La Vampira justiciera (I)
Narra Lena
La luz de mi celda se
volvió a cerrar. Tenerme sumergida en la oscuridad era un modo de
tortura psicológica. El tiempo se eterniza y uno se desubica. Traté de
concentrarme en L-Corp y el modo de escapar de allí. Desconfiaba de
Supergirl. A parte, desde pequeña aprendí a solucionar mis problemas por
mi propio pie. Mi padre, sólo tenía tiempo para sus importantes
negocios. Mientras mi madre, me odiaba y pasaba de mí. Las sirvientas me
mostraron mucho más afecto, no obstante tampoco podía recurrir a ellas
si tenía algún conflicto escolar o me preocupaba algo. Las pobres,
también andaban esclavizadas por Liliana.
El zulo estaba
silencioso, como si todos se hubieran largado. Afine mis poderes
mentales. No capte nada. Volví a forcejar con las manillas. Mi muñeca
derecha se corto, pero seguí. Mi piel, a fin de cuentas, se regeneraba.
Pero el llanto de una chica me paralizó, parecía algo lejano. Pero
procedía del mismo sector en el que estaba. No era descabellado pensar
que allí había otras celdas y personas retenidas injustamente.
Afine más mi oído y
poderes. Y conseguí percibir sus pensamientos y desesperación. Parecía
que se terminaba de despertar y se sentía muy confundida. ¿Quién debía
de ser? Me concentre en entenderla e interpretarla. No obstante, la luz
de la celda se abrió y corto el canal de comunicación telepática. Entro
aquel chico joven, llamado Carlos.
Instintivamente, sin
previa meditación, me levanté y le sonreí. Sabía que no se podría
resistir a mis encantos. Era una mujer muy atractiva y al ser vampira
había aumentado mis poderes de seducción. Le miré fijamente y le
hipnotice. No sabía de qué disponía de esa habilidad mental. Me fascino.
Pero no me entretuve jugando con él. Le hice quitarme las esposas.
Otro de los vigilantes
lo llamó, preocupado por su tardanza. Carlos volvió en sí. Me sacó su
pistola, tratando de retenerme. Intente salir de la celda, sin dañarle.
Pero me disparo. Al ver que a pesar de haberme dado, seguía de pie
empezó a disparar como loco. Me le tire encima y le mordí. Me alimente
de él hasta dejarlo seco. Luego le rompí el cuello.
Entraron tres soldados
de CADMUS al escuchar la balacea. Cogí la pistola de mi víctima, pero
estaba vacía. Volví a recurrir a mis habilidades como vampira. Me moví
ágilmente, me emparre por las paredes, se volvieron locos tratando de
batirme. Mientras sentía su miedo, pero quizás les hacía más respeto sus
superiores.
- ¿No hay ninguna otra forma de terminar con ella?- pregunto el soldado de más rango de allí.- Supergirl nos matara.
- ¡Usted es otro loco
lunático!- exclamo la Teniente Erika.- Será mejor que me las pire, no
pienso morir por salvarle el culo a su muñeca de porcelana, otro
monstruito como ella.
Y no sé porque lo hice,
pero corrí hacia ella para evitar que se fugase. La mordí y después le
retorcí el cuello. No se me escapo como los otros dos me miraban
horrorizados y me dispararon otra vez. Les fui desarmando y terminando
con ellos del mismo modo. Me sentí más viva y llena de energía que
nunca. Parecía que la sangre humana era más energética.
Iba a irme por fin de
aquella ratonera cuando sentí unos gritos desesperados, procedentes de
una celda cercana. No podía dejar a esa persona allí. Mire la carnicería
que había hecho, pero fue lo único que me importo en aquellos momentos.
Narra Kara
Nada calma mi ira, mi
desasosiego. Lo que se me había revelado era cruel. Los odiaba a todos,
al General Eaton por su manipulación psicológica y mentirme hasta la
saciedad, a la Generala Warmik para hacerse pasar por mi amiga y luego
apuñalarme por la espalda (que hubiera gravado aquel video antes de
morirse no le quitaba responsabilidad) y al General Jon por saberlo y
haberlo permitido. Y seguía culpando a mi familia por no contarme mi
verdad y haberme convertido en carnada fácil para quién pujase primero
por mí.
- ¡CADMUS me las pagará!
Hoy ha nacido Supergirl la Vengadora.- me prometo ir hasta las últimas
consecuencias. El General Jon me mire con algo de pánico.
- ¡Calma Kara! ¡Calma!-
me suplica, creyendo aún que sería capaz de dominarme. Ni loca volvería a
recibir órdenes de él, que trabajaba por DEO (otra organización
secreta), ni del ejército ni mucho menos de CADMUS. Nadie más se
aprovecharía de mí.
- ¡No, tranquilizase
usted! Soy como todos ustedes me habéis moldeado. Por eso no me pidas
que sea piadosa, que perdone las vidas de los que me han convertido en
una asesina. Curiosamente, es lo que se me da mejor: matar.- ironizó.- Y
otra cosita, Kara Danvers está muerta. En todo caso, me puede llamar
Kara Zor-El, esta es mi identidad real.
- Siento con toda el
alma, no haber podido evitar tu destino. Hace un año tenía las manos
atadas, altos cargos del ejército y gente muy poderosa, nos tenían
presos a su merced.
Me reí de él. No me lo creía, a pesar de saber el poder que tenía CADMUS.
- ¡La entiendo
perfectamente! La Generala Warmik la apreciaba, pero era nuestro topo en
esa organización. Crea o no, hace tiempo que tratamos de terminar con
ella. Es casi misión imposible. Quizás si nos ayudará...
- ¿Qué no me escucha? A
partir de ahora iré por libre.- le reto con la mirada, incluso estoy
tentada en lanzarle uno de mis rayos.- Y linda forma tenia la Generala
de quererme. ¿Por qué no me informo que el amor de mi vida estaba viva?-
ya me da igual que el ejército me acuse de conducta homosexual.
- ¡Es usted que no se
percata del grande y poderosa que es CADMUS! Si la Generala hubiera
puesto en peligro su entrenamiento, hubiesen sospechado y ahora mismo no
sabríamos tanto sobre ellos. No queremos la cabeza del General Eaton,
buscamos a su autentico líder.
- ¿Y por qué estás usando a Lena? ¿Para espiarme?
- Sí, y para saber que
pretenden su superior de la base de National City. Y no la usamos, ella
se ofreció voluntariamente para colaborar con nosotros.- me remarca con
vehemencia.
- Es decir, a fin de cuentas ella es el topo.- insisto.
- ¿De verdad lo cree?
¿Qué ganaría la DEO que la sociedad conozca las atrocidades que el
ejército hace o permite en sus filas? - el General Jon siempre tiene la
habilidad de girar la tortilla de los asuntos. Era capaz de justificarte
lo injustificable si era necesario.
- Poner nerviosos a los
capos de CADMUS y esperar que cometan errores. Y sea cual sea el topo,
lo está consiguiendo. ¡El General Eaton está histérico!
- Normal, porque sabe
que su cabeza está en juego. ¡Cómo la suya, si deja de actuar cómo la
han programado!- me advierte. No lo temo. Soy una extraterrestre con
poderes superiores a la de los humanos. Le sonrió con prepotencia. Eso
le irrita o me toma como una loca. Me es completamente igual su opinión.
- ¡Gracias por sus
consejos! Como ya le he informado, a partir de ahora soy libre y no
guardaré fidelidad a nadie.- le recuerdo.- Y por cierto, a pesar de que
Lena no murió en la azotea de nuestro piso, tampoco es la misma. Su piel
es capaz de regenerarse, es más fuerte físicamente y más ágil. ¿Qué la
habéis hecho?
- No me corresponde a mí
revelarte su secreto. A igual que no le dije a Lena que era usted,
cuando hace unos días me pregunto por la Facilitadora.- su negativa era
inmovible.
- Me voy. Tengo una promesa por cumplir, y por vuestra culpa he perdido tiempo.
- Supergirl, aunque te
parezca raro o que te estoy mintiendo, en el fondo te entiendo. Y una
última cosa, no pagues tu ira contra la capitana Luthor. Ella te quiso
mucho y no te ha olvidado.
Me levanté y me lo quede
mirando. Supe que me estaba siendo sincero. Y tenía muy claro que Lena
me seguía amando, bueno a la antigua Kara Danvers. Pero no sé si
llegaría a amar a la persona en que me he convertido. Tenía las manos
manchadas de sangre, había sido muy cruel con mis victimas (con razón me
apodaban también la Destructora) y era un alienígena muy despiadada y
horrible. No se me escapó su miedo cuando me manifesté como en realidad
era.
Decidí ir a L-Corp
volando, para compensar el tiempo perdido. Ya me daba igual captar la
atención de la gente y provocar a CADMUS. Si me perseguían para
detenerme mucho mejor. Así terminaría con ellos más pronto.
Volé hasta el balcón del
despacho de Lena. Me encontré a Maggie tratando de acceder a su
ordenador personal. ¿Qué carajo hacía allí? Abrí la ventana y le di un
sobresaltó. Seguro que le pareció raro verme acceder a la oficina por la
terraza y además llevase un mono negro, con el icono de "S" (de color
rojo), que era mi uniforme de Facilitadora.
- ¿Coronela Zor-El, qué hace aquí?- su voz es algo temblorosa. Es consciente que la he pillado infraganti.
- Me ha mandado la
Capitana Luthor.- para recordarle quién mandaba allí.- Veo que he
llegado al momento ideal. ¿Qué pretendía al acceder a los archivos
privados de su jefa?- le miró fijamente. No sería benévola con ella, no
me importaba que fuese mi cuñada. ¡Con mi Lena nadie se metía!- ¡Y no me
salga con excusas baratas! Sé lo que está ocurriendo.
- ¿Y des de cuando usted
le importa la empresa L-Corp?- la chica era valiente, me desafió sin
temor alguno.- ¿Y que busca usted, entrando como una ladrona por la
ventana?
- No hace falta que le
de tantas explicaciones. Será usted, a última instancia, quién deberá de
justificarse ante su jefa.- le advierto. No le pensaba ocultar nada a
mi reina. No quisiera que estuviera rodeada de puras traidoras.- ¿Será
capaz de colaborar conmigo para el bien de su querida amiga Luthor?
- Claro, si antes no me responde a otra pregunta. ¿Dónde está Álex?
- En su casa.- contestó,
al recordar las conversaciones que oí aquella mañana:- De todos modos,
debería de estar aquí. Ella es la responsable del laboratorio.- caigo en
la cuenta en aquellos instantes. La miro comprendiendo su preocupación.
- ¡Pues no lo está!-
dice Maggie llena de rabia. Me está culpando por su desaparición.- No sé
si usted es la responsable de todo eso, pero la inductora sí.- y
termino delatando que Álex le había comentado que le había hecho espiar
las investigaciones de L-Corp.
- La clave está en la
investigación de Criptonita Roja.- remarco, obviado sus acusaciones. Lo
que he aprendido siendo la Facilitadora, era en pasar pronto en la
acción. Los porque, los cómo, los qué y las emociones al final.- ¿Has
encontrado alguna de las ratas? ¿Hay algún otro infectado?
- No a todo. Aunque, he
retenido a los dos técnicos de laboratorio. Más que nada para sí hay que
preguntarles datos relativos a las investigaciones.- la miré con
desaprobación había incumplido totalmente la orden de desalojo completa.
- ¿Y des de cuando se toma tantas libertades de acción?- no ocultándole mi desprecio por ella.
- Lena no está aquí,
dónde debería estar. A parte, mi mujer se le culpa de algo que no ha
hecho. No me pienso quedar impasible ni con los brazos cruzados. ¡Me
saltaré las normas y los códigos necesarios hasta encontrar Álex!- y
dicho esto, saco su arma y me apuntó.
Me iba a disparar, pero
me moví con agilidad y la desarmé. Iba a decir algo, pero no se lo
permití. Le di un golpe y cayó al suelo.
- ¡A dormir un rato Maggie, y deja que te resuelva todos los problemas!- le digo riendo. Siendo algo sarcástica.
Empiezo a explorar la
oficina usando mis rayos laser. Busco ratas, las cuales se pueden meter
en los conductos de ventilación. Por allí no las veo. Salgo y voy
realizando la misma rutina. Exploro toda aquella planta y desciendo
hasta el piso inferior. Allí había una sala de reuniones, que estaba
cerrada con llave. Había alguien a dentro, pues escuche ruidos y
chillidos.
Accedí a la sala
acorazada con un simple golpe. Con solo entrar y contemplar el panorama
enmudecí. En el suelo había mucha sangre, sillas caídas, la mesa rota,
paredes con sangre, las dos técnicos se estaban atacando mutuamente y
mordiéndose. Literalmente, se estaban despedazando a mordiscos. Y de
repente, se me lanzo encima la gran rata, fue directa a mí yugular. Por
suerte soy de acero y sus dientes no consiguen dañarme.
La aparto de un manotazo
y sale volando por los aires, hasta impactar en la pared lateral de la
sala. El impacto hace estruendo y capta la atención de las enloquecidas
chicas. Me miran con el rostro lleno de sangre y enseñándome sus también
afilados dientes.
Recordé los consejos de
Lena antes de irme: forma de aniquilar las personas infectadas es
romperles el cuello. Así lo hago. Me acuerdo de la rata, que a pesar del
golpe la vi yéndose por la puerta. La fulmine con mis rayos laser. La
cogí y me dirigí hacia la sala contigua, donde estaba ubicado el
laboratorio. La encerré en la primera jaula que vi libre. Cogí los
cuerpos de las dos chicas infectadas y las metí también a dentro.
Había otras ratas de
laboratorio y otros animales que parecían también muy alterados. Subí
hacia el piso de la oficina de Lena. Maggie ya se había despertado. Le
ordené que vigilara el laboratorio, que sobre ningún concepto entrase
nadie.
- ¿Muy bien, y me deja
aquí dentro? ¿Por qué no envía alguien de su confianza para vigilar la
empresa?- me suplico.- A Álex le ha ocurrido algo y no estoy tranquila.
- No se preocupe, de eso también me ocupo yo.- le comento.
- ¡Sí, seguro! Hasta
ahora sólo le ha amargado la existencia.- me recrimina con todo su
derecho. Sé que tiene razón, por eso le paso por alto todas sus faltas,
como ser irrespetuosa con una de sus superiores.
Salgó a la ventana y
vuelo hasta el zulo de CADMUS, hora de volver a ver a mi Lena. Dejó a
Maggie con la boca abierta. Quizás así, de aquel modo, me tenga más
respeto. En llegar en la zona industrial, donde estaba ubicada su base
secreta, veo de inmediato humo. No tardo en ver de dónde procedía.
Incremento mi velocidad. Los bomberos aún no han llegado. Quizás nadie
les haya avisado, porque al ser de noche y no hay movimiento en aquella
zona.
Uso mi aliento helado y
consigo detener yo sola el fuego. Accedí al zulo, muy maltrecho debido
al fuego. Rece por hallar a Lena con vida. No podía volver a pasar por
lo mismo. Si en aquella ocasión estaba muerta me quitaría la vida. Si
ella mi existencia no tendría ningún sentido.
- ¡Lena, Lena amor mío!- grité a todo pulmón.
Entre en la salita de
vigilancia, antesala de las celdas. Encontré varios cuerpos quemados por
el fuego. A algunos aún los reconocí. Me dirigí en el cubículo donde
teníamos recluida a mi amor. Al verla cerrada, tuve esperanzas. Y de
hecho allí dentro todo estaba intacto. Pero no había rastros de Lena.
Volví a salir y revise
uno a uno, cada víctima. Había solo una mujer, y por su cadenita la
identifique. Era Erika, una de mis tantas amantes. También me fije, que
en su cuello había la marca de una mordedura, aún visible a pesar del
grado de las quemaduras.
¿Quién les había
atacado? Miré al techo y como es previsible las cámaras habían sufrido
el mismo destino. A igual que los ordenadores de la sala de vigilancia.
Fuese quién fuese que libro Lena, masacro a mis secuaces y lo quemó para
destruir las pruebas.
Lo curioso era la
mordedura del cuerpo de Erika. Es lo mismo que terminaba de ocurrir en
L-Corp, mismo modo de actuación. Explore el zulo con mis rayos láser,
para hallar la rata que faltaba... pero no vi nada con vida.
Iba a salir, cuando me
sonó mi móvil. Al ver que era el General Eaton lo descolgué. Aún podría
sacar más jugo de esa relación laboral. Sentía que Lena seguía con vida y
me necesitaba. En esa ocasión no huiría, la protegería.
- ¡Supergirl, la espero a la base del Sahara ahora!
- No. Vengo mañana.- le solicito, esperando que ceda.
- ¡No desobedezca, si no
quiere ser acusada de deserción y desacato!- me amenaza mi ex superior.
Le informó lo del incendio de uno de nuestros zulos de la ciudad, hecho
que ya tenía constancia.
- ¡Por favor, déjame 24h
para investigar lo sucedido y estoy a punto de descubrir el topo!- al
fin consigo convencerlo. Debía de moverme con rapidez. Mi prioridad era
Lena, debía de encontrarla. Tenía fe que estuviera viva. Pero también
debía de hallar a mi hermana, a pesar de todo no le deseaba ningún daño.
Narra Álex
Estoy llegando a mi
coche, cuando de repente vuelvo a oler el perfume de Maggie, me ha
seguido hasta al aparcamiento. Sonrió. Siento como me abraza y me pone
las manos en el rostro. Empiezo a sentir un aroma muy relajante y a ver
las estrellas... Me dormí, sin darme cuenta de qué todo eran falsas
percepciones. Maggie no estaba a mi lado, sino el hombre con traje negro
que me acosaba en mis pesadillas y el mismo que me agredió hacia un
año.
Desperté en una
habitación y rodeada de oscuridad. Tardé varios minutos en procesar lo
ocurrido. Estaba muy confundida. Creía que mi pareja me había
secuestrado. Y esa certeza me mataba. No podía ser ella, no... Suplicaba
y suplicaba.
Empecé a chillar. Nadie
respondió a mi suplicas ni mis secuestradores me hicieron callar.
Tampoco escuche ningún ruido externo. Quizás mi habitación estaba
insonorizada. Traté de incorporarme, pero me rodaba la cabeza. Y de
repente, el techo se iluminó. Era la luz de un proyector. No tardaron en
aparecer imágenes de cuando era pequeña, de mis padres y la feliz que
era siendo su niña de sus ojos. De repente, Kara llego en nuestras vidas
y me morí de celos. Pase a ser la segundona de la casa, a tener de
compartir mis juguetes y las atenciones.
Cuando cumplí los diez
años y Kara ocho, algo cambio. No salió en la grabación, pero me acordé.
En aquella época mi hermana enfermó y estuvo durante un tiempo
hospitalizada. Y comprendí que no era mi enemiga, que la debía de
proteger y la empecé a querer. Me gustó mi nuevo rol. Y nunca más volvió
a enfermar.
Y de repente aparecieron imágenes del día que me agredieron e incluso pude escuchar lo que aquellos matones me dijeron: ¡Olvidarás el secreto de Kara! No recordarás porque estás aquí. ¡Bórralo de tu mente y deja que el destino se cumpla!"
El proyector se paro.
Más oscuridad. ¿Cuál era el secreto de Kara? ¿Y porque debía de
olvidarlo? Y una voz resonó fuerte, como si pudiera escuchar mis
pensamientos. Y vi a mi hermana, luciendo su uniforme de Teniente, en el
despacho del General Jon. Me quede con la boca abierta cuando se le
revelo que era una extraterrestre.
No me lo creí. ¿Cómo
podía ser mi hermana una alienígena? No, podía ser cierto. Pensé en el
ADN que me hizo procesar la Coronela Zor-El. Pero descarté que fuese de
ella, porque contenía una porción de genes humanos.
La siguiente imagen, más
bien era un video protagonizado por Kara: volando, usando sus rayos
láser y su aliento potente y frío. A parte, las balas humanas no le
afectaban, era de acero.
- Soy Supergirl, mi
misión en este mundo es aniquilar a la especie humana, una raza tan
inferior e inútil. Los Kriptonianos seremos reinos y señores del
universo.- declaro la chica que decían que era mi hermana.
La proyección se terminó
ahí. Aún retronaban en mi interior la declaración de guerra de aquella
chica tan parecida a Kara. Una palabras resonaron entre el lánguido
silencio. La única forma de terminar con la alienígena peligrosa era
administrarle una alta dosis de criptonita verde.
- ¡Cree en nosotros Álex
Danvers! Nosotros la valoramos mucho. Es la única persona que pude
salvar el mundo de la ira de Supergirl.- le dijo aquella voz metálica,
una y otra vez. Y también tenía un enorme parecido a la voz de mi
pareja. Su mismo tono y profundidad. Era aquello de locos.
Se tapo los oídos, pero
no evito que aquellas grabaciones se fuesen repitiéndose como un loro. Y
de repente sintió mucho ruido al exterior, como si alguien se estuviera
peleando. A la vez, dejo de escuchar aquella reproducción automática y
el sistema de aislamiento se desbloqueo. Intentó chillar de nuevo,
quizás en esta ocasión alguien la escucharía.
La puerta se abrió y
apareció Lena con la boca y la barbilla sucia de sangre. Me sobresaltó
al verla así. Exploro su rostro, tratando de identificar las heridas.
Pero su boca estaba intacta ni tenía ningún labio partido. Su nariz
tampoco parece rota ni inflada. Me abre más la puerta y no evito fijarme
que las uñas de sus manos son largas, como unas garras muy bien
afiladas.
Se me eriza la piel y no
evito mirarle a los ojos. Lena se percata de mi azoramiento y deja de
mirarme, llena de vergüenza. Se gira para huir. Pero la detengo. No sé
clase de bicho es, pero peor es mi hermana convertida en una loca
asesina. Ella es una buena persona y me había salvado la vida.
- ¡Lena, por favor
mírame!- le cojo su precioso rostro sanguinolento y me fijo que sus ojos
son más claros y brillantes.- Gracias por salvarme la vida. No me
importa qué clase de criatura eres.
- Yo... Espero no
haberte asustado.- parece muy tímida y su inseguridad me enternece:- Soy
una vampira.- y me señala todas sus víctimas, soldados de CADMUS
desangrados y decapitados posteriormente.
- ¡No me importa! Para
mí seguirás siendo mí cuñada ideal.- y la sonrió. Y se me ocurre la idea
de poner fuego en las instalaciones. Debíamos borrar los indicios de la
existencia de un vampiro en la ciudad de National City. También
pretendía, con ello, borrar las pruebas que acusaban a mí hermana de ser
una peligrosa alienígena. Mi corazón me susurraba que Kara no era mala
persona. Se lo oculte a Lena, no quería hacerla sufrir. A parte, debía
de comprobar mi teoría.
- Por cierto, debemos de
ir urgentemente en L-Corp.- declaro Lena tras escapar del fuego.- Pero
antes me acompañas a mi apartamiento. Debemos de cambiarnos de ropa
antes.- me cogió en brazos y empezó a correr con una gran velocidad. Sin
darme cuenta ya estábamos en su domicilio.
- Tengo antes de avisar a Maggie, debe de estar preocupada.- declaro tras asearme.
- No te preocupes nos
espera en la empresa.- inquiere Lena. Su rostro sigue luciendo un rictus
de dolor. Y me empieza a contar la grave crisis y lo sucedido aquella
mañana. Me quede transpuesta. ¡No podía ser!- ¡Álex, espero que tengas
una buena explicación de lo que ha pasado en el laboratorio!
Me coloreó y me empiezo a
sentir muy culpable. Lo vomito sin más. No tenia caso mentir. Aunque
aún no sabía si se debía al ADN que le inyecte en aquella rata
embarazada.
- ¿Lena, te das cuenta
que la muestra de células, que la Coronela me obligó a analizar, eran
tuyas? Esta intuyendo que eres mutante.- le señalo. Mi jefa no parece
inmutarse.
- No te preocupes por
ella, dudo que sepa mi verdad. Además se su secreto.- declara con
autosuficiencia.- ¡No vuelvas a actuar por detrás de mis espaldas! ¿A
caso no te das cuenta que nuestras acciones impulsivas pueden dañar a
terceros?
Me ruborice, llena de
culpa. Le prometí que lo investigaría a fondo y asumiría mi culpa. El
día siguiente le pensaba presentar la dimisión formal. Nos dirigimos a
la empresa usando el helicóptero personal de Lena. Encontramos a Maggie
medio dormida en la salita de las cámaras de vigilancia. Se levanto y le
abrazo fuerte. Nos besamos y nos tocamos.
- Lena me ha salvado. Es mi heroína.- le cojo de la mano y se la aprieto. Sus uñas han vuelto a su aspecto normal.
- ¡Muchas gracias Lena! Perdona, siento haberla defraudado.- declara e incluso agacha la cabeza.
- ¿Y eso por qué lo
dices Maggie?- pregunta extrañada Lena, a la vez que se le acerca y le
hace levantar la cara.- Eres la mejor jefa de seguridad que tengo.
- ¡No es cierto!
¡Acompañarme!- nos suplica y nos dirigimos al laboratorio. A dentro
había los cuerpos inertes y decapitados de mis compañeras de trabajo.
Cierro los ojos. Me odiaba por haber sido tan curiosa. Su muerte me
pesaría eternamente.- Las retuve por si se les necesitaba.
- ¿Y a ti no te han
mordido?- le pregunto la Capitana Luthor. Se le acerco al cuello y no
vio ningún signo de haber sido mordida. No me gustó que desconfiara de
mi pareja.
- ¡No!- respiro hondo y
de forma más serena nos informó de todo lo sucedido.- La heroína ha sido
nuestra querida Coronela Zor-El. Ha sido ella quién termino con los
monstruos que se habían convertido y ha casado a la rata alfa. ¡Me ha
dejado sin palabras y he visto algo que no se si ha sido real o producto
de mi imaginación!
- Sera mejor que no siga
Capitana Sawyer.- la interrumpió mi jefa. Me pareció que fue muy brusca
y se le había cambiado el humor en escuchar las declaraciones de
Maggie. No obstante, no se me escapo que sus ojos brillaron con más
intensidad. - ¡Álex, empieza a tomar ADN de la rata infectada!- y salgo
del despacho.- Y Maggie será mejor que se vaya a descansar, pero antes
quiero pedirte discreción sobre la Coronela Zor-El. Me imagino lo que ha
visto. Pero es una de nuestras colaboradoras. ¿Me entiendes?- no evito
escuchar a través de la puerta. ¿Qué habrá visto mi pareja que no debía
de ver? Me voy antes de qué me enganchen espiándolas.
Narra Lena
Me sorprende que
Supergirl haya cumplido su promesa. Había llegado en mi empresa en el
punto más crítico y había conseguido capturar la rata alfa. Faltaba otra
rata. Pero gracias a ello, podríamos analizar su ADN. Era evidente que
mi carga genética había influido. De todos modos, el nivel de
agresividad que mostraban era inusual. Todas las víctimas se volvieron
muy agresivas y atacaban sin provocación previa.
Exigí a Álex que se
pusiera un traje protector y me ofrecí para ayudarla. No quiso. Iba del
laboratorio a la sala de cámaras de vigilancia. Se me ocurrió derivar
las grabaciones a mi ordenador personal. Mientras lo hacía, pensé sin
querer con Linda. Me había demostrado ser una mujer de la palabra. Por
eso la protegí, cuando Maggie trato de insinuar algo sobre ella. Le
debía de agradecer su actuación. Cogí el móvil y marque su número.
No tardo nada en
responderme. Era como si hubiera estado esperando que lo hiciera. Me
quede muda, sin saber que decir. Me sentía tan torpe. Ella captando mis
nervios se echo a reír. Y la sentí muy cerca.
- Gracias por llamarme
Lena, estaba muy preocupada por ti.- me confiesa Supergirl y se calló.
Se le veía un poco cortada también. Me acorde de Kara, era tan tímida y
le costaba barbaridad expresar sus sentimientos.- Siento haberte puesto
en peligro.
- Linda, se que estás
cerca de mí. ¿Por qué no vienes y hablamos?- se calló y me empezaba a
impacientar. Me di cuenta que deseaba verla y conocerla más.- Me ha
dicho Maggie que vuelas.
- ¿Te ha confesado que
la he atrapado intentando acceder a tu ordenador personal?- me sugiere.
No me la creó y ella me lo percibe.- ¡Tu misma! Yo te de ti miraría si
al final lo ha conseguido y si te falta algún archivo.
Le prometo que lo
revisaría. Dudo que Supergirl me lo dijera para malmeter mi relación de
amistad con Maggie. En el fondo, no me había gustado como había
gestionado la alerta. La excusaba porque me contó que estuvo muy
preocupada por la ausencia de Álex.
- ¡Vamos Supergirl ven a verme! Mejor hablar en persona de todo.- le insisto.
- Lena, soy una
monstruo. ¿No lo recuerdas?- me lo escupió con un poco de rabia, mis
palabras de la celda la habían dolido. ¿A caso no entendía que la gente
en situaciones límite decimos cosas que no sentimos?
- Lo siento, no pretendía herirte.- me disculpo. Y finalmente me hace caso.
- Ya estoy aquí.- me
informa, a la vez que suspende la llamada. Me giró y la veo aterrar en
el balcón de mi oficina. Luce aún el mono negro que nos ha descrito
Maggie, con la S de Supergirl.
Nos quedamos inmóviles
mirándonos. Sus ojos celestiales están llenos de lágrimas, que la hacen
muy humana. Me conmueve y me estremezco. Me acerco a ella y la abrazó.
Ella se deshace de mis brazos y anda para atrás. No entiendo porque me
rechaza. Me le vuelvo a acercar.
- ¿Linda, que te pasa? No tengo miedo, no quiero dañarte.- le digo suavemente a la misma vez, que trato de volverla a abrazar.
- Soy horrible. Te he
puesto en peligro, por mi culpa te matan.- me confiesa, a la vez que
agacha la cabeza. No parecía quedar nada de la férrea Coronela. Me
partió en el alma. La vuelvo a abrazar y no me rechaza.
- ¡Oye, haría falta todo
un escuadrón y toda clase de artillería para terminar conmigo! Yo
también soy de acero.- digo con ironía y la hago reír. Pero me detengo.
Debería revelarle mi secreto. Aunque, ella también debería de contarme
más sobre ella y sus extraordinarios poderes.
- Lo sé e intuyó.- me sigue usando también la ironía.- Las dos somos unas monstruitos.
- Es la hora de las verdades.- tratando de ser valiente y dejar de mentirle.
- Lena, no hace falta.
Te acepto tal cual eres.- me interrumpe y me besa. Quiero protestar,
pero me pierden sus labios y su lengua. Es un beso profundo, que nos
deja sin aliento.- Aunque, no sé si deberíamos seguir... Yo no te
merezco.- insistió, llena de vergüenza.- Soy una mala persona. Me han
convertido en una asesina. Cuando me invade la ira destruiría todo lo
que hay a mi alrededor. Ya no sé quién soy.
Escucha hablar de aquel
modo se me rompió el corazón. No hallé ninguna palabra para aliviarle
tan de sufrimiento. Le cojo sus manos siempre muy calientes y la
arrastró hasta el sofá. La vuelvo a abrazar, a buscar sus labios y se
los beso. Sus manos empiezan a forcejear con mi ropa. Me encanta sentir
sus manos calientes rozándome la piel. Gimo y mis manos tratan de
sacarle el pantalón. Pero ella me lo impide, a la vez que se separa de
mí. Insiste en hablar y hablar... Y de repente, la percibo muy débil, no
parecía la mujer de acero.
- Perdona Lena, me
siento muy cansada. A parte, me duele horrores la cabeza.- Se disculpa
Linda. Se estira y se acomoda encima de mis piernas y se duerme. No la
despierto. Ya habría más momentos para sincerarme con ella. Le aparto su
pelo revuelto de su rostro. ¡Es jodidamente parecida a Kara!
Una hora más tarde, Álex
accede a mi despacho y se queda sorprendida al ver quién yace en mis
rodillas. Le pido que hable flojo, para no despertarla. Me pide hablar
en privado. Me separo con delicadeza de Linda y salimos del despacho.
Nos dirigimos directamente al laboratorio.
Las dos técnicas de
laboratorio ahora están cubiertas por toallas. Por la mañana debería de
informar a las autoridades de lo sucedido. Álex me cogió de un brazo y
me hablo de forma muy dura.
- ¿Sé fía de la Coronela
Zor-El? Te aconsejaría que la matases o echases de aquí.- puso la mano
en la cabeza, como si estuviese pensando algo y soltó cosas más
incoherentes:- Sí, necesitamos Criptonita Verde. Es la única forma de
contenerla y no dañe a nadie más.
- ¿Álex, de qué habla?
- De mi hermana, es una
extraterrestre. Junto a los de su especie pretenden terminar con los
humanos y conquistar el planeta tierra.- su mirada era de loca. No
entendía nada de lo que me narraba.
- ¡Álex, tu hermana está
muerta!- le recordé, a la misma vez que la zarandee. Al final, se
detuvo y dejo de decir cosas incoherentes. La abrace y lloramos juntas.-
Extrañó cada día a Kara, pero por desgracia jamás volverá a estar entre
nosotras.
- ¿Y si no lo
estuviera?- inquirió mi amiga, a la misma vez que separaba de mí. ¿Por
qué había sacado aquel tema tan doloroso para la dos? ¿Y de dónde le
había surgido tanta locura?- Ayer mismo, por la mañana, la Coronela
Zor-El me estuvo insinuando cosas raras sobre su muerte. Para empezar,
que el cuerpo de Kara poseía mucha Criptonita Verde. Pero no me cuesta
que sea tóxica. Cuando quise preguntar más, la Coronela se cerró en
banda. Dejando de entrever que su muerte fuese injusta, que no fue tal
como nos ha contaron. Incluso, me animo a investigarlo. Y sé, que te
puede sonar muy descabellado, ¿y si Kara está viva?
- Tu teoría tiene su
lógica. Sí tienes razón, debemos empezar por desenterrar su cuerpo y
comprobar si realmente era Kara.- decido ir aquella misma noche a
profanar su tumba.- Por cierto, entiendo que guardes rencor a la
Coronela Zor-El, ha sido muy cruel contigo. No obstante, no es como la
mayoría pensamos.- no puedo evitar defenderla. Aún percibía bondad en su
corazón y que había padecido mucho.
- Yo te di no me fiaría.
Investigaré sobre criptonita verde.- insistió mi jefa de laboratorio.
Intuí que me ocultaba algo más. A parte, no habíamos tenido tiempo para
compartir la vivencia de ser prisioneras de CADMUS. ¿Por qué se la había
capturado a ella?
- ¿Estás bien Álex?
Quizás necesitarías ir a descansar. Ha sido un día muy duro.- tratando
de ser justa y no pensar mal de sus intenciones.
- Sí, sí mejor que
nunca.- me sonrió y se cerró en banda.- Y también te quería decir que
tengo los resultados preliminares de la exploración de la rata y su
genoma. Si, la muestra de tu ADN ha modificado su carga genética. Se ha
convertido en vampiro. Pero también he hallado que su cuerpo contiene
altas dosis de Criptonita Roja. Puede ser el factor que explique su alta
agresividad.
Nos quedamos heladas.
Estaba claro se seguía investigando sobre aquel mineral y se había
infectado a la mayoría de nuestras ratas. Era una forma de sabotear mi
empresa. ¿O qué pretendían realmente? ¿Y quién? Sólo se me ocurría una
persona. Mi madre. Ella lo había promovido todo, quizás bajo las órdenes
de mi loco hermano.
- Quiero saber todo
sobre ese mineral desconocido y sobre su variante natural, la verde.- le
ordene.- Voy a ver cómo esta Linda y me dirigiré hasta el cementerio
para robar el cuerpo de Kara.- y me recordé de algo que hacía días que
le daba vueltas.- ¿Una cosita, creó recordar que tu hermana tenía una
marca de nacimiento, en su hombro derecho, en forma de S?
- Sí, de color verde
oscuro.- me responde de inmediato.- Pero no era ninguna marca de
nacimiento.- me aclara y me descoloca mucho, pues Kara siempre me dijo
que lo era.- De pequeña estuvo muy enferma y estuvo tiempo ingresada. Al
regresar del hospital, tenía esa marca. ¿Por qué lo preguntas?
- A veces se me olvidan cosas de tu hermana, de su rostro y de cómo era. Y no deseo borrarla de mi interior.- le miento.
Me dirijo hasta mi
despacho y veo que Supergirl ya no está. Me duele que haya huido de mi
lado, que no se haya despedido de mí. Aunque en parte la entiendo.
Nuestra historia es imposible. Estamos marcadas por nuestras
circunstancias y nuestro pasado.
Una hora más tarde,
llegó al cementerio y me encuentro la tumba de Kara Danvers abierta. La
tapa de su sepulcro estaba levantada y no había ningún cuerpo dentro. La
persona que se había robado el cuerpo no se había molestado en ocultar
su delito, o quizás no tuvo tiempo para hacerlo. Examiné el entorno y
nada capto la atención. Estaba sola.
Me baje al féretro y lo
inspeccione. Quizás había quedado alguna muestra biológica del cadáver y
con ello ya sería suficiente para descubrir si Kara estaba muerta o no.
Vi varios pelos rubios, los cogí y me los puse en la bolsa que había
llevado conmigo.
Salí, cerré la tapa del
féretro y lo colgué otra vez. Quizás se vería el suelo algo removido,
pero no era tan llamativo. Regresé a los laboratorios de L-Corp, donde
Álex seguía con sus investigaciones. Le pase las muestras de cabello del
férretro y las que había cogido del peine de Kara, para que pudiera
comparar el ADN. Y le volví a pedir que se fuera a descansar. Al final
me hizo caso y me dirigí al despacho. Debía de pensar como demostrar que
mi madre era la responsable de la investigación de la criptonita roja y
qué pretendía con ello. También esperaba que Supergirl regresará, me
besara y hacerle otra vez el amor. La seguía deseando de forma febril.
El día siguiente National City amaneció con otra bomba informativa: "El ejército y sus investigaciones con Criptonita Roja..."
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NOTA DE LA AUTORA
En fin, voy alargando
algo la historia diviendo los capitulos en dos partes. Queda la segunda
parte de este, el penúltimo capitulo: Tan sólo tu. Y el último será,
Hasta el último aliento.
Espero que os siga gustando. ¿Quién será el topo? ¿Y por qué filtra determinada información?
¿Y qué pretendían con
Álex? ¿Habrán conseguido su proposito CADMUS con ella? Porqué Álex esta
siendo amnivalente respeto a su hermana. Por un lado la ha querido
proteger y por el otro parece que la teme.
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