Supergirl la vengadora (II)
Narra Lena
La semana está siendo
muy intensa. Intuía que mi vida, pronto se volvería a poner del revés.
Conocer a la Coronela Zor-El me había transpuesto y me tenia las
hormonas, o sentimientos, revolucionados. La deseaba como había deseado a
Kara, pero quizás de una forma más febril. Como si Linda fuese una
hechicera de serpientes. Era capaz de hacerme sentir en la gloria y en
el infierno a la misma vez.
Aquel lunes la había
rechazado, en parte porque coquetear en nuestro sitio de trabajo no me
parecía adecuado y me causaba sentimientos opuestos. La verdad, no podía
olvidarme de cuando hicimos el amor en mis oficinas. Había sido brutal,
apoteósico y sin estar en falto de momentos de ternura, breves pero
existentes.
Y luego, vino nuestra
dura pelea, en la cual ninguna de las dos ganó. Antes de entrar en la
sala de entrenamiento, vi una marca en el hombro de Linda. Me dejo
perpleja, pues recordaba perfectamente que Kara la tenia parecida. Sí,
era como una "S" en mayúsculas, de color negro-verde. No obstante, la de
mi superiora era de color rojo-granate. Curioso. He dado mil vueltas a
esa coincidencia. Quizás no tenían ninguna relación alguna. O si hiciera
caso a mi imaginación, podrían ser hermanas.
Me sorprendió que la
Coronela tuviera tanta fuerza y agilidad, me pareció que se podía mover
en una velocidad supersónica. Aunque, no lo puedo asegurar con absoluta
seguridad, pues me desmayé con tantos golpes recibidos. Yo tampoco me
quede corta.
Tengo la sensación de
qué intente morderla, que no pude contener mi ira. No obstante, tras
despertar no le divise ningún rastro de mordedura en su cuello, que
volvería a besar sin pestañear. Y entonces ocurrió, pude percibir sus
pensamientos. Los cuales estaban como fraccionados y sin coherencia
ninguna. Era como si el ordenador que controlaba su mente, se hubiera
estropeado. "Supergirl. Quiero volar. Desierto. No quiero dañarla."
Por desgracia fue algo
breve. Abrió sus preciosos ojos azules, y me hice la dormida. Me había
gustado verla dormir, como un ángel. Recordé como Kara dormida era muy
adorable y se movía mucho. Me engañe por unos largos momentos. ¡Qué
fácil era soñar a veces!
Compartimos un instante
mágico, que hubiese prolongado o pagado por estar siempre de aquel modo
con ella. No obstante, Linda le regreso todo su mal humor y despreció
hacia mí. ¿Por qué me odiaba tanto?
No se lo pregunte y
permití que levantase una alta barrera entre nosotras. Una parte de mi
lo lamento, porque me hubiera gustado volverla a poseer, a sentir su
piel suave, su calor corporal, sus caricias, sus besos... Me propuse
seguir siendo dura con ella y a resistirme a sus encantos. Aquella
fuerte atracción física no me traería nada bueno. Y necesitaba tener la
cabeza fría por mi misión paralela.
Cada día iba a comer en
el parque cercano a las oficinas de L-Corp. Allá me esperaba mi contacto
y siempre nos comunicábamos mediante telepatía. Exponía lo que iba
averiguando sobre las intenciones de la Coronela y sobre la
Facilitadora. Tenía mucha curiosidad sobre su identidad y si tenía
poderes sobrenaturales.
- La Coronela me habló
muy bien de la Facilitadora, como si la conociera. Aunque lo negó. ¿No
la podríamos usar como cebo para cazarla?
- ¿Y, luego que? Sea
cual sea su identidad, está cumpliendo órdenes. No es la responsable
última de sus actos.- la defendió mi contacto.
- ¿Entonces, quién según usted esta corrompiendo el ejercito?
- CADMUS.- me respondió.
Me quede helada. Eran las letras que vi en las cajas de la base, que
tanto me sonaba. Seguía como bloqueada.
- ¿Y que es CADMUS?
- Mejor que no sepa nada más, por ahora.
- ¡Eso es injusto! ¡Si
sigo espiando por usted, debo de saberlo todo!- me siento muy indignada.
En cierta forma, me estaba jugando la reputación por controlar a una
superior.- El viernes pasado vi que cargaban unos camiones unas cajas
con el logotipo de CADMUS. Me pareció que era una marca.
- Interesante. Cuando
pueda averigüé si hay más y que contienen.- me pide- Respecto a CADMUS,
es un sector del ejército partidario de acciones más contundentes, que
promueve investigaciones ilegales... Lo siento, pero no estoy autorizado
en decirle más.
El miércoles transcurrió
con normalidad. Me fui a darle una sorpresa a mi querida amiga Cat. Me
sorprendí ver a Linda vestida de civil, con una blusa azul clarita y con
los botones superiores desabrochados. Se le intuían algo sus pechos y
automáticamente me excite. ¿Por qué no era inmune a ella? Era una víbora
y aún así era capaz de dejarme sin aliento.
Cuando mi amiga me
confesó que se había liado con Linda, me creí morir de celos. Por suerte
Cat no se percato y le hice mala propaganda. Aunque, realmente dudaba
que la Sra. Zor-El quisiera algo con ella. A pesar, de su depreció hacia
mí y había entrepuesto una barrera entre nosotras, seguía mirándome con
lujuria.
Jueves... Para
variar no fui a la base. Llamé a mi superiora y no protesto. La percibí
algo tensa. Mi secretaria accedió a mi despacho para dejarme el diario
de Cat. Me gustaba hojearlo mientras degustaba mi café matinal.
Estaba mirando las
primeras páginas cuando mi madre me interrumpió, de forma brusca y
descortés. Empezó con sus exigencias y coacciones.
- Lena, lo siento per
estás perdiendo el control de la empresa.- me eche a reír, alucinando
por el teatrillo que estaba realizando. Lo que le dolía era que la
empresa, a pesar de cumplir con las legalidades vigentes iba bien.- ¡No
te burles, hablo muy en serio! ¿Has ido esa mañana al laboratorio?
- No. Todo está tranquilo. Si hubiera ocurrido algo, Álex me lo diría.- estoy tranquila, confió mucho en la hermana de Kara.
- ¿Por cierto, a dónde está esa irresponsable?
- Hoy libra.- Liliana pone caras de circunstancias y sarcasmo:- ¿Y bien, que ha ocurrido?
- Pasa, que una rata
enorme ha agredido a su compañera de jaula. Y lo peor es que la técnico
de bioquímica al cogerla, antes de que masacrase a otras ratas, la ha
mordido en la yugular. Por suerte, había uno de seguridad cerca y se la
ha sacado. La he enviado a mi clínica privada y cruzamos los dedos para
que no nos denuncie. He mirado las fichas de las investigaciones y no me
cuadra nada. ¡Quiero responsabilidades!
- ¿Por cierto, que ha sido de la rata?- por dentro tiemblo, porqué aquel modus de operar me es inusualmente familiar.
- ¿Qué crees? Muerta.- responde secamente.
- ¡Bien hecho! Espero al
menos, que no la habéis echado en la basura.- me jura que no. Pero
cuando llegamos al laboratorio no la encontramos. Como tampoco hallamos
la rata que había agredido previamente. Miramos en las papeleras, los
contenedores de despojos bioquímicos y no estaban.
El otro técnico nos
informo que la rata agresora había nacido el día anterior y que había
crecido sólo en 24 horas. ¡Alucinante! Y en cierta forma, aquello le
hace mucha gracia a mi madre.
Estaba siendo un día
horrible. Me dirigí a la clínica dónde la técnico estaba hospitalizada.
No estaba grave, pero no me la dejaron ver.
- Esta en observación.
Ha llegado muy alterada, se le ha administrado un sedante. Mejor que
descanse. Una vez despierte le llamamos Sra. Luthor.- me fui no muy
conforme. Temía las consecuencias de aquella agresión, más para la pobre
chica.
En la calle, llamé a
Álex. Quería que me explicase que carajos había hecho. Me siento mu
cabreada con ella, hasta el punto que me planteé despedirla. Pero antes,
quería escuchar su justificación. Me salió de inmediato la voz metálica
de su móvil: "En esos momentos no está disponible".
Marque el número de la
base y se me informo que la Sargento Danvers y se había ido con su
coche. Llamé a su pareja y me lo confirmo.
- Se iba para casa,
estaba teniendo un día horrible.- me informó Maggie.- La Coronela Zor-El
le está sometiendo a un intenso estrés y maltrato. No me gusta como la
está tratando. Pero te juró que pronto me las pagará, nadie se mete con
las personas que quiero.- las palabras de mi amiga me hacen erizar la
piel. - ¿Paso algo Lena, te percibo muy alterada?
- Sólo quiero
preguntarle algo sobre una investigación en curso.-decido no contarle la
verdad, porque intuyo que no sería imparcial. - Hazme un favor, cuando
la veas que me llame, sea la hora que sea.
- ¡De acuerdo!
Colgué un poco azorada
por los acontecimientos. ¿A qué era debida tanta crueldad por parte de
la Coronela Zor-El? Me la expulse de la cabeza. Ya eran las dos del
medio día y había quedado con mi contacto.
Todo sucedía como de
costumbre. Él ya estaba cuando llegué y me puse a comer el bocata. Le
transmití el incidente ocurrido en mi empresa. No le gustó para nada lo
sucedido. Me propuso que peinará más el edificio, por si fuero el caso
que las ratas fuesen pequeñas vampiras. Eso mismo temía.
¿Por qué no se me había ocurrido antes?
Llame otra vez a Maggie y
le ordene que rastreara todo el edificio, en busca de las ratas
escapadas. No entre más en detalles para no alarmarla. Le di permiso
para que las matase, decapitándolas. Se sorprendió, pero no se intereso
por los motivos.
- Otra cosa, clausure el
laboratorio. De libre al resto de técnicos y prohibido que nadie tenga
acceso a él, incluida mi madre.- le exigí muy seria.- No mejor, de a
todo el mundo hoy libre. Trata de no alarmarlos. Si alguien se comporta
de forma extraña no le dejes ir.
- De acuerdo. Me parece que aquí ocurre algo más...
- Gracias Maggie, luego te cuento.- y colgué.
- Ahora toca sacar a su
trabajadora de la clínica.- me sugiere mi contacto.- Ya me ocupo yo.
Debe de estar en un hospital con alta vigilancia.
- ¡Dios, espero que la
mordedura no la haya afectado!- me siento culpable de su destino. No se
lo perdonaría nunca si aquello sucedía.
- ¡Ánimos! Ahora debe de
investigar como las ratas mutaron. Luego, ya habrá tiempo para la caza
de brujas- y aquello conlleva responderse muchas preguntas. Para
empezar, se debía de saber el ADN de las ratas, pero sin sus cuerpos es
casi misión imposible.
Le pase el resto de mi
comida, como ya era costumbre. Sólo comía por querer aparentar ser una
persona normal. Quería ir directamente a L-Corp, para ayudar a Maggie
con la evacuación del personal. ¿Cómo era que no había caído en hacerlo
aquella misma mañana? ¿Por qué últimamente andaba jodidamente
despistada?
Estoy saliendo del
parque, cuando me cruzo con Mont-El. Intuyó que me está buscando, pues
su rostro es tan transparente. A demás dibuja un rictus de preocupación.
- ¿Me buscaba por algún asunto del trabajo?
- Pues sí Lena. Terminó
de descubrir algo muy gordo y debes de saberlo.- lo noto nervioso y cree
que no aceptaré. Finjo estar un poco desconcertada, mientras leo su
mente. No hay novedad en sus pensamientos, siempre son iguales. Me
idolatra y me desea. Paso de sus obscenidades.- Le invitó a una café y
te cuento...
- Lo siento, no tengo
tiempo. Si es algo urgente me lo puede decir aquí, en esa hora no hay
mucha gente en el parque.- determino. No era mal chico, pero que fuera
un caliente mental no me molaba.
- No mejor, es sobre la Coronela Zor-El.- insistió.
- ¿Qué pasa ahora? ¿Qué
te ha hecho, te pateado en el culo por insinuarle lo bonita que esta?-
cansada en cierta forma, que su sombra pareciera que me siguiera a todos
los sitios donde iba.
- Perdone si me hago pesado, pero debe escucharme. No aquí.- creí leer miedo en sus ojos, por eso le obedecí.
Fuimos en una cafetería
del parque, una especie de chiringuito. Mon-El, Mike para los amigos, se
ofreció para pedir mi cortado en la barra. Se lo agradecí, no quería
perder más tiempo. Regreso pronto, acompañado por el delicioso aroma de
cafeína.
Me fue recitando todo lo
que estaba pensando literalmente. En cierta forma, era como si copiara.
Los ojos se me iban cerrando, como si me pesarán. Quería hablar pero mi
lengua permanecía inerte. Traté de incorporarme y mis piernas y brazos
no me obedecían. Entendí que se había administrado un potente relajante
muscular. Mire a mi inferior con odio y perdí de forma completa el
contacto con la realidad.
Horas más tarde...
Me desperté en sentir
mucho más frío del habitual. Me sentía la cabeza muy densa y mis
sentidos estaban muy distorsionados. Avalúe mi cuerpo, percibiéndolo
integro. Mis extremidades habían recuperado su movilidad. Abrí los ojos.
Todo estaba muy oscuro. No parecía haber ninguna ventana en aquel
pequeño habitáculo, donde me tenían recluida.
Yacía en una pequeña
cama, especie de camilla vieja. No era muy cómoda. Me había atado las
manos y me empezaron a doler las muñecas por lo la postura tan poco
ergonómica. Olía a mucha humedad y azufre. Era un auténtico zulo y
probablemente debajo tierra.
No se escuchaba ningún
tipo de sonido, como si estuviera sola. Intenté percibir algún tipo de
señal mental. Pero nada. Realmente estaba sola. Debía de pensar el modo
de escapar. Mi prioridad era volver a L-Corp, y tratar de paliar el
horrible accidente del laboratorio. Me preocupaba que aquel incidente
pusiera en peligro vidas humanas. Si ocurría jamás me lo perdonaría.
Trate de librarme de las manillas, pero no tenía tanta fuerza para
romper el acero. Y de repente, sentí una puerta abrirse. Por fin, tenía
una opción para fugarme.
- La capitana Luthor es jodidamente bella.- dijo un chico joven, deduzco por su tono y timbre de voz.
- Carlos, tenemos prohibido de tocarle ni un pelo.- le advierte otro hombre.
- ¡No entiendo porqué
nos la ha traído aquí! Si CADMUS se enteran de que se ha retenido a una
Luthor, en unas de sus instalaciones secretas, no les hará ninguna
gracia.- protesta una chica.
- ¡Teniente Buttler, le
recuerdo que estamos cumpliendo órdenes! Nos lo manda Supergirl.- le
corto el mismo hombre que había regañado a Carlos.
- ¿Y por cierto, cuando vendrá Supergirl? Tenemos otras tareas a realizar, además de vigilar su capricho.
- ¡Ya basta Teniente,
largase!- la oficial se largo dando un fuerte portazo, no importándole
haber sido irrespectuosa con su probable superior.
- La Teniente Erika
sigue enfada con Supergirl, no ha digerido que ella solo quisiera un
clavo.- se rió Carlos.- ¡Qué ingenuas y enamoradizas pueden ser las
mujeres! ¡Enamorarse de la insensible de su superiora!
Se me había erizado toda
la piel. Mi contacto tenía razón, CADMUS, no se andaba con tonterías.
Todo estaba podrido e yo en la boca del lobo. Y lo que más me intrigada
era el alias de Supergirl. Recordé que era una de las palabras sueltas e
incoherentes que leí de la mente de Linda. ¿Quién debía de ser?
Narra Kara
El General Eaton me
había cabreado. Estaba haciendo lo imposible para encontrar el topo.
Empezaba a cansarme de sus infinitas exigencias. Era un oficial modelo,
arriesgaba mi integridad física cada vez que se me pedía, no cuestionaba
ninguna ordenen... ¿Por Dios, que más querían de mi?
Empecé a tirar algunos
objetos del escritorio por los aires. De repente, la puerta del despacho
se abrió y un objeto que terminaba de tirar casi impacta contra la
cabeza de mi cuñada. Por suerte, la chica morena tuvo reflejos y lo
esquivo. Me miró con odio y reproche.
- ¡Coronela Zor-El hay mejores formas de terminar con nosotros!- ironizó la Capitana Sawyer.
- Lo siento. De todos
modos, ¿no es mala educación acceder a los sitios sin llamar antes?-
contraataco. Nos desafiamos con la mirada. Deduzco que su ira hacia a mí
se debe a mi maltrato a Álex. ¿Se habrá ido de la boca?
En aquellos instantes
suena el móvil personal de Maggie. Se disculpa y sale a fuera para
responder. Me reí, porque si supiera que tenía buenos oídos no se habría
tomado tantas molestias. Escuche como Lena estaba buscando, muy
desesperada, a mi hermana. Intuyó que debe de ocurrir algo muy grave en
los laboratorios de L-Corp.
- ¡Discúlpame Coronela!- inquiere mi cuñada. Su moreno rostro refleja que algo le está preocupando.
- ¿Y bien, que deseaba de mi?
- Hablarle de la
Sargento Danvers, creó que como su jefa lo debe de saber.- la miro con
atención. Des de qué tonteo con Lena que le tenía cierta manía. Aunque
debía de admitir que era una buena oficial y persona.- Desde que murió
su hermana, la Teniente Danvers, y sufrió una agresión que está
acudiendo a una psicóloga.
Me quedo sin palabras, como paralizada. Su mirada es sincera, no me está mintiendo. Me intereso por la agresión que padeció.
- Fue el día que Kara
desapareció. Llevaban un tiempo sin verse. Álex viajo a National City
para reencontrarse. Pero Kara no se presento en la cita.- me estaba
acordando de aquel día, aunque algunos momentos se me había borrado.-
Llamó a Lena porque unos hombres de negro la seguían. Por suerte,
llegamos a tiempo para que no la agrediesen. Pero desde entonces está
teniendo pesadillas la mayoría de noches. Que han incrementado al estar
usted en el mando de Supers. Por eso le pido, que sea benévola con ella.
Le sostengo la mirada,
se qué me es honesta. Y por primera vez, siendo que mi rabia por mi
destino y las traiciones familiares, no me arde tanto. Me compadezco de
mi única hermana. Y me siento fatal por haberla mal tratado tanto. De
todos modos, prefiero ocultárselo a Maggie. No deseo que me vea
vulnerable ni débil.
- ¡Pues muy bien, lo
tendré en cuenta! De todos modos, yo no soy la madre de todos ustedes.
Si la Sargento no está capacitada por trabajar que coja la baja.- le
sugiero.
- ¿A caso no tiene corazón?- me reta con su mirada carbón.
- Compadecerme de su
pareja no le ayudara. Ni mucho menos que la trate con guantes de seda.-
sé que estoy siendo muy dura. Quizás como reflejo del intenso
entrenamiento que fui víctima. No hubo espacio para mi duelo por la
muerte de Lena. Se me sometió a horas interminables sin comer. Hubo
momentos que veía cosas inexistentes, eran como alucinaciones. Si me
hubiera detenido, seguramente no estaría con vida.- ¿Habéis investigado
quién la agredió?
- No se preocupe Coronela, tampoco es de su incumbencia.- me reprocha. No insisto.
Dejo que se vaya y me
quedo pensativa. ¿Quién quería dañar a Álex? ¿Seguía en peligro?
Siguiendo un impulso, descuelgo el teléfono de mesa y marco un número
que sigo sabiendo de memoria. Me salta de inmediato su contestador
automático. Me levanto y miro a través de la ventana. Veo como Maggie
anda hasta el aparcamiento. Y vuelve a sonar su móvil.
Parece que es otra vez
Lena. Le dicta varias órdenes. En definitiva, en L-Corp debe de pasar
una de gorda y están en alerta roja.
Me cambio en la base
misma y me pongo unos pantalones de cuero y una camisa blanca. Debía de
visitar a mi querida Cat Gran. Estoy saliendo para el diario, cuando
recibo el mensaje de Mon-El. Decidí, en aquel instante, pasar por el
parque y trasladar a mí rehena en la guarida de CADMUS. Era una especie
de ratonera soterrada. Cuando menos supieran mis secuaces mejor.
Mon-El y Win tenían a
Lena, sentada en un banco, con la cabeza apoyada en el hombro de Mike.
Aparque enfrente de ellos y me ayudaron a cargarla al asiento del
copiloto. Win me cogió por el brazo y me susurro como le había ido con
el vagabundo.
- El bocata que tenía no
había nada, ninguna nota ni chip... ¿Coronela, está segura de lo que
está haciendo?- me reprocho el capitán.- No estoy seguro de que el
secuestro de la Capitana Luthor sea adecuado.
- ¡Olvidase de lo ocurrido! ¡A partir de ahora es mi asunto, mi problema!
- A parte, me ha
conocido y sabe que trabajo para usted.- me confiesa al final, sus ojos
están llenos de miedo. Parece un loco. ¡Qué poco hombre es!, pienso. Le
cojo por las solapas de su camisa y no puedo evitar ser cruel con él.
- ¡Serás inútil! ¿Y qué has hecho con él?
- ¡Déjame por favor, me está haciendo daño!- aflojo un poco la presión.- ¿Quería que agrediera o matase a un superior?
- Haberlo retenido hasta
que hubiera llegado.- le sugiero como alternativa.- ¿No te habrá
seguido?- pregunto a la vez que observo en mi entorno.
- Lo dudo. He visto como
se iba.- declara el pobre Win, con el rostro rojo como un tomate.- Me
ha dejado un recado para usted. Quiere verla.
- ¿Sólo eso?- le
pregunto, a la vez que le suelto dándole un golpe en sus partes intimas.
Retorciéndose de dolor me lo repite.- Y no les ocurra irse de la
lengua. O ateneros a las consecuencias.- les amenazo.
Los dos asienten. Me
subo en el coche y miro a Lena, que sigue en el reino de los sueños. Mi
bella durmiente. Desearía tanto que fueses tu, mi reina y mi todo. Pero
no, eres una usurpadora.
Me detuve lejos del
parque. Mis ojos estaban humedecidos. Se me pasa por la cabeza huir de
la ciudad y olvidarme de todo. Evitaría así que la falsa Lena Luthor
dañase a ningún humano. Y quizás podría llegar a amarla. ¿Qué locura no?
Me le acerque y le bese de forma lenta.
¡Ojala que percibiera mi
caricia! No quería dañarla, pero no podía ser débil. A veces sientes el
peso del mundo en tu espalda y crees que tus anhelos son
insignificantes. A parte, me quedaría más tranquila si iba al fondo de
la cuestión.
La deje en el zulo y fui
en las oficinas de Catcot. Sabía que su propietaria seguiría en el
despacho, a pesar de ser mediodía. Había triunfado por su gran
dedicación al periodismo y tenacidad. Se extraño en verme tan pronto
porqué sólo iba por las tardes.
- Linda, que bien que
haya llegado tan pronto. Quiero que vaya a L-Corp. Ha sucedido algo
grave allí. Una empleada ha sido ingresada esa mañana a la clínica
privada de Liliana Luthor. Y tengo un informador que me termina de
comunicar que están desalojando la empresa. A parte, trato de localizar a
Lena Luthor y no me coge el teléfono. Estoy preocupada. ¿Puede ir
usted? - me pareció raro, porque durante el tiempo que había estado
junto a la capitana no había escuchado su móvil. Quizás no lo tenía
encima.
- ¡Sí, no se preocupe! Por cierto, muy interesante su artículo sobre la Facilitadora. ¿Cree que realmente exista?
- Sí, me fio de mi contacto.
- ¿Podría hablar con él, me interesa mucho ese tema?- mi jefa me mira y me sonríe.
- ¿Usted, cree que
pondré en peligro a esa persona?- me desafía con la mirada. No intento
seducirla, porque la conozco. Es como Lena, tiene unos principios éticos
muy sólidos.- ¡Váyase ya para la empresa Luthor! ¿O prefiere que la
despida?
En la calle, decidí
enviar alguien de CADMUS para sondear que ocurría en L-Corp. Por allí
estaría Maggie y no quería levantar más sospechas hacia mí. Deseaba ir
al zulo y empezar a interrogar a Lena.
Narra Lena
He perdido la noción del
tiempo. Trato de dormir para conservar energías. Empezaba a sentirme
hambrienta. Debería de inventar algo para paliarlo. Mi mente fue
vampirizada por el recuerdo de Kara. Creía haberla soñado cuando estaba
bajo los influjos del sedante. Estaba a mi lado, velando mi sueño. Me
sentí tanto en paz sintiéndola a mi lado. Y de repente sentí como me
besaba de forma tan dulce y tierna. A pesar, de no percibir el mundo que
me rodeaba, sentí que me humedecía. Fue un contacto breve. Pero fue la
única cosa que me tranquilizo.
De repente, se volvió a
abrir la puerta. Esperaba que fuese Supergirl, la única que pondría fin a
aquella tortura, para bien o para mal. Sí, lo era sentí como se le
saludaba usando aquel apodo.
- ¿Y bien la Capitana
Luthor esta despierta?- les pregunto. Su voz me era muy familiar. Trate
de percibir su mente, pero fui incapaz.
- Mire usted misma.-
inquiere el hombre mayor. Supongo que me deben de estar controlando
mediante una cámara oculta en la celda.- ¿Supergirl, que queremos que
hagamos?
- Enciende la luz del
calabozo y abridme la puerta. Una vez que este dentro la volváis a
cerrar. No abrir la puerta si no os lo digo. ¡Entendido!- su voz era muy
severa e influía mucho respeto a sus subordinados. Los cuales la
obedecieron.
La luz se encendió, era
tan potente que me deja medio ciega. Y así ando, con los ojos medio
cerrados, cuando Supergirl accede en la celda. No dice nada, sólo me
mira fijamente.
Aún no la veo bien, ante
mi solo hay una figura amorfa. Alta e imponente. Me parece una mujer
impresionante. Me hace respeto. Y poco a poco, voy ganando calidad de
visión.
- ¿Qué tal Capitana
Luthor, nos volvemos a ver?- me saluda por fin mi secuestradora, en el
preciso instante que la veo con claridad. Me quedo con la boca
totalmente abierta. No me lo podía creer.
¿Qué hacia la Coronela
Zor-El allí? No entiendo nada. Me lamento por mi estupidez. Estaba todo
muy claro. Supergirl era ella. Mi atracción hacia ella me había hecho
bajar la guardia.
- El topo es usted.- le espeto.
- ¡No me haga reír! Es
usted el topo, ha pasado información confidencial del ejército a Cat
Gran. Como el artículo de hoy sobre la Facilitadora.
- ¿Qué?- Me incorporo de
la cama y me acerco hacia ella. No me cree. Se lo leo en sus bonitos
ojos azules. Y me propina un fuerte golpe en el abdomen.
- ¡No me mienta! A
parte, no me fio de usted. No es Lena Luthor.- declara Linda, dejándome
totalmente descolocada. ¿Qué estaba insinuando aquella loca?
- ¡Sí que lo soy! ¿De
dónde ha sacado esa descabellada idea?- me hubiera gustado no tener las
manos atadas, para poder defenderme.
- ¡Ya basta Lena, confiésalo!-insiste la Coronela.- O si no...
- ¿Y si no qué?- me
levanto y me aproximo más hacia ella, se que le pongo nerviosa si me
acerco. Parecía una chica de acero, pero no lo era. Intuía que en el
fondo de su corazón, odiaba dañarme.
- ¡Usted misma!- se gira y se dirige hacia la puerta del calabozo.- ¡Abridme por favor!
Estuve a punto de
dejarla ir. Para mi CADMUS eran terroristas y no tenía porque hacer
tratos con ellos o ceder a sus amenazas. No obstante, había algo que me
inquietaba y me preocupaba mucho más. Lo que ocurriera a mis
trabajadores de L-Corp era mucho más urgente.
- Supergirl, o le tengo de llamarte Facilitadora...
Como esperaba, aquello
la detuvo. Deshizo su orden de salida. Regreso a mi lado, con los ojos
chispeantes de odio. Me cogió por los hombros y me arrastró hasta la
pared y me espeto con rabia. Le di una patada en su centro de placer,
así sabría que conmigo no se jugaba. Aquello me dolió, Linda parecía de
acero. No era normal aquella chica.
Lejos de almendrarse, mi
opresora me cogió y me tiro por los aires. Mi cuerpo impacto contra la
pared opuesta, ocasionando una fea fisura en el tabique. Trate de
levantarme. Pero Linda abrió la boca y soplo fuerte, generando un
impresionante vendaval helado que me tuvo inmovilizada. Y luego, sus
ojos se pusieron de color amarillo-naranja y me lanzo varios rayos que
me rozaron el rostro. Aquello dolió.
- Sí, eres la Facilitadora. ¿Qué clase de monstruo eres?- soy capaz de decir, no le daría el placer de verme vencida.
- ¡No soy ninguna
criatura horrible!- me espeto llena de ira aún.- Todo el contrario de
usted. Lena murió, se que lo hizo...- me confiesa. Y la forma con lo que
me lo dice me rompe el alma.- ¿Y usted qué es?
- ¿Quién le ha dicho semejante barbaridad?
- ¡No importa!- dice,
pareciendo algo cansada.- Mire, no quiero dañarla de verdad. Sé que Kara
la apreciaba, por eso pido su colaboración.
Al nombrarme a mi
princesa, aumenta más mi curiosidad. No sé si debo de fiarme o no de
ella. Probablemente, estaba acostumbrada a realizar todo tipo de
torturas. Decidí seguirle el juego, quizás sería la única forma de
escapar.
- De acuerdo, confesare.- veo como su precioso y pérfido rostro se relaja.- A cambio de qué me deje salir ahora.
- ¡Ni lo sueñe Capitana
Luthor! ¿Cree de veras que saldrá de aquí con vida? Y más aún de saber
quién soy yo.- lo dice muy seria. La piel se me eriza. ¿Por qué era tan
cruel?
- Le prometo que no diré nada.- le suplico.
- No lo entiende. No soy
yo quién le amenaza. Es la organización para cual trabajo. Lo sabe
todo. Si la dejo ir, la perseguirá.- creó que no me miente. Aunque, ella
no era ningún angelito.
- Mi madre me salvará.- le amenazo. Supergirl se vuelve a reír de mí.
- Su madre la ha
despreciado siempre y más cuando delataste a Lex.- y siguió exponiendo
más detalles sobre mi enemistad con mi familia. ¿Cómo podía saber tanto
de mí?
- En fin, le propongo un trato.
- No tengo nada que negociar contigo.- parecía su negativa inmovible.
- ¡Por favor, escúchame!
¡Por favor! Confesaré lo que desea, y no seré ningún problema para
usted. Pero necesito algo a cambio. Y no es para mí.
- ¿Capitana Luthor, es
siempre tan testaruda?- me sonríe. Cuando lo hace me recuerda tanto a
Kara, que no evito derretirme.- ¡Vamos dispare!
- Es sobre la seguridad
de mi empresa.- y le cuento lo sucedido esa mañana en mi laboratorio. Me
encanta su rostro pensativo. Me sorprende su interés por el asunto.
Quizás no era tan insensible.
- ¿No será debido a vuestra investigación sobre criptonita roja?
Me la quedo mirando
sorprendida por lo que acaba de decir. No tenía constancia que se
realizará el experimento que se refería Supergirl. Conocía de la
existencia de la criptonita Verde, pues mi hermano le obsesionaba.
- No sabía nada sobre
ello Linda. ¡Por favor créeme!- le suplique. Los ojos se me
humedecieron. Me sentía muy responsable de lo ocurrido. Hubiera tenido
de supervisar mejor los proyectos. ¡Cómo se me había pasado en alto!
Supergirl se me acerco y
me abrazó. Permití que lo hiciera. Me sentía tan bien entre sus brazos,
que el intenso dolor que sentía en mi alma disminuyó. Aquello sólo me
había pasado con una sola persona, con Kara.
- ¿Cómo lo sabes?
- Me lo conto la
sargento Danvers.- me confesó tranquilamente. ¿Así que mi jefa de
laboratorio había preferido contárselo antes a mi enemiga que a mí? En
cierta forma me molestó, en especial por su falta de confianza. Si salía
viva de aquello, hablaría seriamente con ella.- No la culpes, le exigí
que no te dijera nada. A parte, siempre te ha defendido.
Me extraño tanto la
nueva actitud de la Coronela que ya no sabía que creer. Pero había sido
en acusar a Álex, para salir en su defensa. ¿Aquella mujer podía ser
bipolar?
- Sí tiene razón, mejor
no acusar a la gente de forma precipitada.- también era una indirecta
dirigida hacia ella.- ¿Y bien, me ayuda?
Supergirl tarda en
responder, me mira con sus ojos preciosos y a la pequeña cámara que hay
en una esquina de la sala. Vuelve a soplar y la daña. Fue un gesto
inteligente, demostrándome que no era ninguna máquina de matar y tenía
alma.
- Le ayudaré.- me
promete. Me pongo muy feliz. Me giró por tal de qué me desate las manos.
Pero no lo hace.- Pero a mi modo. Usted seguirá presa. Me encargaré de
solucionar la crisis de L-Corp, y luego usted confesará.
No me quejé, porque aquel era el trato que le había sugerido.
Supergirl se me acerco,
me abrazó. Me beso el cuello, me acaricio los pechos por encima de la
ropa. No tardo en buscar mis labios y se detuvo a unos centímetros de
ellos. No pude evitar responder a sus caricias y besarle con frenesí.
Aquella mujer me enloquecía y me hizo borrar quién era.
- No hubiera querido que
estés en esa situación. Por desgracia no se puede hacer marcha hacia
atrás.- se justifica tras un largo beso, muy cerca de la oreja.-
¡Perdóname, sólo trato de protegerte! No sé quién carajo eres, pero eres
buena persona.- después de su confesión, se separo de mi y salió. No me
dejo espacio para rebatirle sus argumentos. Me importaba mucho su
opinión respeto a mí.
Narra Kara
Salí del calabozo de
Lena con las emociones a flor de piel y flotando. Una parte de mi la
creía. ¿Por qué había sido tan débil? Pero me comprometí a supervisar lo
ocurrido a L-Corp y actuar por corregir las consecuencias. Y lo pensaba
cumplir.
Mentí a mis inferiores y
les pedí que tratasen bien a mi presa. Como me temían serian
obedientes. Salí a la calle y nada más llegar a mi coche, me encontré
con una nota en la puerta del conductor: "Parque." Supe de inmediato quién me lo había escrito.
Me dirigí al parque
indicado, el mismo que Lena se veía con el mendigo. Y allí se lo
encontró, vestido con la misma ropa andrajosa y sucia.
- Hola, General Jon.
- Hola, Teniente o
Coronela Kara Danvers.- me quede helada. ¿Cómo había sabido mi identidad
mi antiguo superior? ¿Y si lo supo desde siempre y permitió que me
pudriera en el desierto del Sahara?- Antes de que pague su ira contra
mí, póngase esas gafas de sol.- las saca de su bolsa vieja y me las
pasa. Toca la parte superior y se activa un video.
Una vez lo he visto mi rabia ha incrementado potencialmente.
- ¡CADMUS me las pagará! Hoy ha nacido Supergirl la Vengadora.
-----------------------------------------------
NOTA DE LA AUTORA
Espero que os haya
gustado el capítulo. Se ha complicado la historia. Parece que Kara esta
cambiando de actitud, y ha tenido algo que ver lo que ha visto con las
gafas solares (en ellas ha visto un video). Pero por su rabia y
alienación con CADMUS ha complicado la vida de Lena.
Espero que os siga gustando mi historia. Gracias por votar y comentar.
Sólo quedan 3 capítulos. Intentaré que no sean tan largos... por no cansar.
ESte finde no habrá ninguna actualización.
Comentarios
Publicar un comentario