Tan sólo tu (I)
Narra Lena
12 Horas am, Cafetería Arco Iris
Me gustaba esa
cafetería, de decoración alegre y luminosa. Y servían muy buenos tipos
de cafés. Lo único que detestaba, por eso evitaba ir, era su masificada
clientela. Siempre me iba con un dolor de cabeza terrible. Me fastidiaba
haber quedado allí con Jon.
Lucia uno de mis trajes
más elegantes y fui foco de atención, varios hombres se voltearon al
entrar. A parte el color negro me favorecía y mis ojos relucían como un
exótico mineral. Exploré el local, fingiendo buscar una mesa libre. No
divise a mi jefe y sólo había espacio libre en la barra. Me asenté en un
taburete. Pedí un capuchino y me lo trajeron rápido. Estaba ardiendo y
me lo fui bebiendo a sorbetes.
Volví a explorar el
local, extrañada por la tardanza de mi cita. Y me quedo helada al ver a
dos de chicas besándose. Se están exhibiendo sin pudor. A pesar de estar
una de espaldas a mí y la otra lleva una gorra azul las reconozco.
Aquella composición me parece irreal. Y siento una visceral rabia, que
me hubiera arrastrado hacia ellas, pero me detuvo la voz del General Jon
en mi cabeza.
Jon:- ¡Por favor Lena controlase! Quizás, las cosas no son lo que aparentan.-
creo que me transfiere sus pensamientos desde la barra y puede también
verlas. No me giro. Intento concentrarme en nuestra conversación
telepática, aludiendo las interferencias ambientales. No obstante, ver a
Linda besar a otra chica me tiene transpuesta.
YO:- ¡Maggie será
hija de puta! Minutos antes culpaba a la Coronela Zor-El de la alerta de
L-Corp y ahora la esta besando. Pobre Álex.
Jon:- No te despistes, mira hacia tu derecha, en la mesa del lado de la planta grande y de flores lilas.-
le obedezco y veo a un chico leyendo el ejemplar de Cat-Cot. A pesar de
llevar unas gafas de pasta y un bigote postizo lo reconozco.- ¿Qué crees que está haciendo aquí el Sargento Mon-El?
Lena:- Cubrirle las
espaldas a la Coronela, colabora con ella. Lo sé porqué ayer me sedo y
me tuvieron retenida en una de sus guaridas.- Sigo mirándolo. También está vigilando a la pareja de tortolitos.
Jon:- Lo sé. El Capitán Winn me increpó cuando te fuiste. La Coronela Zor-El ya sabe que trabajas para mi.- me confesó. Me irrité un poco, porque me gustaba tener bajo control las situaciones. Y había algo que no me encajaba. - Hablé con ella también. Creo que ya lo sabes...
Lena:- Es la
Facilitadora. Me acuso de haber suplantado a Lena Luthor. A CADMUS les
interesa mucho descubrir mi secreto, algo se intuyen. Y eso me preocupa.
Jon:- No anda
mal encaminada. Esa organización va detrás de todo lo anormal y vetarles
su derecho de vivir en paz. Sean mutantes, alienígenas... Aunque, lo
sienten como una amenaza, invierten su tiempo para estudiarlos y sacar
provecho de sus poderes. Se creen unos iluminados y defensores de la
raza humana, a la cual pretenden mejorar. Y esclavizan a sus enemigos
para sus fines.- no sé porque me reveló todo aquello, pero era como si pretendiera justificar el comportamiento de alguien.
Lena:- ¿De veras existen los extraterrestres?- no
perdía de vista a Supergirl, que seguía distraída hablando con mi jefe
de seguridad. No creo que me hayan visto, pues no se ha girado en ningún
momento para observar el entorno. Lo que deben de debatir debe de ser
muy importante.
Jon:- Sí. Ahora mismo está hablando telepáticamente con uno.-
me quedó tan impactada que me giro hacia la barra y veo al General Jon
convertido en mujer. Le quedaba bien el disfraz. No me mira y me vuelvo a
girar. Me contó brevemente su historia.
Lena:- ¿Por cierto, que pretende la DEA tapando el grave accidente de mi empresa?
Jon:- Primero, no nos
interesa que esos fenómenos trasciendan a la sociedad civil. La gente
se alarmaría y sería todo un caos. Pero tampoco queremos excluirlos de
la sociedad, por eso trabajamos para que se integren entre los humanos
sin que nadie se percate de sus orígenes. Y en segundo lugar, nos
interesa atrapar a Liliana Luthor. Esta continuando la línea de
investigaciones de su hijo, en especial la de criptonita roja. Ellos
saben que esa variante de mineral afecta a los alienígenos procedentes
de Kriptón.
Lena:- ¿Kriptón qué es?
Jon:- Un planeta que
se destruyó hace unos treinta años. Sus restos cayeron en territorio de
Estados Unidos. Es decir el mineral de Criptonita procede de allí. Tu
hermano lo ha estudiado, porque descubrió que debilitaba a Clark Kent,
alienígena de Criptón.
Desconocía la obsesión
de Lex por aquella clase de mineral. Clark fue su mejor amigo, habían
sido inseparables hasta que algo se rompió. Lo recordaba algo vagamente,
pues toda mi niñez y parte de la adolescencia la viví alejada del nido
familiar.
Me termine de beber el
café. Empezaba a ver que la realidad era más compleja de lo que me
imaginaba. El General Jon estaba muy silencioso. Me voltee brevemente y
vi que estaba leyendo con atención la edición de hoy de Catcot. Su
expresión facial lo delató, algo gordo debió publicar mi amiga.
Alguien chillo en este
preciso momento. Me giré y vi como varia gente miraba atónita en una
mesa. Algunos se habían levantado y me dificultaron la visión. Me
incorporé y me acerque hacia el coro de espectadores.
- ¿Qué ha ocurrido?- le pregunte a una mujer muy corpulenta, que obstruía el paso.
- Una chica joven se ha desmayado.
- ¡Por favor, hay algún
médico en la cafetería!- pidió Linda desesperada. Al reconocer su voz,
me impaciente y me hice paso entre los mirones para acudir a socorrerla.
Vi de inmediato el
panorama. Maggie yacía estirada al suelo, completamente inmóvil y muy
pálida, incluso no parecía respirar. Supergirl trataba de hallarle el
pulso, la zarandeo para que reaccionase. Un hombre mayor se les acercó y
trato de reanimarla. Aún así, sus esfuerzos parecían en vano.
Quería acercarme más a
Linda, que parecía impotente por lo que estaba ocurriendo. Estaba ya
cerca de ella, cuando apareció de forma abrupta Mon-El. Me fije en lo
que sostenía su mano derecha, una jeringa cargada de un líquido rojo e
ya tenía la aguja puesta. Pensé que se la quería administrar a Maggie
para que reaccionara, quizás era un antídoto contra la alergia que tenia
la chica a los frutos secos. Encima de su mesa aún había restos de
pastel que habían ingerido.
Sentí detrás de mí la
presencia del General Jon, insistiéndome que mantuviera la calma. Me
aconsejaba que fuera mejor que la Coronela no me viera. Aunque, no lo
comprendo, es contradictorio. Me parece que todo el mundo juega conmigo.
Decido acercarme hacia la mujer que me gusta, la veo muy afectada que
soy incapaz de quedarme inerte.
En este instante empieza
a descontrolarse más la situación. Nada ocurre como intuía. Me lanzó
contra Mike, pero este consigue inyectar el contenido de la indicción en
el hombro de Linda y esquivarme. Caigo al suelo, dándome un fuerte
golpe en la barbilla. Se mueve con una velocidad impresionante. Dudo que
el resto de personas se hayan percatado de su acción.
La gente empezó a
chillar horrorizada. Me incorpore rápido, ya no hay rastro de Mon-El. Mi
prioridad es auxiliar a Supergirl, me esperaba hallarla tirada al
suelo. Pero no es así, sigue de pie y empieza a reír de forma
sarcástica. Los chillidos incrementaron, había mucho pánico en el
ambiente. ¿Qué les hacia tanto miedo?
- ¿Linda te encuentras
bien?- me le acerqué y le toque el brazo, el cual le ardía más del
habitual. Se giró y me quede sin habla. Sus ojos habían perdido su color
azul celestial y resplandecían de odio. Su rostro esta desfigurado, se
le marcaban las venas que parecían estar teñidas de color rosa fucsia.
Nunca había visto nada igual.
- ¿Y tú que miras?- me
espeto.- Soy un superior a todos vosotros, me deberías mostrar respeto.-
me cogió de la solapa del vestido y me lanzo por los aires.- Ja, ja,...
que poca cosa sois los humanos. Me deberías de mostrar más respeto, a
fin de cuentas os protejo.
Varia gente intentó
escapar, pero Supergirl los detuvo lanzando sus destructivos rayos X.
Llegó incluso a herir a varias personas. Entonces, empezó a soplar de
forma agresiva. Las tasas de las mesas caían al suelo, rompiéndose,
personas volando por los aires... parecía que estuviera pasando un
tornado.
El General Jon se
interpuso en su camino. Se desafiaron mutualmente y empezaron a luchar.
Temiendo por él, le pedí telepáticamente que dejase la batalla para mí.
Jon:- No se preocupe Lena, yo también soy un alíen.
Lena:- ¡Por favor, déjamela a mí! Sé que le atraigo y eso la debilita.
Jon:- Le doy una oportunidad. Si fracasa, vuelvo a intervenir.- se aparta de Linda y esta se ríe.
- Así me gusta General
Jon que se rinda. Va muy bien camuflado. No sabía que le ponía vestir de
mujer.- se le acercó, pero me interpuse entre ellos. Le mire
directamente a los ojos, sin temer a su ira. Quería rescatar su lado más
humano, más sensible... Teníamos algo en común, las dos no éramos
humanas. Y estaba segura de que aquello le atormentaba en el más
profundo de su alma.
Se detuvo y dejo de
reírse de forma diabólica. Le sonreí. Me acordé de la primera vez que vi
a Kara Danvers, de una forma tan nítida como si ocurriera en aquellos
instantes. Estaba en el patio de instrucción, esperando para recibir los
nuevos cadetes. La vi llegar, iba con la cabeza gacha y encerrada en su
mundo. Tan tímida, tan transparente y alegre, tan única.
Minutos más tarde les
hice formar y saludarme. Iba pasando por cada uno, para comprobar si
iban vestidos correctamente. La disciplina era muy importante. Me detuve
enfrente de Kara, que seguía sin mirar de frente. Su vergüenza y
timidez me enterneció, pero le espete un comentario sarcástico.
- ¿Cuál es su nombre cadete?
- Kara Danvers.- me respondió sin mirarme aún.
- ¡Y haga el favor de
mirar a sus superiores cuando se le habla!- le exigí. Entonces levanto
su cabeza y descubrí los ojos más dulces y maravillosos que había visto
jamás. Y me perdí en su mirada azul celestial. Me volvió en la realidad
el Capitán Lord. Él era más ácido y duro. Y no quería que se metiera con
aquella chica que parecía un ángel.
Estuve el resto de la
jornada de instrucción transpuesta y observándola disimuladamente. Era
una buena alumna y se le veía disciplinada. Antes de enviarles a su
merecido descanso, me las hice venir bien por disculparme por haber sido
tan desagradable con ella al principio.
- No se preocupe
Teniente Luthor.- su rostro se había coloreado un poco y me pareció
mucho más entrañable.- Estaba siendo irrespetuosa.
- Ha trabajar duro Kara,
ya verá que pronto se adaptara a la disciplina militar.- le animé.- Por
cierto, si necesita algo puede recurrir a mí. Somos pocas mujeres en un
mundo de hombres.- me justifique. Aunque, mis intenciones eran
egoístas. Me atraía mucho y durante el entreno me había sido difícil
dejar de admirar sus preciosos rasgos femeninos.
Y los días
transcurrieron. La adaptación de Kara en la base no fue un camino de
rosas. La mayoría de sus compañeros se metían con ella por su apariencia
frágil y de mojigata. Pero ella demostró ser mes más fuerte y tener
carácter. Cuando se enfadaba era mejor apartarse de su lado. Y así
consiguió que se le respetase.
Me parecía una flor
silvestre fuera de su hábitat. Aún así fue capaz de sobrevivir en las
peores condiciones meteorológicas. Era una chica incomprendida y
perdida. Me sentía tan identificada con ella, que me prometí hacerle la
vida más fácil y quitarle la tristeza que languidecía en las
profundidades de su mirada azul.
Recordé nuestro primer
destino juntas, tras que Kara se licenciase. Nos destinaron en un país
con guerra. Nuestro objetivo sólo era abastecimiento y apoyo puntual.
Estábamos repartiendo mantas a los civiles desahuciados y hambrientos.
De repente, unos aviones de guerra aparecieron y lanzaron
indiscriminadamente muchas bombas.
Las dos tratamos de
evacuar el máximo de gente posible. El ataque duro un cuarto, aunque a
nosotras nos pareció una eternidad. Cuando el humo y el fuego se
hubieron disipado, el terror se extendió como la pólvora. La primera
persona que quise ver era a Kara. Hacía rato que no la veía y creí que
la había perdido. La vi caminar hacia mí, llevaba en brazos a una niña
de tres años con restos de metralla por todo su cuerpecito. La miré y su
mirada me heló, estaba tan llena de odio e ira.
Y la mirada de Linda, me
recordó aquel día. Me sentí muy confundida. Me le acerque y le cogí su
rostro aún rojo fucsia y se lo acaricie. La percibí como un ser muy
indefenso y perdido. Me enterneció.
- Sí Supergirl, eres un
ser excepcional y único. No temas, te prometo que nadie te hará daño. Tú
no eres así, lo sé. Dentro de ti hay caridad, hay amor y justicia.- le
susurro. Mis palabras deben de ser un bálsamo para su ira. Lentamente su
rostro va adquiriendo una tonalidad y textura normal, y sus ojos
vuelven a parecer un cielo más transparente.
- Al menos, hay alguien
que me valora.- me sonríe de forma picara.- Lena Luthor, me encanta que
tan sólo yo le haga latir el corazón.
- Me alegro que vuelvas a
ser la seductora nata. A pesar de qué es un placer sentirme cortejada
por ti, ¿qué te parece si te acompaño al hospital?- le sugiero. Me
preocupa la inyección que Mon-El le había administrado. Era obvio que la
había provocado su cambio de comportamiento y acentuado su agresividad.
El General Jon me volvió a transferir sus pensamientos. Le seguí el
hilo, tratando de no perder el contacto visual con Linda, para que se
volviera a descontrolar.
Jon:- Lena, creo que
le ha inyectado criptonita roja. Debes de convencerla para qué vaya al
hospital y la traes en las instalaciones de la DEA.- me ordeno mi jefe.-
Cuando puedas lee el artículo de Cat Gran. ¿Quién debe de ser el topo?
Lena:- Mm, creó que
es Mon-El. Él conocía el objetivo de la Coronela. Le siguió el juego,
fingiendo colaborar con ella. Mientras por la otra, ha ido recolectando
información. Y si el artículo es ambiguo, me parece inteligente poner a
prueba ese mineral con un conejito de indias. Y es mucho mejor si se
trata de la Facilitadora y que se encuentre en dentro de una cafetería
llena de personas.
Jon:- Lo dudo. No se
ha quedado lo suficiente para grabarlo. De hecho, la cafetería no tiene
cámaras de vigilancia. Más bien creó que el cello del ataque es CADMUS.
Ayer su querida Supergirl los desafió un par de veces, al retenerla y al
negarse a irse.
Lena:- ¿Cómo sabe todo eso?
Jon:- Por desgracia,
sólo podemos vencerlos jugando a su mismo juego. Y por cierto, no le
había dicho que al llegar he visto al Capitán Winn, dentro de un coche
oscuro, jugando con uno de sus aparatos informáticos. Hay que andar con
los ojos bien abiertos.
Lena:- ¡Vaya, ya no sé de quién puedo fiarme!
- No voy ni loca a
ningún sanatorio, no quiero que me examinen y me dopen.- declara
Supergirl, regresándole su voraz rabia.- Sé lo que soy y no quiero
volver a ser conejito de indias.
Sus palabras me
acarician el alma. Soy capaz de percibir tan sufrimiento en su interior,
que me duelen las entrañas. No puedo evitar invadir su espacio personal
y abrazarla. No me rechaza y me lo devuelve.
Me siento tan bien entre
sus brazos fuertes, que consigue que me olvide de todo y me pierdo en
su calidez. Creó en el poder de los abrazos, son reparadores y
paliativos. Intento mentalmente persuadirla para que acepte mi ayuda. Y
vuelvo a sentir sus pensamientos.
"Tan sólo tú me
humanizas y consigues borrar todas las atrocidades que he cometido. No
quiero ser así. Me encana tenerte tan cerca y que me mires con tanta
dulzura. No entiendo que aún seas capaz de mirarme a los ojos. No puedo
permitirme el lujo de ser tan débil. Quiero rechazarte, alejarme de ti
para seguir con mis designios. Te mereces lo mejor de este mundo, y no
una asesina sin escrúpulos. Vuelvo a sentirme llena de energía y puedo
con todo, es la hora. Pero tu mirada es tan luminosa que me desarma...
Necesito volverte a sentir, a poseerte, a besarte por última vez. Cadmus
se puede esperar, ya me han robado una vida entera."
En este momento tan
precioso para nosotras, entró en acción la policía. Iban bien armados y
empezaron a dispararle a Supergirl. Me pareció que actuaban anti
reglamento, porque no me pareció que la hubiesen advertido para que se
entregara. La mujer de acero sin romper nuestro abrazo, sólo se limito a
girarse para que las balas le impactaran en la espalda. La munición se
hacía añicos y no le afectaba. Y cuando el sonido de disparos menguo,
empezó a correr hacia la ventana más cercana, la rompió y me cogió en
brazos. Nos escapamos volando de la cafetería. La mayoría se quedaron
perplejos, tanto que incluso los agentes de la ley ni atinaron a
dispararnos.
Me agarré más a su
fuerte cuerpo, sintiendo que aquello era un delicioso sueño del cual no
despertaría jamás. Más allá del bien y del mal, siento que me he
enamorado de la Coronela Zor-El. Y por primera vez en mi vida, estoy
dispuesta a romper mi código de moral. Me da igual lo ocurrido, su
pasado y la justicia. A fin de cuentas, a veces nos olvidamos de vivir y
de que es un deber propio conquistar la felicidad. Hagas lo que hagas,
todos los caminos conducen a la muerte.
- Te amo.- le susurré.
Linda no me dijo nada, aunque sé que me había escuchado por que le había
cambiado el ritmo cardíaco. No me importó, porque sin querer me había
abierto su corazón.
- ¿A dónde me llevas?- le pregunte tras ver cómo dejábamos atrás National City. Supergirl me sonrió como una niña traviesa.
- Lejos de tantos
problemas, de Cadmus, de la DE, de los Supers y de la civilización. En
un lugar dónde estaremos tu e yo a solas.
Volamos durante mucho
tiempo, creo que incluso sobrevolamos todos los Estados Unidos e
invadimos Canadá. Me encantaba ese país y muchas veces me escapaba con
Kara para disfrutar de su preciosa naturaleza, de las montañas y de sus
increíbles parques y lagos. Nuestro destino fue Moraine-Lake, de Banff
National Park. Me emocione en sólo verlo, tengo muchos recuerdos bonitos
asociados a este sitio y es tan mágico. Supergirl aterrizo en una
cabañita, muy pequeña, en medio de una zona boscosa, cercana al lago.
- Lena, te presento mi
refugio, no paso mucho en él. Pero si quieres desparecer este es el
sitio ideal.- abre la puerta y accedemos en su humilde palacio de
madera, sin luz eléctrica ni demasiados muebles y con un fuego de
tierra. Una decoración minimalista, práctica y funcional.:- Siéntate muy
especial, nunca he llevado a ninguna conquista en este paraíso. Sólo tú
mereces estar en él.
- ¡Kara es preciosa!-
exclamo muy emocionada. Aquello era nuestro sueño hecho realidad. Me
percaté de inmediato de mi error. Sus ojos se oscurecieron y temí otro
de sus ataques de ira. Lamenté haberme dejado arrastrar por mis
sentimientos y confusión. Ha sido una imprudencia haberme fugado con
ella tan lejos de la civilización.
- ¡No soy tu Kara!- exclama con desprecio.- Murió aquella noche en la azotea, cuando creyó que tú habías fallecido.
La abrace confiado que
mi amor bastara para contenerla. Los ojos se me mojaron. La vida me
había arrebatado tanto que parecía que no tenía derecho a ser feliz. Y
me agarraba en un clavo ardiendo, de forma irresponsable, para tratar de
rescatar una migaja del amor que se me había negado.
- Lo sé. Quiero
conocerte, tus ilusiones y tus miedo. Quiero entenderte y paliar todo lo
que te deben haber hecho los de Cadmus. Quiero estar a tu lado siempre y
ser parte de tu mundo.
- No sabes dónde te
metes.- me dice de forma irónica.- Quiero que seas completamente mía.
Quiero poseerte y saciarme de tus pechos, de tus labios, de tus jugos,
de tus suspiros, de la suavidad de tu piel...- va describiendo todo lo
que me hará, mientras empieza a actuar.
Me quita lentamente la
ropa y no deja tocarla ni desprenderme de la suya. El sol se filtra a
través de una pequeña claraboya y le ilumina el rostro. Esta hermosa. Su
mirada sigue estando un poco ida, como si estuviera poseída por un
demonio, y llena de lascivia.
Me empieza a acariciar
de arriba abajo, de una forma tan sublime que me estremezco y tiemblo.
Sus manos calientes me resucitan, me enloquecen... Gimo con intensidad y
cierro los ojos, abandonándome a su merced.
- Impresionante, tu piel
es tan turgente, y en especial la de tu barriga. ¿No te hirieron aquí
el año pasado?- me pregunta de repente, sin dejar de explorarme aquella
zona.- Ni una cicatriz ni despigmentación en la piel.
Me quedé un poco helada. Abrí los ojos y la miré. Le cogí las manos, para obligarla a prestarme atención.
- ¿Cómo sabes a dónde me
dieron aquellos hombres vestidos de negro? ¿A caso estuviste allí?- no
evito ser dura. Jamás olvidaría aquella noche y que mataron a mi amor.
- ¡No!- responde de
inmediato, no ocultándome su irritación porque seguía desconfiando de
ella. Aún así, consigue suavizar sus impulsos.- Lo vi en una grabación
de Cadmus. Fueron ellos quienes secuestraron, torturaron y ejecutaron a
la Teniente Danvers.
Su revelación me
enfurece. Me separo de ella y ando sin control por toda la cabaña. Todo
empieza a tener sentido. Y recuerdo algo que vi aquella noche, las
siglas del helicóptero: Cadmus. Las cuales también estaban impresas en
los uniformes negros de mis agresores. En mi interior ardo de furia.
Otras cuestiones descabelladas iban brotando de mi interior, que días
atrás me hubieran parecido una locura. No obstante, Álex seguramente no
andaba tan desencaminada.
- Lena, debes de superar
ya esa historia.- me suplica Linda, a la vez que se me acerca y me coge
por los hombros. Consigue que me detenga y la vuelva a mirar, sus
preciosos ojos me subyuguen la razón.- Kara murió, nada cambiará eso. Y
respeto CADMUS déjamelo a mí. No perdamos más tiempo, es nuestro
momento. ¡Qué les den a todos!- Me sonríe con autosuficiencia y me roba
un beso.
Linda tiene la habilidad
de lavarme el cerebro y me hace actuar de forma instintiva. Nos
atraíamos y nos enloquecíamos mutuamente. Terminamos yaciendo en la
cama, sin ropa y contemplando la puesta de sol. Me fije que la luz
acentuaba mi palidez cutánea y brillaba un poco, como los preciosos
cuerpos de mi familia de vampiros, los Cullen.
Sé que mi amante se
percata de ello, pero no dice nada. Me sigue acariciando y besando cada
palmo de mi piel. Parece hechizada por mis encantos femeninos.
Nos hemos amado con más
calma, con delicadeza y buscando el placer de la otra. No ha sido como
la anterior vez, repleta de explosiones y de matraca. No han faltado los
fuegos artificiales, las mariposas en el estomago y la música
celestial. Llegamos al clímax al mismo tiempo, drogadas de placer,
exhaustas y sin dejarnos de mirar en los ojos. Y me volvió a suceder,
creí tener entre mis brazos a Kara. La amaba y siempre sería así.
Horas más tarde...
Supergirl está más
tranquila, de hecho se ha quedado completamente dormida. Parece que los
efectos del medicamento administrado le están remitiendo. ¿Había sido yo
el antídoto o la intensa tarde de sexo? A pesar de conocer de la
existencia de fármacos con capacidad de afectar nuestro grado de
consciencia y psique, me sigue sorprendiendo hasta donde se puede llegar
para manipular un ser.
No tengo sueño. No evito
mirarle la espalda. No había ningún indició de qué se le hubiera
clavado una aguja. Me fijó en la S de su hombro derecho, ahora más roja
de la última vez que la vi. Se la acaricie. Percibí que la textura de su
piel era distinta allí. Aumenté la presión de mi dedo y me pareció
percibir como un receptáculo hueco. Apreté más y algo debió de salir de
allí, pues me mojo un poco el dedo. Lo aparté y me lo inspeccione. Se
trataba de un líquido rojizo. Lo olfatee, no me pareció que fuera
sangre.
Deduje que aquella marca
ocultaba un reservorio de fármacos. Probablemente, parte del fármaco
que se le había administrado seguía estando dentro. Debía de sacárselo
si quería librar a Supergirl de CADMUS. Me incorporé y busque mi bolsa,
donde guardaba mi navaja. La cogí y regrese junto a ella. Antes se me
ocurrió hacerle una foto con mi móvil, para enviársela a Álex. Tras
hacerla, coloque el filo de la navaja en un lado del reservorio,
dispuesta a arrancarlo. No obstante, cambie de idea al último momento.
No me conviene alterarla y no sería lo suficiente fuerte para
contenerla.
Guardo el arma blanca en
su sitió y cojo el móvil. La imagen no se había enviado aún. Sin
cobertura, incomunicada totalmente. Mire hacia el exterior, quizás cerca
del lago habría. Como que la mujer que empezaba a amar parecía dormir
profundamente decidí salir, para buscar conectarme en una red. A parte,
me inquietaba no saber cómo estaba Maggie.
La vida suele ser
agria-dulce, llena de contrastes. Mientras unos acariciaban las
estrellas, otros sólo conocían la tristeza de las sombras. Me sentía
también así, feliz pero algo triste por lo que la vida me había negado, o
robado. Y Linda, si se llamaba así, llevaba impreso en su mirada el
mismo sentimiento.
Corrí rápido entre de
árboles altos y robustos, hasta llegue al bonito lago. Me senté en una
roca y tanta belleza me hipnotiza. Estoy tan anestesiada por aquel
placido silencio, que me olvido de mis quebraderos de cabeza y de la
realidad exterior. La cual seguiría tejiéndose sin mis acciones. A
veces, pensamos que somos importantes, cuando no es así. La rueda de la
vida sigue girando a nuestras espaldas, por mucho que creemos que aún
tenemos el control de ello.
- Hola, al fin te he
encontrado. No te podrás escapar de mis garras tan fácilmente, serás
siempre mía.- me saluda Supergirl, dándome un sobresalto. Esta detrás de
mí y me abraza con fuerza. Me siento algo violenta por su tono de voz y
maneras. No pienso ser jamás propiedad de nadie.
- ¿Des de cuando soy tu
prisionera?- le reto.- He accedido a venir aquí libremente, porque te
deseo y siento cosas por ti. Y te advierto, si sigues por esa línea,
olvídame.
- ¿Dime, qué debo de
pensar cuando me he despertado ya no estabas a mi lado? ¿Quieres hacerme
pagar el desplante de tu Kara?- me espeta con mucha rabia. Me duele que
siga ensuciando el recuerdo de mi princesa cada vez que se enfada.
- No te debo de dar
ninguna explicación, y más si me lo pides de esta forma. Y otra cosa,
¿qué hacías besándote con Maggie ese medio día en la cafetería?- le
reprocho al final, y enmudece. Me cabrea su actitud, copia burda de
macho prehistórico.- Por eso no me pidas fidelidad ni exclusividad, ni
te extrañe que me largue cuando me plazca, cuando tú no te piensas tomar
lo nuestro en serio.
- ¿Y qué tenemos tu e
yo? Sólo pura atracción.- sus palabras son hirientes. No sé si es porque
no ha leído entre líneas o lo hace por crueldad.- Lena, sigues
enamorada de un fantasma y crees amarme porque me parezco a tu Kara.
Despierta no lo soy ni seré.
- Linda, en parte tienes
razón. Me la recuerdas y a veces me siento confusa.- admito, pero hay
algo en ella que me susurra quiéreme. Y sabia que en el profundo de su
ser, había una alma buena, sensible y maravillosa. ¿Por qué la
escondía?- Pero ha ocurrido, he empezado a enamorarme de ti. Puedes
pensar que es de locos, que sólo es un miraje y no te digo que no. Pero
es lo que hay.
Supergirl sólo se limita
a mirarme fijamente, parece que está en estado de choque. Me le acerco,
le cojo su rostro con las dos manos y le sonrió.
- Te amo Linda Zor-El.- y la beso dulcemente de forma breve porque ella me aparta de forma tosca.
- ¡Por favor cállate, no
sabes lo que dices! ¿Cómo puedes amarte, si ni me conoces?- me da la
espalda y mira al horizonte. Respeto su silencio paliativo. Percibo su
tortura, su dolor y no puedo permanecer impasible. Me coloco otra vez
enfrente de ella. Esta llorando y me estremece.- ¿Me amarás igual si te
revelo quién soy? ¿De veras quieres compartir la vida como un monstruo
como yo? Ya has visto la reacción de la gente cuando he mostrado mi
naturaleza.
- ¡Pues ya somos dos
monstruitos! Yo también lo soy.- decido confesarle mi secreto.- Soy una
mutante, lo descubrí hace un año cuando me hirieron de muerte. O mejor
dicho, soy una vampira. Me alimento de la sangre animal.- le conté toda
mi historia, sin omitir ningún detalles. Me escucho atentamente y me
abrazo cuando me emocione y recordé las partes más dolorosas.- ¡Ya veces
con que me convirtió mi padre con sus ínfulas de poder!
- Por eso tu piel se
regenera tan fácilmente, careces de latidos ni respiras, tu cuerpo esta
tan frio y tu piel brilla según la luz.- concluye Supergirl. No parecía
asustada ni le detecte ningún gesto de repugnancia.- Ahora entiendo que
ocurrió en L-Corp ayer. Y ahora que lo dices, todo encaja a la
perfección. Inyectaste tu ADN en las ratas tratadas con criptonita roja.
Hallasteis sin querer la solución, o la mejoría a vuestra fórmula.
- Ahora me he perdido...- no entendía sus reclamaciones y su ira repentina.
- Tengo pruebas de qué
estas comercializando criptonita roja, y vuestro principal cliente es
CADMUS.-Me sorprende tanto que soy incapaz de articular ninguna
palabra.- Están en el almacén 3 de la base, eso si no la han cambiado de
sitio. Su nombre comercial es Vital C. Y figura claramente en su caja
el nombre del laboratorio que lo fabrica, y es L-Corp. ¿Ya has leído el
artículo de Cat-Cot de hoy?- al ver que no, me lo resumió.- La
asociación de tus genes de vampira y esa variante de criptonita sería
una arma letal.
- Tienes razón en tus
apreciaciones, pero yo no sabía nada de esa línea de producción en mi
empresa. Jamás la he autorizado. Detrás está mi madre y seguramente mi
hermano. ¡Te lo juro Linda!- le repito varias veces, esperando que me
creyera.
- ¿Y por qué las ratas se convirtieron en vampiras?
- Eso fue culpa de Álex,
que de forma alocada se le ocurrió mezclar mi ADN en una rata
embarazada. Muestra, que por cierto, tú le pasaste porque la analizara,
¿recuerdas?
- ¡No me lo creó!- insiste, aún muy cabreada.- ¿No tienes el control absoluto de L-Corp?
- Por desgracia no.- le
doy la espalda y grito al vacio, harta de todo. Es cansino luchar con
tantos enemigos, contra mi destino y todos mis fantasmas.- ¿De verdad,
crees que hubiera promovido esa clase de investigaciones? ¿Te parece que
estoy orgullosa de llevar sangre Luthor? ¿Y piensas que no sospecho de
qué mi familia no colabora con CADMUS?
- ¿Y bien, si eso es cierto qué piensas hacer?
- Ganarme la confianza de Liliana y me haga participe de sus oscuros negocios.
- Lena, no será fácil.
CADMUS me pidieron que te investigue, porque te querían sacar del medio.
No obstante, ahora más bien creo que quieren descubrir tu secreto y
sacar provecho de él, por sus oscuros designios.
- ¿Cómo te han usado a
ti, no?- intentando entenderla mejor, sus tonos claro-oscuros, y todo su
odio. Sus ojos se le vuelven a escurecer.
- A mi no me ha usado
nadie. Mi naturaleza ha sido siempre así. Soy una asesina.-la forma como
lo dice, con tanta frialdad, me hiela aún más por dentro. Aunque sigo
sin temerla.
- Uno siempre tiene opción...
- Ya escogí en su
momento, combatir el crimen y el terrorismo.- desistí hacerla cambiar de
opinión. Me tenía loca perdida, por un lado daba la sensación de qué
odiase CADMUS y por el otro les profesaba aún fidelidad.- ¿Qué te
parecería pasar la noche en ese paraíso y por la mañana regresar a
National City? Eso sí, nada de morderme ni robarme la sangre.
- ¡No te preocupes,
prefiero alimentarme de animales! A parte, se qué mis colmillos no te
herirían, mujer de acero.- le dije siguiendo su ironía. Le bese con
hambre y me separe.- Si me permites, me voy a cazar mi cena.
Y me adentre de nuevo al
bosque, corriendo y me trepe encima de un árbol con agilidad, como si
fuera un mono. Ya hacia un año que era una vampira y seguía
sorprendiéndome por mis habilidades. Supergirl me seguía muy divertida
por mis carambolas y saltos.
- Lena, te reto a una
carrera. A ver quién llega más pronto a la cordillera de enfrente...- su
voz es más distendida y luce una de sus sonrisas de niña traviesa.
- De acuerdo. Pero prohibido volar, no estaríamos en igualdad de condiciones.
- Mm, me parece justo.- se acerca al árbol donde estoy subida y lo balancea, hasta que me hace caer y empieza a correr.
- ¡Será cabrona! Igualita a Kara.- no evito decir en voz alta.
Corro, trepo altos
árboles y me lanzo por los aires para agarrarme a otro. Supergirl que
esta juguetona y cree que ganará, se esconde y me da dando sustos. Y si
puedo se les devuelvo. Y al final terminamos llegando a la gran montaña,
aún con nieve, juntas.
- La Lena vampira es
extraordinariamente increíble y preciosa. Aunque, para mi eres una
duende mágica y luminosa.-me piropea mientras descansamos a la orilla
del lago.
- Y tú me enloqueces.-
nos besamos largamente. En este instante suena mi móvil. Lo cojo y lo
desbloqueo. Sólo eran varios mensajes de washap. Decido posponer su
lectura, para no provocar a Supergirl. Durante la noche intentaría
convencerla de ir en la clínica de la DEA. Y también debía de idear un
plan alternativo por si no lo conseguía.
Al regresar a la
cabañita cace a un par de ratas, porque Linda me agotaba. A ella le
pasaba igual, pues al llegar a nuestro refugió se comió la mayoría de
latas de la dispensa. Kara también era muy glotona y parecía tener un
agujero en el estomago.
- ¿Y si encendemos la lar de fuego?- le sugiero.
- Estaría genial. ¡Voy a
por leña!- sale y aprovecho su ausencia por mirar el móvil. A pesar de
qué la foto se ha enviado, no veo que Álex la haya visto. Pero si me
había escrito antes y me impacta lo que leo. ¡No podía ser verdad!
¿Maggie ha fallecido? Sus palabras me dejan totalmente trastocada...
El amor en definitiva
nos cegaba y quizás quería encontrar oro a dónde no había nada. ¡Joder,
es que es tan parecida a mi Kara! Necesito pruebas si no quiero
enloquecer.
Narra Álex
La noche del jueves, tras irse del laboratorio de L-Corp.
No he dormido nada. Al
llegar al piso, aún me encuentro a Maggie despierta y escribiendo en su
ordenador portátil. Al verme entrar, deja todo lo que hace y me abraza.
Lloramos juntas, por la tensión de aquel día tan horrible.
- Pensé que te había perdido para siempre.
- Ya ha paso, no ha sido nada.- le seco las lágrimas y le sonrió.
Nos besamos y nos
empezamos a acariciar. Necesitaba amarla, sus besos, sus caricias, su
calor... Empecé a quitarle la ropa con desesperación, siendo algo
salvaje. No era propio de mi tanta fiereza. Pero supongo que es producto
de las situaciones extremas vividas a aquel día. Maggie no me detiene.
Siento en cada poro de su piel lo mucho que me quiere.
Nuestros cuerpos
impactan en la pared de nuestro dormitorio y algo se cae. Me voltee y vi
el retrato de mi hermana e yo se ha roto. Me quedo absorta mirando a
Kara. Me entristece pensar en ella. Muchas veces viajaría hasta el
pasado y había tantas cosas que corregiría.
- ¿Qué te ocurre Álex?- se separa de mí y me mira con sus bonitos ojos.- Quizás, sea mejor que nos sentemos y me cuentas.
- No, quiero hacerte el amor.- expulso mis tormentas interiores, la agarró y la tiró encima de la cama.
- ¡Qué feroz esta mi
niña hoy!- No parece que le importe y sigo. Le termino de sacar la ropa y
me asiento encima de ella, mientras acarició sus pechos. Siento como
sus gemidos van incrementando.
Sus manos tratan de
quitarme mis prendas y le ayudo. Acoplo mi cuerpo con el suyo y nos
fundimos en una abrazo lleno de ardor. Me encanta percibir su
excitación, su humedad en su entrepierna y los leves temblores por todo
su cuerpo. Acercó mi mano en su centro de placer y voy moviendo mis
dedos de forma suave y con una intensidad progresiva.
Maggie me agarra fuerte,
percibiendo más la suavidad de su piel. La amo tanto, que jamás
concebiría una vida sin ella. Y cuando ella introduce los dedos en mi
sexo, mi mente se nubla y navego en un mundo lleno de sensaciones, de
planetas imaginarios, en un universo multicolor...
Quisiera estar así tota
la vida. Pero tras alcanzar a la vez un clímax intenso y yacer muy
pegadas un tiempo indefinido, mi pareja me volvió a interrogar. Antes de
ser militar había sido policía y jamás perdió su olfato de rastreadora.
Me molestó un poco su insistencia porque no quería mentirle, pero una
parte de mí siente que debo de proteger a mi hermana si resultaba que
estaba viva. Aunque, las imágenes que vi en la celda me atormentaban. Me
mostraban a una Kara desconocida, cruel con sus víctimas y ocasionando
daños de forma indiscriminada e imperdonables. ¿Y sería verdad que era
una extraterrestre? En el más hondo de mi sabia que sí.
Decidí confiar en mi
pareja, pero le maquille la realidad. Si mi hermana seguía con vida, no
merecía ser condenada de antemano. A fin de cuentas, CADMUS era una
organización criminal, que cometía delitos en nombre del ejército y por
intereses de personas ajenas.
- Me enseñaron videos de la Coronela Zor-El, estoy totalmente convencida de qué ella es la Facilitadora.
- Ya me lo intuí.- me confiesa Maggie.
- Sí. Vuela, mucha
velocidad, muy fuerte, rayos x en los ojos, aliento helado y las balas
no le afectan... No había visto nada igual.
- Menos mal que tú lo
has visto. ¡Por desgracia Lena no me creyó! Bueno, en el fondo le
protege. Han creado el arma perfecta para sus designios. ¿Por qué debe
de ser inmortal, no?
- Tiene una debilidad,
la criptonita verde.- decido facilitarle aquella información, por si me
pasará algo y Kara resultará ser tan mala como me la habían dibujado.-
Investigaré como conseguirla.
- Me parece bien. ¿Crees que es humana?
- No lo sé.- me hago la
tonta. Y no sé porque sigo protegiendo a la loca de mi hermana. Y si
resultaba estar viva, ¿por qué me había tratado tan mal? No me lo
merecía.
- ¿Y no encuentras curioso que se parezca tanto a tu hermana?- insiste mi pareja.
- Quizás, la hayan
clonado. A fin de cuentas, Kara oficialmente esta muerta y sería fácil
de suplantar.- me lo quiero creer de veras. Maggie se me queda mirando,
algo incrédula. ¿Se ha dado cuenta que le he mentido? Bueno, tampoco lo
hago, porque aún no he demostrado que Kara este viva.
- ¿Y qué me cuentas de la crisis de L-Corp?
Se lo cuento todo en
esta ocasión, eludiendo el secreto de Lena. Me había salvado la vida y
no me parecía justo traicionarla. Maggie parecía interesarle mucho
nuestra investigación y en especial la de criptonita roja. Me percaté
que aquello le altera mucho.
- Lo que me ha chocado es ver a la Coronela Zor-El durmiendo en el regazo de Lena.- no evito comentarle.
- La confunde con Kara y
eso le nubla la razón. Aunque, no sé qué pensar de Lena Luthor. Dice
haber ignorado que se investigaba sobre ese mineral, e yo he hallado
pruebas en su ordenador que demuestran que me ha mentido descaradamente.
Como por ejemplo, una factura online de haber vendiendo un fármaco que
contiene criptonita roja a CADMUS.
Tampoco me lo creía.
Siempre he visto a Lena como alguien muy recto, justo y legal. Al
principio le juzgue mal debido a la mala fama de su familia. No
obstante, quizás los genes podían más que el entorno.- Me voy a terminar
una cosa que tengo a medias. Intenta dormir un poco, ha sido un día muy
duro.
Maggie me da un beso
corto, se levantó y se dirigió a su despacho, donde últimamente
permanecía mucho tiempo. ¿Qué hacía tantas horas concentrada en su
ordenador? Incluso, dormía poco y la sentía algo alejada de mí. Empezaba
a estar celosa de su querido portátil. La seguí y miré como tecleaba
otra vez rápido.
- ¿A caso tienes una
amante online?- no evito reprocharle. Se giró y me miro muy seria, algo
molesta por mi intromisión.- Empiezo a estar algo mosqueada, me lanzas
una bomba y te vas... No creo que Lena sea culpable...
- No te debería de
extrañar, los Luthor les pierde el poder y el dinero.- me lo dice muy
seria, sacando una faceta desconocida para mí.- Son capaces de todo por
alcanzar sus fines, incluso han matado por ello.
- Ya, puede ser. No
obstante, Lena no es así.- insisto. Me hubiera podido dejado en la
guarida de CADMUS y no lo hizo. Su alma aún era pura.
- ¡Tu misma! Necesito estar sola un momento.- me pidió. Su tono de voz me molesto.
- ¿Por qué me tratas
así? Ni has tenido la dignidad de negarme que tengas una amante.- me
duele su frialdad y que sólo le importe crucificar a nuestra amiga.
- ¡Álex, por Dios! Tan
sólo te amo a ti, eres mi única familia y mi todo.- se levanta de la
cilla y me abraza. Me seca las lágrimas y me pide perdón por su
sequedad.
- Maggie, no soy tonta.
Sé que algo me ocultas...- insisto, harta de que todos me quisieran
proteger y me ocultasen las cosas.- ¿Qué haces tantas horas encerrada en
el despacho? Y también te percibo muy nerviosa, sé que hay más... ¡Por
favor, confía en mí!
- ¿Estás segura?
- Mira están ocurriendo
cosas trascendentales para todos, me han secuestrado CADMUS, mi
reputación como bióloga está en tocada, en la base impera el caos y
pánico... Intuyó que algo gordo está a punto de suceder y no será nada
bueno. ¡Déjame de proteger, puedo defenderme yo solita!- Maggie me mira
sería y preocupada, pero al final decide sincerarse.
- Sé quién es el topo...- agacha la cabeza y me vuelve a mirar con determinación.- Soy yo.
Deje de respirar por
unos breves segundos. Más que nada, por qué sabía lo que significaba
aquello. Estaba jugando con fuego y se podría quemar. Hacía poco que
había descubierto la existencia de CADMUS, pero sabía de sobras que no
se andaban con tonterías.
- ¡Oh, Dios Maggie! ¡Estás loca! ¿Por qué lo haces?
- Por justicia y muchos
otros motivos. Para empezar, CADMUS destruyó a mi madre. La cual era la
Generala Warmik o Gonzales.- me quedo impactada por su revelación. ¿Cómo
me había podido ocultar todo aquello durante tanto tiempo? Dedujo lo
que pensaba, y me lo aclaro rápidamente:- Adriana siempre dio prioridad
al ejército, a igual que mi padre. Delegaron mi crianza a mis tíos, los
Sawyer.
Y me fue contando su
historia. Sus tíos fallecieron en un accidente de coche que no le
parecía casual. Más bien creía que lo había provocado algún enemigo de
sus padres. A los cuales veía poco y siempre andaban en misiones
especiales, como el grupo SUPERS.
Tras quedarse sola y no
encontrar a sus padres la llevaron a un orfanato. Su infancia fue dura y
sobrevivió con grandes ausencias. Un año después recibió otra mala
noticia, su padre había fallecido en una contienda bélica. Su madre
estaba desaparecida.
- Me prometí descubrir
que les había pasado a mis padres. Por eso, cuando cumplí los 18 años
empecé a hacer carrera militar. Mientras me integraba, era una cadete
ejemplar e iba escalando posiciones iba investigando y observando. Nadie
parecía conocer a mis padres. Hasta que se me ofreció participar en
Supers. Y el primer día de constitución del grupo, se presento la
Generala Adriana Warmik y la reconocí. Había usado un programa para
saber cómo sería mi madre en tiempo actual y no falló.
- ¿Ella te reconoció?
- No lo sé. A parte, Sawyer era el apellido de la madre de mi tío. Aunque, quizás sí que lo hiciera, pero se comporto normal.
- ¿Y CADMUS la ha matado?
- Creó que sí. Mira, mi
intención no era ese grupo. Más que nada, quería descubrir que les daba
el ejército a mis padres. Lo sacrificaron todo por él y nuestro país.
¿Joder, tu familia vale menos que tu patria? Si enfermas, si estás
triste no vendrá tu presidente a consolarte o cuidarte.
- No lo vale.- le abrazo y siento que la quiero aún más.
- He descubierto cosas
terribles, misiones absurdas y por el simple lucro personal. Y la
creación de soldados, como la Facilitadora, me demuestra del grado de
degeneración del gobierno. Respecto a mis padres, ya no se qué pensar.
En el fondo, se limitaron a obedecer órdenes. Y he sabido más cosas de
ellos que durante toda mi vida entera. Hasta ayer no supe que se hubiera
separado y que mi madre estaba muy enamorada de su compañera de
promoción, Tina Limcom. La cual falleció hace 30 años. Y desde entonces
mi madre perdió el rumbo de su vida y fue usada por el propio ejército
de topo. Y lo sirvió entre sombras hasta este año.
- ¿Y jamás se intereso por ti o te busco?
- Hubo una época de
sequia, hasta este año. Me escribió varias cartas en la dirección postal
que le hice llegar, para que no se olvidará que tenía una hija.- sus
ojos estaban rojos de tanto llorar.- Parte de lo que se y he publicado
me lo confeso ella. Guardo todas sus cartas en la caja fuerte de un
banco, si me pasa algo las sacas...
- No hará falta ya
verás.- nos sentamos y le cojo la mano.- No me ha gustado que me lo
ocultarás, pero no estás sola en esto. Te ayudaré a combatir la parte
maligna del ejército y CADMUS.
- ¡Oh, Álex no me gusta ponerte en peligro! Gracias por entenderlo y no juzgarme. Eres increíble, ¿sabes?
- ¡No que va! Lo eres
tú.- nos besamos largamente, hasta que Maggie vio un mail urgente de su
editora, Cat Gran. Me lo lee en voz alta y ríe de forma sarcástica.-
¿Quién debe de ser la chica que te quiere ver? ¿Supergirl?
- No lo sé, pero voy a ir.
- ¿Maggie, estás segura?
Me huele a trampa. La Coronela anda muy nerviosa con el tema del topo y
creo que también se la presiona.
- No te digo que no.
Pero quizás también puede ser nuestra oportunidad, para revelar al mundo
la identidad de la Facilitadora, poseedora de poderes extraordinarios,
creada por CADMUS como máquina de matar.- el rostro se le ilumina, lo
veía. Su plan era genial.
- Quizás, necesitaríamos más ayuda...
- No te preocupes, tengo mi equipo ideal por ello, el Sawyer.
- ¿Y cuál es?- digo muy intrigada.
- Mon-El, Winn y ahora
tu.- me narró como ellos habían ido confluyendo en su proyecto. Estaban
muy bien organizados y estaban cosechando buenos resultados.
Maggie acepto verse con
aquella chica, que teóricamente quería ofrecernos un testimonio muy
atractivo. Y seguidamente planeamos nuestro plan de acción para ponerle
una trampa a la Coronela Zor-El. A parte, nos iría bien que ella misma
accediera al almacén número 3, para saber que contenían aquellas
misteriosas cajas. Esa fue idea mía, como encerrarla y observar si usaba
sus poderes para escapar.
Llamamos a los chicos y
organizamos la reunión de la cafetería Arco Iris. Mon-El estaría a
dentro y Winn a fuera, que usaría una cámara de video implantada en sus
gafas para gravar lo que ocurriese dentro. Para que nadie sospechará yo
iría a trabajar a L-Corp.
- ¿Y si incluimos a Lena en nuestro grupo?- le propongo, creyendo que sería una buena colaboradora.
- Prohibido decirle
nada, no me fió. Y más sabiendo que babea por ese clon sin alma.- en
parte tenía razón. Nos besamos y nos fuimos a ducharnos rápido.
El plan me parecía
arriesgado, no creía que nosotros cuatro derrotásemos a CADMUS. Pero no
quería dejar sola a mi pareja ante aquel importante reto. En la calle
nos abrazamos y nos despedimos con un beso corto.
Entre 10 y 13 Horas, de la base al laboratorio secreto de L-Corp...
El trabajo no me ayuda a
distraerme. La primera trampa no ha funcionado. Era como si la Coronela
Zor-El supiera de nuestras intenciones. Es una señal de qué es muy
inteligente. No es ninguna máquina que actúa de forma impulsiva. Lo
único bueno, es que nos hace el trabajo sucio y cuando se va Mon-El
accedió también en el almacén para quitar la cámara de video y robarse
un par de cajas de Vital-C.
Me llamó para saber su
siguiente paso. Me lo lleva en el laboratorio de la base y analizo en
contenido de las botellitas. No me sorprende en ver que su componente
principal es criptonita roja. Sin pensar demasiado, cargó el contenido
de otro vial en una jeringa y se la paso a él.
- Acude a la cafetería
según lo planeado, si la persona que se reúne con Maggie es Linda y
ocurre algo inyéctale eso. Creo que puede desmarcarla y el mundo entero
nos creerá.
No lo pensé mucho si sería prudente o no. Pero más me importaba mi pareja.
Llegue a L-Corp muy
tarde. Lena estaba algo cabreada por ello. Me sorprendí cuando me
comento que había trasladado todo en otro laboratorio. Parecía que al
final había optado por taparlo. Aunque, por la otra parte también es lo
más seguro.
- Álex, quiero que lo
sepas por mí. He sacado a Maggie de la gestión de esa crisis.- me parece
algo triste por ello y le duele haber tomado aquella decisión. Me la
creó.- No me ha gustado su actitud. Aunque sé que estaba preocupada por
ti... Pero ha sido intolerable que accediera a mi ordenador personal.
- Lena no hace falta que
te justifiques, es tu empresa y tienes tus motivos.-me sentía algo
coloreada. En esa ocasión supe que Maggie se había errado mucho con
nuestra amiga.
- Lo sé, pero quería que
supieras mi versión.- me pone una mano en el brazo derecho y me lo
aprieta afectuosamente.- Valoro mucha vuestra amistad y no quisiera
perderla. Sabes, hubieras sido una cuñada genial.
- Y tu también.- la
abrace, la percibía algo frágil y con las emociones a flor de piel. Se
lo que le preocupaba realmente, que Kara estuviera realmente viva.
Entonces, otras preguntas surgirían con mucha intensidad. ¿A dónde
estaría? ¿Qué había ocurrido? Y quizás la peor de todas, que a las dos
nos atemorizaba, era: ¿Linda Zor-El era nuestra Kara?
Rece porque el destino
no pusiera en una gran disyuntiva: la vida de Maggie o la de Kara. ¿Lo
tendría claro? Expulsé esos pensamientos locos de mi cabeza. Llegamos en
el nuevo laboratorio. Por suerte, había otros técnicos que me ayudarían
en la tarea. Lena los saludo y me presento como jefa del laboratorio y
se fue rápidamente.
Me puse el móvil dentro
de mi nueva bata. No paraba de mirarlo, a pesar de no vibrar. Mis nuevos
ayudantes me pusieron al día. La rata alfa, al dejar de recibir
criptonita roja, estaba más calmada. Incluso, parecía menos agresiva.
Se me ocurrió inyectar
Vital-C en una rata recién nacida. Fue temerario, pero sentía que el
tiempo podría ser limitado. Lo hice y la puse en una gavia muy segura.
Inmediatamente tuvo sus efectos. Sus ojos se pusieron muy rojos, aumento
su agresividad y aumento su fuerza, tanto que casi rompió el vidrio.
Aquello no era normal. Opto por matarla mediante un gas toxico ya puesto
en la gavia. La analizo y me sorprende que aquel simple medicamento
tenga la capacidad de cambiarle el ADN. Y tampoco me extraño que no
fuera humano. Seguidamente, analice el contenido del vial.
Mientras las máquinas
estaban trabajando, me dispuse a resolver el misterio de Kara. Ya tenía
el ADN de las dos muestras de pelo a mano y sólo hacía falta
compararlas. Pero en esos instantes, sonó el móvil. Se trataba de Winn,
por su voz ya deduje que algo había ido mal.
- ¿Qué ocurre? ¿Y Maggie, porque no se pone?
- Yo..., yo... no te puedo decir nada por teléfono. A parte, todo por aquí es un caos.
- ¡Vengo!- me quito la bata y corro hacia la azotea.
Entro en el helicóptero
que Lena me había asignado para trasladarme a National City. Sobrevuelo
la zona de la cafetería Arco Iris, dónde hay un gran revuelo de gente.
Creo ver incluso periodistas, policías, sanitarios, bomberos... Me
dirijo a las empresas L-Corp para aterrar y corro hasta el parking. Ya
dentro de mi coche, enciendo la radio. La misma Cat Gran informa de lo
sucedido.
- La información es muy
confusa. Se ve que había una pareja de chicas y una de ellas se ha
desmayado y la otra ha enloquecido, empezando a atacar a los comensales.
Se intuye que su ira la ha causado el fallecimiento de su novia, pues
la chica no ha podido ser reanimada. Podría ser una preciosa historia de
amor, tipo Romeo y Julieta, pero no ha sido así. Aún se ignoran el
número de heridos, pero por ahora sólo hay una persona muerta.
Hay mucho caos, han
tenido de avisar a psicólogos para tranquilizar a los rehenes. Según me
ha llegado, la novia de la fallecida se le puso el rostro rojo, que les
ataco con los rayos láser de sus ojos y ha derribado muebles y personas
con su fuerte soplo de aire... No sé si esa chica es humana. Pero he
visto con mis propios ojos, y ustedes mismos podrán ver por televisión,
como Supergirl se fugaba de la cafetería volando, llevándose consigo de
rehén a Lena Luthor. La cual ha sido la gran heroína de esa historia,
pues ha sido la única que ha calmado a nuestro Romeo lésbica.
- Te tenemos Linda Zor-El- me dije para mí misma, y todo gracias a Vital-C.
Llegué enfrente de la
cafetería, pasando a través de una marabunta humana y suplicarles a los
agentes de la ley para que me dejasen entrar. La puerta se abrió y
salieron dos chicos sosteniendo una camilla. El cuerpo que trasladaban
estaba cubierto por la típica funda gris e impersonal. Detrás de ellos
iba Mon-El y Winn. Los miré y se los leí en la mirada.
- ¿Y Maggie dónde está? ¡Maggie! ¡Maggie!- empecé a chillar.
- Maggie... Lo siento.-Winn se me acerco y me abrazó fuerte. Me aparte de él, y me dirigí a los dos sanitarios.
- ¡Quiero verla! Seguro
que os habéis confundido de persona. Maggie era mi novia, no de aquella
monstruo que la ha matado.- me hacen caso. Me acerco, abro el saco sin
titubear. Se me para el corazón al ver el precioso rostro de mi novia
inerte, frió y sin ningún tipo de emoción. Muerta. Empiezo a verlo todo
borroso y me caí de rodillas a su lado. Me hubiese gustado también
morirme. La vida sin ella no tendría sentido... ¿Por qué eligió ser una
mártir? - ¡Maldita Supergirl, me la pagarás!- le prometo al cuerpo
inerte de Maggie.
Winn y Mon-El tuvieron
de arrancarme del lado de su cuerpo y me alejaron de la multitud de
gente y de focos. Cat Gran se me acercó y me mostró todo su apoyo. Se lo
agradecí.
- ¡Dios mío, dónde
estará mi amiga Lena en esos minutos! Espero que esa loca no termine con
ella.- inquiere Cat. Permanecí algo fría ante su comentario.
- No me importa en esos
momentos.- atino a decirle. Quiero largarme de allí y que mis amigos me
cuenten con detalle sobre lo ocurrido allí.
Salir también es una
odisea. Los policías quieren más y más información. E yo también los
interrogo, ¿se le practicaría una autopsia a Maggie Sawyer? Me dicen que
sí, a pesar de que creen que había tenido un choque anafiláctico. No me
quedo muy convencida. En una esquina, creo ver al Capitán Max Lord
mirándome con atención. Por la base se dice que sigue enamorado, o
obsesionado, con Lena. ¿Estaría preocupado por ella?
Tras librarnos del
interrogatorio conseguimos escapar de los periodistas y de la gente. Nos
alejamos de la multitud, entramos en el coche y una vez estuvimos lejos
me contaron lo sucedido. Las versiones de Winn y Mike diferían. Pero me
creí mas a Winn, porque me mostro sus grabaciones.
De todos modos, aunque
podría ser plausible la razón de su muerte, determiné entrar en la
unidad de anatómico-forense y robarme su cuerpo. Yo le haría la
autopsia. Estaba segura que Linda Zor-El, alias Supergirl, la había
asesinado al descubrir que era el topo.
Respeto a Lena, empezaba
a desconfiar algo de ella. Maggie quizás tuvo razón cuando me dijo que
su atracción hacia el clon de Kara la idiotizaba. Aún así le debía la
vida y sabía que era una persona muy leal, que nos valoraba mucho como
amigas. Estaba muy segura que no nos traicionaría. Por eso le envíe un
washap para advertirle contra Linda, a ver si así abría los ojos a la
realidad.
Horas más tarde, mientras planeaba el robo del cuerpo de Maggie recibí un mensaje que me dejo sin habla...
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NOTA DE LA AUTORA
Otra entrega, me ha salido larguisima. Espero que os haya gustado. :)
Ya sabemos cual es el topo y su equipo. Ahora bautizado por el Grupo Sawyer.
¿Os habéis sorprendido?
Que fuera Maggie estaba
ya planeado, pero he pensado que seria mejor asi tambien. Más apoyo por
Álex en su duelo e intenciones de venganza.
¿Y qué hará Lena? ¿Realmente el amor le cegará?
¿Y lo que ha inyectado Mon-El a Kara sólo es Criptonita Roja? ¿Le traerá mas consecuencias que unos simples ataques de ira?
También aprovecho para
deciros que debido a que recorte la historia, tampoco ha sido el fanfic
que pretendía al principio, en el cual hubiésen muchas aventuras previas
de Kara y Lena... desarrollar más su historia de amor. Tambien Kara
debería de haber estado más tiempo juegando con ellos, haciendoles creer
lo que no era. Bueno, por ahora tampoco suelta prenda.
Muchas gracias por
seguir leyéndome, y a las pocas que me estais dando estrellitas...
gracias por puntuar y tomaros la molestia de dejarme comentarios.
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