Kara en paradero desconocido
Nota de la autora:
Hola... Continuare mi fanfic, pero acorto trama. No saldra por ahora nada de misiones ni nada.
Pero tratare de terminarlo. Ya tengo planeado los últimos 9 capitulos. Trataré que sean lo maximo resumidos posible.
He de ser critica conmigo misma. No escribo bien, la trama quizás no interesa ni motiva...
En fin, q a veces es saber bajar del tren y admitir los fiascos.
Pero tratare de terminarlo. Ya tengo planeado los últimos 9 capitulos. Trataré que sean lo maximo resumidos posible.
He de ser critica conmigo misma. No escribo bien, la trama quizás no interesa ni motiva...
En fin, q a veces es saber bajar del tren y admitir los fiascos.
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Narra Álex Danvers
Intente seguir los
consejos de Lena. Tenía mucho miedo. Me debía seguir agentes de CADMUS o
de la DEA. Los únicos que sabían, a aparte de nosotros, el secreto de
mi hermana. Hacía poco que se me había revelado que mi hermana era
extraterrestre. Mi madre tampoco lo sabía. Fue toda una bomba cuando mi
padre nos lo confesó.
Nos enfadamos con él,
por habernos ocultado aquella verdad. Durante unos días me sentí muy
confundida. Quería mucho a Kara. Me había dolido que se fuera de casa y
se alejará tanto de nosotros. Pero se lo perdone. En el fondo, yo
hubiera deseado hacer lo mismo. No obstante, la llamada de la sangre
hacía que me sintiera atada por el negocio familiar.
Mi vida terminaba de
hacer un giro radical, cuando ayer mi padre me conto mejor la historia
de Kara. Y me traspaso la responsabilidad de protegerla. Temía por ella,
porqué no éramos los únicos que sabíamos de su existencia. De pequeña
que le había implantado una especie de chip que contenía criptonita y
frenaba sus poderes. Ya desde pequeña tenía mucha fuerza, tanta que era
capaz de levantar un tractor o barriles llenos de vino.
Mi padre viendo que
aquello no era normal se preocupo. Cometió el error de consultárselo a
un doctor que lo remitió en unos científicos de la nasa. Fue entonces
que supo que había existido un planeta llamado Criptón y que en la zona
por donde vivíamos había caído restos del planeta cuando se destruyó. La
Criptonita afectaba a Kara.
Quisieron investigar a
mi hermanita y mi padre se les permitió. Por aquel entonces no
controlaba muy bien sus poderes y tuvieron de sedarla. Nuestro padre,
incapaz de soportar como la torturaban a una niña inocente, que no tenía
la culpa de los destrozos que realizaba debido a sus poderes
incontrolables, convenció a los científicos de qué encontrasen una forma
de controlarla. A parte, deseaba para su hija pequeña una vida normal.
Accedieron a su
petición. Y cómo le habían hecho mil pruebas y guardaron todos los
resultados y muestras de ADN juraron no molestarlos. Sólo había una
única clausula que debían de cumplir. Cuando Kara fuera ya joven, si
requería de más investigación o necesitasen para algo debería acceder a
colaborar. A parte, también les insinuaron que a dicha edad, era
probable que el chip falle.
Hacía un par de días que
unos hombres de negro habían visitado a su padre, recordándole del
contrato y que el chip dejaría de funcionar. Aterrado me llamó y me
pidió que fuese a buscar a Kara a National City y me la llevara lejos.
No queríamos que fuera
otra vez un conejito de indias, o la usasen por fines oscuros. Creíamos
que la organización que la quería era CADMUS, porque según mi padre ya
otras veces había indagado sobre ello.
Los hombres de negro
cada vez estaban más cerca de mí. Corrí y corrí. Uno me alcanzo
alargando de una forma increíble su brazo derecho. Se me erizo la piel. A
pesar, de qué mi padre me contó que había gente mutante y que había a
personas de otros mundos conviviendo con nosotros.
Me gire y me escupió su aliento fétido, y muy potente, por toda mi cara. Intente no respirarlo, pero fue imposible no hacerlo.
- ¡Olvidarás el secreto
de Kara! No recordarás porque estás aquí. ¡Bórralo de tu mente y deja
que el destino se cumpla!-me susurro el otro hombre muy cerca de mi
rostro. Estaba tan asustada que casi me meo. Era tan irreal aquello, que
parecía un sueño.
Llegaron dos motoristas
haciendo chirriar las ruedas de la moto. Iban con cazadoras negras.
Pensé que eran otros del grupo CADMUS. Pero no. Se lanzaron a luchar
contra mis agresores. Peleaban bien. Quizás también eran
extraterrestres. La más alta, un momento se me acerco y se levanto la
visera del casco. Sus ojos eran hermosos, de un verde claro.
- ¡Soy Lena! ¿Estás
bien?- le dije que sí con la barbilla, aun estaba en estado de choque.
Tuvo de dejarme por terminar de derribar a los atacantes.
Volví a oler aquel olor
horrible y las palabras volvían a sonar, a pesar de qué nadie parecía
hablarme. Cerré los ojos y me desvanecí.
Volví a abrir los ojos.
Estaba en una cama muy cómoda y unos ojos muy bonitos estaban
contemplándome. ¿Cómo había llegado hasta allí? Lo último que recordaba
era como me había cabreado el plantón de Kara. Me sentía muy irritada.
Pero aquella mirada tan hipnótica y su rostro moreno tan angelical me
hicieron viajar al paraíso.
- Buenas Álex. Me alegro
que hayas regresado del mas allá.- dijo con un tono de voz muy dulce.
Debió leer en mis ojos desconcierto y añadió:- No, nos conocemos pero
espero verte muy a menudo, me pareces muy bonita.- me coloree por su
forma tan directa de tirarme la caña.
- ¡Qué va, debo de estar horrible!- consigo decir, quitándome un mechón de pelo revuelto.- ¿Por cierto, debes de ser Lena?
- No. Soy Maggie la nueva compañera de piso de tu hermana.
- ¿Por cierto, donde
está la irresponsable de Kara?- en pensar en ella se me oscurece la
mirada. La chica morena tarda un poco en responder.- Perdona, pero mi
hermana es una impresentable y no debería pagar contigo haberme
plantado.
- No, no te preocupes.-
le dice de inmediato la Capitana Sawyer.- Quizás si mi hermana me
hiciera lo mismo me cabrearía. De todos modos, espera a saber porque no
se ha presentado a vuestra sita.- intentando ofrecerle otra perspectiva
de los hechos. Le había prometido a Lena que no le preocuparía respecto a
la ausencia de Kara.- ¿Por cierto, porque te seguían aquellos hombres?
- ¿Qué hombres?- no
comprendiendo a que se refería Maggie. Tuvo que contarme lo sucedido. No
recordaba haber realizado dos llamadas a Lena.
- A lo mejor, te diste
un golpe cuando te desmayaste y lo has olvidado. A parte, también puede
ser debido al estrés postraumático.
- Puede. ¿Me ha robado
algo?- le pido el bolso y me lo trae. Lo reviso y todo parecía en orden.
Al tener el móvil en la mano veo que mi padre me ha llamado un par de
veces. Le llamo de inmediato.- Hola, ¿va todo bien?
- Hola Alex, te llamaba
porqué hace poco se termina de ir tu hermana. Nos ha visitado de forma
sorpresa. No ha estado nada, pero madre está feliz.
- Ya era hora que os
visitará.- digo con cierta rabia Pues a mí me había dejado colgada,
esperándola con una tonta. Me despedí secamente y sentí como la preciosa
mirada encima de mí, dulcificando mis emociones.- ¿A qué hora?
- Vino por allá a las siete.
Minutos más tarde...
Lena llego al piso, la
sentí desde lejos hablar flojo con la chica tan bonita i que me atraía.
Tenía ya ganas de conocer la famosa compañera de piso de Kara, que tanto
hablaba. Me levante de la cama y me dirigí hasta donde provenían las
voces. Pude escuchar parte de su conversación.
-¿Dónde debe estar Kara?
La he buscado por todos los sitios, incluso he ido a la base militar.-
era la misma voz que me había contestado cuando llamé a Kara. Debía de
ser Lena. ¿Y porque buscaba a mi hermana en una base militar? ¿Y porqué
parecía tan preocupada por ella?
- Álex me termina de decir que Kara ha visitado esa tarde a sus padres.- le informo Maggie.
- ¡No puede ser! ¡Qué raro! Kara me hubiera informado que se iba.- estaba realmente nerviosa por la ausencia de mi hermana.
- A lo mejor, esta
obedeciendo las órdenes del Comandante Eaton e ya sabes que el nuevo
proyecto es muy confidencial.- insiste la chica morena.
- Aún así, no es su
estilo irse sin decirme nada, sabe cómo me preocupo.- hablaba un poco
más flojo que su compañera de piso y de trabajo.- Con sólo decirme no me
esperes a dormir ya bastaba ¡por Dios! Y por favor, habla más bajito.
- ¡Si mi teniente
Luthor!- dijo con ironía Maggie.- Mira de tranquilizarte seguro que
Kara, este dónde este, estará bien. Debemos de ser consecuentes con
nuestras elecciones. Hemos aceptado entrar en el proyecto y debemos de
asumir que habrá cambios.
- Tienes razón.- la
chica parecía muy triste.- Pero no sabes lo mucho que ya la extraño. No
sé qué haré sin ella, o si le pasara algo.
Me quede algo helada por
tanta revelaciones juntas. ¿Mi hermana militar? ¿Y su mejor amiga y
compañera de piso una Luthor? Una empresa que odiaba por su carencia de
valores ecológicos y unos explotadores viles. Y en tercer lugar, ¿Kara
también era lesbiana como yo?
Narra Lena
Las palabras de Maggie y
de Álex no me tranquilizaron para nada. Según el vigilante de la base
Kara se había ido a las seis y según sus padres había estado en su casa a
las siete. Busque por internet cuando se tardaba en llegar a Garden
City. En coche eran tres horas, en avión una hora y en tren casi dos
horas. No encajaba.
Me trague toda mi
angustia, no deseaba preocupar a nadie más. Le ofrecí a Álex una
habitación, pero prefirió irse a su hotel. Creó que al saber que era una
Luthor me ha crucificado. ¿Por qué no puede ser como su hermana, que
nunca me ha juzgando por mi apellido?
La Capitana Sawyer se va
a dormir. Yo me siento muy vacía y perdida sin mi amor. Prefiero entrar
en su habitación, recostarme en su cama y percibir su olor corporal.
Cierro los ojos, tratando de dormir un poco. Necesito más claridad
mental. Pero el sueño brilla por su ausencia.
Me levanto y paseo por
el piso a oscuras. Al pasar por la habitación de mi nueva compañera de
piso escucho como habla sola: "La hermana de Kara es preciosa, me parece
una chica muy inteligente y dulce. Quiero volver a verla. ¿Será también
lesbiana? No se me ha escapado cómo me miraba".
Decido entrar en la habitación, quizás necesite hablar... Abro la luz y veo Maggie metida en la cama y con los ojos cerrados.
- ¿Lena ocurre algo?- dice la chica morena, abriendo los ojos. Parece un poco molesta por mi intrusión algo brusca.
- Perdona, te escuche hablar sola y pensé que te preocupaba algo y te iría bien hablar con alguien.- me justifico.
- Yo no hablaba sola.-
insistió. La creí. Cerré la puerta y la luz. Fui al wáter y al volver a
pasar por allí, volví a sentir como hablaba. Pero me percate que era
como sus pensamientos y preocupaciones respeto el proyecto. En
definitiva, eran temas que no solían ser confiados a otra persona, al no
ser que tuvieras mucha confianza.
Corrí hasta a la
habitación empezando a sentirme como mareada y con dolor de cabeza. Me
mire los dedos de las manos. Había derribado a los agresores de Álex con
mis propias manos, sin tener que recorrer a las armas. Antes de cenar
me las sentía algo magulladas y estaban un poco rojas. Me mire las manos
y estaba inmaculadas. Inaudito.
Me mire en el espejo de la mesita de noche, recordando lo que me conto el comandante Eaton, y me quede completamente helada.
El día siguiente fui a
la base a la hora prevista, con la esperanza que Kara también estuviera
allí. Pero estuvimos todos menos ella. Nadie sabía nada, incluso Mon-El.
Con nosotros sólo estuvo el General Jon. El Comandante Eaton y el
General Forrester tampoco se presentaron.
- ¿General Jon, me
permite reunirme con usted en privado?- le pedí. Él acepto. Había sido
un gran superior, siempre preocupado por sus soldados.
- Me imagino que quiere
saber donde se encuentra la Teniente Danvers.- con un gestó de barbilla
admito que sí.- Esta en una misión especial del proyecto Supers. Lo
siento, no estoy autorizado de revelarle nada.
- Entiendo.- me siento
algo más tranquila. Me levanto de la cilla, le saludo de forma
protocolaria. Y cuando estaba saliendo el me llama.
- Ah Teniente Luthor, me
olvidaba de decirle dos cosas. La primera, su hermano Lex le espera
dentro de dos días en L-Corp. I la segunda, la Teniente Danvers le ha
dejado esa nota.- coge una carta que tenía guardada en un cajón y me la
acerca. Se lo agradezco.
La abro una vez estoy a
fuera del despacho. Sólo contenía un pequeño papel. Reconozco la
preciosa letra de Kara. La acarició y la leo.
"Querida Lena, no me
gusta haberme marchado sin despedirme. Pero se me requería urgentemente
para una misión importante. Cuando regrese quisiera hablar contigo,
tengo algo que decirte... Creo, de hecho, que las dos necesitamos sernos
mutuamente sinceras. Nos irá bien esos días de separación."
Me quedé algo más
tranquila, pero también un poco transpuesta. Entre en un sanitario y
preferí quemar su carta. No quería leer entre líneas, ni vivir en el
subtexto. Kara era heterosexual y jamás se fijaría en mí. Y más si
supiera con que me estoy convirtiendo. Quizás sería mejor así, estar
lejos la una de la otra.
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