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TAN SÓLO TÚ. Hasta el último aliento (III)

Hasta el último aliento (III) 


Tan sólo tú me haces ser mejor persona,
Tan sólo tú me despiertas mariposas en el estómago.
Tan sólo tú me resucitas con una simple sonrisa,
Tan sólo tú me amas sin condiciones, sin límites.
Tan sólo tú, me traspasas el alma con tu mirada verde
Narra Alex
Ya falta poco para terminar la criptonita verde. He planeado mezclarla con suero, para que fuese fácil de administrar en una jeringa. Luego ya vería cómo se le metería. Estoy segura que el clon de mi hermana viaja con nosotros. Debía sólo de localizarla y no tener piedad.
Estoy dispuesta a manipular a Lena para que la traicione. No entiendo a mi amiga, ¿es tan superficial que se haya fijado en una copia defectuosa de Kara?
Jamás he superado su muerte, dejando en un inmenso vació que algo llena Maggie. Nunca imagine que aquella niña de seis años, que llego de forma inesperada en mi vida, llegase a ser tan importante para mí. Pase de verla como una intrusa a quererla mucho. Era un ser tan frágil, dulce, tierna y tímida. ¿Cómo la podía despreciar?
Y debía de admitirme que la echaba en falta y no le había perdonado que se fuera de casa de aquel modo. Me dejo completamente sola, asumiendo las responsabilidades familiares. También sentí envidia porque ella podía ser libre. Y sentí que perdí mi muleta, a mi mejor amiga y confidente. No estuvo a mi lado en momentos clave de mi existencia, cuando me di cuenta que era lesbiana y pase por el proceso de aceptación.
A pesar de todo, se lo perdone y viaje a National City para verla. No entendía su ausencia y negación en visitarnos. A mis padres les dolía su lejanía, su crueldad. Quizás por eso me decidí a ir a verla. A pesar de haber pasado un año y pico de aquello, seguía habiendo una laguna en mi memoria.
Las imágenes que me pasaron CADMUS sólo me confundieron más. Las fotos de Kara de pequeña, junto a mí jugando me enternecieron. Siempre extrañaría aquellos tiempos. Lo que me descolocó fue que me mostrasen el clon de mi hermana, la Facilitadora, haciendo cosas horribles y con poderes no humanos. He luchado por no caer en su trampa, me niego a asumir que Kara es un monstruo. Pudo haber sido muy injusta con su familia, pero era buena persona, incapaz de dañar a nadie. Si se le rompía el corazón ver un pequeño pájaro herido e indefenso.
La puerta del laboratorio se abre y me sobresalto, estoy tan absorta en mis pensamientos. Me giró y me sorprende ver a Mike. No tengo una opinión consistente respeto a él, debo de admitir es una de las pocas personas que me suele fastidiar en sólo verlo. Irracional lo sé. Él, por el contrario, parece apreciarme. Siempre me ha respetado ni me ha tratado de seducir. Porque realmente tiene fama de ligón.
- Hola cuñadita.- su saludo me irrita tanto que no evito mirarlo de forma amenazadora.- Se que te sorprende, pero mi destino es casarme con tu hermana Kara.
- ¡Tú estás loco! Mi hermana está muerta y despareció el día siguiente que te conoció.
- Creó que la única engañada aquí eres tú.- dice con sarcasmo- Querida cuñada, te lo digo porque tengo cariño, a fin de cuentas vamos a ser familia. Mi reino tiene en común con los del planeta Tierra, que la familia y las tradiciones son muy importantes.
- ¿Qué reino?- alucinaba pepinillos. No me hubiera imaginado que fuera un loco.
- El Reino de Daxan, del cual yo soy el Príncipe.- me dio una colleja.- Tengo más poder que todos vosotros. ¿Quién lo iba a decir, eh? El insignificante Mon-El destinado a ser el mayor monarca de las galaxias. Y más si consigue unirse con una descendiente ilustre del desaparecido planeta Criptón.
- ¿Qué según tu era mi hermana?
- La ignorante eres tú. Haz memoria, en el fondo lo sabes.-me reta.
En cierta forma su seguridad me está desarmando. Tengo la cabeza hecha un torbellino y no puedo pensar con claridad. Mike inspecciona el laboratorio y se fija en mi tarea.
- ¿Por qué estás creando Criptonita Verde? Luego, no me digas que te suena a chino lo que te estoy diciendo.- me niego a respondérselo.- ¡Ya basta Álex! Entiendo que no confíes en mí. Te aseguro que no trabajo por CADMUS.- me parece sincero.
- ¿Ah, no? ¿Y porque la Coronela Zor-El lo cree? Ellos te tienen fichado...
- ¡Ah cuñada, que limitados sois los humanos!- su ironía no me hace gracia. Jamás me lo imagine tan soberbio.- Soy leal a mi nación. Viaje a la Tierra para buscar a Kara y estudiar la raza humana. CADMUS me capturo nada más llegar, pero les parecí inofensivo. Sí, he hecho algún trabajito para ellos, de espía. Pero jamás han tenido mi lealtad.
- ¿Qué pretendes con tu discurso tan elocuente?
- Somos familia y quiero que formes parte de nuestro futuro.
- No me apartarás de Maggie ni de mis padres.- le advierto.
- Ningún problema, todos ustedes tienen cabida a Daxan. Menos una persona...
- Lena.- inquirí rápidamente.
- Sé que sin ella, Kara me amará.- está muy seguro de ello.- Por eso, en la nave he colado a Liliana Luthor. Le tiene muchas ganas a su hija y me hará este favor.
- Seguro, que no te saldrá gratuito. Eso si no te traiciona, se lo mucho que los Luthor odian a los extraterrestres como tu.- me burlo. Intuyó que debajo su templanza hay un pozo de inseguridad. Estoy segura que si Kara estuviera viva, escogería a Lena sin parpadear. Lo sé por lo que todo el mundo opina, las dos eran inseparables, se protegían, se reían tanto... Nadie hubiera dudado que terminasen juntas.
- Claro, Liliana envidia nuestra tecnología. Pero ya veremos quién ríe el último.- parece muy convencido de ello.- Álex, podemos ser grandes aliados. Si te portas bien conmigo, puedo ayudar a Maggie a derrotar a CADMUS. Hemos tenido acceso a la base de datos de la base del Sahara. No haría falta llevar a cabo esa misión suicida.
- ¿A cambio de qué?- deduzco que no me saldría gratuito su favor.
- Fácil, ayudarme a convencer a Kara de qué se case conmigo. Incluso, estaría dispuesto a dejar a Lena con vida. Aunque, también le haría un favor pues es una zombi. ¿Qué clase de vida tendría tu hermana a su lado?
- Suena muy bien tu oferta.- debo de admitir, aunque no sé si es de fiar. Si lo aceptaba, no arriesgaría la vida de mi pareja. En el fondo, creía que ir al corazón de CADMUS era de suicidas. Y seguía pensando que mi hermana está muerta.- ¿Y bien, dónde está Kara si está viva?
- En la nave. Pero no te digo dónde, porque no tengo claras tus intenciones.- me señala el mineral que estoy creando.- Cuando llegue el momento, lo sabrás.
En este instante se escucha un fuerte ruido, como una detonación o unas turbulencias. Quizás un esteroide ha impactado contra la nave. Mon-El no se espanta, es cómo si ya esperase que ocurriese y causará el pánico a sus tripulantes.
- Hora de decidirse cuñada...
Narra Mon-El
Salgo del laboratorio, aún no sé como actuará Álex. Sé que sus sentimientos la debilitan, un gran defecto de los humanos. Por ahora todo sucede como estaba estipulado. Tal como había predicho Liliana, Lena se llevaría el cuerpo moribundo de Kara a su centro espacial. Que el resto del grupo de Supers hubiera embarcado también había sido previsto. Maggie es carne y uña con Lena, a pesar de sus recientes diferencias, la apoyaría hasta su último aliento.
Lo que le propuse a Álex, iba totalmente en serio. Me importaba mucho la felicidad de mi princesa Kriptoniana. Respecto a Lena, no sé si podría cumplir mi promesa. De hecho, es probable que la vampira estuviera ya muerta. He acordado con Liliana encontrarnos en la sala del personal. Pero allí no hay nadie. Quizás aún se está ocupando de su hijastra.
Observó en el suelo la jeringa que le di para asesinarla. La cojo contrariado y me empiezo a poner nervioso. Odio que los planes salgan mal. Por suerte mi mente es muy ágil.
Busco a Lena para terminar con ella. No lejos de allí, siento como habla con mi prometida en uno de los camarotes. Abro un poco la puerta y si veo claramente a Kara. Soy el único que la puedo ver.
Añadí un compuesto de Daxan para volvernos invisibles y traspasar cualquier materia. La usamos para las contiendas bélicas. Los otros no nos pueden ver y nosotros sí. Empieza a ser efecto entre 12-21horas después de administrarla. Se revertería su efecto dentro de 12 horas par de horas, o bien recibiendo luz azul.
¡Oh, mierda Kara me ha visto! Tiene buenos reflejos y me da un golpe, para apartarme del medio. Me saca de la habitación. Lena no entiende nada, porque ni ha llegado a verme.
- ¿Kara, que ocurre?- siento que le pregunta.
- Amor mío, quédate aquí dentro. Luego te cuento.- le pide, a la vez que saca algo de uno de sus bolsillos, sus herramientas de ladronzuela de CADMUS y cierra la puerta.
- ¡Kara por Dios, ábrame la puerta!- le exige Lena, empezando a desesperarse. Me alegre en parte, porque aquello facilitaría mis propósitos.- No me apartes de nuevo de tu vida. Quiero estar a tu lado hasta el último aliento.
- Te amo.-pone la mano en la puerta y la traspasa.
Que cursis me parecen los humanos y lo mucho que se ha vuelto mi Kriptoniana. No lo tolero más y le agarro de brazo con fuerza. Pero ella es más ágil y me da un tortazo fuerte en el rostro. Cómo se que puede ser más fuerte, decido atacar su corazón.
- Si no te vienes mataré a tu chica. Tocando un simple botón se libera un gas tóxico que la matará, ha igual que todos tus amigos.-Me mira y sin dudar me acompaña. Le pongo una cadena de metal en el brazo y me la ato en el brazo izquierdo. No se podrá escapar de mi lado, hasta que nos unamos bajo las leyes de Daxan. - ¡Prohibido hablar, y te lo digo por tu bien!
En ese instante, hay otra fuerte turbulencia que nos hace perder el equilibrio. Es una señal de qué pronto se terminaría la pesadilla de convivir con los humanos. Bueno, quizás sólo extrañaría a Winn. Ha sido un buen amigo, muy ingenioso e inteligente.
- Kara, Kara...- siguió gritando Lena.- No estás sola. Saldré e iré a por ti.
Narra Maggie
El tiempo parece haberse detenido. El universo me parece increíble. Diviso algún cometa, trozos de meteoritos. Lena, Cat y Mon-El se están tardando. Tengo ganas de ver a Álex, debe de seguir en el laboratorio. Antes de ir a la cabina he pasado por allí y le he visto allí. No he entrado, porque no quería entorpecer su trabajo.
- No me lo puedo negar más, estoy enamorado de Mike.- me confiesa mi amigo.- Entiendo por lo que tuvo de pasar Lena con Kara. No sé si decirle o no. Tampoco quisiera perderle como amigo.
- Díselo.- le aconsejo.- Se que es heterosexual, le he visto conquistando a muchas. Aún así, veo que le encanta estar contigo. Tenéis mucha complicidad.
- ¿Estás segura? No sé...
- No tienes nada que perder.- le acaricio su brazo izquierdo.
En este momento, un monitor lateral, empezó a pitar. Parece un radar, pues marcaba que un objeto grande se acerca con gran velocidad hacia nosotros. No tardamos en divisarlo. Se trataba de una nave enorme, que cuadriplicaba el tamaño de la nuestra. Pronto llego a dónde estábamos. Se detuvo enfrente a nosotros, en su disminución de velocidad provoco turbulencias y que nuestra nave se balanceo.
- ¡Joder! ¡Joder!- exclamamos los dos a la vez.
Seguidamente se hoye un fuerte estruendo, como si algún esteroide, o fragmento de algún material estelar haya impactado en nuestra nave. Se encienden varios botones del cuadro de mandos.
- ¡Los que nos faltaba!- dijo Winn.- Y sin poder comunicarnos con el exterior.
- ¡Maldita Kara!- no evito exclamar, aunque no sé quién nos rescataría en aquellas alturas. Sólo tengo en mente ir a buscar a Álex. No me gusta dejar solo a mi amigo.- ¿Te importa que te deje un momento?
- No te preocupes. Ve a por ella.- le abrazó y me giró para salir. Pero la puerta se abre y entra mi pareja. Me le acerco y la abrazo. Tengo la sensibilidad a flor de piel.
- No os preocupéis. Es una nave de Daxan, el planeta de Mon-El.- nos informa Álex. Por eso se mostraba tan tranquila ante aquel caos. Miré a Winn, algo incrédula. Hemos estado rodeados de extraterrestres y no nos hemos dado cuenta.
- ¡No puede ser!- exclama mi amigo.
- Eso dice Mike.- insiste mi pareja.- Me ha prometido que nos ayudarán. A parte, me ha revelado que han pirateado ordenadores base CADMUS del Sahara y nos facilitaran los datos obtenidos.
- ¿A cambio de qué?
- Le ayude a llegar a su planeta y se cumpla su destino.-me parece que me miente. Debo de hablar con ella, aunque quizás no es el momento más indicado.
- ¿Y qué te traes de manos con el Capitán Max Lord?- mi directa la hace empalidecer.
- ¡Mirad!- nos interrumpe Winn. Los tres observamos como de la nave extraterrestre se está desplegando un una estructura cilíndrica transparente.- Seguro que es una escalera para desembarcar pasajeros.
La estructura no tarda en impactar encima de nosotros y se detiene. Nos agarramos, como instinto de protección, y sacamos nuestras pistolas personales. Repaso mentalmente si he visto más armamiento por la nave, y creo que no hay. Nada ocurre.
La puerta de la cabina se vuelve a abrir y entra Mon-El, que parece hablar sólo. Pero no es así, está ordenando que sus compatriotas abran la trampilla del techo para poder acceder a su nave.
- Todos ustedes vendrán con nosotros.- nos indica.
- ¿Y por qué tenemos de subir contigo? ¿Seremos vuestros prisioneros?- lo desafió, no me gusta su tono de voz imperativo. No me creo que tenga buenas intenciones.
- No. Seréis los invitados de mi boda.- anunció sonriendo. Winn enmudeció y su rostro se entristeció. Le agarre del brazo para que no se derrumbase.- Y luego podréis escoger si vivir a Daxan o los regresamos a la Tierra.
- ¿Con... con quién te casas?- atino a decir mi amigo.
- Con mi prometida de la infancia, con la princesa Zor-El.- nos informa. Aquel debía de ser el auténtico apellido de Kara, supuse.
- Otra cosa Mike, debes de transferirnos todos los datos que tenéis de CADMUS.- insiste Álex. Él sonríe de forma picara. Eso la molesta.
- Eso cuando lleguemos a mi territorio.- le promete.- Por ahora apartaros, los nano-robots harán un agujero para encajar la pasarela de acceso.
Tal como anunció, unas pequeñas hormigas taladraron el techo de forma circular y entro la estructura cilíndrica alargada y suficiente ancha para transportar a dos personas delgadas la vez.
- Primero Álex y Winn. Luego Maggie y por último yo.- nos exigió.
- ¿Y Lena y Cat?- protestó. Empiezo a estar preocupada por su ausencia.
- Han fallecido.- nos informa. Me quedo paralizada, no entendiendo nada.- Cat en realidad era Liliana Luthor. Se ha colado en la nave para matar a su hija. Se han matado entre ellas.
Mientras lo dice, no para de mover su brazo izquierdo, como si tuviera un tic nervioso. Incluso cierra los ojos y tira la cabeza para atrás. Parece cómico.
Llena de ira, me le acerco con la intención de agredirlo. No me pienso mover de la nave Luthor sobre ningún concepto. Quizás no ha matado con sus propias manos a Lena, pero lo ha permitido.
- ¡Asesino! ¡Asesino!- le insulto. Mike me coge de las manos y me detiene. Percibo una presencia extraña a su lado, como un espectro. Deduzco que es Kara. La cual me pone la mano en el pecho, para pedirme que me suavizara. Recordándome de qué eran alienígenas y su fuerza era superior a la mía. Álex, se me aproxima y me susurra algo en el oído.
- ¡Maggie por favor, colabora con Mon-El! Quiere ayudarnos. Sólo desea casarse y ser feliz.
- ¿Y debo de olvidar que ha asesinado a mi amiga?- protesto, creyendo que hay cosas que no se pueden olvidar tan fácilmente.
- No ha sido él, sino su odiosa madre.- me remarca. Me irrita que lo trate de justificar. Sé que me miente y me manipula.- Por favor, sólo deseo protegerte. Confía en mí.
La miro en los ojos y accedo. Actuamos según sus indicaciones. Primero Winn y Álex, que desaparecen rápido de nuestro campo de visión. Luego accedo yo. Experimento una sensación inexplicable. Bueno, en cierta forma es como si una potente aspiradora me estuviese engullendo.
Llegué intacta dentro una gran sala, con varios alienígenas mirándome. Busco a mi pareja y amigo. Al verlos me tranquilizo. En ese instante se enciende una luz azul, fluorescente, que me ciega un poco. No tardo en acostumbrarme. Seguidamente aparece Mike junto a Kara, que por fin se muestra visible. Me fijo de inmediato que el príncipe de Daxan la tiene encadenada en su brazo izquierdo para que no escapara.
- ¡Linda Zor-El!- exclaman Winn y Álex sorprendidos por su aparición fantasmagórica.
Hay mucha tensión ambiental. Miro a mi pareja, la cual tiene la mirada fija a Kara. ¿La reconocerá? Me parece que no. Álex tiene el rostro muy serio y le detecto una llamarada de odio.
- Subid la escotilla.- ordeno Mon-El.
- ¿Qué hacemos con la nave de los terrícolas? - pregunto un suboficial.
- Esta gravemente dañada, no tardará en destruirse.- informa el príncipe.
Kara enfurece y es tal su desesperación que consigue romper la manilla que la ataba a su opresor y empiezan a luchar. Ignora las amenazas de los soldados Daxanitas. Empiezan a dispararla. Cojo a Álex para apartarnos de la zona de fuego y tratar ayudar a mi amiga. Winn termina haciendo lo mismo, superando su estado de choque en ver la cara autentica de su amado.
- ¡Alto el fuego!- ordena alguien, parece un hombre mayor. Me giro hacia donde procede la voz. Seguramente era el padre de Mon-El, pues llevaba el uniforme de máximo cargo militar. Mira a su hijo con un claro gesto de desaprobación.- No somos ningunos barbaros ni se obligará a nadie a actuar por encima de sus principios o deseos.
Me relajo, por fin alguien sensato y humano. Mike libera a Kara. Sigue queriendo irse, para rescatar a Lena. Pero su mirada azul se cruza con la de su hermana, que sigue llena de ira. Agacha la cabeza, avergonzada y sintiéndose culpable por haberla maltratado tanto.
- Álex, perdóname.- le suplica con el corazón la mano. Mi pareja parece dudar y al final cede. Se le acerca con la intención de abrazarla, pero no se me escapa un detalle. Empiezo a correr, para tratar de evitar una tragedia que le pesaría eternamente.
 Empiezo a correr, para tratar de evitar una tragedia que le pesaría eternamente
Narra Lena
Si Kara se piensa que me quedaré encerrada esperando se equivoca. Saco mis garras de vampira y empiezo a arañar y a manipular la puerta. Me cuesta arrancarlo, debe de ser un material duro. Reviso la habitación. Hay una pequeña ventana, circular parecida a los del barco, en la pared de enfrente el acceso habitación. Dudo que mi cuerpo pase por aquel trise agujero.
Le empiezo a dar patadas a la puerta. Sólo consigo ahuecarla. Por suerte han cesado las turbulencias. Mon-El está lejos, he dejado de percibir sus pensamientos. El pobre se creía muy inteligente y era tan sencillo y elemental. Sin querer me ha revelado sus planes. Por eso debo de salir de allí.
- ¡Maldita Kara! ¿Por qué me haces eso?- esperando que me escuchará con su mega oído. Supe que le había llegado mi mensaje porque me contesto telepáticamente.
- Amor, no me odies. Regresare a por ti, te lo prometo.
- Me las vas a pagar cuando te vea.- sigo usando el mismo medio de comunicación, no evito usar un tono socarrón. Había sido frecuente entre nosotras retarnos y torearnos.
- Mm, ya veremos... Por cierto, se me ha quedado por decirte... Pero por favor, no me odies.
- ¿Cómo quieres que te odie, cuando eres la persona que más amo en ese mundo?- nos sumergimos en un dulce silencio, que nos sentimos tan cerca a pesar de estar separadas.
- Lo sé. Pero me tienes tan bien considerada... No te merezco.- Kara me desespera, pero en parte por eso la quiero, su gran humildad.- Quería hablarte de Cat, se que te preocupa.
Si era verdad, ¿qué ha sido de mi amiga? Siempre que estoy a su lado se me olvida el resto del mundo.
- Quizás no me creas... Cat no era tu amiga... Era tu madre haciéndose pasar por ella.- aquello no me lo esperaba y enmudezco. Sigo incapaz de imaginarme las tretas de Liliana- No la he matado, simplemente le he dado un golpe, ha perdido el conocimiento y la he ocultado en una máquina que hay en las bodegas. Me ha parecido que era un congelador, o para dormir. Espero que eso no lo mate. Lo he hecho porque estaba a punto de inyéctate algo.
- Kara, tranquilízate, has hecho lo correcto. No niego que me duela que mi madre haya intentado matarme, siempre he sabido que jamás me ha querido.- intento ser contundente, para que deje de torturarse.- Recuerda, que Linda Zor-El es producto de la criptonita Roja. No eres ningún monstruo.
- Gracias por recordármelo, otra vez.
- ¿Y muy bien, cuando piensas venir por mí?- insisto.
- Por ahora no puedo. Mon-El me tiene encadenada a él y me amenaza en matarte si no le sigo. Hay una nave Daxanita al exterior, por eso las turbulencias, que han venido a por él. Quiere que todos subimos con ellos. Todos menos tu. ¡Oh, mierda! ¡Mierda!- empieza a decirme tacos y dejo de percibir sus pensamientos.
- Kara, por favor dime algo.- me imagine lo peor, que el loco alienígena poseído por los celos la estuviera dañando.
Volví a forcejar con la puerta. Por suerte en un lateral, el metal de la puerta se doblego. Lo cogí e iba estirando de él. Me corte un poco los dedos. Dolió. Aún así seguí. De repente, escuche a una mujer degastando mi nombre. De inmediato pensé:
"¡Joder Kara, ya habrías podido matar a mi madrasta!"
- ¿Lena, amiga mía, dónde te has metido?- usando la voz de mi amiga Cat. Por suerte Kara me lo ha advertido.
- Estoy en uno de los camarotes cercanos del comedor del personal. Me ha encerrado con llave y no puedo salir.- le sigo el juego. Le digo dónde puede hallar las llaves maestras.
- Ya voy. Espera.- de todos modos, al cabo de unos minutos la puerta se desploma ante mí. Fue tan impactante que me quedo sin palabras. Ante mi aparece Liliana, con una sonrisa de oreja a oreja, muy orgullosa de tener una fuerza sobrehumana. Aunque, no se ha mirado en el espejo. Pues su rostro esta desfigurado, tiene bigotes, dientes y orejas de rata. No puedo evitar burlarme de ella. Ya es cierto el refrán: el exterior termina siendo un reflejo de cómo somos interiormente.
- Mi querida madre, creo que deberás dejarte un pastón en cirugía estética.- no le hace nada gracia mi ironía y me da un bofetón que hace volar hacia la pared de enfrente.
- Ya te pasaré la factura, pues fue tu inmunda rata quién me infecto.- a parte del aspecto físico, se ha trastocado. Su mirada es de loca.- Nunca has sido mi hija. Sólo te tolere porque sabía que eras especial, tu padre te regalo el don de la inmortalidad. Y lo peor fue tu padre se murió sin revelar el secreto. No entiendo cómo te podía querer tanto, siempre fuiste la niña de sus ojos.- En cierta forma es así, porque a pesar de negarme a colaborar con sus negocios me lo respeto.
Me incorporé, pero me volvió a golpear. Me partió el labio, desencajo la mandíbula y disloco el hombro izquierdo. Llena de rabia y dolor me transformo en vampira. Intente arañarla y debilitarla. Liliana no para de atacarme y la esquivo con agilidad. Y en un descuido la agarro fuerte para lanzarla por los aires, pero su fuerza parece superior a la mía. Me voltea, me hacer caer al suelo y se tira encima aplastando mi tórax.
- Ya no me das envidia, dispongo de mucha más fuerza que tu. Es lo que hace la mezcla de tu ADN y de la Kriptoniana Zor-El, con la ayuda de la criptonita roja.- se ríe.
No veo ninguna salida al horizonte, no seré capaz de vencer a mi madrastra. Ante mi veo a Kara, mirándome con tanto amor por fin. ¿Cuánto tiempo había estado deseando que ame y tenerla entre mis brazos? No puedo permitir que termine de aquel modo, sin que nuestra historia despegue.
- He sido muy afortunada en tenerle de madre. Me pongo a su servicio.-la miro fijamente a los ojos.- Le devuelvo el control de L-Corp.- mi sumisión le hace disminuir la presión.- Tú y usted vamos a hacer cosas grandes. Para empezar, sacaremos a Lex de la prisión...
- Sí, sí.- acepta mi trato. Se aparta de encima de mí y me incorporo, tratando de no perder el contacto visual con ella.
- Por fin comprendo que ser una Luthor.- le pongo las manos en los hombros y las voy moviendo lentamente hasta el cuello.- Hacer lo que sea necesario para mis objetivos.
La iba a romper el cuello, cuando hay una fuerte explosión. La nave se balancea de forma salvaje, el suelo se agrieta y no tarda en derrumbarse. Dejo de sujetar a Liliana, a la cual pierdo de mi campo visual. Huelo a quemado y el humo empieza a inundar la zona donde estoy. Debo de huir de ahí. Me dirigía a la cabina, esperando encontrar a los otros. Pero no puedo avanzar porque alguien me agarra fuerte por la pierna derecha.
- Como familia nos hundiremos las dos. Será una Luthor hasta el final.- me amenaza mi madrastra riéndose con maldad.- ¿Lena, preparada para morir?
Narra Álex
Me duele la muerte de Lena y muy enfadada con Mon-El. He estado a un paso a romper nuestro trato, pero no quiero que dañe a nadie más. Me siento atrapada en una encrucijada. Tras cargar la jeringa con mi solución de criptonita verde, me cuestiono la existencia de otras opciones. ¿Y si nos podemos quedar a vivir al planeta del Daxan todos? ¿Qué sentido tendría matar a la Facilitadora? CADMUS no podría materializar sus amenazas.
Las imágenes del clon de Kara matando a sangre fría, incluso a niños indefensos, siguen removiendo el estómago. No tenía perdón de Dios. Jamás pagaría por sus atrocidades. Sea porque la Luthor la protegería o facilitaría información a la DEA. Comprendí que no podía mirar hacia otro lado.
Mike debe de haber confundido a mi hermana con la Facilitadora. Y lo tengo claro cuando nos informa que su prometida se apellida Zor-El. Ese detalle me puede complicar mi plan. Debía de ser muy fina y actuar discretamente.
Fue toda una aventura acceder a la nave alienígena y mis ojos se perdieron por aquella extraordinaria cosmonave. El espacio donde estamos parecía una plaza enorme, como un estadio de fútbol. En ella hay lanzaderas con formas originales, cajas de municiones, y escaleras para acceder a las gradas laterales, des donde varios soldados nos vigilan.
Jamás hubiera dicho que fuesen extraterrestres, su aspecto es como el nuestro. A lo mejor son lagartos, como los de la serie V.
Reina un silencio hondo, que se rompe cuando llega su príncipe muy bien acompañado. Mis amigos se sorprenden al ver a su lado a Linda Zor-El, yo no. Ya intuía que ella era el espectro y quién me había dejado la inquietante nota. ¿Por qué me tortura? Siento que no dudare cuando le inyecte la criptonita.
No tarda en precipitarse todo. La Facilitadora rompe la cadena que le ata a Mon-El y empiezan a luchar. Y los soldados Daxanitas empiezan a disparar. Maggie nos obliga a refugiarnos en un lateral y saca su pistola. No tengo ganas de intervenir, que se maten entre ellos. No obstante, como acto reflejo desarmo mi pistola, no fuera el caso que nos atacaren a nosotros.
El comandante de la aeronave pone paz a la contienda. Mon-El se detiene y hace una reverencia a su superior, quizás sea su padre. Linda se queda paralizada y su mirada se cruza con la mía. La noto diferente. Su soberbia, o atisbo de superioridad se ha fundido. Y su seguridad se ha hecho añicos. Incluso, no tarda en agachar su cabeza, algo avergonzada.
- Álex, perdóname.- me dice.
¿A qué está jugando aquel monstruo? Sólo confundirme, porque sabía que mi hermana me miraba así cuando había hecho alguna travesura, o cuando debía de contarme algo que le atormentaba o avergonzaba. No permitiría que jugase más con mis sentimientos e hiriese a más gente inocente.
Compruebo que la pequeña jeringa siga en mi bolsillo izquierdo de mis tejanos, la cojo y escondo en la mano. Al ser tamaño mini no creo que nadie se pécate qué la llevo. Ando hacia la clon. Al tenerla tan cerca veo que sus ojos azules están empañados de lágrimas. Consigue que me conmueva un poco. Le permito que me abrace, haciéndole creer que haría lo mismo.
Me está rodeando con sus brazos y sonrió de satisfacción. Impaciente saco la jeringa, le saco el capuchón... Mientras siento a Linda diciéndome cosas inconexas, que en el fondo no escucho. Y de repente, irrumpe en escena Maggie, que se interpone en la trayectoria de mi arma química. Me detienen sus ojos marrones y la consciencia de qué he estado a punto de dañarla.
- ¡Para Álex, Linda Zor-El es tu hermana Kara! No es ninguna clon.- me remarca mi pareja. Su mirada es transparente y sincera. Dejo caer la jeringa en el suelo. Me siento temblorosa y muy confundida. Miro a Linda, que está llorando. Escucho una voz que me susurra que la matase, que es peligrosa para la humanidad. Ignoro las suplicas de Maggie y me agacho para recoger mi arma. No obstante, la clon ha sido más rápida y me la roba.
Mi reacción más inmediata es apartar mi pareja de su lado, no fuera el caso de que la dañase.
- ¡Álex, ya basta! Maggie no te está mintiendo. Soy yo, Kara.- insiste la Facilitadora.- Sí, en nombre del ejército he realizado actos horribles y jamás me lo perdonaré. No pretendo dar pena ni quiero vuestro perdón. CADMUS me recluto y me hicieron creer que Lena había muerto por mi culpa. Me robaron mi vida y me llenaron de ira.
- ¡Es mentira!- me acerco a ella y le doy un bofetón, con la esperanza de que se le cayera la máscara. No se inmuto. Se limitó a mover su rostro en señal de negación y agachar luego la cabeza.- ¡Mírame y admítelo!
- Cariño, por favor, tiene razón.- me suplico otra vez Maggie, obligándome a mirarla.
- Padre, pon las grabaciones que tenemos de CADMUS.- pidió Mon-El.- Querida cuñada te voy a demostrar que nadie te miente.
- ¡Estáis todos locos!- les escupo con rabia. ¿Cómo podían defender aquella monstruo! Me le acerco y trato de arrebatarle la jeringa. Pero no lo consigo, tiene mucha fuerza y me hace caer. Luego, intenta acercarse para ayudarme a incorporarme pero no se lo permito.
- ¡Álex, ya basta! Mira tengo de bajar a nuestra nave, Lena está aún viva. Te prometo que tras rescatarla seré yo misma quién me quite la vida.- le prometo.
- Maggie, por favor, apóyame. Es una asesina, no puede escapar.- le exijo a mi pareja.
Parece que este dentro de una terrible pesadilla, en la cual una psicópata trata de matarnos, uno a uno. Pero sólo soy yo quién ve el peligro. Debo de hacer algo, antes que aquello termine en tragedia.
Algunos soldados Daxanitas se han acercado, por si debían de intervenir. Soy ágil y les robo un arma. Apunto a Linda, dispuesta a dispararle. Maggie, tenaz, se vuelve a colocar entre ella e yo. En este instante, escucho mi voz resonando por un potente altavoz.
Miro hacia donde proviene. En mis espaldas hay una inmensa pantalla. Me veo yo en aquel barrio de mala muerte, siendo perseguida por aquellos hombres de negro. Aquello es real, es tal como lo recuerdo.
- Lo olvidarás todo, que tu hermana Kara es extraterrestre procedente de Criptón. Por tu bien olvídala. Tu padre no te ha mandado a protegerla.
Fue tan mágico, que lo empecé a recordarlo todo. Aquella gran verdad sobre Kara, que se me había ocultado hasta aquellos momentos. Mi padre me lo confeso, porque temía que en aquella fecha el gobierno u otras organizaciones, reclamasen a mi hermana. He fallado a mis padres y a Kara. No la pude proteger y la malmetieron, convirtiéndola en una asesina, en lo que mis padres jamás quisieron.
Los ojos se me llenan de lágrimas y soy incapaz de mirar a mi hermana. Me pongo la pistola en la sien. No puedo con mi consciencia, con lo que he estado a punto de hacer.
- ¡Álex, no!- me suplica Kara y me salva la vida, al quitarme la arma de la mano. La lanza en el suelo y me abraza.- No tienes la culpa de nada. CADMUS te ha manipulado, te lavo el cerebro y te ha usado por terminar conmigo. Te quiero, te quiero...
- Kara, yo también te quiero mucho. Lo siento.- Nos abrazamos fuerte y lloramos las dos.
- Yo también lo siento mucho. Nunca más me alejare de ti.-le prometo.
Maggie se añadió al abrazo, junto al resto del equipo Supers. Incluso Mon-El. El precioso momento fue roto por el sonido de una explosión. Kara se separo de nosotros y pidió a los Daxanitas que le abrieran la compuerta exterior.
- ¡Oh, Dios espero que Lena no le ocurra nada, no me lo perdonaría!- exclama Kara antes de lanzarse al firmamento volando. La observamos volando tras los restos de la que fue nuestra nave.
- Más naves Terrícolas.- anunció un suboficial Daxanita.
- Debe de ser la flota de la DEA- cree Maggie. Me la acerco y me agarro fuerte a ella. Me siento impotente, sintiendo que he recuperado a mi hermana pero que la puedo volver a perder.- No te preocupes, estará bien. El amor nos da muchas alas, luchará con todas sus fuerzas para sobrevivir junto a Lena.
Nos besamos y nos limitamos a ser meras espectadoras. El amor debía de triunfar sí o sí. La DEA llego a nuestra altura y el Comandante Mon-El les permitió aterrizar. Salió el General Jon y mostro sus respetos. Mando a unos hombres con monos especiales a rescatar a Lena y Kara.
- Mike, hora de cumplir tu promesa.- le recuerdo, confiando de qué hiciera lo correcto.
- No tendría por qué hacerlo, al final no serás mi cuñada.- pero percibe la mirada de su padre y termina facilitando toda la información inédita de CADMUS a la DEA.
Maggie se le acerca al General Jon, observa como este conecta el chip a un moderno ordenador. No tarda en descargarse una impresionante base de datos. Allí hay suficiente información para terminar con la organización. Entre sus líderes figuran empresarios, políticos y artistas de todo el planeta. Ni nos extraño en descubrir entre ellos la familia de Max Lord, los Luthor... etc.
- Fin de CADMUS.- sentencia mi pareja. Le cojo de la mano y se la aprieto. Sé que apartar de ahora descansará mucho mejor. De todos modos, dudo que terminemos contra todos ellos. Demasiado ricos y poderosos, muchos de ellos quedarían impunes.
Narra Kara
Volé lo más veloz que pude. Llegué ante los primeros fragmentos de la nave, no vi entre ellos a mi Lena. Le grite el nombre. No escuche nada. Me centre en percibir su mente, a igual que había ocurrido antes de subir a la nave Daxanita. Nada.
Los ojos empezaron otra vez a inundarse de lágrimas. ¿Por qué había sido tan cabezota en dejarla encerrada? Sólo la quería proteger y la he dejado en la boca del lobo. No quiero rendirme, no quiero aceptar que haya muerte. Ella es inmortal.
Continúo volando y explorando los restos de la nave, que se van destruyendo con el fuego y fragmentándose cada vez más. Algunos restos impactan contra mi cuerpo y me hacen perder el control del vuelo.
Agarro una barra de metal, como un palo de escoba. Me ayudará a apartar los escombros. En el último resto de la nave, no flamea como las otras partes rotas. Esta ahuecada y veo de inmediato a dos mujeres peleándose. Una de ellas es Lena y la otra me parece una rata con un tamaño sobrenatural.
Me estoy acercando a ellas cuando un fragmento impacta en mi barriga y me impulsa para atrás. Muevo la barra, freno mi caída al vació y me ayuda a impulsarme hacia delante. Y cuando regreso al sitio dónde he localizado a mi reina, la veo con una mano agarrándose en un borde de la nave, a punto de caerse. Su cruel madre no duda pisotearle la mano para se cayera.
Reúno todas mis fuerzas y vuelo hacia ella, a todo gas, con la barra mirando hacia ella. La mataría sin piedad, como debería haberlo hecho horas antes. Consigo travesarle el corazón y se cae por atrás. Pero Lena ya no está allí.
- Lenaaa...- grito a todo pulmón, me concentro en mirar el firmamento y la veo caerse junto los restos metales.
Iba a tirarme para rescatarla, cuando aquella rata inmunda me agarra de las piernas. Muevo las piernas y la hago perder el equilibrio. Se ha arrancado la lanza y parece tener mucha fuerza. Sin dudarlo me lanzo contra ella y le retuerzo el cuello. Cae para atrás y se clava una estructura metálica. No compruebo si se ha muerto o no, y me lanzo para rescatar a mi amor.
Compruebo que a pesar de no tener vitaminas mi fuerza y velocidad es idéntica, e incluso mejor. No tardo en localizar a Lena. Aumento la velocidad y me coloco debajo de ella, la cojo entre los brazos y la sonrió.
- Hola princesa, te dije que regresaría a por ti.
- Hola Supergirl, has tardado mucho.- nos besamos y al separarse me da un bofetón.
- ¿Y eso por qué?
- Por dejarme sola, no me apartes más de tu vida Kara Zor-El.- me pidió Lena, mirándome con sus preciosos ojos verdes-azules. Jamás me cansaría de mirarla, de amarla...
- Nunca más te lo prometo. Quiero compartir mi vida contigo hasta mi último aliento.- la vuelvo a besar. Quisiera escaparme de ella y olvidarnos del mundo entero. Aún así, el deber aún me llama.- Será mejor que subimos a la nave Daxanita para rescatar a nuestros amigos.
- Jamás te imagine tan romántica.- me acaricia el rostro y me estremezco.- Sé lo que estás pensando. ¿Qué te impide hacerlo?
- Nos necesitan.- insisto. Quiero volver a ver mi hermana y sentir que está bien por fin.
- Kara, me encanta que vuelvas a ser tú. Pero te garantizo que todos están bien. Tienes una chica con poderes mentales, ¿lo recuerdas?- me da varias collejas en los pechos y me los termina acariciando. La deseo tanto, que la desnudaría allí mismo. Nos amaríamos entre las estrellas.- El General Jon ha sacado a su flota y ha llegado ya en la nave Daxanita. Antes de caerme me ha comunicado que la situación está controlada y les han facilitado mucha información contra CADMUS. Así que no nos necesitan.
- Pero y mi hermana...- le espeto, quería verla a salvo y que me ha perdonado.
- Habrá todo el tiempo del mundo para recuperar el tiempo perdido. Me ha chivado un pájaro que os habéis reconciliado.- pone un dedo en mi nariz y lo baja hasta mis labios.- Te deseo. Pasamos del deber y seamos egoístas.
- Eso es una idea muy tentadora Capitana.- recuerdo que existe un pequeño planeta, no muy lejos de donde estábamos, que lo llamábamos la Isla de Lesbos. En Kriptón se contaba que solo habitada por mujeres de varias especies, mitológicas y místicas.- Vamos a buscar nuestro paraíso. Te amo Lena Luthor. Hasta el último aliento.
- Te amor Kara Danvers. No me importa a dónde ir, mientras este a tu lado. Hasta el último aliento.
- Para allí vamos, somos las Supercorp.- decimos las dos.
Una, dos, tres... se enfoca la infinidad del cielo estrellado y dos chicas volando hacia el pequeño planeta Lesbos.

 

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