Supergirl la vengadora (I)
Narra Kara
Lena se presentó en la
base puntual. Ya la esperaba en mi despacho. Tenía claro que la trataría
con profesionalidad e indiferencia. Había seleccionado los archivos que
le mostraría. Más que nada eran un balance de los éxitos y fracasos del
proyecto Supers. Se suponía que se debatía la viabilidad del grupo para
seguir adelante o no.
- Buenos días Coronela Zor-El.- me saludó formalmente.
- Buenos días Capitana
Luthor. Tome asiento.- mis ojos se desviaron sin querer en su sensual
boca. Me recordé de cómo me besaba y metía con tanto arte su lengua
dentro de mi boca... Me excite. Cruce las piernas para dejar de percibir
mi clítoris latiendo.
Le empecé a contar mi
principal finalidad en la base. Y le expuse toda la información
recolectada y las estadísticas realizadas. El grupo había tenido una
efectividad media.
- ¿Qué opina Coronela, el nuevo gobierno cerrara nuestro proyecto?
- Creó que sí, o se
apostará por unificar criterios y reorganizar las secciones del
ejército. Y con los tiempos que corren se debe de ser más expeditivos y
con menos recursos.- opino, siéndole sincera. La prioridad de CADMUS era
liderar la lucha contra los extraterrestres y el terrorismo.-
Deberíamos de ser más contundentes, y disponer de más soldados como la
Facilitadora. ¿No le parece?
- Crear máquinas de matar no es la solución.
- ¿A caso nuestros enemigos se paran a pensar si está bien matar a personas inocentes?
- ¿Pero debemos de
comportarnos como ellos? He seguido las hazañas de su heroína. ¿No
creerá que entre sus víctimas no habrá inocentes? Como en el barco que
batió...- me reto con su preciosa mirada verde de felina.
- No hubo ninguna muerte
injusta.- no evito inquirir. Recibí una lluvia de balas, si fuese
humana ya no estaría viva.- Es como la guerra, no hay ninguna de justa.
Los solados luchan por su país y nadie se plantea si es justo que den su
vida por los ideales de otros. La Facilitadora está dando su vida,
porqué chicos jóvenes no tengan de pisar terrenos hostiles o participar
en batallas sin sentido.
- Visto de este modo tiene sentido.- reconoció Lena.- Habla de ella con mucho afecto. ¿A caso la conoce?
- No. Su identidad es un secreto muy bien guardado.
- ¿Y es cierto que tiene poderes sobrenaturales?
- ¡No que va!
Simplemente, se le sometió a un intenso entrenamiento al desierto del
Sahara.- no evito revelarle. Mi amante tiene aquella habilidad, de
hacerme hablar más de la cuenta. Me olvidó de qué es una farsante.
Fue una experiencia
dura. Tras mi ataque de ira en conocer la noticia de la muerte de Lena,
se me tuvo encerrada en el calabozo. Perdí la noción del tiempo y
espacio. Me iban contando mi infancia y de cómo pretendieron arrebatarme
mi esencia. Su plan era solo estudiarme, como iba madurando, si
criptonita era eficaz a largo plazo para contenerme, estudiar mi ADN y
modificarlo por puro interés científico. En fin, para mi familia
adoptiva sólo fui un conejito de indias y su fortuna. Pues recibían
dinero por hacer de mis padres.
Me hicieron comprender
que CADMUS era mi única familia y me aceptaba como era. La Generala
Warmik trato de curar mi corazón roto. Y debido a mi intenso dolor, me
esforcé al máximo por desarrollar todo mi potencial. Los entrenamientos
eran muy duros. A pesar de qué el sol me sentaba de mil maravillas, me
llenaba de energías. Pero tuve de pasar días enteros en el desierto
totalmente sola, padeciendo vientos huracanados, tormentas de arena,
ataques de enemigos invisibles... Era increíble que los proyectiles
terrestres no me afectaran. Comprobé que era de acero.
Sobreviví, aprendiendo a
depender de mi misma y a dominar mis poderes. Y se me instruyo por ser
fuerte mentalmente, para tomar decisiones con sangre fría. Me
programaron para ser sí una máquina de matar.
- Resumiendo, el
ejército pretende que nos convertimos en asesinos. Tener un equipo de
facilitadores- concluye Lena.- ¿Pero se actúa disponiendo de pruebas?
- ¿Qué le parece?- nos
miramos fijamente. Lena esta dudando, pero asiente. Esa es la evolución
que se espera del proyecto Supers.
- Mire, le debo de ser
también sincera. Si queréis depurar el grupo, debéis de saber que a
veces se hacen misiones algo irregulares.- se detiene, como dudando de
si debía de confiar en mí.- Hace unos meses estoy desengañada con la
honorabilidad del equipo. ¿Por qué se nos mando a cometer un robo en un
banco de Suiza? ¿Y sabe que la caja contenía lingotes de oro?
Me quede helada, ¿Cómo
sabia aquello? Conocía aquella operación, porque ayude a planear el
robo. Sólo se había realizado para financiar las nuevas investigaciones
que promovía CADMUS. Y los lingotes de oro pertenecían a un mafioso
ruso.
- Pertenecía al grupo
terrorista Mano Negra, quitándoles liquidez era una forma de
debilitarlos.- le mentí, siguiendo la versión oficial. Pues los altos
mandos del ejército desconocían parte de las investigaciones de mi
grupo, porque las desaprobaban. ¿Qué tenía de malo mejorar la condición
física de nuestros soldados?
- De acuerdo. ¿Esas absurdas misiones, que ponen en peligro a nuestros operativos, se terminarán?
- Por mi parte, le diría
que sí. En esos casos, va bien la Facilitadora. Pero tiene razón. Hay
que proteger a nuestros soldados. La vida humana vale mucho.
Me sonrió por primera
vez aquella mañana. Me encantaba su seriedad y mucho más su sonrisa. Me
quite los zapatos y alargué mi pierna hacia ella, hasta rosarle las
pierna derecha. Fui subiendo hasta su zona de placer. Me miro
sorprendida. Su corazón se volvió a encender. Lo encontraba muy curioso.
Quizás era una prueba de que no era humana.
- ¡Por favor Coronela
Zor-El, comportase!- me pidió severamente y no tuve otro remedio que
obedecerle. Si quería jugar al gato y al ratón jugaríamos.
- ¡Y usted no me vuelva a mirar con deseo! No soy de piedra.- le recalcó.
- ¿Hará que me lamente de la noche compartida?- reí y preferí no contestar.
Tirarnos dardos envenenados me empezaba a cansar. Decidí pasar a la acción para delatarla.
- Capitana Luthor, ¿qué
le parece ir a la sala de entrenamiento y tener un cuerpo a cuerpo?-
realice una pausa y la mire de forma seductora.
- Será un placer.
Nos dirigimos a los
vestuarios y nos cambiamos de ropa. Evito mirar su cuerpo fuerte
desnudo. Debo de reconocer que Lena tiene un cuerpo de infarto y tiene
los pectorales más desarrollados.
Cuando se giró para
coger unos pantalones, pude comprobar que su espalda estaba intacta, no
había ninguna herida en ella. La noche anterior, tras llegar al piso,
encendí el ordenador y accedí a las cámaras de vigilancia de su oficina.
Vi como Lena se había cortado la espalda con un vidrio roto de la
ventana. Bajo el influjo de la pasión había pasado en alto aquel
detalle. Aquello podría ser una prueba para derrotarla.
Debía de ser dura con
ella, herirla a conciencia. No pensaba dulcificar mi fuerza. Me giré, no
quería volverla a intimidad más. Aunque también sentí sus ojos
admirando mi cuerpo de acero.
- ¡Veo que mis arañazos no le han dejado ninguna marca!
- ¡Por favor Capitana
Luthor, no acose más a su superiora!- no puedo evitar ser hostil con
ella. Quisiera matar aquel engendro en aquellos instantes.
Lena se quedo con la
mirada ida, como si no me hubiera escuchado. Seguía con sus ojos fijos
en mi hombro. ¿Qué le había captado la atención?
- ¡Vamos espabile, que
dentro de una hora tengo una reunión!- la cogí de la mano de forma
grosera, obligándola entrar en la sala de entrenamiento.
No espere más y la golpe
fuerte. Se cayó como un saco al suelo. Pero se levanto con agilidad. Su
precioso rostro no reflejo ningún atisbo de dolor. Trato de atacarme,
pero esquive su golpe. Le cogí por los hombros, para derribarla e
inmovilizarla.
Fue también ágil, se
aparto y termine cayendo al suelo de boca terrosa. Me agarró el brazo
derecho y me lo retorció. Trate de liberarme de su ataque, pero era
también muy fuerte.
Una bocanada de rabia se
adueño de mí y conseguí librarme de su opresión. No controle lo
suficiente mi fuerza y lance a Lena por los aires, su cuerpo choco
brutalmente contra la pared. Use mi gran velocidad para acercarme más a
ella y le di una golpiza tremenda. La sangre me ardía por las venas.
La farsante me miró con
odió y me sonrió. No parecía querer rendirse. La nariz le sangraba,
tenía los labios partidos. Me compadecí de ella y la mire directamente a
los ojos, suplicándole que se detuviera. No quería dañarla más. Hubiera
querido decirle: "Por favor, admite que has suplantado a mi Lena y te dejaré con vida. Si no te mataré."
- ¿Quieres matarme, no?- me pregunto la mujer que tanto deseaba.- ¿Qué te detiene?
Sus palabras me desarman
y me despisto. Sus ojos azules centellantes me hechizan. Me mira como
si quisiera subyugarme el alma. Se me acerca y me besa los labios y el
cuello. Y de repente empieza a mordisquearme. Me violenta tanto, que le
doy un fuerte golpe que la hace doblegar de dolor.
Vuelve a caer en el
suelo y al volverse a levantar como si nada, saco mi navaja y se la
clavo en el abdomen. Se desvanece. La cojo entre mis brazos,
contemplando como tiembla y tiene espasmos. Lamento de inmediato mi vil
acto vejatorio.
La mirada de Lena esta
serena, como si no temiera morirse. Me mira fijamente, como si me
quisiera traspasar el alma. Se parece tanto a la mujer que amo. Se me
hace muy extraña aquella situación, como si reviviera su muerte. La
cargo entre mis brazos para levantarla del suelo.
- ¡No me dejes!- me
suplica. Me abraza, agarrándose fuerte a mi cuerpo. No parece odiarme,
pues me vuelve a besar y buscar mi cuello de forma desesperada. Para
luego caer en una ensoñación lánguida.
- ¡Lena! ¡Lena!- muevo
su cuerpo inerte, pero no reacciona. Me quise morir, había matado a mi
amor. Mis ojos se inundaron de lágrimas por la estúpida que había sido.
Y de repente, Lena abrió
sus ojos. Me sonrió de una forma muy morbosa. Me agarro con una fuerza
descomunal, pegando su frágil cuerpo al mío, y me mordió el cuello. Sus
dientes eran inusualmente puntiagudos. Consiguió dañarme la piel y beber
mi sangre. ¿Qué clase de monstruo era?
Sus ojos enrojecieron,
cómo si la sangre que me robaba se dirigiese hacia ellos. No tuve otro
remedió que usar mis poderes. La aparte con todas mis fuerzas y voló por
los aires. Le tire mi aliento helado, para evitar que se me volviera a
acercar. Se levanto con agilidad, dispuesta a atacarme de nuevo.
Se extraño de qué su
mordedura de vampira no me hubiera debilitado. De hecho, las marcas de
sus dientes habían desaparecido de mi cuello. Incluso, Lena se le había
cicatrizado la fea herida del abdomen y su rostro estaba inmaculado, sin
ningún indició de haber recibido golpes.
Nos quedamos mirando
sorprendidas. Seguramente, ella también me veía como un monstruo. Sentí
la rabia que me carcomía por dentro. Dirigí mi ira contra la pared,
causándole una enorme brecha.
Me detuve, recuperando
la cordura. Aún dudaba que fuera la mujer de mi vida, pero era buena
persona, no se había merecido mi ataque. Fui incapaz de mirarla, llena
de vergüenza. Rompí la ventana y huí volando.
- ¡Espera Supergirl, no te vayas! Te amo.- me suplico Lena.
Fue todo tan raro y de
repente ya no estaba volando por el cielo de National City. Volvía a
estar en la sala de entrenamiento, yaciendo boca terrosa. ¿Qué había
pasado? ¿Había soñado que Lena me había mordido? Todo lo que había
sentido y escuchado había sido muy real. Era como si se me hubiera
inserido en mi mente el desenlace de nuestra pelea. Quizás haya sido una
predominación.
Me muevo, sintiéndome
algo mal trecha. Las ventanas estaban cerradas, necesitaba recibir los
rayos de mi astro favorito. Lena yacía a mi lado, muy inmóvil. Me le
acerqué y la exploré. Estaba sin pulso y con su palidez aun más
acentuada.
- ¡Oh, por Rao que he
hecho!- la cojo entre mis brazos, para trasladarla a enfermería. Pero en
esos instantes, Lena abrió los ojos. Me quede de nuevo hechizada
mirándolos.- Eres preciosa. Perdona si te he dañado.
En esa ocasión la
capitana no se molestó por mis palabras. Me abrazó y me beso de forma
frenética y me mordisqueo el labio inferior. Me hizo sangre y me la
limpió con la lengua. Un gesto que me pareció muy sensual.
- ¿Estoy en el cielo
Linda? Porque me siento muy bien y no quiero regresar al infierno de la
tierra.- le acaricié su rostro precioso y frió. No me alarme, porqué era
su habitual temperatura corporal.
- No.- me reí por su
rostro como el de la soñadora Bella Durmiente. Estaba más tranquila
porque se encontraba bien, pero no quería mentirme. Me quise levantar,
pero ella me cogió de las manos para retenerme en el suelo, junto a
ella. ¿Qué le ocurría? Los golpes que le había dado habían roto su
férrea disciplina. No cedí, preferí ser cruel con ella.
- ¡Déjame Capitana Luthor!- me aparte de malos modos. Me miró con los ojos llenos de suplica.- ¡Incorpórese!
- ¿A qué se debe tu frialdad repentina?
- ¿No ha sido usted,
quién no ha parado de marcarme los límites? ¿O sólo pretende volverme
loca?- le recriminó. Lena cierra los ojos, dándome la razón.
- Perdona, he perdido la
noción del tiempo con la golpiza que me has dado. Y al abrir los ojos
he creído ver a Kara, el amor de mi vida. Sabes, te pareces mucho a
ella. Pero tristemente, no eres como ella. - se justificó. Aunque me
enternecí, también me invadió una ola de ira. ¡Qué irónico, estaba
celosa de mi misma!
- ¡Muy bonito Lena! Es
típico de usted vampirizar a sus amantes y dejarlas tiradas, porqué no
cumplen su ideal. Estoy muy orgullosa de no parecerme más a la mojigata
de Kara Danvers.- había herido mi ego y sacaba la parte irracional de
mi.- Por cierto, le espero mañana en la base.
Salí de la sala de
entrenamiento sin escuchar su reacción. Lejos me odie por haber sido tan
impulsiva. Oí la voz del General Eaton dentro de mi cabeza, calma
Supergirl. Me habían puesto aquel sobrenombre, y terminó siendo mi
nombre en clave.
Los días iban
sucediendo, con pausa y sin prisas. Seguí deseando de una forma voraz a
Lena, pero me mantenía en mi sitio. No se me escapaba que ella seguía
deseándome, mucho a su pesar y de qué siguiera enamorada de una
fantasma.
Al medio día, cuando me
quede sola en la hora de la comida, mire lo que mi cámara oculta de la
sala de entrenamiento había registrado. Había sido una lucha titánica.
Lena tenía una fuerza sobrehumana, casi como la mía. Ninguna de las dos
la ganó. Hasta el final de la pelea, quedamos pegadas luchando y supongo
que terminamos desvanecidas debido al cansancio. En ningún momento vi
que Lena me mordiera y bebiera de mi sangre. Ni yo la agredí con mi
navaja.
Intenté concentrarme en
lo que verdaderamente importaba. Buscar al topo y demostrar que Lena era
una alienígena. Una prueba de ello, era que el día siguiente de nuestra
pelea no había ni rastro de las heridas que le ocasione en el rostro.
Nariz perfecta, labios sin cortes que me seguían susurrándome bésame,
ningún hematoma chillón. Nada. Estaba como una rosa, igual que yo. La
única forma de demostrar que no era humana, era analizar su ADN.
Al martes lleve una
botellita de agua y se la ofrecí para beber. Una vez que se fue, cogí la
botella y le pedí a Álex que la analizara. No le especifique de quién
era aquella muestra. Lo hice así por saber si mi petición inusual se
filtraba.
Y respeto mi misión y
mis sospechas, debo de admitir que estoy totalmente perdida y confusa.
No detecto nada sospechoso en los miembros de Supers. Win y Mon-El son
buenos chicos y muy leales al ejército. He conseguido que los dos sigan a
Lena. Al miércoles me trajeron su informe detallado de sus hábitos.
- La Capitana Luthor
anda muy atareada, casi no tiempo para sí misma. Con la hermosa que es y
está más sola que la una.- ironiza Mon-El. Se gana una de mis miradas
lacerantes.
- Sargento Mon-El, debe
de mostrar más respeto hacia una superior.- él se colorea.- ¿Conclusión,
no se cita con nadie sospechoso?
- No. Ya le dije que
ella no es el topo que busca.- remarco con vehemencia Win. Vi las fotos
que le habían sacado a Lena. Estaban clasificadas por días y horas. Me
capto la atención algo. Cada día había ido a comer en el parque cercano a
la empresa L-Corp. Se sentaba en el mismo banco y cerca de ella había
siempre el mismo vagabundo. A veces yaciendo al mismo banco, otras al de
enfrente o muy cerca. No parecían hablar, pero siempre le daba algo de
su comida.
Amplíe la imagen y
estudie el rostro del transeúnte. Me era algo familiar. Para aclarar mis
sospechas les mostré su imagen ampliada. Un nombre salió de sus bocas,
curiosamente el mismo que había pensando.
- Mañana os quiero en
ese parque y requisarle la comida una vez que Lena se haya ido. Puede
que le pase información escondida en la comida.- les mando. Se pusieron
algo rojos. - ¡No me habéis oído! Y si conviene le deis una golpiza.
Debe de parecer que sois unos delincuentes xenófobos.
El Capitán Lord, tampoco
me parece sospechoso. Aunque, admito que no le he investigado poco
debido a una de las advertencias de mi superior. En cierta forma, me dio
a entender que empezaba a ser un colaborador en las investigaciones de
CADMUS, gracias a liderar las empresas Lord. Algo que no habían
conseguido de las empresas Luthor.
Estaba mi hermana y su
pareja. Maggie me tenía algo intrigada, parecía una chica muy leal al
ejército. Se enrolo ya desde adolescente. Y ser militar evito que fuese
una delincuente común. A las dos las tenía vigiladas.
Respeto a Álex, no
encontré nada sospechoso en su conducta. Tal como me había confiado,
empezaba a estar harta de servir al ejército. Le motivaban sus
investigaciones en las empresas Luthor. La cite al jueves. Me facilito
un informe detallado de todos los proyectos. Las leí por encima.
Realmente, Lena no estaba promoviendo la construcción de ninguna arma ni
artefacto peligroso. Mucha recerca de enfermedades y para mejorar la
salud de la gente.
- Pero me ha captado la atención un proyecto no autorizado. Se lo cuento, porque me ha preocupado mucho.
- Cuéntame.- le ordeno impaciente.
- Es sobre criptonita
roja una variante de la criptonita verde. Por cierto en mi pueblo natal,
había mucha criptonita verde.- me cuenta sin más. Por fin, me enseñaba
sus cartas. Quise conocer más sus secretos. Pero me mordí la lengua. Lo
que me confiaba era muy interesante.- Tratan de modificarla y crearla de
forma sintética.
- ¿Y para se quiere crear ese tipo de mineral? ¿Pretenden construir bombas radio-activas? ¿Y lo promueve Lena Luthor?
- No lo sé. Pongo la
mano al fuego por la honorabilidad de la Capitana. Creo que se trata de
su madre, el otro día la vi salir de los laboratorios de L-Corp. Quizás
tenga un topo.
- Me parece bien que lo
investigue.- apruebo. En el fondo no quería que Lena estuviera implicada
en asuntos oscuros.- La criptonita verde puede ser dañina. ¿Se está
usando? ¿Y conoce sus efectos?
- Algo. Lo estudié en la
carrera. Para el viñedo familiar resulto muy eficaz adobo.- que ironía
pensé, los Danvers se han hecho de oro gracias a mi. Si días atrás dude
de qué Álex desconocía mis raíces, supe que no era así en aquellos
instantes.
- ¿Sabéis de donde procede?
- Se dijo de un esteroide que impacto en nuestra región.
- Interesante.- no
quedaba nada más para comentar y di por concluida la reunión. Álex se
levantó y cuando estaba a punto de salir, la interrumpí.- A hora se
porque en el cuerpo de su hermana Kara contenía tanta criptonita.
Creíamos, al principio, que le habían matado usando ese mineral.
- ¿No murió debido a una balacea en su primer operativo de Supers, en la azotea dónde vivía Lena?
- ¿No sabe nada, no?- le sonrió de forma irónica.
- ¿Me está diciendo que
el ejército nos ha mentido respeto su muerte?- sus ojos se tiñen de algo
indescriptible. ¿Enfado?- ¿Y por qué jugarían con eso? Y me parece
horrible que me hable de este tema tan delicado con tanto morbo.- me
reprocha. Había olvidado que tenía tan de carácter.
- Porque su muerte me
parece muy injusta y que no se ha vengado.- era una carta que no había
pensado en usar, pero el General Eaton me asecha por obtener resultados.
Por eso cedí en usarme como cebo y filtrar información suculenta que
atraerá al topo.
- Ella murió en acto de servicio a su país.- remarco Álex.
- Mire, no tiene caso de
qué la convenza del contrario. A fin, de cuentas es información
clasificada. Si se supiera sería terrible por el ejército.- me hago la
desatendida.- Demasiado ya le he dicho. Si fuera usted investigaría.
- No. Cuéntame.- me
exige. Me niego a colaborar. Y me siento feliz que haya mordido el
anzuelo.- Por favor...- llego a suplicarme.
- Me juego mi puesto. No
puedo.- Por fin se rinde y se va muy cabreada. Iba a levantarme por ir
detrás de ella, para ver sus acciones tras mi bomba de relojería. Pero
en aquellos instantes suena el teléfono..
- Mire el diario de Cat
Gran, hay un artículo dedicado a la Facilitadora.- me indico el General
Eaton. Accedí en internet y busque lo que me había indicado. Hasta
entonces esa figura no había trascendido a la sociedad civil.- La
sociedad nos pondrá a parir. Ya me ha llamado el secretario del
presiente. ¡Eso es inamisible! ¡Quiero resultados ya!
Me fije que ya eran, más
o menos, la hora que Lena iba a comer al parque. Por ahora, era mi
única sospechosa. Era muy amiga de Cat y la visitaba frecuentemente en
el diario. Es más, la tarde anterior ella e yo habían coincidido por
primera vez allí.
Se sorprendió al verme
en una de las mesas de la oficina de su amiga. Me miro con hastió. Le
sonreí de forma seductora, para incomodarla. Le envié un beso y ella se
giró con despreció. Entro en su despacho y escuche como se reían de
algo. Lena le hablo de mí, pero obvió que era su superiora. Me pareció
un profesional intachable.
- Ya visto a tu nueva fichaje. Tienes gusto.
- Y besa muy bien.- le
confesó Cat. Le maldije por ser tan bocona. Pero también me gustó que lo
supiera, que no se sintiera especial.
- Cat, siento romperte
el corazón, pero yo de ti no me haría ilusiones con Linda.- y le confesó
que estuvimos juntas.- No busca relaciones serias. Y a parte, me parece
una persona muy retorcida.
- Gracias Lena por tu
sinceridad.- mi jefa parecía algo afectada por ello.- Se parece mucho a
Kara, pero no tiene nada de inocencia la chica.
- ¡Totalmente de acuerdo!- se rieron un rato.- Discúlpame por haberte chafado el plan.
- ¡No que va! Ya sabes cómo soy.
- Te he traído lo que me
pediste.- declaro Lena. No vi lo que le pasaba, ya que había otros
periodistas en la sala y no podía usar mi visión laser.
Aquello ya me pareció extraño. Y ahora solo faltaba aquella filtración. Cogí mi móvil y marque el número de Mon-El.
- Permitid que Lena siga
su rutina. Win que se encargue del vagabundo. Mientras tú, fingirás un
encuentro causal con Lena. Le invitas a una bebida, con el cuento de que
estas preocupado por Supers. Y le tiras un sedante en la bebida. Luego
la traes al sitio que te indicaré por mensaje.
Narra Álex
La Coronela Zor-El me
pone nerviosa. Me mira como si me conociera de toda la vida y con una
prepotencia nauseabunda. Ni mucho menos me gusta su actitud conmigo y su
afán de querer incriminar a Lena. Me quiere hacer sentir mal apuesta,
como un ser inferior. En cierta forma, ya me sentí así cuando mis padres
adoptaron a Kara. Ella monopolizó toda su atención, era toda dulzura y
nada problemática. Lo supere y lo entendí.
Le obedezco en su
primera petición, no cuesta nada facilitarle las reseñas de las
investigaciones activas de L-Corp. Pero hallar aquella investigación
sobre criptonita roja me sorprendió. Dude de confiarle aquello a Lena,
pero si lo hacía traicionaba a una orden de un superior. ¡Las malditas
normas!
Luego, me paso aquella
botella de agua para que procesara el ADN de la persona que se la bebió.
Me lo tome con calma, creyendo que sería otro rutinario análisis. Pero
cuando vi la cadena de ácido nucleico alucine. No era frecuente su
composición y en definitiva no era humano. Sí más no, era una mutación
del ADN humano. ¿De quién debía pertenecer?
Y se me antojó inyectar
un poco de esa muestra en un ovulo de una rata del laboratorio de
L-Corp. No lo pensé, sólo quería averiguar que era. Siempre me han
motivado los retos. En mi última reunión con la Coronela no me ha
preguntado nada sobre el análisis. Y preferí no decir nada. Tampoco
tengo claro sus auténticas intenciones.
Me preocupan los
estudios de criptonita roja. Era la primera vez que oía de la existencia
de aquel mineral. Llevaban más un año trabajando con ella, pero los
resultados no estaban siendo al 100% satisfactorios. Las ratas que se
les inyectaba aquella variante de criptonita, aumentaban su fuerza y su
agresividad, convirtiéndolas en autenticas depravadoras.
No obstante, los efectos
eran transitorios. Por eso, si querías mantener sus efectos, se
necesitaba ser administrada de forma continúa. Pero surgieron
complicaciones, debidos a su uso prolongado. Las ratas enloquecían, o
bien parecían tener una demencia senil debido a los cristales que se
formaban en su masa cerebral. Y era justamente el efecto secundario que
probablemente querían corregir.
Las preguntas se
amontonaban en mi interior. Y más me preocupo el gran interés que mostro
la Coronela Zor-El. Estaba tan cohibida que no me atreví a cuestionarle
nada. A parte, me soltó la bomba de que mi hermana había sido
envenenada con criptonita verde. ¡Qué locura! Si fuese verdad, en mi
tierra mucha gente hubiera padecido.
¿Por qué me había
contado aquello? Quizás, sólo para alterarme. Me quería fuera del
ejército, me consideraba poca cosa. Había gente muy mala, que te
manipulaba por puro placer. Pero algo empezó a dar vueltas en mi
interior.
El día que desapareció
Kara, el cual no se presento en nuestra cita, dos hombres con traje
negro impoluto me atacaron. Creí que sólo fue un intento de robo. ¡Pero
jamás lo fue! En el fondo, siempre lo había intuido.
Y los hombres que se
llevaron a mi hermana inconsciente, que la subieron en aquel helicóptero
según Lena, también iban de negro. Des del principio, buscaban a Kara.
Camine sin rumbo por la
base. Estaba tan encerrada en mi misma, tratando de dar forma a mis
hipótesis, que terminé perdiéndome por el gran recinto militar. Me
detuve en un garaje enorme, situado en zona norte, uno de los muchos que
se usaban para almacenar material bélico, combustible...
Había varios hombres con
un uniforme negro, que estaban descargando un camión. Me fije de
inmediato en el cello de las cajas: CADMUS.
Un soldado corpulento me
vio y me echo de malas maneras. Me fui rápido, sintiendo como me
miraban muy mal. Cuando llegue al bloque al edificio central, el de
oficiales, me cruce con Maggie. Me sentí aliviada. La abrace,
necesitaba sentirla y que me transmitiera su gran autocontrol y
fortaleza.
- ¿Álex, que te pasa?-
se separo unos palmos de mí y vio mis ojos a medio paso de llorar.- ¿La
Coronela Zor-El, te ha vuelto a tratar mal? No me lo ocultes, porque si
es así se las verá conmigo.
- Eres mi heroína.- le
susurro antes de deshacer nuestro abrazo. Necesito compartir mis
temores, mis desasosiegos y mis sospechas, pero dudo de hacerlo. Aquello
se veía peligroso y no quería arriesgarme a perder también a la mujer
que más amo en este mundo.- No me fió de la Coronela, está investigando a
Lena. No sé porque. Hasta ahora le he seguido la corriente. Pero me
estoy planteando de convertirme en una desertora. - ironizo.
- Sigue igual como lo
has estado haciendo. Antes de informarla a ella, me informas a mí. Así
analizamos sus intenciones e intereses.- me propone tras meditarlo.- Y
sobre todo, vigila. Tengo la intuición que la Coronela Zor-El puede ser
muy peligrosa.
Le prometo que así lo
haría. Me muero de ganas de besarla y no puedo por las malditas reglas
arcaicas del ejército. Nos sonreímos y tomamos caminos opuestos. Me
siento más tranquila después de hablar con mi pareja.
Me dirijo hacia la zona
del aparcamiento, para irme para casa y tener más calma para
reflexionar. CADMUS, no paro de repetirme. ¿De qué me era familiar?
Estoy llegando a mi
coche, cuando de repente vuelvo a oler el perfume de Maggie a mi lado.
Sonrió. Siento como me abraza y me pone las manos en el rostro. Empiezo a
sentir un aroma muy relajante y a ver las estrellas...
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NOTA DE LA AUTORA
Hoy capitulo largo... y
era tan largo que lo he partido en dos. Muchas cosas para narrar. Espero
que podais seguir la trama (aunque no tiene ningún secreto, ja, ja... )
Espero que os siga gustando.
¿Conseguiran secuestrar a Lena Luthor?
¿Quién es el topo? ¿Y quién ha filtrado lo de la Facilitadora a la premsa?
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