qué fuera no puede evitar preguntarle:

 

YO:- ¿Estoy muerta?- me callo, mientras espero su respuesta me contengo la respiración.

 

Padre:- Aún no.- responde con firmeza. Su voz es un suave murmullo que me calma algo. Pero no me da la seguridad que necesito.

 

YO:- ¿Me moriré?- vuelvo a la carga. Necesitaba saberlo, como el aire que se respira. No suportaba estar navegando sin dirección.

 

Padre:- Eso depende de ti.- se para, y me sonríe con pena. Indirectamente, me esta comunicando que no puede responderme a más preguntas:- A veces decide Díos, otras tenemos la opción de escogerlo nosotros. Ya sabes, la muerte esta ahí tarde o temprano nos llega.- me repite que me quiere. Seguidamente, se desintegra al horizonte, como una especie de imagen holográfica

 

La misma agua, calma...Alguna vez siento a mi propio yo pensar en voz alta. Las palabras de Gabriel Monsolís, mi padre, me han hecho pensar. Y lo entendí. Aún había esperanzas para sobrevivir y regresar junto a Valeria.

 

 Vivir dependía de la voluntad que pusiera en recuperarme, en salir de la inconciencia. Lo debía de desear con toda mi alma. Y realmente lo hacía. Aún así, estaba flotando, como un flotador, en la misma agua.

 

¿De qué dependía? ¿No bastaba con quererlo, pensarlo? Se veía que no. Era tan irreal aquella situación. Era como si fuera una protagonista de un cuento, en un país ficticio, buscando la clave de un acertijo importante.

 

  En medio del camino, me iba encontrando con famosos y estrambóticos personajes que me proponían más retos, o daban claves para descubrir la verdad. En fin, que ante mi desfilaron familiares, amigos y casi todos me respondían con lo mismo.

 

¡Vaya cuento! Si estoy  contemplando, partes de mi vida, como si fueran fotogramas de una película. En cierta forma era irónico e inquietante. Quizás estaba en el pasillo, entre sala, entre el mundo de los vivos y de los muertos. Visto de esta forma tenía lógica que me reencontrara con las almas de mis seres queridos.

 

Esa certeza, me alivio algo mas. Aún así, nada había cambiado. La misma mar y cielo...ni me parecía haberme movido de sitio. Quizás estaba siendo una persona muy afortunada, ya que había tenido la oportunidad de reencontrarme con tanta gente perdida y querida. Y podía decir lo que algunas veces no pude decir.

 

Las cosas que te quedan pendientes, son una pesada losa que te hace más difícil tu existencia. Aunque crees haber resuelto ciertos temores y / o perdidas...te estas auto engañando. Lo único que has conseguido, es aprender a vivir con ello y a ocultarlo en lo más recóndito de tu ser.

 

Lo cierto era, que ante la lucidez que estoy experimentando, me estoy dando cuenta de mi problema. Era una maravillosa oportunidad para auto analizarme una intervención quirúrgica y subsanar el tejido insano. Aunque aquello era paradójico, porqué no dominaba mi mente ni lo que pensaba. Quizás me había desprendido de los opresivos condicionamientos internos (miedos, prejuicios...) y estaba hablando mi autentica yo.

 

Me daba todo aquello mucho respeto...¿Estaba dispuesta a descubrir mi verdad? ¿Estaba dispuesta a sentir, que la muerte me estaba tentando, como la serpiente tentó a Eva? ¿Vivir o morir? ¿A qué lado deseas estar? ¿Era así de cruel o sencillo?

 

¡No, no lo es! Me siento en paz conmigo misma; aunque...también tengo la certeza de aún me quedan muchas cosas para hacer, disfrutar. Seria fácil marcharse de una vida si en ella no me esperase nadie, y sin quedar nada para resolver. No, este tampoco es mi caso. Aunque si hay una parte de mi que esta preparada para traspasarme al otro mundo.

 

En este minuto, justo en este pensamiento, resurgió ante mi una jovial Corina. Mi mente la ha dibujado a la perfección. A igual que mi padre, dude si era real o no. Pero no caí en la misma trampa. Ya me había ubicado, era consciente que estaba muerta.¿Y yo, seguía viva?

 

Me quede hechizada por su mirada violeta. Era única. Hasta ahora no he visto ningún color de ojos tan precioso y especial. Fue como el pasado. Me emocione mucho, hasta percibí la humedad de unas lagrimitas saladitas, y seguidamente me acariciaron los pómulos. Me estaba mirando atentamente, con viveza y alegría.

 

Nuestros pensamientos, quizás se solaparon y coincidieron. Y poco a poco, se iban acercando. Por fin, estaban otra vez juntas de cara a cara. Corina, fue la primera de romper el silencio.

 

CO: Ya te dije que nos volveríamos a encontrar- su voz seguía siendo pastosa, tal como la recordaba. El tiempo no había distorsionado nada. De echo se murió joven, y así sería eternamente.

 

Yo sigo inmersa al silencio, mirándola encantada...Aparte que seguía sin entender nada. Además ya no estaba suspendida en el agua; de echo estaba de pie en la misma playa que nos vimos por última vez. Parecía tan real, como si de allí jamás no hubiéramos marchado. Podía ser una prolongación de aquella tarde; y nunca hubiese existido el después: La dura noticia de su muerte, y los años que estuve volando como una alma en pena.

 

Inicie los estudios de medicina porqué ya lo había decidido, y por qué me animaste a ello. Creí que te lo debía y decepcionaría si me hubiera echado para atrás. Aunque tu me dirías: ”Si lo haces hazlo únicamente por ti. “

 

Me dijiste que la vida era bella y merecía la pena estar en ella. Aún así, tu atentaste contra ella, la negaste.¡Muy irónico! ¿Qué mensaje me dejaste? ¿Qué había de aprender de tu elección? ¡Dime, qué!

 

No se como, pero mi boca se abre y te echa en cara todo esto. No hay inhibiciones, y el corazón habla solo. Se ha despertado la niña enfada, herida que escondo. Lloro y me echo encima, y la golpeo el pecho. Ella no se defiende ni parece dolerle.

 

CO:- Quizás sí, escogí el camino fácil...Porque ya sabes que el fin de mi escalada era la muerte. Jamás te mentí- silencio, era la verdad en su máxima esplendor. Deje de golpearla, dándome por vencida- Y ahora, tu puedes comprenderme aún mejor.

 

YO:- ¿Y eso? Lo único que sé: fuiste muy cobarde. ¿Qué he de comprender?- no entiendo lo que me quería decir. Se me acerca, y pone su mano en el rostro.

 

CO:- Te debes preguntar porqué estas aquí. ¿Por qué puedes hablar conmigo...?- se callo y siguió, percibiendo que andaba por buen camino.- ¿Quieres saberlo?

 

YO:- Veras...yo...Sí, me angustia ..- dije vacilando, con inseguridad.

 

 No es algo que se puede tomar a la ligereza. Se trataba de mi destino, mi vida...Poco me lo imaginaba que aquel día cualquiera terminaría de aquella forma; planteándome si seguía viva o muerta. Me di cuenta de qué no lo tenia tan asumido, ni claro como me pensaba.

 

CO:- En el fondo, lo sabes. Pero te da mucho miedo...- me insinuó. ¿Cómo lo podía saberlo que sentía, pensaba? ¿Por qué me conocía? Era un poco inquietante todo en conjunto.- ¡Dímelo!

 

YO:- ¿Quién te crees que eres tu? Vienes acá, te metes dentro de mi y pretendes opinar, juzgarme...- estaba sacando las cosas de quicio. Pero quería auto engañarme. Ella, también dejo la niña enfadada que era. Lo único que hizo fue abrazarme; y me tranquilice entre sus brazos.

 

CO:- Jamás quise hacerte daño. Y ahora tampoco. Únicamente pretendo es guiarte-me informo. Nuestro abrazo era tan vivido que me estremecí. Ella siguió hablando, lo hizo por mi:- La verdad es que te estas muriendo...

 

Su afirmación me paralizo. Incluso deje de percibir mi corazón latir. Y eso que hasta ahora no había sentido mi cuerpo. Me tape las orejas, no quería escucharlo. Y grite con todas mis fuerzas que no quería morir. La playa empezó a temblar. Corina seguía estática, contemplando mi desesperación.

 

CO:- Pero depende de ti; todavía puedes evitarlo- comento con calma, no alterándose por mi reacción impetuosa.

 

YO:- ¿Pero como? – le pregunte, manteniendo el tono de voz elevado.- Se más explicita por favor.- le llegue a suplicar.

 

CO:- Únicamente siéndote sincera. ¿Quieres seguir viva, y luchar por los que quieres?¿Quieres seguir con vida a pesar de los cambios se avecinan en tu existencia?- se calló, esperando mis respuestas.

 

YO:- ¿Pero que cambios...?- no entendiendo nada. Parecía tonta.

 

 En el fondo lo sabía. Recordé que cuando abrí los ojos después de mi atropello no me sentía las piernas. Entonces no le di importancia. Y ahora, lo empezaba a intuir con tanta claridad. Abrí la boca, incapaz de poner voz a mi destino.

 

CO:- Así es, te quedarás invalida.- responde por mi. Sus ojos violetas hay un atisbo de pena. Casi es imperceptible; pero siente lastima por mi. ¿O soy yo la que le duele haber escuchado aquella verdad?- ¿Estás dispuesta a vivir con esta cruz?

 

YO:- ¿Cómo lo puedes saber tu eso?- me quería negar a aquello; y fui su apóstol incrédula. Le renegué y maldice.  Su silencio fue como una fuerte punzada en mi pecho. No había escapatoria. -¿Por qué me robas la esperanza?

 

CO:-Yo no pretendo robar nada, ni decirte que hacer con tu cometa lila- el cual, en aquel instante, lo cogía ella. Mis ojos se quedan, por unos minutos, observándolo.

 

 Estaba en un lugar donde todo parecía posible. Me parecía que bastaba levantar un dedo para obtener cualquier deseo que quisiera. Aún así, la elección estaba en mis manos. ¿Vivir o morir?  Sabia que traspasar aquella frontera no era tan difícil como me imaginaba. Además, lo haría cogida de la mano de Corina. Pero...¿Y Valeria? ¿Valeria que?

 

El cometa lila volaba suntuoso, ágil, hermoso como era en el pasado. Se había convertido en un símbolo, el del adiós. Ya había llorado por él. A igual que Corina, me había enseñado muchas cosas. Las cuales me habían acompañado en mi camino, me habían echo una mujer fuerte, sabia. Era un bagaje en qué me agarraba cuando lo necesitaba. De aquella forma sería hasta que me muriera.

 

Conocerte Corina fue hermoso. Me marcaste mi corazón adolescente. Siempre he tenido cosas para agradecerte. No quería olvidarte, dejar de querer. Aunque esto me estaba también ahogando, atentando contra mi felicidad. Tu jamás quisiste que hiciera esto por ti. Pero yo me negaba a amar de nuevo.

 

Me estoy sintiendo fatal Corina. Percibo que estoy traicionando a Valeria. Te juro que la quiero mucho. Lo siento Corina. Pero la amo. No quiero hacer comparaciones entre vosotras dos. Pero lo sé, la quiero sinceramente.

 

 La amo sin reservas, dudas...Los duendes que vimos en el parque del Retiro siguen dentro de mi. Y tu aparición en mi mente, Corina, no ha cambiado eso. Me sabe mal decírtelo...

Quizás ahora veo la frontera entre el pasado y el presente. Aún así, no se que hacer. ¡Minusválida!

 

CO:- ¿Qué te preocupa en el más hondo de tu corazón, Nadia?- interrumpe mi silencio...y en esta ocasión, no me siento violenta por ello. Necesitaba su sabiduría para terminar de ver la luz. Y al fin, es ella quién me da la clave:- Entiendo la montaña que ha crecido en tu interior. No te ves capaz de llegar a la sima. Como también, te preguntas si Valeria merece acompañarte a la abrupta subida.

 

Mi rostro se me ilumina, y las pesadas cadenas que me ataban empiezan a desatarse. ¡Sí , era aquello que me atormentaba! Mi ser debatía si seguir con vida o no, por miedo al sufrimiento, propio y ajeno, de estar en silla de ruedas.

 

CO:- Ahora te das cuenta...Estás en la misma disyuntiva en qué estaba yo.- si aquello era cierto.- ¿Qué te sigue atando a la vida, si no quieres causarle daño a Valeria?

 

Corina y sus preguntas. A veces, las odiaba. Quisieras o no las respondías; bien fuese mentalmente o verbalmente. Te hacían dar golpes contra una pared invisible, que querías evitar. Pero en aquella ocasión no la esquivaría. ¿Deseaba vivir, condenar a Valeria a tener una novia minusválida?

 

YO:- Es cierto, no quiero que mi pareja sufra por mi. Pero tampoco deseo que pase por lo mismo que viví en tu ausencia. – determine finalmente. Lo dije muy convencida, que mi interlocutora no pudo sembrar dudas.- No se merece perderme; ya que sufriría igualmente. De algo me ha de servir lo que aprendí de ti. No quiero ser la egoísta que fuiste.

 

CO:- Eso según lo analices- inquirió, aunque no parecía ofendida por mi comentario.-  La vida es solo tuya...Nadie ha de decidir por ti. No seria justo que ella te pidiera...

 

YO:- En esto te estas errando. – le interrumpí. – Ella no es así. Además, se perfectamente que la elección esta en mis manos. Pero no, soy yo que quiero ser egoísta.-y le relato la imagen de mi amada antes de perder la conciencia por segunda vez.- No he suportado su dolor.

 

CO:- Entiendo.- creó que empieza a darse por vencida. Mi compleja mente piensa que ella quiere que escoja morir, para estar a su lado. Aquello me pone en una cruda situación. Pero me estaba errando. Ella solo era el vehículo de mi ser, de mis dudas.- Creó que necesitas silencio para determinarlo... Si me vuelves a ver, será la señal de qué estarás ya muerta.- dicho esto se desvaneció igual que mi padre.

 

La misma agua, calma...otra vez en medio de la mar, sostenida por el agua. En aquella ocasión, nadie volvería a interrumpir mi paz. Solo mis pensamientos y el cielo. Las sabias palabras de Corina estaban en mi interior, era una labor que quería arelar en mi interior. Que flor naciera de ella dependía de mi.

 

La flor de la vida: incierta, dolorosa...,y la promesa de mucho amor. El cual era real, palpable. No era ningún ideal ni ilusión. No daba garantías. No te quitaba alternativas, ni seguridad.

 

La flor de la muerte, ya no había nada más. Quizás me traería el perfume de los seres que quise. Recuperaría la compañía de Corina. Parecía muy fácil y cómoda aquella alternativa. Sin sufrimiento, sin dolores de cabeza, dificultades...

 

Aquello me estaba resultando más difícil de lo que pensé desde el principio. Poco a poco, mi cuerpo se iba girando y me quede de espalda para arriba. El agua me seguía sosteniendo, como si fuera una plancha. Percibía que las fuerzas me estaban abandonando. Quizás Díos estaba decidiendo por mi.

 

YO:- Valeria , Valeria amor...¿Dónde estás? Quiero tomar tu mano y me saque de esta mar sin fin.- digo desesperada. No escucho nada, ni una voz ni tu voz Valeria. Te estoy perdiendo...y esa sola idea me horroriza.

 

De repente, me siento liberada de otra cadena más. Vivía con una venda en los ojos; con la creencia de qué todo lo que era se lo debía a Corina. Y aquello no era así. Lo que había construido en mi corta vida, lo había echo con mis propias manos o esfuerzo.

 

 Corina solo fue una estrella que me guió en un momento incierto. Fue alguien que idealice. Fue fácil hacer porqué nuestra relación duro poco. Solo compartimos cosas hermosas. Ni llegue a conocer sus defectos. No hubo espacio para aborrecernos. No te debo nada más. Aunque si te he de dar las gracias: para enseñarme a querer.

 

Aunque me estoy desganchando de mi pasado, me despido de ti...sigo perdiendo fuerzas. Mi cuerpo empieza a descender por su propio peso. Ahora solo tengo una persona en mi mente. De repente, aparece ante mi por debajo de mi cuerpo, una chica. Mi primera reacción es de espanto... por el inesperado que había sido. Ha llegado hacía allí buceando, y me ha murmurado:

 

Voz:- Si que aguantas...

 

La fragilidad y hermosura de las mariposas(3)

 

Kilómetro cero


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

JAMÁS VOLVERÁ A SER LO MISMO Capítulo 1 (Fanfic de Jasmin y Anni de Guten Zeien, Schlechte Zeiten)

JAMÁS VOLVERÁ A SER LO MISMO (Guten Zeien, Schlechte Zeiten) Esta historia es un fanfic de la pareja lésbica de GZCZ, Anni y Jasmin. La historia arranca tras la infidelidad de Anni (para mí un beso si lo es). No sé cómo se desarrollará su trama en la serie. De momento, no me gusta el comportamiento de Anni. Esta enfada y dolida con Jasmin por haber dado cinta sin su permiso. Aún así, eso no quita que te líes con la primera que te sonríe. Aunque, por una vez en la serie debía ser ella la culpable de su crisis de pareja. ¿Es la típica historia de cuando una se va la otra se viene? No quiero ser dura con Anni. Pero no puedo evitarlo, no soporto a personas con su perfil. Sí, a todos aquellos que juzgan a otros porque no siguen sus mismos principios, como a los intransigentes y duros con los errores de los otros. No obstante, se olvidan que todos somos humanos y como tal cometemos errores. Y Anni no es ninguna excepción de la regla. Me ha gustado la evolución de Jasmin en el de...

Sobre Anni y Jasmin de GZCZ

  Hola, alguien me ha preguntado donde ver los capitulos sobre esta linda pareja. Yo lo hice del siguiente modo: hay un grupo de google dedicado a la pareja. Debes de enviarles la solicitud de entrar al grupo enviado en la siguiente dirección de correo: jasanni+noreply@googlegroups.com Solo decir que os encanta la pareja, o os gusta.  Por cierto, los capitulos estan subtitulados en ingles, español, frances... A veces, hay que saber esperar y se subtitulan siempre. :)  

ANNI Y JASMIN, CRISIS DE PAREJA

Anni y Jasmin llevan casi todo este año de crisis. Tras la muerte de Dominic que nada fue lo mismo. Aunque, antes de la perdida de este personaje nuestras chicas volvían a ser perro y gato. Anni se había enfadado con Jasmin por el tema de la discográfica. Hicieron las paces, autoregalándose un viaje al Caribe. Tras el cual, lejos de acercarlas más ha sido un motivo de disputa. Anni se siente agobiada en la relación y hecha en falta más espacio. Jasmin sigue labil emocionalmente tras la muerte de su mejor amigo, y quizás por eso también haya accentuado su dependencia hacia Anni. Son distintas en este aspecto, pues la técnica de sonido es más independieten. Aún asi, Anni parece que tampoco esta preparada para tener una relación más seria (en el sentido de compartir habitación con Jasmin). Le aterra parece.  La cosa empeoro cuando Anni rechazo su oferta de trabajo. Aunque Jasmin no se lo pidió, pero al ver que lo llevaba mal hizo que rechazara aquella oportunidad. El problema er...