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TAN SÓLO TÚ. La Vampira Justiciera (II)

La Vampira Justiciera (II)

Narra Kara
Me siento muy agotada, más de lo habitual. Bueno, siempre me siento cansada cuando el reservorio de vitaminas empieza a estar vacio. El día ha sido demasiado intenso, mucha acción y mis emociones han estado al límite. Quizás por eso, en esta ocasión sus efectos sólo me han durado casi 15 días. Aunque, tengo la sensación que cada vez duran menos, o bien necesito más dosis para continuar funcionando. A lo mejor, mi cuerpo se ha vuelto dependiente a ese maldito fármaco y cada vez necesita más dosis.
Sólo falto tener de salir volando para el cementerio donde estaba enterrada la falsa Kara Danvers. Fui más lenta del habitual, casi me pilla Lena. Volé con el cadáver y lo oculte en otro sitio del mismo cementerio, horas más tarde. No quería que descubrieran que seguía con vida, por no comprometerlas.
Había empezado a trazar un plan para terminar con CADMUS y no quería implicar a nadie más. Me es relativamente fácil aniquilar la base del Sahara. Pero como dijo el General Jon, sólo caerían los peones de la organización. La cual era fuerte y sobrevivía porque debía de tener mil ojos por medio mundo y sitios. Probablemente, los auténticos jefes debían pasar desapercibidos y con una buena imagen pública. Y las revelaciones del topo, le debe estar poniendo muy nerviosos.
Vuelvo a leer todo lo que se ha filtrado sobre el ejército y sus actuaciones. Hablan de detenciones ilegales de sospechosos, ejecuciones sin juicio digno, ataques indiscriminados sobre presuntos culpables y cobrándose víctimas inocentes... Los artículos estaban bien documentados, en fechas, horas, ubicaciones. Aunque no se revelaba la fuente con la cual se obtuvo. Pero la información no era vaga, era correcta. Lo sé, porque soy responsable de casi la mayoría las atrocidades que denuncia.
Debo de seguir con esa misión, atrapar el topo y sacarle partido por mis planes. No tengo sueño, aunque me sigo sintiendo débil, salgo de mi apartamiento para ir a ver a Cat Gran. La vigilaría las veinte-i-cuatro horas si hacía falta, tarde o temprano se encontraría con la persona que estoy buscando. Antes me cambie de ropa, me puse un traje más ajustado, con minifalda roja. Y con la letra S, más mayor, en parte del torso. Otro uniforme que a veces usaba para mis misiones.
Eran las siete de la madrugada, y la magnate de las comunicaciones de National City está ya en sus oficinas. La veía a través de la ventana de su despacho. Se tomo de pie su primer café y luego encendió su ordenador portátil. Una vez que estuvo abierto, se conecto a una red de internet. Accedió a su correo personal y se le cambió el rostro. Literalmente, tuvo una subida de adrenalina que le proporciono mucho placer.
Intuyendo que no sería tan fácil conocer al topo, decidí improvisar. Aterrice en el gran balcón de Cat y di golpes en el vidrio. No soy tan mala y no quiero que la pobre tenga un soponcio. Aún así, su rostro de muñeca traviesa se desdibuja algo. Cierra automáticamente la pantalla del ordenador. Y viene disparada como un rayo hacia donde estoy. Sé que me abrirá la puerta, pues le puede más su curiosidad periodística que la prudencia. No parece ni tener miedo por mi extravagante traje. Aunque me había dejado la capa roja en casa.
- ¡Pero Linda, que hace aquí fuera! ¿Por cierto como ha llegado hasta aquí?- mira de lado a lado y de abajo hacia arriba. Cuando se hace la loca, esta adorable. De cínica no la gana nadie.
- Lo lamento, no soy la persona que se refiere. Soy Supergirl.- me presento, a la vez que le ofrezco la mano derecha. Cat me la coge y aprieta formalmente. No evito acariciársele por unos segundos. La siento palpitar de lujuria.
- ¡Pues sí tu lo dices, pues Supergirl! ¿Pretendes volvernos a todos locos? Para empezar, eres una copia de Kara Danvers... y ahora me sueltas que no te llamas Linda.
- ¡Avatares de la vida! Debe de ser una alma gemela, de otra galaxia lejana a la mía.- me rió, me encanta ironizar.
- ¿Y bien, que deseas Supergirl? ¿Probar el manjar de mis labios y las delicias secretas de mi cuerpo?- se me acerca y alarga su mano derecha hasta mis pechos y me los acaricia brevemente. Le cojo la mano y la aparto de mi cuerpo. E invado su espacio íntimo con fingidas intenciones de besarla.
- Vengo a ofrecerle un pacto, que no podrá rechazar.- le susurro, a la vez que le rozo el lóbulo de la oreja derecha con los labios. Bajo mis manos hasta su pequeño culo. Cat deja ir un gemido. Trata de arrancarme el jersey ajustado, tipo malla. No le dejo y termino arrestándola hasta la mesa donde hay su portátil.
- ¡Cuidado el ordenador!- exclama de seguida la periodista. Nos apartamos de la mesa. Mis ojos quedan fijos en la computadora. Sería fácil dejarla inconsciente y violar su privacidad.- Perdona, no debí gritarte.- se disculpa por su tono de voz.- ¿Seguimos a otro sitio más seguro?
- Antes quiero planteare algo muy interesante, se que prefiere una bomba informativa que un buen orgasmo.- le sugiero con mi voz más seductora.
- ¡Seguro que así será, porque tú eres mi Diosa Safo!- se sienta enfrente del ordenador, esperando que yo le revelase las profundidades de mi infierno.- ¡Vamos Supergirl, a que esperas!
- No te contaré nada si no me confiesas quién te pasa la información sobre el ejército.- le suelto al final. Se queda parada, como la reina pasmada.- ¿Cat Gran aterrizando al planeta tierra?
- ¿Y qué tienes tú que ofrecerme, es más suculento de lo que me pasa mi informador?- me reta con su mirada marrón. Es una gata vieja, que no se deja almendrar tan fácilmente.
- Conozco la identidad de quién es la Facilitadora.- le insinuó. Estoy segura que picaría. No se inmuta. Y es más, empieza a reírse a carcajadas.
- ¿Crees que a la gente le importa quién es? ¿Y qué pondría en peligro al topo? Ni por eso ni por nada.- me remarca con vehemencia.
- Mire Cat Gran, empiezo a estar harta de su ironía. Siéndole franca, no me costaría nada dejarle tiesa de un manotazo y acceder a su computadora. Y si quiere lo hago, así la mala conciencia no le pesará.- le sugiero, sin dejar de reír.- Pero como hoy quiero ser caritativa, le propongo otro trato. Dile a su informador, que deseo verlo. Tengo algo muy gordo para revelarle. Ya verá que será mucho más inteligente que usted.
- Eso me parece más sensato.- se ha puesto un poco roja, pero trata de disimularlo luciendo su prepotencia.- ¡Ah, por cierto el traje te favorece mucho Linda!
- ¡Supergirl!- le corrijo.
- ¿Ah, como podre localizarla si mi contacto acepta verla?
- Me espero aquí.- me la acercó y le indico que se lo comentase ya.- Es cuestión de vida y muerte. ¡Vamos! Por cierto, no le digas mi nombre. Sólo que soy una desertora, que me fui del ejército por negarme a realizar según que misiones.
Cat vuelve a acceder a su correo de mail. Trato de no mirarla. No quiero incomodarla. Me divierte hablar con ella, cuando era Kara también me ocurría. ¿Por qué estaba sin pareja? Lo tenía todo: dinero, fama, inteligencia, éxito, belleza..., aún así estaba sola. Recuerdo que siempre decía que era mejor estar sola que mal acompañada.
- Pues ya esta.- me informa después de casi diez minutos.- Ahora a esperar. Le sugiero un plan más pasional, en lugar de la fría antesala de la morgue.
Me la quedo mirando con descaro. Sus gestos son muy felinos. Se mueve ágil y ruje como una gata en celo. Pero no me apetece tener sexo con nadie. Pero le sigo un poco el juego, porque la necesito de mi favor. Empiezo a jugar al gato y ratón. Por suerte, se escucho una voz robótica de mujer anunciando la llegada de un nuevo mail.
- Ha mordido el anzuelo Supergirl. A las 11h de la mañana, la quiere ver en una cafetería del centro.- me anoto la dirección en un papel y me la paso.- Llevará una gorra azul y el diario de hoy de CatCot. Presentase puntual. ¡Y vete por favor, tengo un artículo urgente para incluir al diario de hoy!
- Muchas gracias Cat. Ha sido un placer negociar contigo.- le digo. Me aproximo a ella y le regalo un beso lleno de ardor. Me voy sintiendo como su corazón palpita a mil por hora.
Mi siguiente destino es la base militar, tras pasar en mi piso para cambiarme de ropa. Debo de aparentar un poco de normalidad. Sigo sintiéndome cansada, a pesar de qué el día es muy soleado. Era muy extraño. Dicen que la tristeza es como un parásito, que poco a poco va devorándote por dentro. Y quizás sea exactamente así, porque cada vez más me sentía más seca por dentro.
Lena me envió un washap. Estuve a punto de borrarlo sin leerlo. No estaba segura que fuera seguro hablar por aquel medio. A parte, estaba decidida a alejarla de mí. No la quería poner más en peligro. CADMUS habían conseguido dominarme, o alinearme una vez, y podrían volverlo a hacer. Sólo habría futuro para nosotras dos si terminaba con ellos, o conseguía que nos dejasen en paz. Mi amor no se rendía, seguía enviándome mensajes.
Lena:- Me dolió que te fueras sin despedirte. Te he esperado toda la noche. Quisiera decirte tantas cosas... No sé cómo empezar. Pero mejor que te las diga en persona. ¿Por qué han de ser las cosas tan difíciles? Dime algo, por favor. Sólo quiero saber si te encuentras mejor.
Otra vez siento los ojos húmedos. Me seco las lágrimas con rabia. No quiero sentirme tan vulnerable. No quiero leer sus palabras cargadas de amor, de humanidad... Al final, le contesto, tratando de ser seca. Pero me partía el corazón hacerla padecer.
YO:- Hola. Siento haberme largado así, tienes muy lio en la empresa y no quería ser un estorbo. A parte, se suele dormir mejor en tu propia cama. Estoy bien, ya a pie de guerra. Gracias por preguntar. Adiós.
Lena:- Perdona, no quería molestarte o incomodarte.- me entristece ver las consecuencias de mis actos. Aunque no había sido muy seca, tan sólo ella estaba teniendo la habilidad de frenar mi ira. Me estaba sorprendiendo que fuera tan perceptiva.- Creo que no estás acostumbrada a que la gente se preocupe por ti.
YO:- Puede ser que sea debido a que me adoptaron cuando era pequeña.- no entre en más detalles, porque sabía que ella me comprendería.
Lena:- ¡Oh, vaya! ¿Me has imitado a caso?- su ironía me hizo reír.
YO:- Ja, ja,...
Lena:- Me alegro que te este mejorando el día, te percibo muy tensa. ¿Pasa algo?
YO:- Lena, por favor no quiero implicarte en mis problemas.- le advierto.- Por favor, concéntrate en solucionar la crisis de L-Corp y proteger tu secreto. CADMUS le interesa mucho descubrir qué clase de monstruo eres.
Lena:- Gracias Linda por tus consejos. Aún así, ¿por qué no podemos aliarnos para ir contra ellos? Juntas seremos infinitamente más fuertes.- me propone. No es un mal plan. Por unos instantes lo barajo. Sería como los viejos tiempos, cuando éramos inseparables. Era como una extensión de mí ser, que me conocía tanto que con los ojos cerrados ya sabía si estaba bien o no.
Le hubiera podido decir la verdad, que no deseaba volver a pasar por lo mismo, revivir su muerte. La quería sólo proteger. A fin de cuentas, era de acero y costaba mucho terminar conmigo.
YO:- Lena, sería muy bonito poder estar las dos juntas e imparables. Pero despertemos ya de este dulce sueño. No quiero hacerte vulnerable. El amor debilita, al menos a mí.- sé que estoy siendo cruel y dura. No lo puedo evitar. Prefería que me odiase que verla sufrir otra vez por mí.
Lena:- ¿Y tienes de decidirlo por mí? ¡Es mi vida! Y a parte, ha habido muchas muertes por culpa de CADMUS, que se merecen justicia. No quiero permanecer impasible. Para empezar la muerte de Kara Danvers y de la Generala Gonzales.
YO:- ¿Te refieres a la Generala Adriana Warmik?
Lena:- Creo que sí, esta era su auténtica identidad. ¿De qué la conoces?
YO:- Estoy trabajando por el lado oscuro del ejército, ¿recuerdas?- bromeó. Pero no le debe de haber hecho gracia, porque tarda mucho tiempo en responder. Estoy a punto de cerrar el móvil, cuando finalmente me vuelve a escribir.
Lena:- ¿La ejecutaste tú?- Hay ocasiones que uno apretaría el botón desparecer. En parte, ya es raro que estuviéramos teniendo una conversación tan distendida. Mi rol de asesina me pesaría eternamente. Aunque, no haya sido responsable de una muerte siempre se me señalaría.
YO:- No, se suicido.- es lo único que sabía. Aunque, era probable que no fuera cierto del todo. CADMUS era una organización muy sofisticada, que usaba variadas herramientas de tortura, de ejecución y persuasión. Durante aquel tiempo había sido como una autómata, solo me limitaba a cumplir la orden raíz y actuar sin meditación.
Lena:- Entiendo, esa es la versión oficial. Otra muerte injusta, sin aclarecerse porque. A igual que le pasó a Kara. Jamás pude saber qué le ocurrió realmente. Su modo de irse, solo despidiéndose con una triste nota, su silencio, aquella noche... ¡Hay algo que se me escapa, lo sé!
Su rabia me conmueve. La conversación me está pesando. Podría aliviarle el dolor si le confieso mi verdad. Pero no puedo. Debía de pensar en algo. No me gusta verla sufrir.
YO:- Lena, conocí a Kara antes de que muriera.- es lo único que puedo hacer, mentirle.- Me hablo de ti. Te extrañaba mucho. Durante la separación se percató de que estaba muy enamorada de ti.
Lena:- ¿Sí? ¿Cuéntame con más detalle?
YO:- Me recito que tan sólo contigo se sentía al séptimo cielo, el día más oscuro se le iluminaba y se derretía cada vez que te veía.- los ojos se me humedecieron, por suerte que no la tenía ante mí. Los rostros son el espejo del alma y habría sabido mi secreto. No evite mirar la hora que era, ya eran las 10 am. Debía de romper aquel momento de clímax tan bonito.
Lena:- Gracias Linda por contármelo. Eso me dará fuerzas para hacer justicia.
YO:- ¡Lena, por favor no comentas ninguna locura! ¿Prométamelo?- le insistí, el corazón se me ponía en mil en tan solo imaginarme el mundo sin ella.
Lena:- ¿La mujer de acero preocupándose por alguien?- ironizó.
YO:- No me hagas ruborizar, que perderé la fama de dura.
Lena:- Ja, ja,...
YO:- Lo siento, pero debo irme. Tengo un asunto importante a resolver y mañana me voy, tengo de dejar algunas cosas atadas.- anunció y no evito decirlo como sui fuera definitivo. Quizás fuese mejor así, no regresar a National City. Trabajaría a la sombra para terminar con CADMUS. Seguiría los pasos de la Generala Warmik o Gonzales, pero a mi modo.
Lena:- Quiero suponer que no te irás para siempre...
YO:- Sí, será un viaje sin retorno. Mi misión se está terminando.- decido.
Lena:- ¿No vas a dejar de trabajar por ellos, no?- ignoro si lo dijo a modo de reproche o interés.
YO:- Capitana Luthor, eso no es de su incumbencia.-no evito ser borde, era la mejor forma de separarme de ella. Quizás sin querer estaba alimentando su interés hacia mí. Aunque, me es difícil alejarme totalmente de su lado. Me hace sentir tan bien.- No se preocupe, sus misterios están a salvo mientras viva.- le prometo.
Lena:- Coronela, me está volviendo loca.- me gustaría ver su precioso rostro en aquellos instantes. ¡Qué pena que estuviera a la otra punta de la ciudad! Hubo un largo silencio, que las dos no supimos que más decir. Pero fue mi amor quién rompió el hielo y retomo su rol más profesional.- Te he escrito también por saber por Álex. No se ha presentado a trabajar. Sé fue tarde a dormir, pero se comprometió a empezar a trabajar a las diez y no ha venido aún. ¿Sabías que tu querida familia CADMUS la tenía retenida en el mismo zulo que yo?
Yo:- Te juro que lo desconocía.- escribo de inmediato, para que no tuviera ninguna duda. Me empiezo a preocupar por mi hermana.
Una absurda idea cruza por mi mente. ¿Y si ella era el topo? ¡Oh, no! Espero que no. Si fuera así, la cogería y enviaría lejos de la ciudad y de la civilización. Me estoy dando cuenta, ya des de ayer, que adoro a Álex. No tiene la culpa que mis padres me ocultaran mi historia y me mintieran. La cuestión es: ¿A qué juega filtrando información? ¿Y por qué carajo se le ocurrió infiltrar ADN de Lena en las dichosas ratas?
Lena:- Muy bien, espero que así sea. Empiezo a confiar en ti, pero aún no sé si hago bien.- me confiesa la mujer con una mirada verde que traspasa el alma.- ¿Y puedes tener alguna idea por la cual la tenían retenida?
YO:- No. Ya te dije, mis jefes quieren saber cuál es el topo. Quizás, sólo han actuado en mis espaldas. Se quejan por mis malos resultados.- recuerdo la confidencia de Maggie.- ¿Habéis investigado su agresión de hace un año? ¿Pudiera estar relacionado?-Un poco me excedí con la información. Pero estoy segura que uno de los motivos era mi secreto.
Lena:- ¿Cómo puedes afirmar tal cosa? ¿O es que sabes algo más?
YO:- No, y sí sé algo te lo diría.- le miento, para detener su ataque de preguntas.
Lena:- ¿Otra cosa, puedes saber qué le hicieron? Des de ayer Álex, empezó a decir cosas muy incoherentes. Especialmente, sobre su hermana y la criptonita verde. Me recordó a mi loco hermano.
YO:- ¿Y cómo quieras que lo sepa, si quemasteis todas las pruebas?- había tratado de entrar en el ordenador del zulo y todo estaba carbonizado.
Aunque, en realidad la información allí contenida no se ha perdido, seguramente ya había sido enviada en la sede central de CADMUS, que estaba ubicada en el desierto del Sahara. Todas las bases de la organización, enviaban copias de sus archivos internos allí. Así creían que no se les escapaba nada. No sé si de allí se transfiere a algún otro sitio. Podría ser que sí. Uno de mis objetivos sería acceder a esa fuente de información y rastrearla, aparte de copiarla. Podría ser su final.
Lena:- ¡Perdona! Tienes razón, eso es tremendamente difícil. Una veces pienso que puedo confiar en ti y otras que no. Buff... L Linda, quizás sería mejor que nos viéramos en persona. Sabes, empiezo a sentir cosas por ti... Sé que es de locos, porqué a veces me despiertas mi parte más irracional y salvaje. Y eres muy hiriente y desagradable. Aún así...
YO:- ¡Lena para! No quiero escucharte más. Lo terminas de decir, es una aberración o locura.- no evito ser fría. Tenía de olvidarse de mí, sí o sí.- Tengo de irme y no quiero sentirte hablar más de sentimientos y dudas. ¡No me interesan!
Lena:- ¡No te hagas la dura! Intuyó que tú también estás confundida. Por favor, quedamos esta noche... y mañana vete. En el fondo es lo mejor, a fin de cuentas las dos estamos en dos esferas diametralmente opuestas. Pronto simplemente seremos enemigas. Porqué si sigues empecinada a servir a CADMUS no tendré piedad de ti.-me advirtió y lo decía muy en serio.
YO:- Ya lo daba por supuesto. Aunque, te repito: vigila, porque al lado de ellos sólo eres una pequeña hormiguita.
En este instante, alguien llamó a la puerta de mi despacho y entro sin esperar que le diera permiso. Al ver a mi hermana se me quito un peso de encima. Y se lo comunique a Lena.
YO:- Respeto a Álex no hace falta que te preocupes, la tengo a mi lado ahora mismo. Le diré que se ponga en contacto contigo ahora.
Lena:- Gracias Linda... ¡Ven por favor!- el corazón me dio un vuelco, era tan tenaz.
Nos despedimos rápido. No le prometí nada. No pensaba ir. Me había dejado a las nubes y aterre al planeta tierra ante la mirada ruda de mi hermana. Se me hizo un nudo en el cuello. Recordaba cuando se enfadaba conmigo, le saltaban chispas. Yo solo callaba hasta que pasaba el chaparrón y lo arreglábamos.
- Coronela Zor-El, no pienso obedecerla más. Ha dañado seriamente mi credibilidad como profesional y he fallado a mi amiga. A parte, no le tolero que se meta con mi pareja.- me remarca con vehemencia.- Maggie me ha contado lo sucedido ayer tarde a L-Corp. ¿Cómo se atrevió a agredirla?
Me reí. No pude evitarlo. La Capitana Sawyer me estaba decepcionando. ¡Sí sólo le había dado un golpecito! La exculpe de su comportamiento algo inusual porqué amaba a Álex, y la veía sincera. Aún así, no me gusto el modo en que trato a Lena.
Decidí no justificarme ni compartir mis sospechas sobre la lealtad de Maggie respeto a L-Corp. Mi hermana no me creería, y más sin pruebas. Así que encaje su ira, como si fuera cualquiera de mis enemigos.
- Sargento Danvers, a usted no le debo de dar ninguna explicación.- me levanto de la silla, y me le aproximo. Sus ojos marrones me siguen desafiando, ya no me tenía miedo.
- Otra cosa, ¿por qué se ha profanado la tumba de mi hermana?
- ¿Qué está diciendo? ¡Qué me cuenta a mí!- me le acercó más algo cabreada.
- ¡Estoy harta de usted! Ayer mismo me insinuó que la muerte de la Teniente Danvers fue injusta, que se debería de investigar... Algo sabe. ¿Qué nos oculta? Sé que trabaja para CADMUS, los mismos que están almacenando cajas en el almacén 3.- insistió. Maldije haberle dicho tanto el día anterior.
- ¡Vigile lo que dice Sargento, la organización por la cual trabajo y la secuestro ayer, tiene orejas por todos los sitios!- le advierto muy seriamente.- Y no se anda con medias tintas.
- Ya no tengo miedo Coronela Zor-El.-y la creí, su mirada estaba llena de determinación.- Cada vez más estoy convencida de qué es una copia barata de mi hermana. La moldearon a aposta para dañarnos y destruir a la humanidad. Sé cuál es su punto débil.- y se rió de forma cruel, como si hubiera sido poseída por Satanás. - ¡Y no se le ocurra dañar a la Capitana Sawyer!
- A veces, el amor nos ciega y no nos deja ver la realidad.- no evito decir.- Pero no se preocupe, mañana mismo me voy y no pienso tocar ningún pelo a tu pareja. Otra cosa, ¿se ha atrevido a curiosear el contenido de las cajas del almacén 3?
- ¿Debería? Quizás, contengan criptonita roja.- sugiere Álex. Me quedo algo perpleja. Sabía que llegaba cargamento financiado por CADMUS, básicamente era armamiento y tecnología de último generación.- ¿Ha mirado el último artículo de nuestro topo?
Saca su móvil, localiza rápidamente la noticia del diario de CatCot y me lo pasa. Con solo leer el titular ya lo dejaba todo claro:
"El ejército y sus investigaciones con Criptonita Roja... Aunque las fuentes no son fiables del todo, se intuye que el ejército pretende administrar esa variante de criptonita para potenciar la fuerza y agresividad de sus soldados. Dicen que haría disminuir el número de efectivos para enviar a las contiendas bélicas. Aún así, el proyecto por ahora resulta fallido, porqué la criptonita roja tiene efectos secundarios. Entre ellos, acelerar la muerte celular (es decir provocan envejecimiento prematuro de los sujetos), degenerar el sistema nervioso central causando demencias precoces...
Lo peor del caso, es que ya se han inyectado ese mineral en grupos reducidos de nuestros soldados, sin su consentimiento, con resultados nefastos. Otro ejemplo de la poca ética de un sector radical de nuestro ejército. (...)"
Le devolví el móvil, tras revisar si se nombraba la empresa de Lena. Por suerte no, porque la podría perjudicar. Quién filtraba todo aquello jugaba con fuego. Comprendí que debía de comprobar si L-Corp había comercializado con ese mineral. Pero preferí no decírselo a mi hermana.
- Sargento Danvers, le diré lo mismo que la Capitana Luthor, olvidase de CADMUS. Si los dejas tranquilos ellos también a vosotras.- le advertí. Me puse la cazadora negra para irme.- Y no se preocupe, no la delatare. Siento haber sido dura. Ah, Lena me acaba de enviar un mensaje para qué vaya urgentemente a L-Corp y que la llame antes.
El rostro de mi hermana se dulcifico. Aunque, seguro que estaba mareada con mis idas y vueltas. Salimos juntas y ella se fue a las oficinas de los suboficiales, que estaba al lado. Al abrir la puerta, vi que no había nadie. Nos despedimos. Empecé a bajar las escaleras, pero tuve una intuición y regrese. Oí perfectamente como Álex estaba hablando a través de su móvil.
- Ha mordido el anzuelo. Ahora sólo falta que acuda al almacén 3. Todo a punto.- y colgó. ¿Con quién debía hablar? ¿Qué pretendían al hacerme ir hacia aquella trampa? Lamenté que supieran tanto de mí, nos estabamos poniendo en riesgo mutuamente.
Decidí ir hacia dónde ellos querían, a parte aún faltaba una hora para encontrarme con el topo. Normalmente, los almacenes no solían estar vigilados. A veces, era custodiado por un soldado, si contenía material peligroso. En el numero 3 no había nadie. He cogido mi llave maestra, capaz de abrir la mayoría de las puertas de la base. Llevo conmigo una caja de herramientas por si la necesitase.
Accedí a dentro. Me encuentro con muchas cajas con el logotipo de CADMUS. Miró hacia el techo, los laterales... hasta que veo la pequeña cámara de vigilancia. Trato de aparentar naturalidad. No tardo en percibir el sonido de la cerradura cerrándose. Hago como si nada.
Me acerco a la primera caja y la abro haciendo palanca con una herramienta. Me encuentro con varias cajas blancas, que parecen medicamentos, todos con la etiqueta: Vital C. En su interior había 5 viales de un líquido rojizo. Busque en los laterales la farmacéutica que los había fabricado: L-Corp farmacéuticas. ¿Lo sabía Lena? Lo dudaba.
Me guarde una caja entre mis herramientas. Cerré la caja. Y me concentre en escapar de almacén sin delatarme, como una persona sin poderes. Por suerte, me enseñaron las artes de un buen ladrón, usando el pequeño soplete que había en el maletin. Había satisfecho a quien me había usado para vigilar CADMUS y les había frustrado su plan para dejarme al descubierto.
Llegué a las once en punto, a la cafería Arco Iris. Muy bien situada al centro de National City y muy famosa. No me extraño que estuviera llena de gente. Me había puesto unas gafas de sol oscuras y puesto la capucha de la cazadora. Me ubique en una esquina de la cafetería, a través de la cual podía controlar un poco la entrada al local.
Me pareció que no había llegado aún. No había nadie con las características indicadas. Es probable que el topo realizase el mismo ritual que yo. Aunque, no tengo la sensación de ser observada. Miró mi reloj de pulsera. Ya son las once y diez minutos. Calma. Calma, me voy diciendo. Y cuando vuelvo a mirar hacia la puerta, veo entrar el topo con su gorra de color azul. A pesar de ir camuflado con oscuras gafas de sol y cabeza gacha no se me escapa cuál es su identidad. ¿Por qué no se me había ocurrido antes? ¡Qué engañados nos tenía a todos!
Narra Lena
Otra noche sin dormir, pensando en Linda y lo sucedido en mi empresa. El General Jon, des de ayer que no se ha puesto en contacto conmigo. Me empiezo a preocupar. Tampoco he recibido noticias de la clínica donde ingresaron a la técnica de laboratorio agredida por la rata alfa. En parte, no me extraño porque mi superior se comprometió a sacarla de allí. Y quizás, lo que más me inquietaba era el silencio de mi madre. Ayer se fue de la empresa amenazándome en quitarme de la dirección de la empresa. La estaba esperando a primera hora, con su artillería y desalojarme de mi despacho.
Eran las siete de la mañana, cuando un grupo de limpieza se presentó ante el edificio. No les quería dejar entrar. Pero cuando me entregaron un pequeño audífono. Me lo puse en mi oreja derecha y escuche la voz de Jon.
- Por favor, deja que los chicos actúen, saquen los cadáveres y lo limpien todo. Nadie lo debe de saber aún.- me desagradó su modo de proceder. Pensé en los pobres familiares de mis trabajadores, en lo mucho que padecerían por su ausencia.- No se preocupe. Confié en mí. La chica del hospital la tenemos retenida en nuestras instalaciones. Hablamos al medio día en la Cafetería Arco Iris.
Me saqué el pequeño aparato y se autodestruyó. Aun no sabía qué hacer. Pude leer sus mentes y no percibí que tuvieran dobles intenciones. Accedí, porque si seguía las vías legales podría ser muy lento. A parte, ya había cometido varias irregularidades, que me perjudicarían.
Lo primero que hicieron fue desactivar las cámaras de vigilancia. Los acompañe hasta el laboratorio y observé sus actuaciones. Recogieron los cuerpos, los metieron dentro de bolsas de basura negras. Limpiaron la sangre con productos fuertes. Luego con artilugios potentes y última generación comprobaban que no quedase ninguna gota de sangre.
Actuaron igual a la sala de juntas. Y terminaron pintando las paredes. Trabajaban rápido y de una forma eficaz. A las 8h, llegó Maggie. Su rostro refleja también haber dormido mal. Por suerte, el equipo de limpieza exprés ya se había ido.
- ¡Caramba, aquí parece que no ha ocurrido nada!- observando perpleja lo reluciente que se veía el laboratorio y la sala contigua.- ¿Te debe de haber ayudado alguien?
- Ha sido una noche intensa.- preferí no entrar en detalles. Aunque mi jefa de seguridad no era tonta.- Intuyó que ni has llamado a la policía. No me extraña, eres una Luthor y creéis que con dinero se tapa todo.- la mirada de Maggie chispeaba de odio.
Sus palabras me hieren. Jamás me había hablado de aquel modo, con tanto desprecio. Ya no me sentía orgullosa por taparlo, y sólo me faltaron sus juicios de valor. Aún así, no veía ninguna otra salida. No la quería implicar en mi doble juego ni hablarle de CADMUS y la DEA.
- Me decepcionas Maggie, ¿realmente crees que me muevo por intereses?- no ocultándole mi decepción hacia ella.- ¿A caso no te ha bastado este año para conocer mis principios?
- ¿Lena, de verdad que has sido transparente conmigo? Me estás reclamando que confíe en ti ciegamente, cuando tú no lo has sido. Y no me puedes acusar de nada, ni mucho menos de juzgarte, cuando este tiempo te he protegido. He visto como te alimentas de sangre y...- su rostro se tiñó de asco.
Me senté en el sofá blanco de mi oficina. Maggie prefirió permanecer de pie. Mi serenidad la desarmó. Sin querer la sonreí y su rostro se relajo. Mi nuevo poder como vampira me encantaba. Es tan sublime. La podría hacer lo que quisiera, pero me conformé por hacerla sentar enfrente a mí.
- Tu misión en la empresa era la seguridad de los trabajadores, no espiarme. Pero también es mi culpa, no he sido lo suficiente discreta.- le admito. También había ignorado que en mi salita personal hubiese cámaras de vigilancia. Me sentí muy violenta. Mis palabras la hicieron colorear. – ¿Y dime, puedo confiar contigo? Quizás las amigas no se guardan sus secretos, pero tampoco se juzgan.
- ¿Por qué ahora sí? ¿Quieres comprar mi silencio?
- ¿Tu qué crees?- le miro directamente a los ojos. Siento que su interior está en lucha. Leo un dolor inmenso en su alma, que antes me había pasado desapercibido. Quizás porque se había esforzado a ocultármelo. Su alma albergaba mucho resentimiento contra los Luthor. Aunque, respecto a mi tenia sentimientos contradictorios. Buscaba algo más de mí.- Te considero mi amiga y me has ayudado mucho, en especial en superar la muerte de Kara. Reconozco que te he ocultado mi realidad, por miedo al rechazo o vergüenza. Hace un año descubrí que era una vampira.- le narré como sucedió todo.
Maggie supo controlar sus emociones ni me miró con pena. Le conté la verdad, porque necesitaba poner a prueba su lealtad. No quería errarme, pero intuía que en el fondo era buena chica.
- Gracias por admitirlo de una vez.- su mirada ha recuperado su calidez habitual.- Ahora entiendo mejor, porque pretendes lapidar lo sucedido. Lena, siento haber sido tan dura. A parte, no se me olvidará jamás que ayer salvaste la vida a la mujer de mi vida.
- ¡No te preocupes! Te entiendo.- quito importancia. Aunque, en el fondo me ha dolido un poco sus palabras.- En una cosa te has errado. Lo ocurrido no lo pienso olvidar, quiero ir al fondo de todo. Creo que detrás de todo está Liliana Luthor.
- Y probablemente también la Coronela Zor-El. ¿Por qué le interesaban las investigaciones de L-Corp? A parte, nos seguía. Álex ni se dio cuenta, pero yo sí. No sé que pretende... Es como si  vengarse de todos nosotros.
- Lo dudo. ¿A parte, que ganaría ella destruyendo mi empresa?
- Nada. Sólo lo hace para fastidiarte, para poner entredicho tu credibilidad profesional. De igual modo, que es cruel con Álex. Ya te conté que tras la primera entrevista lloro lágrima tendida por su culpa. Y todo porqué la cabrona de la Coronela fue morbosa con la muerte de su hermana.
- Lo sé.-me entristece que Linda haya generado tanto dolor a sus espaldas. Y aún así era capaz de despertarme amor. Y en esos casos me despreciaba mucho. Aún así, tristemente, sentía que iba teniendo menos fuerzas para expulsarla de mi interior.- Tienes razón, aún así que me haya ayudado en contener las victimas me ha hecho dudar de sus intenciones.- admito, tratando de hacerla cambiar de opinión. Pero tampoco quería convencerla de que Linda era buena persona, porqué no se había ganado el aprecio de nadie.
- Lena, creó que tu atracción hacia ella te esta nublando la razón.- me vuelve a retar con sus ojos marrones. Y sé que vio como el lunes pasado hicimos el amor allí mismo, primero en el despacho y luego en el sofá.- ¿Es por qué se parece a Kara? ¿Es que no te das cuenta de qué es una víbora? Y quizás, su parecido con tu princesa sea premeditado. ¿Te lo has planteado?
- ¡Ya basta Maggie! Todo lo que me has dicho lo sé y barajado.- cruzo las piernas, debo de recuperar la calma. Decidí no abrirle el corazón esa ocasión, en parte porque no había aun nada definido. Todo era confuso, amorfo y complejo. El lado humano de Linda de ayer me hizo ver que nada era lo que parecía ser. Y empezaba a ver que el mundo que me rodeo es algo falso y no excepto de honestidad. Aún así, seguía teniendo claro los límites de lo que era justo de lo que no.- Y si me atrae, de vez en cuando va bien una alegría para el cuerpo.
- Si lo tienes claro, tú misma.- me dice con indiferencia.- Creo que ella es la Facilitadora, ya te dije lo que vi ayer. Y si quieres te enseño el video de cómo actúo con las vampiras.- aunque ya me lo imaginaba, me hizo levantar e ir a mirar la grabación. No obstante, el instante que se refería Maggie se había borrado.- ¿Lena, aún quieres más pruebas?
- ¿Y dime a qué se debe tu empeño de culpar a la Coronela Zor-El de todo? ¿Y tu cuando admitirás que has accedido a mi ordenador personal?- se quedo con la boca abierta y su rostro empalideció. Incluso, empezó a sudar. Al final hice caso a Linda, aunque hubiera puesto las manos en el fuego por integridad de mi jefa de seguridad y amiga.- No me lo niegues, sólo pretendes despistarme en descreditarla. ¿Por qué has violado mi privacidad y faltado a mi confianza? ¿Qué buscabas?
- Yo, yo... Lo siento.- agacho la cabeza, parecía realmente apenada.- Lo hice para proteger a mi pareja. Las grandes empresas, como la vuestra, todos sus errores lo pagan los otros, sus esclavos. No tenéis ética ni limites.
- ¡Maggie, por Dios! ¿Estamos volviendo al principio de nuestra disputa?- le recrimine muy triste.- No me crees, yo no sabía que se estaba experimentando con criptonita roja. A pesar de todo, sí soy responsable de no controlar todas las investigaciones activas de mis empresas. Aún así, no soy responsable de la gran locura que cometió Álex en mezclar un ADN desconocido en la rata embarazada. Debería despacharla, pero no lo haré.
- Y si es cierto lo que me cuentas, te aplaudo. ¿Y bien dime, que pretendes hacer? ¿Cómo vas a hacer justicia si has borrado casi todas las pruebas?
- ¡Eso ya no es tu asunto!- determino en ese momento. La apartaría del caso. No quería trabajar con personas que desconfiaran de mis intenciones. Y a demás, Maggie se dejaba llevar por las emociones. Para vencer a mis enemigos necesitaba tener sangre fría y tener mucha paciencia. Estaba tranquila porque las pruebas importantes, como la rata alfa, las muestras del ADN de las víctimas estaban escondidas en otro laboratorio. Lo hice tras se marchase Álex aquella noche. Sólo a ella le revelaría a dónde. La vivencia compartida hacia que confiará más en ella que en Maggie.
También había borrado las imágenes que se veía a Linda Zor-El volando, luchando y moverse con mucha velocidad. Incluso, pude ver que la rata la ataco pero fue incapaz de morderla. Su piel era de acero. Cuando lo vi me quede muy impresionada. Una parte de mi quería saberlo todo de ello, su ADN, que clase de mutación había sufrido... Quizás sí la hipótesis de la Capitana Sawyer podía ser cierta. Linda podría ser un clon de mi Kara, creada como máquina de guerra indestructible. Y todos clones se podía revelar contra los quienes la habían creado, porque no quitaba que pudieran tener sentimientos. Y Linda tenia, estaba al cien por cien convencida de ello.
- ¿Me despachas?- me pregunto de forma seca, me pareció algo decepcionada.
- No. Pero prefiero gestionar esa crisis yo sola.- digo de forma contundente.- Y respeto a tu pareja no te preocupes. Sigo confiando en ella.- tampoco pensaba exigirle que confiara más en mi. Creía que mis actos le deberían de pesar más que las suposiciones.
- Espero, por su bien, que así sea.- me recalca antes de marchase de la sala de vigilancia.
- Por cierto, tomase unos días libres.- le ordenó y salgo sin valorar su reacción.
Me cierro en mi despacho y decido enviarle un washap a Linda. No he sabido nada de ella desde la noche anterior. Y me preocupa un poco. Realmente se encontraba mal cuando se quedo dormida en mi regazo. Dormida me pareció un ángel. Tardó en responderme pero lo hizo. Sabía que sería incapaz de mantenerse tan dura. Me encanto hablar con ella. Aunque me irritaba que siguiera sirviendo en el lado oscuro de la fuerza.
Me di cuenta que estaba completamente perdida. Maggie, en el fondo, tenía razón. Amaba incomprensiblemente a la Facilitadora. Era todo en conjunto tan irreal y prematuro. No, no me quería confundir. Por mucho que se pareciera a Kara, no lo sería jamás.
Deseaba tanto seducirla para servir a la luz, y colaborase con la DEO para derrotar a CADMUS, para no tener de escoger. En el fondo, sé que siempre elegiría la justicia.
A las once llego, por fin Álex. No le reproche nada. Cogimos mi helicóptero y la lleve a mi laboratorio secreto. Había contratado a otro técnico de laboratorio que la ayudaría, en realidad trabajaba para la DEA. Su función sería conocer más la criptonita roja y como se podrían revertir sus efectos.
Y Álex aún tenía pendiente, comparar el pelo rubio hallado en el sepelio de Kara con uno que le había pertenecido. Una parte de mi, deseaba que la hipótesis de Álex fuese cierta. Me había parecido una locura, pero estaba comprendiendo que había estado viviendo en una cortina de humo la mayoría de mi existencia.
Horas más tarde, cerca de las 12h del medio día, en la cafetería Arco Iris. Jamás pensé en ver lo que vi... Me pareció tan irreal, que ya no sabía que creer.
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NOTA DE LA AUTORA
Muchas gracias a las que me habéis votado y comentar. A todas vosotras, a mis lectos fieles gracias.
Y gracias al resto que me lee... No se si os gusta o no, pero si os tomais la molestia de seguir la historias mil gracias.
Bueno ya quedan dos capítulos para terminarla. Tengo ya ganas.
Mil disculpas por mis faltas ortográficas .

 

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