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TAN SÓLO TÚ. La Coronela Zor-El (II)

La Coronela Zor-El (II)

Narra Kara
Me acerco más a Lena y le pongo las manos en sus hombros. No percibo que se tense ante mi proximidad. Permanece impasible. Me estoy saltando el protocolo vilmente. Desde que se me dio libertad total de acción, que me costaba ser cándida..
- Será una buena ayudante. Su ficha técnica es impresionante.- mi mirada estaba fija en su cuello, en su piel sedosa y pálida. Siguiendo un impulso empecé a acercarme más. No evito acariciarle con un dedo su apetecible cuello. Me capta la atención que estuviese tan fría. Percibí su olor corporal. La muy desgraciada olía igual que mi amiga.
- ¡Coronela Zor-El empezamos mal! Dudo que su comportamiento sea el más idóneo.- me sugirió.
Me aleje y me coloque de nuevo enfrente de ella. Su rostro no mostraba ningún atisbo de emoción ni excitación por mi desgracia. Bueno, sólo el pulso parecía haberle resucitado. Fue el único signo de qué no le había sido indiferente.
- ¡Discúlpame, no lo he podido evitar, es usted muy hermosa!- me mordí la lengua, por no parecer una depravada sexual. Le sonreí, como lo hubiese hecho siendo Kara de antes.
- Disculpas aceptadas.- dice de inmediato Lena.
Nos quedamos mirándonos directamente a los ojos. Preguntándonos si podríamos confiar la una de la otra. Antes le hubiese entregado mi vida entera sin parpadear. Ahora eso había cambiado. Había instantes, como ahora, que me parecía que era mi amiga, y otros que sólo veía a una extraña con el precioso rostro y cuerpo de Lena.
- ¿Y bien, acepta ser mi mano derecha?- insisto.
- Mientras haya respeto y confié en mi.- y seguidamente me recito todo su código de moral.- Y me cuente sus propósitos respecto al proyecto Supers.
- Por supuesto, usted será la primera de conocer todo lo concerniente a las misiones y el proyecto.- cedo, porque era importante que confiase en mí. Luego, sería otro cantar. La manipularía a mi antojo y a conveniencia de CADMUS:
- ¿Y se operará bajo la ética y la legalidad?
- Por supuesto.- le prometo sin pestañear.
- Pues acepto.- me ofrece la mano y se la estrecho. Me tomo la licencia de mantener más tiempo nuestro contacto y le acarició brevemente. No puedo evitar cortejarla. Aunque debo de ser más sutil.
- Muy bien. Quedamos mañana a primera hora, para reunirnos y forjar la nueva etapa de Supers.- me lo anoto en la agenda. Lena asiente.
- ¿Puede abandonar por hoy la base, tengo una reunión en L-Corp dentro de una hora?- la miro algo seria.
Me molesta que quiera huir de mi lado, como la peste. Una parte de mi desearía retenerla a mi lado, atada y sometida a mi voluntad. Actuaba igual que el pasado, cuando salí de la oficina transpuesta por lo que se me había contado, se había ausentado. Me dolió. Me sentí tan desvalida aquel día. Aunque, se me había prohibido contarte nada sobre mi identidad.
Corrí hacia nuestro piso. Quería abrazarte y sentir que todo estaría a su sitió. Cuando llegue ante la puerta del apartamento ya te escuche. La abrí y supe que no era ningún miraje. Estabas enamorada de mí. Y huí. El peso de tu verdad y mi realidad me asfixiaban. En aquel momento, creí que era la mejor decisión que había tomado. No quería romperte el corazón. Y al final, quién me lo rompió fuiste tú.
Detuve mis pensamientos, todo aquello que le hubiera querido decir si la morena que tenía en frente fuese mi Lena. Y al darme cuenta que estaba bajando la guardia, me volvió a poseer la rabia. Y una idea loca se me acudió. No tenia caso esperar pacientemente para sacarle la máscara. No quería perder más el tiempo y me confundiera aún más.
- Sí, sí puede irse. Tengo de recibir el resto de oficiales del grupo. Puede seguir dirigiendo L-Corp, una estupenda tapadera. A parte, por supuesto, debe de ser un gran privilegio ser ama y señora de las importantes empresas Luthor. ¿Una gran responsabilidad, no cree?
- Por supuesto. Me lo he tomado muy en serio. No era mi pasión, pero si no hay más remedió se debe de realizar lo máximo de bien. ¿No le parece?- me dice luciendo una de sus mejores sonrisas. Me gusta así, más relajada.- Me alegra que eso no cambié. Después de todo es una gran responsabilidad y no desearía que cayera en manos inadecuadas.
- ¿Cómo las de su madre adoptiva, no?- me avanzo y añado:- A parte, no nos engañemos, disponer de tanto poder es todo un subido de adrenalina permanente. Es brutal. ¿No le parece?- a mi me pasa, me encanta el poder que ostento. La mayoría de veces había sido la chica indefensa, la hermana de la excelente Álex Danvers, que paso de envidiarme a la hermana ideal, con licencia para protegerme. ¡Cómo si debiera de hacerlo! Yo era mil veces superior que todos ellos. Y tarde, o muy pronto, se me debería de reconocer que gracias a mi, muchas personas humanas se habían salvado.
Lena me miro algo desconcertada.
- ¡No lo hago por el poder! Lo hago para mejorar algo la humanidad.- me remarcó con vehemencia. Su rostro volvía estar muy serio.
- ¡Por supuesto, lo doy también por hecho! Pero si no se tiene ese poder de influencia de su familia, no podría realizar ni la mitad de su cometido.- le agrado mi justificación. Decidí no pincharla más. – Por cierto, me gustaría que se presentase esa tarde en la base. A la hora que usted le vaya bien...
- Mm, siendo pero esa tarde no puedo. Tengo una importante junta, un pulso a pulso con mi molesta madre.- dijo con un poco de ironía. No me hizo gracia su desplante y la mire rudamente, desafiante.
- Lo siento, pero es una orden.- me cuadre al final.- Ya le ofrezco la opción de que fije usted la hora.
- ¡Si mi Coronela, una vez que se termine la reunión me presentare en la base!- se levanto y me saludo, mostrándome sumisión.- ¿A hora si, puedo irme?
- Sí Capitana Luthor, puede huir de mi despacho.- me miró sorprendida por mi ironía. Le guiñe un ojo de forma seductora.
Salió corriendo de mi despacho. Mi asechamiento la había molestado. Me quite los lentes y miré a través de la pared. Lena se había ido, sin hablar mucho con sus compañeros. Aunque si era una bocona, no lo haría enfrente de mí. Cuando me le acerqué por detrás, había tenido doble intención. Percibir su sedosa piel y colocarle un fino micrófono última generación (una especie de pegatina transparente) en su cuello y también servía como localizador.
Sonreí para mí misma. Sabía que me deseaba mucho a su pesar. De todos modos, quería avanzar para que se delatase. Aunque no estaría mal antes conquistarla y acostarme con ella, hacerla gozar como una loca.
Salí a la salita y llamé a mi hermana. A seguir divirtiéndome.
Álex entró algo cohibida. Era consciente de que la había enganchado con su novia, infringiendo las injustas leyes militares. Decidí atacarla por ese lado. Se sentó enfrente de mí.
Mantuve un silenció incomodo durante unos eternos minutos. Fingí estar leyendo su ficha. Ya me la sabía de memoria, pero quería ponerla nerviosa. No tenía tanto autocontrol como la Capitana Luthor. ¿Por qué carajo se había decantado por la carrera militar?
Me di cuenta, de qué hacía mucho tiempo que no nos veíamos. El día que mi vida se puso patas para arriba, había quedado con ella. Me poseyó algo de nostalgia. Pero no pensaba ser nada benevolente.
- No me ha gustado nada su comportamiento tan poco decoroso al llegar a su sitio de trabajo. Ya debe de saber que la conducta homosexual no es admitida...- se coloreo de inmediato y empezó a hablar torpemente. Pero al percibir mi mirada inquisidora se cuadro.
- ¡Sí, señora lo sé! ¡Pero por favor no nos delate! Para Maggie el ejército es toda su vida. A mí me da igual, me estoy planteando dejarlo.-me confesó. Debía amar mucho a su pareja por quererse sacrificar por ella. Me celo y me poseyó de nuevo la rabia.
- ¡Asco me da, jamás será una heroína como su hermana, la Teniente Kara Danvers!- ese fue un golpe bajo lo admito. Vi como se retorció de dolor. Le costó superar los celos que sentía hacia mi cuando éramos pequeñas. Mis padres adoptivos, queriendo o no, hicieron diferencias entre ambas. Yo había sido una santa, hasta que fui adolescente.
- ¡No le permito que me hable tampoco así!- tuvo la dignidad al final de defenderse.- Sé que jamás estaré a la altura de Kara, pero he servido a ese país lo mejor que he podido. Y durante este año, he hecho cosas horribles en nombre de él.
- ¡Vigila lo que dice Sargento Danvers! Usted sólo ha protegido a su país, no lo olvide.- le recordé rudamente.- ¡Y recuerde está hablando con una superior! La próxima vez que me cuestione, le encierro por desacato. ¡Entendido!
- ¡Si Coronela Zor-El!- su corazón iba a mil por hora. Me gustó verla así, temiéndome.
- No tema, por ahora no las delataré.- le dije al final.- Mientras no interfiera su relación en las misiones o en el equipo.- me perjuro que no ocurriría.
Otra vez se instalo un silencio incomodo entre las dos. Me percate que la echaba mucho de menos como hermana y de la hermosa que era. Mi libido se activo. La besaría y probaría sus manjares femeninos. Pero tampoco me ponía tanto como Lena. ¡Por dios, estaba in fire!
Eso sí, deseaba abrazarla y sentir su calidez como hermana. Me reprimí. No quería sentir aquello. Ellos me habían abandonado a mi suerte. Ellos me habían ocultado una parte importante de mi existencia y jamás me habían querido. Sólo esperaban el momento para sacar rendimiento a mis poderes.
- Me han informado de que es una excelente bioquímica.
- No es por tanto.- dice mi hermana fingiendo falsa modestia. Me muerdo mi sonrisa sádica. La Álex de qué me acordaba no tenía nada de humilde. Bueno, supongo que necesitaba destacar más que yo para conseguir sus aduladores. Pena me dio.
- Bueno, es gracias a que es una maravillosa científica que entro en este proyecto.- y era verdad.- Por eso la mantengo en el grupo, a pesar que su condición física da mucho para desear.- otra vez me gané su mirada llena de veneno.
- ¿Es usted de las que admira a la Facilitadora?- su pregunta repentina me dejo helada. Leí en su mirada un despreció total por mi antigua tarea. ¿Quién era aquella mocosa, que jamás había estado en una contienda bélica cruda por cuestionar mis actos? Quizás, si no hubiera intervenido yo tantas veces, realizando el trabajo de un ejército entero ella hubiese fallecido y vuelto para casa dentro de un ataúd. El General Eaton tenía razón, estaban siendo todos unos desagradecidos.
- ¡Sargento está terminando con mi paciencia!- y la volví a amenazar. :- Si no acata mis órdenes terminará acusada de desacato y por conducta homosexual, junto a su pareja. Y quiero su absoluta dedicación al proyecto Supers.
- ¡Si mi Coronela! ¿Que quiere de mi?
- Conocer todos sus proyectos con los cuales trabaje aquí en la base y los de las empresas Luthor. De algo debe de servirnos que trabajes en ellas.- mi petición la dejo transpuesta. Le estaba pidiendo demasiado e ir contra una de sus amigas. ¿Cedería?
- ¿Me está pidiendo que vigile y traicione a la Capitana Luthor?
- ¿A caso tiene problemas en su oído Sargenta Danvers?- le rete duramente. Por ganas le hubiera fulminada con mi mirada y ardiera en el infierno.
- Me puede dar motivos al menos...- se atrevió a decir. Era valiente en el fondo.
- No nos terminamos de fiar de los Luthor.- rebaje un poco el tono, no me convenía su enemistad. Y no había de olvidar mi misión.- Mire, si Lena no está trabajando en nada ilegal o riesgoso para la humidad, no hay porque preocuparse, ¿no?
- Le juro que la Capitana es la mejor persona que conozco y ha hecho una importante reestructuración en su empresa. Le traeré pruebas de ello.- le hice prometer que aquel era nuestro secreto.- ¡Ya lo doy por supuesto que es confidencial! Por cierto, usted se parece mucho físicamente a Kara. A pesar de que use lentes, no se me ha escapado que sus ojos azules incluso me la sugieren. Pero no me confundo, porqué ella realmente fue una gran persona. Y jamás me hubiese hablado de este modo.
Me calle brevemente y me reí seguidamente. No quería que sus palabras me confundieran. Pero cuando cerró la puerta de mi despacho lloré. Quizás, por primera vez no soportaba en que me había convertido.
Fue momentáneo, porqué odiaba ser débil. Proseguí con las reuniones que estaban programadas. Al principio de la tarde me dirigí a la empresa de Cat Gran. Había decidido pedirles trabajo, siguiendo los plantes de hacia un año. Trabajar en su diario me otorgaría más normalidad y disponer de más fuentes de información.
Disfrute seduciendo a la amiga de Lena e incluso le robe un beso. Era una mujer con ínfulas de poder también y muy facilona. Pero debía de vigilar porque tampoco era ninguna tonta. Por eso dulcifique mi interés sexual por ella.
Me dirigí a la base para esperar que Lena viniera. Mientras tanto, encendí el pequeño controlador de su chip. Estuvo la mayoría de tiempo en las oficinas de L-Corp. Nada de extraño. La junta le estaba yendo mal, Liliana Luthor seguía teniendo mucho poder. ¿Cuál ganaría?
Narra Lena
Odio las reuniones, y en especial las de la junta de accionistas. No tolero a mi madre, pero desgraciadamente mi padre le lego demasiadas acciones. Y a parte, estaba gestionando las de Lex. Debía de adquirir más acciones para que la sombra maléfica de mi familia me comiera.
El problema que los otros accionistas minoritarios temían a Liliana. Sé que están contentos con mis gestiones y me apoyan, pero no de forma directa. Me tengo de proponer verme en privado con ellos. Incluso, estaré dispuesta a jugar fuerte por tal de qué mi maléfica familia siga con sus maldades.
Mi madre esta rara hoy. Me sonríe en todo momento. Y cuando se va, no me amenaza como es su deporte favorito. Dudo que se rinda tan fácilmente. Algo debe traer entre manos.
La reunión termina mucho más pronto de lo que pensé. Me froto la cabeza. Mi autocontrol sobre mis poderes mentales me agota mucho. Por mucho que trato de focalizar mi atención en lo que se dice, en sus pensamientos, i en especial a los de mi madre, termino siendo una casa de locos. Muchas voces hablándome a la vez.
Hay algo que también me preocupa, hoy no he escuchado los pensamientos de Liliana. Y era imposible que no lo hiciera. Es de aquella clase de mujer que te dice que bonita eres y por dentro te dice fea. Y se cree un alma superior al resto de gente que la rodea, a los cuales ve como sirvientes. ¿Puede que se haya dada cuenta de qué leía su mente? Quizás, había sido indiscreta al estropearle algunos de sus planes, que elaboraba mientras fingía estar atenta a lo que se decía en las reuniones.
Me dije que debía de ser más comedida. ¡Pero jode saber algo peligroso y no actuar! En esos momentos, echaba mucho de menos a Kara. La miraría, me sonreiría de forma tan angelical y todo sería más sencillo. Ver a través de sus ojos era ver el mundo de color de rosa. Quería ver el lado bueno de la gente.
Tampoco ayudaba que el día fuera genial lo ocurrido en la base aquella mañana. Conocer a la Coronela Zor-El me había impactado, por su gran parecido con mi princesa. Sus ojos azules celestiales, su nariz, su altura... Pero su mirada fría, su soberbia, su dureza e insensibilidad distaban tanto de Kara.
Des del principio la reconocí, era la misma chica que el viernes anterior me invitó a mi mojito preferido. Puede que ya supiera quién era, porqué nuestra sección lo sabían todo sobre nosotros.
De todos modos, mucho a mi pesar la deseaba. Hacía tiempo que nadie me despertaba tantas sensaciones con solo mirarme, rosarme brevemente la piel, o una sencilla sonrisa...
Y Linda Zor-El también me deseaba de una forma voraz. Percibí como su carótida bombeaba con bravura y sentí un halo de vida. El instinto de me estaba gritando que me levantara, la besará hasta extenuarla de placer... Y me vi mordiéndola, robándole su vitalidad, percibiendo el gusto de su sangre en mi boca. No quería volver a repetir la misma acción sádica que cometí contra Olivia.
La Coronela, como la llamaban mis amigas, no me lo estaba poniendo fácil. Cuando me puso sus manos en mis hombros y me acaricio el cuello, con todo su morro, ardí. La temperatura de nuestros cuerpos era opuesta. Palpe su grado de excitación y mi corazón volvió a latir.
Me aferré a mis principios y al sentido común. Estaba siendo asechada por un superior. Me ayudo a controlar mis bajos anhelos. Si no hubiera sido así la habría cogido de las muñecas, arrancado su impecable uniforme, tirado encima del escritorio y besado cada rincón de su cuerpo delgado y atlético.
También me freno que no fui capaz de leer su mente. Previamente ya no me fiaba de ella, la forma que habían despachado al General Jon no me gustaba. Mi impresión no se modifico en percibir su coraza mental y su poca predisposición a no ofrecerme más información sobre el futuro del proyecto Supers. Sólo acepte ser su mano derecha para espiarla y cumplir con el mandato de mi ex superior.
Eran ya las ocho del atardecer. No me apetecía ir a la base. No quería ver a la Coronela Zor-El. Por mucho que mañana tuviera de afrontar su ira por desobediencia. Temía más perder el control de mis actos, que la reprimenda de mis superiores.
Entré en la pequeña habitación que me había hecho construir al lado mi oficina, que se acedía con código. Era un pequeño comedor, con nevera donde almacenaba sangre de animal para alimentarme. También instale un sofá y un cuarto de baño sin espejo.
Cogí una bolsa de sangre y me la bebí toda. Me sentí más fuerte. Me senté en el sofá y no pude evitar pensar en mi Kara. Hoy la tenía mucho más presente. Me sonó el móvil y lo cogí al ver que se trataba de Cat. Siempre me hacía reír con sus ocurrencias y ligues.
- He contratado a una chica de bandera. Alta, con una preciosa silueta, no tiene mucho pecho pero unos ojos que te quitan el aliento cuando te miran.
- Ya veo porqué le has contratado espabilada.- la envidiaba por su gran habilidad de cambiarse de amante, como si se probase ropa nueva.
- Bueno, la chica tiene muy buena hoja de ruta y referencias excepcionales. Ya sabes, por encima de todo está mi empresa.
- ¡Ya, ya!- me ríe a carcajadas. Le había conocido contratar a una chica por la mañana y despedirla por la tarde.
- Lo que necesitas tu es un buen revolcón y olvidar a Kara.- quería contarle mi atracción por mi nueva superiora, cuando mi secretaria nos interrumpió.
- Señora Luthor me estaba marchando, cuando ha llegado una chica que desea verla.- mire el reloj de pulsera. ¿Quién quería verme a esas horas?
- ¡Pues dile que no puede ser! ¡Por dios, que venga en una hora decente!- digo de forma contundente. En este instante, alguien golpea la puerta y se toma la libertad de acceder a mi despacho sin mi permiso.

Me quedo muda en ver de quién se trataba. En esta ocasión lucia un jersey sin mangas, de color negro y cuello alto que le tapaba su arteria yugular. Y una falda gris de rallas y corta, permitiéndome admirar sus contorneadas y esterilizadas piernas. El pelo lo llevaba recogido y se lo veía un poco más rubio de lo que parecía aquella mañana. Sus preciosos ojos ocultos bajo unas oscuras gafas de sol.
- Lena Luthor, me has obligado a venirte a buscar en persona. ¿A caso no te has acordado que teníamos una cita?- se mordió el labio inferior.
- Perdona Cat por la interrupción. Tengo a mi asechadora particular en mi despacho.- dije siguiéndole el juego.
- ¡Vamos cuéntame, con quién estás saliendo!- me insistió Cat.
- No la conoces. Mañana te cuento bonita.
- Eres mala. Pero mañana me lo cuentas todo.- le prometí que sí y colgué. Hice un gestó a mi secretaria que se largara y se fuera para casa.
La Coronela me miraba divertida. Había captado mis nervios y que había perdido algo los papeles. Se quito las gafas solares y me perdí en el azul de su mirada.
- No lo he olvidado, señora Linda Zor-El. Para ser-le franca no pensaba ir. Mañana si no le importa debatimos todo lo que usted desee.- me mantuve firme con mis propósitos.
- ¡Por favor Lena, no hace falta que me trates de usted fuera de nuestro trabajo!- insistió la rubia.
Se dirigió hacia el balcón de mi oficina. Se apoyo en la barandilla del balcón. No pude evitar comérmela con los ojos. Su culo era mono. Se movía de una forma muy sensual. Kara nunca se movía de aquel modo, tan provocativo. ¿Por qué las volvía a comparar? ¿Y por qué Linda se parecía tanto a ella? ¿Por qué me enloquecía en tan solo mirarla? ¡Qué más daba!
La seguí. Me puse detrás de ella. La luz era tenue. Un ambiente demasiado íntimo, apropiado para dar rienda suelta a los instintos más primitivos. Volví a sentir su sangre fruncir velozmente por sus arterias. Mi corazón volvió a bombardear. Terminaba de alimentarme y me sentía saciada. Una parte de mí se dijo: ¿Y por qué no?
Me detuve a unos palmos de su cuerpo, de su precioso cuello. Sentí cómo su temperatura corporal aumentaba, igual que su pulso al percibirme cerca. No se movió, expectante. Dejando que fuese yo que traspasase la frontera.
Su cuerpo desprendía un olor muy dulce y fresca. Me acerque más, hasta pegar nariz en su cuello. La abrace por detrás. Fue como si me tirase a la hoguera y empecé a arder. No me importo.
Linda quería girarse, pero no se lo permití. Forcejeo durante unos minutos, quería dominarme como ya había hecho en su despacho. Pero ahora era distinto, estábamos en mi oficina y mandaba yo.
- ¡No seas traviesa! ¿Es lo que querías no? Pues aténtate a las consecuencias preciosa.- le murmuro de forma lasciva. Le muerdo el lóbulo de su oreja derecha, arrancándole un suspiro. Le voy dando besos por el cuello, sus preciosos hombros. Y no dudo en romperle el jersey por percibir más su sedosa piel.
Linda gime como loca. Sigue queriendo girarse. Le aprisiono más contra la barandilla, hasta doblegar su cuerpo hasta la calle. Le arranco la falda. Pero en este instante, ella lo aprovecha para voltearse y con un simple gesto me trocea la camisa y me quita los sostenes. Me sorprende por la fuerza con la cual me agarra y luego carga con mi cuerpo para depositarme encima la barandilla.
Me arranca los pantalones y las bragas, sin dejarme de sujetar. Me acaricia los pechos y mientras sus labios reclaman que la bese. Nos besamos de forma salvaje. Me agarro fuerte a su cuerpo escultural y bien contorneado. Fue besándome palpo a palmo cada rincón de mi cuerpo. Cuando llego a mi pubis me hizo ver las estrellas. Gocé como nunca antes lo había hecho.
Me incorpore como pude, buscando la mirada azul de mi amante. Quería besarla y perderme en sus ojos, que tanto me recordaban a Kara. Linda que había mantenido los ojos cerrados, los abrió. Vi en ellos un destello de color rojo, muy fugaz pero no era un producto de mi imaginación.
- ¡Te deseo tanto Linda, tanto que creo que voy a morir si no te poseo!
La empente contra la ventana, que se rompió cuando nuestros cuerpos lo tocaron. Me moví rápido porqué no quería que ningún fragmento de vidrio dañase su sedosa piel. No me lo hubiera perdonado. No me di cuenta, pero yo si me corte. Le cogí de la mano y la hice entrar dentro.
Tire todo lo que había en la mesa y la hice recostarse sobre ella. Allí seria más seguro por mis lascivos propósitos. Linda quiso otra vez dominarme, pero no le deje. Terminó por rendirse a mis caricias, a mis besos, a mis arañazos...
Fue una noche brutal. No me reconocía. Nunca había sido tan pasional ni bruta con mis amantes. Aunque, era la primera vez que tenia sexo siendo una vampira. Quizás, era mi modo de expresarme. La culpa la tenía la Coronela. Me enloquecía. Su mirada lasciva, su soberbia que tanto me desagradaba pero que me ponía. ¿Qué era lo que tanto me atrapaba de ella?
Terminamos las dos exhaustas. Abrí la luz del despacho y alucine, estaba todo patas arriba.
- ¡Capitana Luthor desconocía que fuese tan salvaje!- me dijo de forma irónica mi amante.- ¿Esta muy pálida, se encuentra bien?
- Sí, pero ha sido agotador. Aunque tu estas como una rosa. Perdona por los arañazos, te he debido dejar muchas marcas.- quise explorarle la espalda, pero no me dejo. Se puso los sostenes y los restos de su jersey.
- No te preocupes, tengo la piel muy dura. ¿Y cómo están tus uñas?- me cogió manos y comprobó que habían un par que estaban rotas. Pero habían resistido bien. A fin de cuentas mis uñas eran algo mas fuertes desde mi conversión a vampira.
- Quizás sea mejor que vaya a por ropa para nosotras, no saldremos a la calle pareciendo unas espanta pájaros.- la hice reír. En esta ocasión me volvió a recordar a la sonrisa adorable de Kara. ¡Cuánto la extrañaba!
Entre en mi sala secreta y cogí ropa del ropero. Alguna había pertenecido a mi amiga. No fui capaz de deshacerme de todas sus cosas. Quizás era enfermizo guardar las pertenencias de una fallecida tanto tiempo, pero no me importaba. Era una forma de tenerla cerca de mí.
Como supuse la ropa de Kara le iba bien, a la perfección. Las dos tenían la misma talla de ropa. Me agradeció haberle prestado la ropa y me beso de forma más lenta. Me gusto su gesto y su forma de besarme.
Empecé a tener algo de remordimientos. Había sido un grave error liarme con mi superiora. Ella, por el contrario, no parecía tener ningún cargo de conciencia. Me seguía besando y metiéndome mano. Era incansable.
- ¡Linda, para por favor!- me separé de su sensual cuerpo semidesnudo:- Me parece que debemos de hablar.
- Te pones muy sexy cuando te pones tan seria.- volviendo a alargar su atrevida mano hacia mis partes íntimas y más erógenas.
- ¡Para!- le agarré de la mano con fuerza.
- ¡Qué genio tiene mi leona!- sigue sin tomarme en serio y me molesta.- ¡Vigila que no te suba la tensión!
- ¿Hay algo que no te tomes en serio?
- Claro, mi trabajo es sagrado. ¿Cómo el tuyo no?- me desafía con sus ojos azules brillantes. Su despotismo me irrita y sus juegos de palabras.- No te preocupes. Las dos somos profesionales. A parte, no es la primera vez que tiene una aventura con una compañera del trabajo.- recordando a Maggie y a su novio Max Lord.
¿Cómo sabia aquello? Lo de Maggie sólo había sido producto de una noche de borrachera. ¿A caso el ejército le había puesto cámaras en su casa y sabía como era su vida privada las 24h del día? Era descabellado, pero posible.
- No se preocupe no te reclamaré nada. En el fondo se que seré como las otras, un objeto de usar y tirar.- Le di una bofetada y me lastime la mano por fuerte que le di en el rostro. Pero Linda no se quejo, ni se le noto ninguna marca de hecho.
Volví a percibir como su corazón bombardeaba veloz. Y reapareció mi deseo lacerante de morderle el cuello, succionarle toda su sangre y dejarle seca.
Era una persona tan cruel y despreciable. No parecía ni tener sentimiento alguno. En parte, era como si estuviera vacía por dentro. Y en cierto modo, su sutil tristeza fue quién le salvo la vida.
Se termino de vestir y se dirigió hacia la puerta. Pensé que se iría, pero no fue así. Regreso a mi lado, me miro como un cordero degollado y me pidió disculpas.
- ¡Perdona, no soy nadie por juzgarte! Cuando estoy a tu lado, pierdo la razón, el mundo de vista. Y siento una necesidad loca de que seas sólo para mí.- me impresionan sus palabras. Es evidente que nos deseamos de forma febril. No me gustaba su forma de ser, pero también sentía lo mismo. No podía evitar también quererla poseer o vampirizarla.
- No pasa nada. Todo eso es nuevo para mí.- le reconozco:- Es la primera vez que deseo que lo de hoy no sea una aventura. Sé que es todo muy prematuro, no nos conocemos y tampoco quiero embarcarme en una relación seria.
- Te entiendo. Relájate, tampoco deseo tener una relación estable.- siendo muy comprensiva.- ¿Qué te parece si lodejemos que simplemente fluya?
- ¡Eso sería genial!- la abrace. Linda estuvo durante un tiempo inerte, pero termino correspondiendo a mi gesto.
- Pero será mejor que me vaya, antes de que lo estropee.
- ¡No te marches, quédate!- le suplique, me estaba gustando como se estaba comportando. Ya no me parecían una persona tan insensible.
- Mejor que me marche.- me beso brevemente y se fue casi corriendo. Me dejo con la sensibilidad a flor de piel, con sentimientos contradictorios y con todo el cuerpo magullado. Corrí hacia mi bodega de sangre. No tarde en sentirme como nueva.
Cogí la foto que tenía de Kara, de dentro de un cajón y le sonreí. Quería verte en el precioso rostro de Linda Zor-El.
- ¡Te amaré eternamente!
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NOTA DE LA AUTORA
Esta segunda parte de Coronela Zor-El es de regalo. Solo estaba planeado como un único capi. Creo que el reencuentro se merecía dos entregas. Estoy exhausta tras terminar esta larga entrega.  Quizás hubiera sido mejor terminarlo mañana. El cansasio es mal consejero.
Pero siempre me pasa lo mismo. Lo tengo todo en mente, las escenas de ellas dos y lo plasmo en el papel y no es lo mismo.
No se si he conseguido plasmar los sentimientos contradictorios que poseen tanto Lena y Kara.  Las dos desconfían la una de la otra. Pero sienten una enorme atracción mutua.
Bueno, ya quedan 4 capitulos por finalizar mi fanfic. No los pienso alargar más. Esta siendo un reto no hacer una historia muy larga. E ya me he estendido mucho con ese capitulo tan largo.
Muchas gracias por los recientes votos y los últimos comentarios recibidos, animandome a seguir.  Es agradable que la historia gusta a alguien. Aunque escribo esa historia únicamente por el placer por escribir, si me gustaría terminar una historia y mirar de publicar. 
Bueno gracias otra vez a quien me este leyendo por tomarse el esfuerzo de llegar hasta aqui. Espero que la historia os siga gustando.


 

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