ESTHER
“ La vida da muchas vueltas, y nada es seguro. Ahora he vuelto a tu lado, y
ignoro que pasará mañana. Quizás no importe. Quizás sea irreal...Aunque las
mariposas se han despertado de su letárgico sueño. No, por fin ha ocurrido el
milagro. No lo estropees con tus malditos miedos e inseguridades.
Por fin estoy a tu lado, Maca. Y no me importa nada más. Desde que nos
hemos reencontrado solo nos hemos separado media hora. Yo no quería dejarte por
miedo de qué te desvanecieras y no pudiera alcanzarte nunca más. No quiero
volver a perderte. Por esto, te prometo no separarme de ti.
¿Qué pretendía cuando me fui a “Kaikas”? Posiblemente ayudar a la pobre
gente de allí. Aún así, no recuerdo mis motivos con exactitud. Hay cosas en mi
ser que siguen confusas, inconexas. Los neurólogos creen que es un milagro que
haya recuperado casi la mayor parte de la memoria. La verdad es que lo es;
aunque existen lagunas en relación con días antes del accidente.
Los sueños eran fragmentos de recuerdos que salían a la luz, algo
distorsionados. Eran sentimientos que se negaban a morir. Gracias a ello, no te
perdí cariño. Creo que nuestro amor es muy fuerte, intenso, mágico.
Hemos estado apunto de perdernos para siempre. Si no hubiera sido porque tu
esencia estaba incrustada en el más hondo de mi ser, imborrable, Adriana me
hubiera vampirizado completamente. Yo era como una muñeca maleable, a merced de
sus manos. Ilusa fue ella, que creyó que sería dócil, obediente y satisfaría
sus necesidades y deseos. Olvido que tenia un bagaje, y que tarde o temprano
este me reclamaría.
Omnipotente creyó ser. Pero era humana y sus propios errores la atraparon.
Por poco, que me rendí. Sí, estuve apunto de aceptar que aquella vida ficticia,
echa a medida, era la mía. Tenía mucho miedo amor...¿De qué?
Buff.. me sentía vacía, casi sin recuerdos. Solo tenía la esencia de ti.
Eras un personaje recurrente en mis sueños. Tus preciosos ojos marrones y
grandes, surgieron en el cielo más puro, claro o cristalino que jamás, hasta
ahora, haya visto. Quizás fue el reflejo de nuestro amor, que almaceno
fielmente en mi alma.
Me volví a enamorar de tus ojos. Y se que en otra vida, me ocurría lo
mismo. Lo se. No me preguntes como. Únicamente lo presiento; aparte que ya no
se vivir sin ti. Si existe otra vida detrás de la muerte, te buscaría y no me
cansaría hasta volverme a reunirme contigo. Tu amor me da alas.
Ya, Esther...esto es un tópico. Pero
si hasta ahora no me he rendido, es porqué creía que existes Maca. Y eso, me ha
hinchado los pulmones de un valor desconocido en mi ser. Aunque no dejo de ser
una miedosa. ¡Qué haremos soy humana!
En serio, tenía mucho miedo. Especialmente, de qué te perdiera. ¡Me
aterraba! Por esto, en aquel sueño que te vi cenar con Nadia me puse histérica,
llena de celos. No, esa no es la palabra adecuada. Quizás sería mejor
expresarlo: el suelo se me derrumbo. En fin, el sueño hablaba por si solo.
Además, en él estaba la clave que alivio mi calvario.
El miedo de qué Maca amará a otra
persona estaba únicamente en mi interior, no era real. ¿O sí? No, confió en
Maca. ¡No te comas la cabeza! Hay que aprender de tus errores, de las
experiencias...¡No seas tan desconfiada! Aquello que vi en el sueño no era
real. Además, después de precipitarme en el vació y cambiar de escenario
apareciste con tu caballo blanco. Me monte en tu moto, y reenseñaste la ciudad
testimonio de nuestra dicha.
La celosía, el miedo de qué otra ocupara mi sitio era producto de mi
inseguridad. Aunque aquella opción también era plausible. Yo estaba lejos de
ti, sin dar señales de vida... Y yo casi me acomode en la existencia tranquila
que me ofertaba Adriana, con su batea dorada.
Aún así, yo siempre he estado la reina de los pasmados, de la
incredulidad...No creía mi suerte de tener una persona tan maravillosa, como
Maca, a mi lado.
Ella entró en mi existencia de una forma inesperada. De echo su aterrizaje
en Hospital Central fue impactante, demoledor; genero en mi un cóctel de
sentimientos: enfado, vergüenza, alegría, desconcierto, ternura...Su forma de
tratar a las críos, con tanta dulzura. Que parecía impropia de ella. En fin, de
la Maca que aparentabas ser...¿Te suena? Borde, dura...Aunque, hasta esto me
llego a gustar. Si te conocí así, y me enamore de tu forma de ser.
¿Qué paso en mi? ¿Qué códigos introdujiste en mi ser, hasta cambiarlo de
arriba a bajo? Ya, eso tiene nombre: enamoramiento; y sucede sin más. Mi madre,
siempre me dijo que me embrujaste; que me habías convertido de la acera del
frente con tus potajes. Jajajaja. ¡Qué risa me viene!. Por suerte, me he
contenido. No es el sitio para hacer carcajadas, aunque iría bien para cortar
la tensión que se respira.
Las cosas suceden sin darte cuenta, sin motivos aparentes. Aunque no
siempre lo vi desde esta misma perspectiva. Yo, hasta que te conocí Maca, era
una persona decepcionada, frustrada...Aunque intentaba vivir conformándome con
el día a día, y trate de aceptar de qué tenía una suerte horrible con los
novios. ¿Recuerdas el anillo? ¡Ehh, pero si lo llevas tu puesta! Lo noto entre
mis dedos, lo veo y no hay duda.
Tu me cambiaste, y me hiciste creer que el amor existía. Hasta entonces,
creía que no existía la persona ideal, que me respetara, comprendiera, me diera
cariño... Los años pasaban, y deje los sueños, ideales de adolescente de lado.
Intentaba ser realista. En cierta forma, eso es cierto. No existen los ideales,
los principies azules, dones perfectos. Tan solo hay personas con algunas
virtudes loables y otros tantos defectos.
Sin querer, termine cerrándome en mi misma; poniéndome una armadura. Si yo
también llevaba una. Pero tu entraste en ella; y incomprensiblemente me
empezaste a gustar. Me atraías mucho. Me encantaba tu forma de tratarme, tu
forma de mírame...me paralizaba. No tuve tu valor, que te arriscarte a
manifestarme tus sentimientos, tus deseos...
El enamoramiento no atiene a razones, no se controla...simplemente ocurre.
Al principio no lo entendía y estaba muy confundida.¡Lo recuerdo tan bien! Recuerdo tus manos detrás la
espalda...Pretendía ser un cándido masaje...pero no lo era.
Yo sentía por primera vez mariposas en mi interior. Mentiría si no
admitiera que jamás las había sentido.
Aquella mariposas, nacidas de la nada, que bailaban cada vez más
frenéticas en mi interior. Quise ignorarlas, pero eran tan sedantes tus manos
que me abandone al reino de las sensaciones. Entonces, percibí tu tenue beso en
la oreja, luego en el cuello. Tus labios suaves, un poco húmedos.
Aquello hubiera ido a más, y lo
sabes. El miedo se manifestó; y renegué contra mis propios deseos. Huí como una
chiquilla inmadura, como si fuera la primera vez que me hubieran tocado de
aquella forma. Hemos hablado varias veces de aquel día.
Tu te culpabas de haber sido aquel monstruo que me aterro, y hizo que
saliera corriendo de ti. Dudabas de si habías echo lo correcto...Y te
escondiste de mi, durante unos días y de ti misma, detrás de tu dura armadura.
En el fondo, te había dolido mi poca delicadeza. Eres en el fondo muy sensible,
y se qué no siempre he estado a la altura de las circunstancias.
Con el tiempo he aprendido a reírme de mis miedos, como del miedo que la
gente de mi entorno no lo aceptara. Inconscientemente, necesitas la aprobación
de los otros. Porqué temes a estar al lado de los marginados. Temes la soledad
que a veces la sociedad te condena, por su incomprensión e intolerancia. Pero
merece la pena, si al lado tienes una persona que te ama de verdad. Y eso es lo que importa de verdad.
Comprendí, a tiempo, que yo era la única que me negaba a ser feliz. Intente
quitarte cada prenda innecesaria y verte como la persona que eras. Una mujer
dulce, sensible, fuerte, especial, inteligente...Yo había encontrado el ser con
que compartir la vida. Y me aterraba perderte. Aunque jamás te lo he dicho.
Eras tu que siempre me protegías, y me pedías que no me ocurriera nada.
Aunque hay miedos, que son como cadenas viejas, difíciles de sacar. El
miedo más aterrador, era pensar que te perdería. Qué algún día te cansarías de
mi, de mis estupideces, miedos...Ya me costo asumir, que yo una persona humilde
y del montón, te hubiera robado el corazón. ¿Me repito, no?
En mi ausencia, llegue a temer que tuvieras a otra, una sustituta de mi.
¡Egoísta de yo! Si ese alguien hubiera estado Nadia, o independientemente quien
fuera, en tenías derecho. ¿No?¿Por qué no me lo saco de una vez de la cabeza?
No sé...quizás porque percibo que me ocultas algo. Aunque de inmediato has
intentado corregirme mis pensamientos; aclarar tu autentica relación con
Nadia...hay algo que no me encaja. Creó que aún te conozco, la larga separación
no nos ha cambiado de la noche a la mañana. ¿O sí?
Hay algo en ti distinto...¿Qué será? Estas un poco más rellenita, sobre
todo tu barriguita; tus pechos... Deber ser que noto los cambios en tu físico,
el paso del tiempo.
¡Eres tan bella! Tal como te recordaba. No me puedo quitar de la cabeza,
que hay algo extraño en ti. ¡Serán imaginaciones mías! Llevaba mucho tiempo sin
tenerte cerca; y hasta hoy no habría recordado tu rostro por completo. No es de
extrañar, que en parte es como si nos termináramos de conocer hoy.
Hasta ahora tu eras como una estrella, una pequeña luz dentro la
oscuridad...que ibas adquiriendo forma muy lentamente. Hasta que hoy te he
encontrado, te has mostrado tal como creía recordarte. Bien podría ser mujer
misteriosa hecha en realidad. Un deseo materializado; como si nuestro pasado no
haya existido.
Esther, no lo estropees con tus miedos...¡Por favor, no empieces! Llamare a
Teresita, que me de un golpe de bastón con su jerga de palabras, a veces muy
efectivas. Cuando quieres sabes meter el clavo en su justo sitio.
No evito mirarte de reojo. Aunque a veces nuestros ojos se cruzan, te veo
algo alejada de la realidad. Tu rostro refleja una mezcla de cansancio,
preocupación, felicidad. Quiero hablarte, escuchar tu risa, sentir tus labios y
manos, irnos de allí y fundirnos en un abrazo sin fin. No es el momento, no
quiero romper el silencio. Me limito a
apretarte la mano, con suavidad y cariño; intentando transmitirte cuando te
quiero.
¿Cómo debe ser Nadia? Su rostro, lleno de hematomas, parecía muy hermoso.
Valeria, su pareja, parece que la quiere mucho. Esta muy cerrada en si misma.
Me siento algo estúpida. Quisiera decirle algo...¿Pero qué? No la conozco, y no
quiero caer en tópicos. A veces, le cansa a uno que le digan que ira bien. Lo
único que esperas escuchar es que la operación ya se ha terminado y que no es
el fin de nada.
Nadia, a igual que yo, no me conocías. Aunque quizás escucharte mi nombre
infinitas de veces. Sin pensarlo, no dudaste en querer interponerte entre el
coche y mi persona. En cierta forma, me siento responsable de lo que te ha
ocurrido.
Mi mente estaba confusa,
oscurecida...sin querer escuchar nada más. Porqué si escuchaba como me
gritabas, me pedías que me detuviera. Pero en mi interior se estaba engendrado
una cruenta tormenta de verdad. Los expertos, lo etiquetan como choque
emocional...En el cual reviví el accidente que me condeno a quedarme sin
recuerdos.
Mi caos mental terminó, justo el
momento que divise a Maca corriendo hacia mi. Eso me salvo a mi, pero tu,
Nadia, dispuesta a todo para salvarme te pusiste a la boca del lobo. Espero que
sobrevivas, para agradecer tus buenas intenciones. He estado muy celosa de ti.
Pero también te agradezco que hayas cuidado de mi chica. ¿Es cierto, no? ¡Vamos
Esther no seas tan desconfiada!
¿Qué podemos hacer por ti Nadia? Te lo debemos. Yo te ofrezco mi
amistad...Se que saldrás de este bache. Entonces, podremos conocernos. Seguro
que tienes ganas de ello. A Maca le harás muy feliz, se que te aprecia mucho. Lo
noto. Tu chica te quiere mucho...aunque intenta hacerse la fuerte. Pero percibo
su angustia.
Me empieza a doler el trasero. Necesitaría salir a pasear un rato. Se lo
puedo preguntar a Maca, si desea acompañarme. Necesito preguntarle tantas
cosas. Estoy siendo muy impaciente...pero capto que tu necesitas decirme algo.
Y no son ilusiones mías. ¿A que sí?
¿Por qué me dejas la mano? ¿Qué te ocurre? Te miro, buscando una
explicación. Percibo un poco de inquietud en tu rostro, como tuvieras miedo de
decir algo que no debieras. ¡No sé! Y me sorprendes diciendo que te apetece
salir a pasear, para qué te tocara el aire. ¡Qué bien! Sonrió, porque parece
que me hayas leídos los pensamientos.
Mi dicha no dura ni un minuto. Me ha mirado, con pena, y después de vacilar
algo me ha respondido que quiere estar sola. ¡Sola! Mentirosa. Se que me
mientes. Y has percibido que no me he creído tu excusa barata. Te has
levantado, sin darme otra explicación y has desaparecido de la salita,
mirándome con pena.
¿Qué he de pensar Maca? ¿Es cierto que no ha habido nada entre tu y Nadia?
A lo mejor, has ido a rogar a nuestros compañeros que se callen. Se que me
mientes; y algo me ocultas. Lo sé...te noto rara, con reservas. No soy ciega.
Aunque hasta ahora he sido una estúpida. Me trague todas la mentiras de
Adriana.
¿Por qué desconfió tanto de ti, Maca? Es producto solo de miedos, residuos
de la experiencia vivida... Hay tantas cosas que clarificar. Y no tengo
paciencia para esperar para más tarde. Quiero quitarme este desasosiego de
encima. A lo mejor, Valeria me es sincera y termino de una vez, por todas, con
mis dudas. Me acerco a ella, y la miro. Quiero hablarle, me cuesta
hacerlo...Pero al final , es ella quien rompe el silencio.”
(...)
“ Valeria me ha hablando con sinceridad, seguridad. No debo de dudar tanto
de mi amor. El destino nos ha querido ofrecer otra oportunidad.¿Por qué
malgastarla en celosías, desconfianzas?
Que grande persona pareces
inspectora Wood, aún teniendo a tu pareja luchando por su vida, me has escuchado,
entendido. Eso es algo que no tiene precio. Yo no tenía el derecho de
incordiarte con mis problemas, inseguridades algo infantiles. Sé que tienes
razón, no se porqué dudo tanto de Maca. Cuando esta claro que me sigue
queriendo. Me lo ha dicho ante recepción, y lo percibo en cada célula de su
cuerpo. Quizás sea una especialista innata en destruir relaciones.
Quizás sea el cansancio, el mal dormir. Pero en algo he tenido razón Maca
realmente me oculta algo. ¿Qué es? Las palabras de Valeria me han despertado la
curiosidad. Mi estado de animo cambia; y me siento más animosa. Soy como una
niña que se le propone un reto muy motivador, resolver un acertijo complicado.
La puerta se abre otra vez; es Maca. ¡Qué feliz me hace volverla a ver! Me
sonríe en tan solo verle. Te perdono que te fugarás sin mi. Mis ojos se quedan
mirando. Tu rostro se ha desprendido de la angustia con que te fuiste. De echo,
esta reluciente, lleno de vida. De tus ojos están brillantes, muy emotivos.
Me levanto, y te abrazó sabiendo que era lo que más deseabas en aquellos
momentos. Siento tus brazos entorno a mi cuerpo. De inmediato percibo tu
corazón bombardear con fuerza. Desprendes tanta ternura, con tu tacto y forma
de tocarme.
Friso para besarte, volver a
contemplar tus ojos enamorados, entrar en tu interior. Has vuelto a mi lado muy
emocionada. ¿Ha bastado un cuarto por qué ya me echaras tan en falta? ¿Qué me
escondes? Sé, lo tienes a apunto de la lengua. O soy yo, que empiezo a tener la
solución al acertijo. Pero lo que pienso es demasiado fuerte, me niego a
pensarlo y lo desecho dentro la papelera. Aunque no llegue a marcar la opción
vaciar.
Seguimos abrazadas, los labios muy cerca...Nos hubiéramos besado si no
fuera que la puerta se abrió y se escucharon varias voces, una de ellas era la
de Teresita. Me pregunte: ¿Aún sigue allí? Yo no me separo de Maca, estaba bien
entre sus brazos. Quizás le acompañaban otros compañeros.
Pero no fue así...a su lado había un señor de unos 60 años y una mujer de
cuarenta y pico. De inmediato supe que era los padres de Nadia. Aquella señora,
de pelo rubio y chillón se parecía tanto a su hija. La única que habla es
Teresita. La madre de Nadia, tan solo ha atinado a decir el nombre de mi amor,
y se ha quedado con los ojos muy abiertos.
Noto como mi amor, muy tensa de repente, se deshace de mis brazos y se
gira. Percibo la tormenta que se avecina. No me quiero apartar de su lado, y le
cojo un brazo. Y mis ojos, se cruzan con el azul glacial de la desesperada
madre. “
GI:-¿Qué es esto? ¿Maca, que ocurre aquí?- le pregunta directamente, su
tono de voz es acusador y agresivo. Era fácil apostar por sus pensamientos: “Mi
hija debatiéndose entre la vida y la muerte, y tu en brazos de tu amante. Me
das asco.”
ED:- Cariño por favor...-intento calmarla su marido, sin mucho éxito:- No
es el momento. Además seguro que hay alguna explicación. Siempre las hay-
remarco con intensidad y tranquilidad. Era un hombre muy curtido y maduro.
Transmitía mucha calma, y paciencia... Por desgracia no era la primera vez que
se encontraba en aquella situación, de incierta espera.
GI:- ¿Qué explicación, hay a ver? Mi hija en la cuerda floja, y su pareja
en brazos de otra- volvió a inquirir.- Y no me digas que no hay nada entre esas
dos. Ya sabes que tengo buen ojo clínico.- en otras circunstancias su forma de
decir las cosas hubiera provocado varias carcajadas gratuitas. Pero nadie tenía
ganas de reír.
Maca acoto la cabeza, en señal de reconocimiento de sus culpas. El
sentimiento de culpabilidad de pesaba demasiado. Valeria, que había presenciado
la desagradable escena, se levanto sin paresa y se afronto a su suegra. Se
odiaba por no haberla llamado y habérselo comentado de antemano. ¡Como era que
no lo había pensado antes!
VAL:- La hay- dijo, encarándose a Gisela Bonet; intentando ser conciliadora
aunque aquello no conquisto al corazón de su suegra.- En realidad, Maca y Nadia
no son pareja- mirando de reojo a Esther; pero sin dejar de mirar a su
interlocutora.
GI:- ¿Por cierto, quién es usted, y por qué se mete?- le interrumpió. Su
marido trato de calmarla, pero era una madre muy preocupada; y el miedo que le
carcomía por dentro no le hacía razonar con calma. Y gastaba sus energías en
temas banales.
M:- Entiendo su desconcierto...- hablo finalmente la pediatra, intentando
comprenderla.- Pero Valeria tiene razón. Y tiene explicación...nuestra relación
era una farsa para encontrar a mi novia, que es esta chica que esta a mi lado.-
la madre de Nadia se echo a reír. Su excusa no le resulto plausible. ¿Y quien
se le hubiera creído?
GI:-¡Por favor, no me hagáis más reír!- exclamo, interrumpiéndola.- Admite
tu infidelidad y se adulta.
VAL:- Es cierto, señora Monsolís- interviniendo de nuevo- Aquí nadie
miente, ya no. Entiendo su desconcierto. Yo soy la inspectora Wood, y es algo
que le puedo demostrar fácilmente- se puso la mano en el trasero y saco la
cartera donde guardaba su placa. Eso calmo algo a la señora; pero volvió al
asecho.
GI:- ¡Ya! Seguro que usted es amiga de esas dos, y las esta encubriendo.-
negándose a creer lo se le decía.
ED:- Me parece que estas sacando las cosas que quicio- dijo el patriarca de
los Monsolís, se le acerco y trato de sacarla de la habitación.- Vamos a fuera
que te toque el aire, y más tarde ya hablaremos con calma.
TE:- Quizás sea lo mejor- dijo Teresita, entremetiéndose sin querer en el
asunto. Tras la aparición de Esther, el resto había pasado a segundo lugar. El
echo de qué Nadia y Maca hubieran estado liadas carecía, para ella, de
importancia. Aunque pensándolo bien, todo era muy confuso.
GI:- Por favor, no quiero echar tierra en este asunto- rechazando las
sabias palabras de su esposo. – No soy estúpida y quiero la verdad.
VAL:- Señora, entiendo. Si quiere hablar lo hacemos, pero aquí no.- le
dijo, muy firme. La miro detenidamente, intentando convencerla. No era justo
que maca pagara por su error, propuesta.
GI:- Usted, no tiene ninguna cuenta pendiente conmigo.- no apartando sus
ojos azules de los verdes. Los cuales fascinaban a su hija; pero aquello lo
ignoraba. La pobre Valeria fue la que recibió su ira, su despecho.
Sus miradas habían iniciado una guerra silenciosa. Los ojos de la
inspectora que pretendían ser reconciliadores, terminaron por recubrirse por
tristeza y desaprobación. Supo de inmediato, que aquella mujer no quería entrar
en razón. Su miedo, angustia se había transformado en rabia. Quizás era la
forma que le era menos difícil de suportar la espera. Su guerra de titanes, fue
interrumpida por la llegada de Vilches y Cruz.
EN LAS PROFUNDIDADES DE NADIA
Del inicio de su calvario, hasta que una mano la ayudo a levantarse de
nuevo...
“ Nadia, así creó llamarme...Oigo como me llaman, sus voces parecen muy
lejanas...de otro mundo. De inmediato me doy cuenta de qué en realidad soy yo,
que estoy en un país raro. Fue tan solo un pequeño espacio temporal...unos
minutos. Pero en este preciso momento todo había cambiado. ¿Puede ser aquello?
Lo único que consigo recordar es a Esther correr, y detenerse en medio de
la calzada...La grito, le pido que se aparte de allí. A la misma vez, veo como
un coche se le acerca...No va a parar y sin pensarlo corro hacía ella. Hay que
salvarla...no quería más sufrimiento gratuito.
Esther...,continuo gritando en mi interior. Pero no consigo despertar del
todo. ¡Esther! ¡Qué angustia! ¿Qué me pasa? La voz no me sale, no siento las
piernas. Lo único que percibo es el duro asfalto, y gente pendiente de mi.
De repente, un intenso dolor me invade... Diciéndome, indirectamente que no
era un mal sueño. Poco a poco, voy siendo consciente de lo que verdaderamente
ha sucedió. Estaba tan concentrada en salvar la vida de Esther... El coche me
ha embestido sin que me diera cuenta; y he salido desprendida, pasando por
encima de él hasta terminar estirada al suelo.
Quiero abrir los ojos...¡Esther! El dolor que siento no me importa, debe
ser los golpes que me he dado. Intento recopilar todas las fuerzas que me
restan, y comprobar que el exterior anda todo bien. Que ha merecido la pena...
Al fin, consigo abrir los ojos. El sol me molesta, y los vuelvo a cerrar.
Lo intento de nuevo, olvidándome de mi dolor, y veo a Esther y Maca de espalda.
Me invade una inmensa alegría..., no importaba nada más.
Una vez aliviada mi angustia, me acorde de Valeria. ¿Dónde estas amor?
Necesito verte, quizás sea la última vez que te vea. El dolor cada vez es más
intenso, especialmente en la zona pectoral. Me siento muy cansada, las fuerzas
me están abandonado. Valeria...aparece, quiero decirte adiós, besarte, ver tus
ojos verdes, dulces y tranquilos.
Amor, quizás me muera...No se si estoy preparada para morir. ¿Dónde estás?
Quiero decirte, que te quiero mucho. Es extraordinario lo mucho que te he
llegado a querer en tan poco tiempo. He de preguntar por ti...Quiero articular
tu nombre, me cuesta algo...pero al fin lo consigo. Mi voz parece un murmullo,
pero Maca me ha entendido.
No me responde, se ha quedado muda; no obstante, un gesto inconsciente la
delata. Me esta mintiendo, y intento buscar a Valeria por mi reducido campo
visual. Con tan solo, mover algo la cabeza consigo verla. Oigo la voz
preocupada de Maca, desgastando mi nombre. Entiendo de inmediato porqué me
quería ocultar aquella información.
Mi amor, se esta peleando con una chica rubia...le estaba casi venciendo
cuando la situación se le descontrola al sentir mi nombre. Por unos instantes
temo por su vida; pero se separa muy ágil de su opresora, y de inmediato corre
hacia mi lado. Empiezo a estar en una extraña dimensión, muy feliz en verla
bien, sin ninguna herida importante.
Su ternura, dulzura me inunda la alma...su forma de acariciarme el rostro.
Me rompen el corazón sus lágrimas. No soporto que sufra por mi culpa. ¡No lo
soporto! Aunque percibo que las fuerzas me están abandonando; intento animarla
y le prometo algo que no se si lo podré cumplir. Intento decirle que todo irá
bien, que la quiero mucho.
No evito sentir mucha paz, aunque no soporto la angustia de mi chica. Pero
todo esta a su justo sitio...Sus ojos continúan preocupados..., como Héctor que
me ha atendido. Aquello reafirma mi
certeza de qué estoy grave.
¿Cómo lo puede saber uno? Es una
sensación...una pesadez. Por ganas me levantaría y me fugaría contigo en a
donde sea, a donde haya paz y solo amor. Pero no puedo moverme... Lo sé...Aún
no se como terminará este cuento. ¡No lo sé!
¡Dios mío, la estoy condenando a vivir lo mismo que pase yo con Corina! Me
odio tanto...; no hay tiempo. La cuerda de mi reloj interno se esta encallando,
hasta llegará un momento que se detendrá ¿Para siempre? Invierto mis últimas
fuerzas para sonreírle y hacerle un guiño. No quería que tuviera malos
recuerdos de mi si me moría.
Mis cejas me pesan, y van cayendo. Intento luchar contra ello. Es inútil.
Mi respiración está agitada, y en la garganta noto algo que me molesta mucho.
Toso sin querer, y mi boca le queda un gusto sanguinolento. Parece como si la
Apocalipsis se haya apoderado de mi ser. Me llevo conmigo tu dulce, tierno
beso...que me dice, sin palabras, cuando me quieres.
(....) SILENCIO....
No hay música, no hay ruidos...La mar esta demasiado tranquila. El viento
no sopla. Los pájaros han dejado de cantar, no hay gente. Los relojes han
dejado de marcar las horas. Aunque la tierra sigue girando entorno el enorme
astro solar. La vida sigue en mi exterior; aunque yo no la percibo.
No sé donde estoy...Pero hay tanta calma acá. Quizás sea la paz interior.
Su rostro es tenue, neutro, curiosamente luminoso. No hay oscuridad. Mi cuerpo
parece flotar en una agua tranquila, agradable, cristalina...Parecía el
paraíso.
Estoy tan relajada, sin ningún temor...Era como si estuviera una tarde de
verano en la piscina, distrayéndome haciendo el muerto. En cualquier momento,
podría descender en las profundidades de la piscina o océano por mi propio
peso; o bien, levantar la cabeza y salir a la superficie.
¿Parecía fácil la decisión? Traducido sería: ¿Vivir o morir? ¿Aquello
estaba en sus manos, o en las del destino, azar...?
Algunos me dirían que el azar no existe, que es uno mismo que se labra el
camino. También hay la creencia de qué el cuerpo y la mente están disociados.
Andan juntos pero no siempre en paralelo. Y los médicos, posiblemente estaban
diciendo que mi cuerpo había recibido graves golpes, con nefastas consecuencias
para mí.
Sé, en mis entrañas, que esto es cierto.¿Cómo lo puedo pensar, suponer así?
Es como una certeza absoluta, que quizás este llegando mi hora final. Mi mente
esta como desconectada de mi cuerpo, aunque presiente los daños sufridos. Mi
mente estaba viajando libremente, sin ninguna cadena que la ate o condicione,
por una suave marea.
Mis ojos están fijos al cielo, percibo la suave brisa en mi piel...Aún la
tranquilidad en qué estoy inmersa, mi mente no es una caja vacía de contenido.
Las vivencias, personas que habían sido importantes para mi... se me
presentaban con infinidad de detalles de su ser. Parecían tan reales. Pero tan
solo eran espejismos, recuerdos sin ninguna distorsión.
Es un autentico lujo por mi; y sobre todo cuando veo a mi padre
sonriéndome. Deseo que se quede más tiempo conmigo; y así lo consigo. Me
sorprende, porqué tengo la sensación de qué tengo mucho poder para mover los
hilos que desee. ¡Le había extrañado tanto!. ¿Estaría orgulloso de mi? Deseo
preguntárselo, pero no me atrevo. Me sigue mirando con dulzura.
Padre:- Hola cielo, mi princesita – me saluda al final, rompiendo el hielo.
En tan solo escucharle, me siento transportada años hacía atrás y vuelvo a ser
la niña que era. Recuerdo, cuando ella entraba a mi habitación para desearme
una buena noche y un sueño hermoso y sin monstruos.
YO:- Cielo, princesita...¡Cuánto tiempo hacía que no escuchaba decírtelo!-
inaudito, tantas cosas que tengo por decirte y te suelto esto. Aunque, tenía la
sensación que mi padre ya lo sabía todo sobre mi persona.- Te he extrañado...
Padre:- ¡Lo se hija, lo se!- me interrumpió. Seguidamente, su imagen descendió
del cielo y se puso a mi lado y flotamos durante un rato juntos. Fue como los
viejos tiempos, compartiendo minutos de silencios y hablando de la vida, de
temas en común.- Me siento orgulloso de ti. Admiro tu valor. Yo solo te daré un
consejo si me lo permites...
YO:- Por supuesto que si padre...-me callo, y espero sus consejos póstumos.
Padre:- No te rindas, sigue luchando por lo que más quieres. Jamás te
traiciones. La felicidad se ha de sembrar a diario, igual que el amor.- se me
acerca, y me da un abrazo que también parece muy real.
La razón vence los sentimientos, pero el miedo esta detrás, oculto. ¿Cómo
era que había mantenido una conversación, tan vivida, con mi padre, si estaba
muerto? No lo pude resistir, y antes de qué fuera no puede evitar preguntarle:
YO:- ¿Estoy muerta?- me callo, mientras espero su respuesta me contengo la
respiración.
Padre:- Aún no.- responde con firmeza. Su voz es un suave murmullo que me
calma algo. Pero no me da la seguridad que necesito.
YO:- ¿Me moriré?- vuelvo a la carga. Necesitaba saberlo, como el aire que
se respira. No suportaba estar navegando sin dirección.
Padre:- Eso depende de ti.- se para, y me sonríe con pena. Indirectamente,
me esta comunicando que no puede responderme a más preguntas:- A veces decide
Díos, otras tenemos la opción de escogerlo nosotros. Ya sabes, la muerte esta
ahí tarde o temprano nos llega.- me repite que me quiere. Seguidamente, se
desintegra al horizonte, como una especie de imagen holográfica
La misma agua, calma...Alguna vez siento a mi propio yo pensar en voz alta.
Las palabras de Gabriel Monsolís, mi padre, me han hecho pensar. Y lo entendí.
Aún había esperanzas para sobrevivir y regresar junto a Valeria.
Vivir dependía de la voluntad que
pusiera en recuperarme, en salir de la inconciencia. Lo debía de desear con
toda mi alma. Y realmente lo hacía. Aún así, estaba flotando, como un flotador,
en la misma agua.
¿De qué dependía? ¿No bastaba con quererlo, pensarlo? Se veía que no. Era
tan irreal aquella situación. Era como si fuera una protagonista de un cuento,
en un país ficticio, buscando la clave de un acertijo importante.
En medio del camino, me iba
encontrando con famosos y estrambóticos personajes que me proponían más retos,
o daban claves para descubrir la verdad. En fin, que ante mi desfilaron
familiares, amigos y casi todos me respondían con lo mismo.
¡Vaya cuento! Si estoy contemplando,
partes de mi vida, como si fueran fotogramas de una película. En cierta forma
era irónico e inquietante. Quizás estaba en el pasillo, entre sala, entre el
mundo de los vivos y de los muertos. Visto de esta forma tenía lógica que me
reencontrara con las almas de mis seres queridos.
Esa certeza, me alivio algo mas. Aún así, nada había cambiado. La misma mar
y cielo...ni me parecía haberme movido de sitio. Quizás estaba siendo una
persona muy afortunada, ya que había tenido la oportunidad de reencontrarme con
tanta gente perdida y querida. Y podía decir lo que algunas veces no pude
decir.
Las cosas que te quedan pendientes, son una pesada losa que te hace más
difícil tu existencia. Aunque crees haber resuelto ciertos temores y / o
perdidas...te estas auto engañando. Lo único que has conseguido, es aprender a
vivir con ello y a ocultarlo en lo más recóndito de tu ser.
Lo cierto era, que ante la lucidez que estoy experimentando, me estoy dando
cuenta de mi problema. Era una maravillosa oportunidad para auto analizarme una
intervención quirúrgica y subsanar el tejido insano. Aunque aquello era
paradójico, porqué no dominaba mi mente ni lo que pensaba. Quizás me había
desprendido de los opresivos condicionamientos internos (miedos, prejuicios...)
y estaba hablando mi autentica yo.
Me daba todo aquello mucho respeto...¿Estaba dispuesta a descubrir mi
verdad? ¿Estaba dispuesta a sentir, que la muerte me estaba tentando, como la
serpiente tentó a Eva? ¿Vivir o morir? ¿A qué lado deseas estar? ¿Era así de
cruel o sencillo?
¡No, no lo es! Me siento en paz conmigo misma; aunque...también tengo la
certeza de aún me quedan muchas cosas para hacer, disfrutar. Seria fácil
marcharse de una vida si en ella no me esperase nadie, y sin quedar nada para
resolver. No, este tampoco es mi caso. Aunque si hay una parte de mi que esta
preparada para traspasarme al otro mundo.
En este minuto, justo en este pensamiento, resurgió ante mi una jovial
Corina. Mi mente la ha dibujado a la perfección. A igual que mi padre, dude si
era real o no. Pero no caí en la misma trampa. Ya me había ubicado, era
consciente que estaba muerta.¿Y yo, seguía viva?
Me quede hechizada por su mirada violeta. Era única. Hasta ahora no he
visto ningún color de ojos tan precioso y especial. Fue como el pasado. Me
emocione mucho, hasta percibí la humedad de unas lagrimitas saladitas, y
seguidamente me acariciaron los pómulos. Me estaba mirando atentamente, con
viveza y alegría.
Nuestros pensamientos, quizás se solaparon y coincidieron. Y poco a poco,
se iban acercando. Por fin, estaban otra vez juntas de cara a cara. Corina, fue
la primera de romper el silencio.
CO: Ya te dije que nos volveríamos a encontrar- su voz seguía siendo
pastosa, tal como la recordaba. El tiempo no había distorsionado nada. De echo
se murió joven, y así sería eternamente.
Yo sigo inmersa al silencio, mirándola encantada...Aparte que seguía sin
entender nada. Además ya no estaba suspendida en el agua; de echo estaba de pie
en la misma playa que nos vimos por última vez. Parecía tan real, como si de
allí jamás no hubiéramos marchado. Podía ser una prolongación de aquella tarde;
y nunca hubiese existido el después: La dura noticia de su muerte, y los años
que estuve volando como una alma en pena.
Inicie los estudios de medicina porqué ya lo había decidido, y por qué me
animaste a ello. Creí que te lo debía y decepcionaría si me hubiera echado para
atrás. Aunque tu me dirías: ”Si lo haces hazlo únicamente por ti. “
Me dijiste que la vida era bella y merecía la pena estar en ella. Aún así,
tu atentaste contra ella, la negaste.¡Muy irónico! ¿Qué mensaje me dejaste?
¿Qué había de aprender de tu elección? ¡Dime, qué!
No se como, pero mi boca se abre y te echa en cara todo esto. No hay
inhibiciones, y el corazón habla solo. Se ha despertado la niña enfada, herida
que escondo. Lloro y me echo encima, y la golpeo el pecho. Ella no se defiende
ni parece dolerle.
CO:- Quizás sí, escogí el camino fácil...Porque ya sabes que el fin de mi
escalada era la muerte. Jamás te mentí- silencio, era la verdad en su máxima
esplendor. Deje de golpearla, dándome por vencida- Y ahora, tu puedes
comprenderme aún mejor.
YO:- ¿Y eso? Lo único que sé: fuiste muy cobarde. ¿Qué he de comprender?-
no entiendo lo que me quería decir. Se me acerca, y pone su mano en el rostro.
CO:- Te debes preguntar porqué estas aquí. ¿Por qué puedes hablar
conmigo...?- se callo y siguió, percibiendo que andaba por buen camino.-
¿Quieres saberlo?
YO:- Veras...yo...Sí, me angustia ..- dije vacilando, con inseguridad.
No es algo que se puede tomar a la
ligereza. Se trataba de mi destino, mi vida...Poco me lo imaginaba que aquel
día cualquiera terminaría de aquella forma; planteándome si seguía viva o
muerta. Me di cuenta de qué no lo tenia tan asumido, ni claro como me pensaba.
CO:- En el fondo, lo sabes. Pero te da mucho miedo...- me insinuó. ¿Cómo lo
podía saberlo que sentía, pensaba? ¿Por qué me conocía? Era un poco inquietante
todo en conjunto.- ¡Dímelo!
YO:- ¿Quién te crees que eres tu? Vienes acá, te metes dentro de mi y
pretendes opinar, juzgarme...- estaba sacando las cosas de quicio. Pero quería
auto engañarme. Ella, también dejo la niña enfadada que era. Lo único que hizo
fue abrazarme; y me tranquilice entre sus brazos.
CO:- Jamás quise hacerte daño. Y ahora tampoco. Únicamente pretendo es
guiarte-me informo. Nuestro abrazo era tan vivido que me estremecí. Ella siguió
hablando, lo hizo por mi:- La verdad es que te estas muriendo...
Su afirmación me paralizo. Incluso deje de percibir mi corazón latir. Y eso
que hasta ahora no había sentido mi cuerpo. Me tape las orejas, no quería
escucharlo. Y grite con todas mis fuerzas que no quería morir. La playa empezó
a temblar. Corina seguía estática, contemplando mi desesperación.
CO:- Pero depende de ti; todavía puedes evitarlo- comento con calma, no
alterándose por mi reacción impetuosa.
YO:- ¿Pero como? – le pregunte, manteniendo el tono de voz elevado.- Se más
explicita por favor.- le llegue a suplicar.
CO:- Únicamente siéndote sincera. ¿Quieres seguir viva, y luchar por los
que quieres?¿Quieres seguir con vida a pesar de los cambios se avecinan en tu
existencia?- se calló, esperando mis respuestas.
YO:- ¿Pero que cambios...?- no entendiendo nada. Parecía tonta.
En el fondo lo sabía. Recordé que
cuando abrí los ojos después de mi atropello no me sentía las piernas. Entonces
no le di importancia. Y ahora, lo empezaba a intuir con tanta claridad. Abrí la
boca, incapaz de poner voz a mi destino.
CO:- Así es, te quedarás invalida.- responde por mi. Sus ojos violetas hay
un atisbo de pena. Casi es imperceptible; pero siente lastima por mi. ¿O soy yo
la que le duele haber escuchado aquella verdad?- ¿Estás dispuesta a vivir con
esta cruz?
YO:- ¿Cómo lo puedes saber tu eso?- me quería negar a aquello; y fui su
apóstol incrédula. Le renegué y maldice.
Su silencio fue como una fuerte punzada en mi pecho. No había
escapatoria. -¿Por qué me robas la esperanza?
CO:-Yo no pretendo robar nada, ni decirte que hacer con tu cometa lila- el
cual, en aquel instante, lo cogía ella. Mis ojos se quedan, por unos minutos,
observándolo.
Estaba en un lugar donde todo
parecía posible. Me parecía que bastaba levantar un dedo para obtener cualquier
deseo que quisiera. Aún así, la elección estaba en mis manos. ¿Vivir o
morir? Sabia que traspasar aquella
frontera no era tan difícil como me imaginaba. Además, lo haría cogida de la mano
de Corina. Pero...¿Y Valeria? ¿Valeria que?
El cometa lila volaba suntuoso, ágil, hermoso como era en el pasado. Se
había convertido en un símbolo, el del adiós. Ya había llorado por él. A igual
que Corina, me había enseñado muchas cosas. Las cuales me habían acompañado en
mi camino, me habían echo una mujer fuerte, sabia. Era un bagaje en qué me
agarraba cuando lo necesitaba. De aquella forma sería hasta que me muriera.
Conocerte Corina fue hermoso. Me marcaste mi corazón adolescente. Siempre
he tenido cosas para agradecerte. No quería olvidarte, dejar de querer. Aunque
esto me estaba también ahogando, atentando contra mi felicidad. Tu jamás
quisiste que hiciera esto por ti. Pero yo me negaba a amar de nuevo.
Me estoy sintiendo fatal Corina. Percibo que estoy traicionando a Valeria.
Te juro que la quiero mucho. Lo siento Corina. Pero la amo. No quiero hacer
comparaciones entre vosotras dos. Pero lo sé, la quiero sinceramente.
La amo sin reservas, dudas...Los
duendes que vimos en el parque del Retiro siguen dentro de mi. Y tu aparición
en mi mente, Corina, no ha cambiado eso. Me sabe mal decírtelo...
Quizás ahora veo la frontera entre el pasado y el presente. Aún así, no se
que hacer. ¡Minusválida!
CO:- ¿Qué te preocupa en el más hondo de tu corazón, Nadia?- interrumpe mi
silencio...y en esta ocasión, no me siento violenta por ello. Necesitaba su
sabiduría para terminar de ver la luz. Y al fin, es ella quién me da la clave:-
Entiendo la montaña que ha crecido en tu interior. No te ves capaz de llegar a
la sima. Como también, te preguntas si Valeria merece acompañarte a la abrupta
subida.
Mi rostro se me ilumina, y las pesadas cadenas que me ataban empiezan a
desatarse. ¡Sí , era aquello que me atormentaba! Mi ser debatía si seguir con
vida o no, por miedo al sufrimiento, propio y ajeno, de estar en silla de
ruedas.
CO:- Ahora te das cuenta...Estás en la misma disyuntiva en qué estaba yo.-
si aquello era cierto.- ¿Qué te sigue atando a la vida, si no quieres causarle
daño a Valeria?
Corina y sus preguntas. A veces, las odiaba. Quisieras o no las respondías;
bien fuese mentalmente o verbalmente. Te hacían dar golpes contra una pared
invisible, que querías evitar. Pero en aquella ocasión no la esquivaría.
¿Deseaba vivir, condenar a Valeria a tener una novia minusválida?
YO:- Es cierto, no quiero que mi pareja sufra por mi. Pero tampoco deseo
que pase por lo mismo que viví en tu ausencia. – determine finalmente. Lo dije
muy convencida, que mi interlocutora no pudo sembrar dudas.- No se merece
perderme; ya que sufriría igualmente. De algo me ha de servir lo que aprendí de
ti. No quiero ser la egoísta que fuiste.
CO:- Eso según lo analices- inquirió, aunque no parecía ofendida por mi
comentario.- La vida es solo
tuya...Nadie ha de decidir por ti. No seria justo que ella te pidiera...
YO:- En esto te estas errando. – le interrumpí. – Ella no es así. Además,
se perfectamente que la elección esta en mis manos. Pero no, soy yo que quiero
ser egoísta.-y le relato la imagen de mi amada antes de perder la conciencia
por segunda vez.- No he suportado su dolor.
CO:- Entiendo.- creó que empieza a darse por vencida. Mi compleja mente
piensa que ella quiere que escoja morir, para estar a su lado. Aquello me pone
en una cruda situación. Pero me estaba errando. Ella solo era el vehículo de mi
ser, de mis dudas.- Creó que necesitas silencio para determinarlo... Si me
vuelves a ver, será la señal de qué estarás ya muerta.- dicho esto se
desvaneció igual que mi padre.
La misma agua, calma...otra vez en medio de la mar, sostenida por el agua.
En aquella ocasión, nadie volvería a interrumpir mi paz. Solo mis pensamientos
y el cielo. Las sabias palabras de Corina estaban en mi interior, era una labor
que quería arelar en mi interior. Que flor naciera de ella dependía de mi.
La flor de la vida: incierta, dolorosa...,y la promesa de mucho amor. El
cual era real, palpable. No era ningún ideal ni ilusión. No daba garantías. No
te quitaba alternativas, ni seguridad.
La flor de la muerte, ya no había nada más. Quizás me traería el perfume de
los seres que quise. Recuperaría la compañía de Corina. Parecía muy fácil y
cómoda aquella alternativa. Sin sufrimiento, sin dolores de cabeza,
dificultades...
Aquello me estaba resultando más difícil de lo que pensé desde el
principio. Poco a poco, mi cuerpo se iba girando y me quede de espalda para
arriba. El agua me seguía sosteniendo, como si fuera una plancha. Percibía que
las fuerzas me estaban abandonando. Quizás Díos estaba decidiendo por mi.
YO:- Valeria , Valeria amor...¿Dónde estás? Quiero tomar tu mano y me saque
de esta mar sin fin.- digo desesperada. No escucho nada, ni una voz ni tu voz
Valeria. Te estoy perdiendo...y esa sola idea me horroriza.
De repente, me siento liberada de otra cadena más. Vivía con una venda en
los ojos; con la creencia de qué todo lo que era se lo debía a Corina. Y
aquello no era así. Lo que había construido en mi corta vida, lo había echo con
mis propias manos o esfuerzo.
Corina solo fue una estrella que me
guió en un momento incierto. Fue alguien que idealice. Fue fácil hacer porqué
nuestra relación duro poco. Solo compartimos cosas hermosas. Ni llegue a
conocer sus defectos. No hubo espacio para aborrecernos. No te debo nada más.
Aunque si te he de dar las gracias: para enseñarme a querer.
Aunque me estoy desganchando de mi pasado, me despido de ti...sigo
perdiendo fuerzas. Mi cuerpo empieza a descender por su propio peso. Ahora solo
tengo una persona en mi mente. De repente, aparece ante mi por debajo de mi
cuerpo, una chica. Mi primera reacción es de espanto... por el inesperado que había
sido. Ha llegado hacía allí buceando, y me ha murmurado:
Voz:- Si que aguantas...
La fragilidad y hermosura de las mariposas(3)
Comentarios
Publicar un comentario