Hasta el último aliento (II)
Narra Lena
A Winn le está costando
conducir la nave. En más de volar de forma horizontal, lo hace de forma
vertical. Traspasamos la atmosfera y vamos adentramos a la infinidad del
universo. Curiosamente, no tenemos ningún problema relacionado con la
gravedad ni nos falta el aire. Permanecemos todos asentados y bien
agarrados en nuestra silla.
Trato de ayudar a Winn a
frenar la ascensión y descender para dirigirnos al Sahara. Pero ninguno
de los dos halla la palanca requerida. Me parecía un control demasiado
sencillo por la complejidad de la nave. De repente, se escucha un golpe
seco en el metal del cuadro de mandos y se quita la tapa. Nos asustamos
todos, nos miramos preguntándonos quién había sido el loco que había
hecho aquella destroza. Todas las caras reflejaban lo mismo,
desconcierto.
- ¡Mirad, hay más
palancas y botones!- señalo Álex. Nos agachamos y lo vimos. Volví a
sentir un aire y un leve roce en el brazo izquierdo que me hizo
estremecer. Supe que Kara estaba entre nosotros, manteniéndose
invisible. Lo interpreto como una buena señal, no era ninguna carroña de
CADMUS para confundirme, o fastidiarnos. ¿Por qué se ocultaba?
Winn consiguió detener la nave y estabilizarla. La paro y quedo suspendida en el aire.
- ¡Qué pasada chicos!- exclamo entusiasta Maggie.
De repente la puerta de
la cabina de navegación se abrió, todos nos giramos rápidamente. No me
asusté, pensando que sería Kara que se había quitado su interfaz de
invisibilidad. Pero me sorprendió ver a Cat Gran a bordo. ¿Cómo había
accedido?
- ¡Maggie ya te vale no haberme dicho que seguías con vida!- se limito a decir mi amiga. Se le acercó y le dio una colleja.
- Perdona, no he tenido tiempo.- se justifico la chica y se abrazaron.
- ¡Aún me deberé de poner celosa!- ironizo Álex.
- Sólo somos amigas.- dijeron las dos a la vez.
- Lo siento, no pretendía comprometerte con la Coronela Zor-El.- se disculpo Cat.
- ¿Y cómo has llegado
hasta aquí?- no evito preguntarle, que recuerde no le había dado nunca
la ubicación de mi laboratorio espacial.
- Me ha llamado al móvil
Kara Danvers.- declara sin más, provocando el silencio de todos los
presentes. Le miró de forma asesina y se colorea.- Sí, me ha llamado des
de esa nave. También me he quedado como vosotros. He pensado que era
una broma.
- Mi hermana está
muerta.- le salta a la yugular Álex.- ¿No será que Lena tenga escondida a
la monstruo de Linda? ¿No os dais cuenta? Estamos a su merced, nos
torturara.
- ¡Ya basta Álex! Estas
desvariando.- le interrumpo duramente. Estoy dispuesta a revelarle la
verdad, para terminar con su paranoia. Pero Maggie me coge del brazo y
me aparta de ella.
- Será mejor que nos
tranquilicemos todos.- exige en tono conciliador Maggie, sin dejar de
mirar a su pareja.- Dejemos que Winn dirija la nave, mientras nosotros
descansamos.
- Me parece buena idea.-
le aplaudo y le sugiero que hagamos turnos por no dejar Winn sólo en la
cabina de navegación.- Me quedo yo con él y aprendo como funciona.
- Te hago compañía.- se ofrece Cat. Me parece genial, porqué deseo compartir con ella las últimas novedades.
Narra Álex
Dejo que Maggie me saque
de la cabina de mandos. La noto muy preocupada por mí. Nos dirigimos a
una sala contigua a la sala de observación, dónde he visto por última
vez a la alienígena Linda. Cuando me había ido estaba en coma.
¿Realmente se había escapado sin más?
- Amor mío, será mejor
que descansemos un rato. Hemos pasado una noche en vela, y nos irá bien
dormir unas horas. Al menos yo lo necesito, llevo casi 48H casi sin
pegar ojo.- me comenta Maggie. Sus preciosos ojos marrones se veían
cansados, incluso tenía un poco de ojeras.
Desplegamos las dos
camas plegables y los juntamos. Nos acurrucamos. Me siento tan a salvo
cuando la tengo cerca, que creó no me puede pasar nada malo. Me olvido
de todo. Puede que sea una temeridad, pero lo necesito. La beso y ella
responde. Quiero hacerle el amor. Le quito la ropa y le beso cada palmo
de su piel morena. Maggie se estremece y la condujo a la extenuación. La
pobre esta tan cansada, que minutos después se duerme en mis brazos,
con una sonrisa tonta dibujada en su precioso rostro.
No tengo sueño y estoy
un rato mirándola dormir como un ángel. Cierro los ojos brevemente,
porque mi mente es un torbellino. Minutos después, me levanto
suavemente. Busco mi ropa y no la encuentro a dónde la había tirado
Maggie. Me extraña y confusa la busco por la habitación. La localizó
bien plegada en una de las sillas de enfrente a un escritorio. Al coger
los pantalones una hoja, que estaba metida en medio de la ropa, se cae.
La recojo. Es una hoja rallada, arrancada de un pequeño bloque que hay
encima de la mesa, y estaba doblegada por la mitad. La despliego y veo
que alguien ha escrito algo, con una letra que sigo reconociendo a pesar
del tiempo.
"Álex, perdóname por
haberte mentido tanto, ocultado mi profesión y haberme alejado de tu
lado. Fui muy insensible y no entendí que me necesitabas. No supe
encajar que nuestros padres me adaptaron. He estado todo este tiempo
perdida y muy errada. Lo siento de todo corazón. Jamás me perdonaré el
daño que te he ocasionado.
Te quiero mucho.
Kara. "
Mis ojos se
humedecieron. Aquellas palabras caídas del cielo, me parecían irreales y
sin gracia. Terminé por arrugar la nota. Explore la habitación, incluso
mire debajo las camas, abrí todos los armarios... No había nadie
escondido. Sí halle una discreta cámara oculta. ¿No estaría espiando
Lena Luthor? Decido no quitarla, por no generar sospechas.
Vuelvo a abrir la nota.
No tengo duda de que la caligrafía es idéntica a la de mi hermana.
Recuerdo algo que he olvidado, la duda de si Kara estuviese muerta. Aún
debo de analizar las muestras de pelo y compararlas. Es la única forma
de resolver el misterio.
Me inquieta el modo en
que ha aparecido el escrito... He estado todo el rato despierta y allí
no ha entrado nadie. No creó que existan los fantasmas. Me guardo la
nota en uno de los bolsillos de los pantalones. Salgo y exploro cada
rincón de la nave.
Entro primero en la sala
de observación. La cama donde yació Linda esta desecha y me fije que
hay restos de su sangre y pelos. Cojo una bolsa que veo en la mesita de
noche y guardo varios pelos a dentro.
Me da la sensación de
qué hay una presencia que me sigue. Me giro y no veo nada raro. Me
dirijo hacia el laboratorio. Las luces parpadean. La nave se mueve, pero
el exterior está todo oscuro. Miro el reloj, son las tres de la tarde.
Entro al moderno
laboratorio y cierro la puerta. Sea quien sea que me sigue no lo tendrá
fácil para entrar. Hay una mirilla en la puerta, tipo la de los barcos
que termina recubierta de humedad, como si hubiese alguien detrás y
lanzará su aliento. Y mágicamente aparece una única palabra: "Perdóname."
El corazón me va a mil
por hora. Dudo en abrir la puerta para enganchar quién me está gastando
aquella broma pesada. Cojo una cilla y me subo a ella. No consigo ver a
nadie. Como no siento nada más y reina un pesado silencio, me concentro
en mis propósitos.
Pero empiezo a
desconcertar cuando no encuentro las muestras de pelo del cuerpo de Kara
del sepulcro ni las que Lena me facilito. No hay nada. Incluso, ningún
registro preliminar. También me doy cuenta, que se han borrado archivos.
- ¿Quién habrá sido? ¿Lo
sabrá Lena?- y se me acude poner en práctica técnicas de pirateo
informático que me enseño Maggie (con mucha experiencia en ese campo).
Descubro que ha sido mi jefa quien los ha borrado y ha realizado
previamente una copia. Lo negativo, no puedo rescatar lo borrado. Un
buen trabajo.- Es obvio que proteges al clon de Kara.
Desisto y decido pasar a
la segunda parte de mi plan. Buscar criptonita verde. Tampoco encontré,
al menos no sale en el inventario del laboratorio. Pues la crearía y es
posible, pues hay todos los elementos que necesito. Busco mi móvil,
dónde he guardado la fórmula y no lo encuentro. Lo había guardo en un
bolsillo de los pantalones.
Salgo y me dirijo a la
habitación donde Maggie sigue durmiendo. No hallo el celular en ningún
rincón. ¡Qué fastidio! Bueno, tampoco importa pues creo recordar los
ingredientes. Vuelvo al laboratorio, dispuesta a comenzar a trabajar.
Narra Maggie
Me despierta una voz
suave, como un susurro. Una voz que he escuchado poco, pero al
pronunciar aquel nombre abro totalmente los ojos. Abro la luz. Pero no
había nadie.
- Maggie, no te asustes por favor.- vuelve a hablar el espectro que decía llamarse Kara.
- ¿A dónde estás? ¿Por qué te escondes?
- No importa eso. En
parte es mejor así.- me replica de forma cortante. Se le notaba algo
apresurada.- Sólo quiero ayudar a mi hermana. Mira su móvil.- a la misma
vez que lo dice, aparece su móvil en la cama. Lo cojo, la pantalla de
protección esta ya desbloqueada y hay abierto un mensaje, cuyo remitente
es el Capitán Lord.
"Me consta que has abandonado National City, recuerda nuestro trato. Ponte en contacto conmigo."
Miro si hay otros
mensajes parecidos, pero no hay nada más. Quizás lo habrá borrado.
Entiendo la preocupación de mi cuñada. Me siento incomoda hablando con
ella de aquel modo. Vuelvo a dejar el móvil encima de la cama.
- Con tu permiso me lo
quedo y lo quemaré. No nos podemos arriesgar que CADMUS lo rastree. De
todos modos, he inhabilitado el sistema de comunicación, dañado la
antena.
- ¿Y por qué has hecho
tal barbaridad?- le cuestiono. Me da un poco de miedo aquella situación.
Seis personas perdidas en el espacio, dentro de una nave propiedad de
Lex Luthor. ¿Y si ocurría algo?
- Deberías de conocer cómo funcionan...
- ¿Y si falla algo?- inquiero.
- Sigo teniendo superpoderes. Te prometo que os protegeré hasta el último aliento.
- Kara, lo que tienes
que hacer es hablar con Lena. Te quiere mucho y te acepta tal como
eres.- le recuerdo, sabiendo lo mucho que sufre por su culpa.
- Lo sé. Soy yo quién no
la puedo mirar a la cara... a igual que mi hermana y a tu.- no la
conocí mucho, pero me pareció que volvía a ser la chica tímida y
sensible que fue.
- Kara, lo importante es rectificar. No tienes tampoco la culpa de lo que te hicieron.
- Siempre hay elección.-
me remarca con rabia.- Maggie gracias por todo. Mi hermana es
afortunada por tenerte. Sigue protegiéndola por mí y hazla muy feliz.-
aquello me suena a despedida y me entristece.
- Por favor, dime qué planes tienes... por si te puedo ayudar.
- Quiero ir al Sahara,
debo acceder al ordenador central. Quiero saber que desean de Álex y que
le hicieron. Sólo así la podre ayudar.- me cuenta al final.- A fin de
cuentas, debo sacar provecho de mi reciente invisibilidad.
- Gracias por dar vida
por nosotros.- le agradezco de corazón. Me siento algo impotente, por no
irme con ella. Pero me hace entender, que debía de estar donde estoy.
Su estado es una ventaja.
- De una forma he de
reparar el daño ocasionado. Por cierto, he desconectado un engranaje de
la sala de máquinas, para que la nave se quede estática.- me informa.-
Quiero evitar que llegáis al Sahara. Es una misión suicida.
- ¿Se lo has contado a Lena?- me preocupa su reacción y no la quiero verla sufrir.
- No. Por favor, no se
lo digas, querría acompañarme. Seguramente dará con el daño, es muy
tenaz con sus objetivos. Por eso, intenta hacerles perder el tiempo.
Le dije que sí, a pesar
de saber que es una locura. Antes de despedirse se aproximo a mí y me
dio un beso en el pómulo derecho. Levanto el brazo y consigo atrapar su
cuerpo antes de que se fuese. Sigo sin verla, pero soy capaz de percibir
su piel. La abrazo con fuerza, a modo de agradecimiento.
- Cuida de mis reinas.-
me pide antes de separarse de mí. Miró hacia la puerta, esperando que se
abriera. Pero no ocurre. Kara es capaz de traspasar las paredes. Se
debe desintegrar y así pasar por los distintos espacios. Alucinante.
Puede haber sido un
sueño, o alucinación. Cerré los ojos de nuevo, para analizar lo vivido.
La puerta se abrió, se por su aroma que es mi pareja. Me hago la
dormida. Creo que busca el móvil. Cuando sale me incorporó. ¿Por qué no
confiaba conmigo? Está cometiendo el mismo error que yo.
En este instante la nave
deja de moverse. La profecía anunciada por Kara se cumple. No ha sido
un sueño. Me dirijo hacia la sala de navegación. Allí dentro sólo hay
Winn, que trata de descubrir que ha fallado. Miro a mi horizonte,
seguíamos al medio del espacio, rodeados de esteroides y estrellas.
Incluso, pude ver la Tierra, que parecía muy pequeña. Me dio algo de
vértigo.
- ¿Dónde se han ido los otros?
- Mon-El a los servicios. Lena ha acompañado a Cat al comedor del personal, su amiga tenía hambre canina.- me informa mi amigo.
- Me quedo, así no estarás tan solo.- me acomodo en el asiento del copiloto.
- No conocía a la famosa periodista. ¡Qué personaje! Me ha parecido muy cotilla.
- ¿Y eso?
- Nos ha bombardeado a
preguntas, en especial a la Capitana Luthor.- le exijo con un gesto con
la mano que pusiera ejemplos:- Respecto la crisis de L-Corp, a dónde se
dirigían y sobre Kara Danvers. ¿Maggie, crees que la Teniente Danvers
esté viva?
- ¿Y porque no?- digo
flojo. Estoy muy cerca de compartir el secreto, pero me muerdo la
lengua.- Debemos de tener la mente muy abierta querido Winn.
- Lo único que sé, por
ahora es que están ocurriendo fenómenos muy extraños. Mi móvil no
funciona y los sistemas de comunicación con el exterior tampoco. Estoy
seguro que alguien los ha dañado.
- Puede que al estar tan
lejos de la Tierra no funcione.- le sugiero, aún sabiendo que no se lo
creería.- La tecnología también falla.
- Te veo muy tranquila a ti, a pesar de todo.- me conoce tanto que me es difícil engañarle.
- Todo a su justo
tiempo.- le pido paciencia. Le doy una colleja y me sonríe.- Esperemos a
que regrese Lena, para recibir sus indicaciones.
Narra Kara
Horas antes...
Ignoro lo que me sucede.
Desde que desperté y recuperé las energías gracias los rayos del sol ya
era invisible. Lo sé porque al levantarme y dirigirme al wáter no me vi
reflejada en el espejo. Recordé todas las vivencias del último año y me
horrorice. Ante mi circularon a todas las personas que había ejecutado a
sangre fría, todas las atrocidades cometidas, mi alta agresividad, los
rostros de dolor y de pánico de mis victimas.
¿Y cómo había sido capaz
de maltratar a mi propia hermana? Me pesaba cada palabra hiriente que
le había dicho, mis burlas injustas... ¿Cómo había podido ser tan cruel
con ella? Cuando siempre me había querido tanto.
Y mis padres adoptivos
seguramente me ocultaron mi verdad para protegerme. ¿Cómo es que no me
di cuenta de ello? ¿Por qué me he dejado arrastrar por la ira? Saber que
Lena había fallecido me enloqueció y perdí el dominio de mis actos. Mi
Lena.
- ¿Cómo ha podido
fijarse en mi a pesar de todo? No, no me puede querer.-me niego una vez
tras otra. Siento como la puerta de la habitación se abre y entra mi
reina. La observo desde donde estoy.
Lena está muy elegante
con su vestido negro, a pesar lleno de arrugas, algo sucio de polvo y
algo estropeado por los arbustos del bosque. Su pelo está recogido en
una simple coleta. La percibo muy cansada. Sé que no se ha separado de
mi lado desde que me salvo ayer noche. Es un ser de luz.
Entra en el cuarto de
baño, tampoco me ve. Me arrimo a un lateral. Compruebo que no me ve. Me
rompe un poco el corazón su desesperación, pero soy incapaz de mirarla a
los ojos. Me avergüenzo tanto de mi comportamiento, que nunca me lo
perdonaré.
Lena sigue gastando mi
nombre y estoy a punto de responderle. Pero en ese instante siento
cerrarse la puerta y salgo. Debo de escapar allí, por si dejase de ser
invisible.
No quiero forzar la
puerta. Las ventanas están bloqueadas. Pongo la mano en la puerta otra
vez y hago un poco de fuerza. Y es cuando mi mano traspasa el metal como
si nada, como si me desintegrará. Me estremezco. Aún así no siento
dolor ni me hago ningún rasguño. Por eso termino de pasar. Oigo como
Lena corre hacia la azotea y la sigo.
Al llegar al exterior,
veo como sube en aquel helicóptero para buscarme. Me enternece su
tenacidad para encontrarme. Ya sabe que realmente soy Kara y aún así
sigue amándome. Comprendo que no puedo irme sin despedirme de ella,
dejándola padecer por mí. Por eso aguardo que se despida de su técnico
de laboratorio y entre. La sigo a todos los sitios a donde va.
Me cuesta encontrar el
momento propicio, tampoco quería espantarla. Me gusta observarla tan
concentrada en sus tareas. Lena es brillante y sé que sería capaz de
todo por mí. La deseo. No sé cómo empezar ni que decirle.
Me acerco a ella,
percibo su cálido aroma corporal y me desconcentro. Me enloquece. Y sigo
mi corazón y las palabras surgen solas. La amaba y siempre lo haría. La
abrazo por detrás y lo nota. Sigo siendo invisible. Lena se percata de
eso, pero no se espanta. Me ama y confía en mí ciegamente. Le empiezo a
besar el cuello, le bajo los pantalones...
Le haría comprender en
actos lo mucho que la amaba. Aún así, sigo sin sentirme con fuerzas por
mostrarme ante ella totalmente. De repente, se abre la puerta. Reconozco
las voces. Me aparto de Lena rápidamente, para no poder en más aprietos
a Lena. La cual se viste rápidamente con entereza. Por suerte no se ha
ruborizado cómo yo, a pesar que nadie me ve.
Trato de permanecer
quieta, para no inquietarles con mi apariencia espectral. Alucino a
igual que ellos, cuando Winn descubre que el centro suspendido en el
cielo es una nave. El amigo de Maggie no tarda en comprender su
funcionamiento. Y al escuchar hacia donde quieren viajar pienso que
están locos. Debo de pensar como impedírselo.
Me vienen recuerdos de
cuando viaje de Criptón a la Tierra cuando era pequeña. La nave con la
que llegue era más pequeña. Pero había visto a otras parecidas. Pero la
tecnología era distinta a la de los Kriptonianos y la del reino de
Daxan.
Curioso lo mucho que se
ha aligerado la mente. He pasado años de mi vida sin recordar y ahora
todo me venía en mente. Incluso, se quién es Mon-El. Es el príncipe de
Daxan, con el cual mis padres biológicos me prometieron cuando era
pequeña. Por suerte los avatares del destino lo cambiaron todo. Si no
hubiese así jamás habría conocido a la mujer más maravillosa del
universo.
Me pregunto qué hace mi
pretendiente extraterrestre en la Tierra. ¿Se acordará de todo? ¿Me
habrá reconocido? Qué haya sido él quien me hubiese inyectado en el
reservorio el día anterior me inquieta. ¿Y si es por eso que soy
invisible y puedo traspasar las puertas como si nada? La tecnología de
su planeta también es muy avanzada y rivalizaba con la nuestra.
Me alegra que Lena tenga
el soporte de Maggie. La juzgue mal. Mi hermana es afortunada de
tenerla. Debo de acercarme a ella y pedirle perdón. La veo poco
receptiva e inquieta.
La puerta se abre y
aparece Cat Gran. Me sorprende mucho y más cuando comenta que yo la he
llamado. Es mentirá. Pero me callo. Me la miro con más detenimiento y no
le veo nada extraño. La debo de observar de cerca.
Maggie y Álex se marchan
a descansar. Me quedo en la cabina escuchando a Lena debatir con Cat.
Por suerte no le cuenta nada sobre mí. La periodista se pasa de curiosa,
puede que fuese por defecto de profesión. Por eso momentos después las
dejo y reviso la nave. Nada me parece fuera de sitio.
No evito espiar en el
camarote de mi hermana. En aquellos momentos terminaban de hacer el
amor. Mi cuñada no tarda en dormirse. Mientras Álex cierra los ojos.
Aprovecho para acceder. Recojo su ropa y se la dejo bien colocada en una
de las cillas y escondo la nota que le he escrito. No se asustará
porque ya sospecha que sigo viva. Decido robarle el móvil, algo oculta
en él porque en la cabina ha recibo un mensaje que la inquietado.
Salgo y espió desde
fuera. No tarda en levantarse y en acercarse a la ropa para vestirse. Lo
sabía, algo estaba maquinando. Y cuando maltrata la pequeña hoja,
compruebo la rabia que me tiene. Me entristezco. ¿Cómo puedo repararlo?
La sigo hasta el laboratorio y soy testimonio lo mucho que la desespera
que hayan desaparecido las muestras.
Le vuelvo a dejar un
mensaje en la puerta, a través del mirador. Poco a poco, me ganaría su
corazón. De todos modos, necesito saber que le hicieron CADMUS. Abrí su
celular y leí el mensaje del Capitán Lord. La están usando para
hallarme. Corrí para informar a su pareja, para que la ayudase. Decido
compartir mis planes con ella, más que nada por si salía algo mal
protegiera a las dos personas más importantes en mi vida.
Antes de salir de la
nave necesito revisar cada rincón, detectar si había alguna bomba o
trampa y la maquinaria este en buen estado. También debería de encararme
a Mon-El y saber cuáles son sus intenciones. Y lo último ver a Lena.
Pasando por el sector
del personal, en el comedor común veo la luz encendida. Me acerco. Nada
más llegar, encuentro a Cat Gran con una jeringa en la mano, apunto de
clavársela a Lena. La cual le daba la espalda, porque le está preparando
algo para comer. Uso mi gran velocidad para evitar que le inyecte. Le
quito la jeringa, le tapo la boca y le doy un golpe que le hace perder
la consciencia. Y con sigilo la saco de allí. La llevo a la bodega,
donde he visto una especie de cámaras de congelación que se pueden
cerrar con candado. Me han parecido unas modernas mazmorras.
Antes de meterla allí,
se me acude estudiarle el rostro. No me cabía la cabeza que la amiga de
la infancia de Lena, la traicionara de aquel modo. Descubro que su piel
es artificial. Se le araño y se pela. Se le arranco sin consideración
alguna. Ante mi tengo a Liliana Luthor, mi pérfida suegra, capaz de todo
para sacar provecho de Lena. La meto a dentro del aquel sepulcro
helado. Cierro sin consideración alguna la puerta, pongo el candado. Me
fijo que hay varios botones al lateral. Quizás es una caja para invernar
en caso de viajes largos. Me da igual, en el fondo lo que sea, marco el
botón de inicio y a máxima potencia.
- Adiós adorada suegra, no fastidiaras más a su hija.- espero en el fondo no matarla, Lena no me lo perdonaría.
No tardo en escuchar a
Lena llamando a su amiga. Salgo y trato de bloquear la puerta de acceso a
la bodega. Cada vez la escucho más cerca. Decido interceptarla y
mostrarme. La encuentro cerca de otro camarote de descanso. Le cojo del
brazo y la arrastro hasta dentro. Ella protesta, pero es incapaz de
rechazar mis brazos, mis besos...
-¿Kara, porque me haces
eso?- se queja. La sigo besando para acallar todas sus preguntas.
Intento quitarle la ropa, pero ella consigue atrapar mis brazos.- ¡Por
favor, no te muevas!
Me empieza a acariciar
los brazos, los hombros, el cuello, la barbilla, los labios... Se me
escapa un suspiro. Le atrapo un dedo con los labios y se lo beso. Me
rodea la cara con las dos manos para regalarme un beso muy profundo, que
me hace derretir.
- Vuelves a ser mi Kara, espero que no te vuelvas a ir.- me dice a quemarropa.- Te amo.
- Te amo.-nos abrazamos y
permanecemos mucho tiempo juntas. Pero rompo el contacto. Me siento
algo torpe. No quisiera volverle a romper el corazón y no sé qué hacer
porque no se ilusione.- Lena, no podemos estar juntas. No sabes cómo
soy. He sido capaz de hacer cosas horribles.
- Kara, eres una persona
buena.- me recuerda las cosas maravillosas que fui capaz de hacer en
nuestras misiones y los conflictos bélicos.- Eras la primera en
arriesgar la vida de un compañero, de los civiles o de cualquiera, sin
importante tu vida. A parte, y quizás no lo sabes porque CADMUS te ha
manipulado. Tu excesiva agresividad te la provocaba las vitaminas que te
inyectaban. Se trataba de criptonita roja.
- ¿La misma que volvió locas a tus ratas y tu empresa comercializa?
- No sé, pero
seguramente.- Lena hizo una pausa, agacho la cabeza indecisa y la volvió
a levantar. Y lo dejo ir como si nada.- Y lo mismo que Álex pidió a
Mon-El que te inyectase ayer... Te hizo poner el rostro de color rojo y
asustaste al personal. No lapides más a tu hermana...
- No te preocupes. La
entiendo, lo hizo por defender a Maggie. Para vosotras era la mala de la
historia. Yo actuaría igual.- me vuelve a abrazar y me consuela.
- ¿Por qué eres invisible? ¿Es uno de tus poderes?
- No lo sé. Puede que
sea de la vergüenza que siento. En parte me va bien que no me veas, a
parte ayuda que te diga las cosas sin tartamudear.- la hago reír por
unos segundos.- Creo que es debido a la indicción de Mon-El, o al ataque
de CADMUS o bien un tratamiento que se me ha aplicado para recuperarme.
Dudo que sea CADMUS, porque ellos ahora quieren eliminarme. Se
demasiado e ya no les sirvo.
- Debería realizarte un
análisis y comprobar si ha habido cambios en tu ADN.- me separo de Lena y
le doy la espalda. No me preocupaba mi estado, más bien lo veía una
bendición para proteger a mis seres queridos.
- No es el momento. Siendo invisible os puedo ayudar mucho.- termino confesándoselo.
- Kara, no hace falta
que te emules para demostrarme que me amas. Te creo, te acepto tal como
eres, con tus defectos y virtudes, con tus errores del pasado y los que
cometas en un futuro... No quiero perderte ni estar más minutos de mi
vida sin ti.
- ¡Cállate Lena, el amor te ciega!- le exijo.
- No. Antes fui una
cobarde por no haberte dicho que te amaba. Sé lo que quiero. A ti.
Estamos juntas en esa batalla, como lo hemos estado en el pasado. Y
juntas seremos más fuertes. ¡Kara, por favor no dejes que CADMUS te
arrebate más cosas!
Sus palabras me
acarician el alma. Me hacen dudar, y mi determinación se hace añicos. De
repente se escucha una fuerte detonación, que hace balancearse la nave
Luthor. Cojo en mis brazos a Lena, para evitar que se cayera. Parecía el
inicio de un terremoto o una fuerte turbulencia. Las luces empezaron a
parpadear. Quizás son los secuaces de Liliana que se han impacientado
por su silencio.
----------------------------------------------------------------
NOTA DE LA AUTORA
Bueno, va quedando muy poco. Sólo la parte de ese capítulo. No abrá más. Os lo prometo.
¿Habrá final feliz? ¿Será un drama? ¿CADMUS pagarán? ¿Conseguirán destruir esa organización?
Muchas gracias por todas las que me han votado y los comentarios que me habéis dejado.
Y empezando a hacer
autocritica... Soy consciente de mis faltas ortográficas. El trabajo de
un escritor es tremendo, se necesita tiempo para dedicarte a la
escritura y se debe dejar de reposar, repasar lo escrito e ir
poliéndolo. Mi historia necesitaria de más reposo. Pero como me lo he
pasado bien y deseaba colgarla ya no la repasaba suficiente. También
deseaba terminarla pronto y sentir el placer de poner fin a una de mis
historias. Porque a veces si las aplazas, vas dejándolas se rompe el fil
conductor o se te va la inspiración.
El trabajo de un
escritor es laborioso. Aunque las faltas ortograficas son la guida o la
brocho de oro, que pueden dañarte la vista... Hay personas que tienen un
maravilloso don, saber comunicar tantas cosas con simpleas palabras y
te traslladan al séptimo cielo. También es importante la trama, pero si
tienes el don de la palabra puedes maravillar a cualquiera.
También es importante la trama y saber enganchar al lector des de las primeras páginas. Un diez para quién lo consigue.
Me alegro que con mi
historia al menos a alguien le haya gustado, porque es deprimente sentir
que tu historia no interesa, no se vota ni se comenta. Se que es
dificil gustar a todo el mundo... Pero como he defendido lo importante a
última instancia es pasármelo bien escribiendo.
Pero es desmotivador ver
que mis estadísticas son pesimas. Pero bueno, decidi seguir la historia
por las pocas que la siguen y me han alegrado con sus votos. A todas
vosotras hasta el último capítulo
Comentarios
Publicar un comentario