JAMÁS VOLVERÁ A SER LO MISMO Capítulo 13 (parte 1, b) (Fanfic de Jasmin y Anni de Guten Zeien, Schlechte Zeiten)
“Jasmin, mi reina del
drama,
Mi chica coqueta y
traviesa
Mi chica alegre y
alocada,
Más tierna que ninguna
Oh, Jasmin cuanto te
amo
Oh, Jasmin cuanto te
extraño”
Se
sumergió en la calidad, alegre y pastosa voz de Anni. La piel se le erizo y se
estremeció. Era como si la tuviese enfrente de ella, haciéndole saber lo mucho
que la seguía amando. Y sabía que así era. Se le mojaron los ojos, a la vez que
sonreía invadida por un torrente de emociones y recuerdos.
La
canción se terminó, dejando un vacio enorme. Permaneció inmóvil, lejos de la
realidad, atrapada en una telaraña de sentimientos encontrados. Sólo musito el
nombre de su ex. Levantó los ojos, deseando verla ante ella. Pero la realidad
se fue filtrando en su razón. El corazón
le dio un fuerte vuelco y dudó por primera vez de su decisión. Puede que no
estuviera todo perdido. La amaba. El tiempo transcurrido no había cambiado
aquello.
-
¿Estás bien?- le pregunto preocupado Carlos.
-
La canción se llama como ti.- le dijo a la vez Vera.
Jasmin
dejo de mirar al vacio y los miro a los dos. Les sonrió y les comento con
orgullo que la canción era del amor de su vida. En aquel instante, la camarera
les llevo la cena. Carlos, con un gesto encomiable, le preguntó por la canción
Jasmin.
-
Sí, es muy pegadiza. Es de una cantante alemana, Anni Brehme. A mí me gusta más
su otra canción, Acariciando las estrellas. El disco en sí, te acaricia el
alma. Dicen que lo ha dedicado a su gran amor.- la alemana se coloreo,
sintiéndose muy especial. No creía ser merecedora de tanto amor y entrega.
-
Yo de ti correría hacia ella y la abrazaría fuertemente, para no dejarla ir nunca
más- no evito decir Vera muy entusiasta.
-
Quizás, sea lo que haga.- dijo Jasmin, pero no disimulo que su alma albergaba
un atisbo de duda.
-
No te veo decidida…- sugiere Carlos, capaz de captar sus sentimientos con los
ojos cerrados.- ¿Aún sigues atrapada por tu pasado?
-
No.- a veces cuesta poner voz a lo que sentimos:- Somos muy distintas. A parte,
presiento que estamos en momentos existenciales muy dispares. Aunque, no me
corresponde decidirlo yo.
-
En eso tienes razón. Es mejor que lo hables con ella.- les aprieta la mano a
los dos. Seguramente los extrañaría, en especial su sabiduría, pero debía hacer
aquel camino ella sola, con su nuevo bagaje. Lo único seguro era que tenía un
proyecto a seguir y aún no sabía si Anni encajaría o no. ¿Y por qué no?
El
día siguiente, tras despedir a Vera a la estación de tren se dirigió a un
centro comercial. Quería comprar el disco de Anni e impregnarse de toda su música.
Ando por un Santiago de Compostela algo silenciosa y nublado. El sol aparecía
casi a media mañana. El aire era refrescante, a pesar de ser a principios de
Julio.
Entro
al centro y pregunto por el disco. Se lo dieron y pudo escucharlo a través de
los auriculares. La voz de Anni la derritió, tan sublime, tan sincera, tan
profunda. Las piernas le temblaron y tuvo de apoyarse en la pared.
Anni
era capaz de amarla des de la lejanía, de hacerla vibrar de placer, de acariciar su alma… Y también percibió que también
había crecido durante el tiempo de separación. Su voz era más segura, sus
palabras meditadas y cada canción contenía un claro mensaje dirigido a ella.
Era su forma de pedirle perdón.
El
disco dejó de sonar y no se movió. Parecía una estatua humana. Si no fuera por
una mujer, hubiera seguido perdida en unas nubes de emociones. Con los ojos aún
húmedos se dirigió a la caja y pago el disco. En la calle saco el platico
protector y observó más detenida la portada.
Le era una escena muy familiar. Era como si ya
la hubiese soñado, o vivido junto a Anni. Saco el folleto informativo del
disco, dónde figuraba la letra de las canciones. A parecieron varias fotos, en
distintas páginas. Todo era muy significativo. Una sonrisa tonta la poseyó.
Anni la conocía tanto y era capaz de hacerla reír siempre.
Una
vez que sus emociones estuvieron más pausadas, se levantó y fue a comprar el
billete de avión para Berlín. Lo cogió para el día siguiente. No hacía falta
esperar más tiempo para afrontar su pasado.
Dedico
el día a despedirse de la ciudad y recobrando la entereza. Entro en la misa del
pelegrino de aquel día, junto a Carlos. Fue una ceremonia reflexiva, que ponía
el acento en el crecimiento personal y poner tu granito de arena en construir
un mundo mejor, a través de los pequeños actos.
Luego
cenaron y ella prefirió dar su última vuelta por las calles, pararse a los
músicos callejeros. Se hincho los pulmones de aire, de libertad. Si ella
también sentía que podía acariciar las estrellas con todo el amor que sentía en
sus entrañas, con todo el amor que siempre sentiría por Anni.
Volver
a Berlín le entusiasmada, había extrañado su ciudad, a su familia, a sus
amigos. Era un lugar que siempre guardaría buenos momentos de su biografía. La
risa tonta no despareció de su precioso rostro durante todo el viaje, sintiéndose
mejor que nunca. Llamó a Katrin nada más salir del aeropuerto.
-
Hola Jasmin, ¿ya has terminado el camino de Santiago?- le pregunto su madre.
-
Sí. Acabo de llegar a Berlín. ¿Puedo hospedarme en tu casa?- realizo una pausa,
pero de inmediato añadió que si no podía ser iría a un hotel.
-
Hija, podrías haberlo avisado antes.- no evito recriminarle al final, aunque de
inmediato lamento habérselo dicho. Quizás no fue el mejor tono de voz. En el
fondo, le dolía estar distante con su hija mayor.- Hubiera podido irte a
recoger al aeropuerto.- añadió quizás para mirar de paliarlo.
-
No te preocupes me llamas cuando puedas recibirme.- dijo sin doblez. Conocía a
su madre, que le gustaba tener toda su vida bajo control y siempre había dado
mucha prioridad a su trabajo.
-
Jasmin, espera.- le pidió algo desesperada, temiendo que la comunicación se
cortara bruscamente.- Puedes estarte en mi piso, el tiempo que quieras. Me
alegro de verdad que hayas regresado.
-
¡Yo también! Siento haber tardado tanto. Hablamos más tarde, tengo mucho que
decirte.- se despidieron.
Jasmin
compro unas flores en la paradita cercana al bloque de pisos de su madre y de
su ex. Pensaba intensamente en Anni a medida que se acercaba a su hogar.
¿Estaría en el piso? Pero cuando estuvo enfrente a la puerta de su piso,
determino no llamar. No quería irrumpir bruscamente otra vez en su vida.
Subió
al apartamento de su madre y dejo su poco equipaje en la habitación de
invitados. Puso las flores en un florero y se dirigió hacia la cocina. Conociendo
a su progenitora de bien seguro que tenía la nevera vacía. Así era. Determino salir a comprar y cocinarles un
arroz a la cazuela, con marisco y verduritas. Marisa apasionada a la cocina le
había enseñado la receta de su madre.
Compro
y preparo la base del arroz. Eran ya el medio día y se fue a buscar a su
hermana la escuela. Coincidió con su ex padrastro que se alegro en verla. Lo
invito a comer, pero él no quiso. La alegría de su hermanita la emociono. Se
abrazaron fuertemente. Sintió el poder de las raíces.
Katrin
no vino a comer. Estuvieron ellas dos solas. Jasmin disfruto del pequeño
momento compartido con su hermana, que iba creciendo a pasos gigantes.
-
¿Volverás con Anni?- le pregunto de repente.- Ella está muy triste por tu
ausencia. Te hemos echado en falta.- Jasmin se le rompió el corazón, sintiendo que
con su egoísmo había dañado a terceros. Se le aproximo y le estrecho entre sus
brazos.
-
Yo también te extrañado, y mucho. Algún día lo comprenderás, pero a veces
necesitamos alejarnos de todo para encontrarnos a nosotros mismos.
-
¿No te volverás a ir?- le suplico con los ojos empeñados de lágrimas. Jasmin enmudeció.
Trago saliva, meditando como decirle a su hermana que solo estaba de visita.
-
Mi amor, debes de comprender que te quiero mucho. ¡Mucho!- le dio pequeños
besos por toda su cara.- Siempre me tendrás, pero por ahora mi vida no está aquí
a Berlín. Necesito ser útil para la otra gente.
-
¿Te volverás a ir? ¿Por qué no vuelves con Anni? Soy aún pequeña, pero sé que
ella te quiere mucho.- insistió su hermana.
-
Lo sé. Yo la sigo amando. Pero a veces, por mucho amor que haya entre dos
personas no es suficiente. Cuando seas mayor lo entenderás.- le arreglo el pelo
y le seco los ojos con un pañuelo.
-
¡Por favor, no me trates como si fuera pequeña! Puedo comprenderlo.- dijo algo
enfadada.- Es igual como mis padres, a pesar de quererse no pueden estar
juntos.- Jasmin le dio la razón.
Recogieron
la mesa y la cocina. Cuando faltaba media hora para empezar la escuela de nuevo
le acompaño. Volvió al piso para limpiar los platos sucios. De repente sonó el
timbre de la puerta. Lo dejo todo y fue a abrir la puerta. El corazón le latía,
inconscientemente esperaba que fuera Anni quién estuviera detrás de la puerta.
La
abrió con entusiasmo. No quería engañarse más, deseaba verla. Pero sus ojos se
ensombrecieron por breves segundos. Un alegre Dominik entró en el piso. Jasmin pasó
de la decepción a la jovialidad. Se abrazaron.
-
¿Por qué no me has llamado? Me tengo de enterar por mi padre de tu regreso.- no
puede evitar recriminarle tras romper el contacto.
-
Mil veces lo siento Nick. Aún así no me has dado tiempo de hacerlo.- le dice
quitándole importancia. Le sonríe y le vuelve a abrazar.- ¡Vamos no seas un
ogro!
-
¡Te he extrañado tanto!- se separo de ella y la exploro con descaro.- Te veo
muy bien, bronzeada. ¿Has estado al solárium, en la playa de una isla tropical?
-
No. He hecho el camino de Santiago. Mm, te encantaría. Precioso.
-
Sí, Elena me ha hablado de él. Quizás, algún día lo hablamos.- le invito a
tomarse un café. Se sumergieron en un lánguido silencio. Jasmin no sabía que
más contarle. Había mucho para compartir pero era como si fuera de más. Dominik
se entristeció algo, percibiendo a su amiga como distante. Quizás la palabra
era distinta. La veía bien, feliz pero en otra órbita, como si ya no encajase
en sus vidas.
Le
empezó a narrar de su viaje con pasión, de todos sus proyectos. Y una pregunta
quedo a medio camino. ¿Y Anni? Su mejor amigo no se atrevía a hablarle de la
cantante. Pero fue ella quién le saco el tema.
-
Se que está triunfando por fin.- le dijo con los ojos brillándole de orgullo.-
Mañana bajare a hablar con ella.
-
No está, deberás esperar que regrese de su gira europea. Estuvo por Barcelona.-
en ningún momento percibió que se entristeciera por su ausencia.- ¿Has
conseguido olvidarla?
-
Buena pregunta.-le sonríe de forma picarona, haciéndose la misteriosa.
-
Ella a pesar de todo, te sigue amando. Su disco es sincero. ¡Bueno, ya la
conoces! No sabe disfrazar sus emociones.
-
¿Se pueden disfrazar realmente? Los únicos que nos engañamos somos nosotros
mismos.- filosofa Jasmin.- Respeto a tu pregunta, es sí la amo. Mis
sentimientos por ella jamás cambiarán.
-
¿Pero…?- pareciéndole un actitud muy derrotista. Entendía que las historias
tenían una fecha de caducidad. De todos modos, la forma en que se fue su amiga fue
radical, no dio espacio porque sendos corazones se sanasen correctamente.
-
No lo sé. Nick, no todo tiene porqué tener sentido.- declaro firmemente, no
queriendo justificarse. Sólo intentaba proceder según lo que sentía.
-
¿Hasta cuándo andarás a la deriva Jasmin? Pensé que el viaje te iría bien para
madurar, para saber lo que quieres.- no evitando ser duro con ella.
-
¡Y a así ha sido! Sé muy bien lo que quiero.- le dijo sonriéndole. Eso le
descoloco un poco. Jasmin siempre había sido muy temperamental y lábil. Pero la
vio muy segura de sí misma.
-
Pues cuénteme, no te entiendo.- se levanto de la silla, se toco el pelo y se compadeció
de la pobre Anni. A pesar, de cómo la había tratado Jasmin, vivía con la
esperanza de qué regresara y la recibiría en su vida sin ningún reproche.- ¿De
verdad, a pesar de amarla no volverías con ella?
-
¡Tampoco he dicho esto!- se paro, intentando no ser borde con él.- ¿No has
sentido nunca la fuerza del amor? ¿O has pensado que es tan perfecto que puede
ser una ilusión? Mi amor por Anni, va más allá de la razón. Es algo lindo,
puro, fuerte… Ella es una gran persona, la mejor que haya conocido. Y estoy
dispuesta a desaparecer si ella ha de ser más feliz. A parte, tengo un proyecto importante para
realizar. No le puedo pedir que me acompañe, renuncie a su carrera por mí.
-
¿Y tu felicidad?- le planteo, no creía que alguien pudiera dar tanto sin
recibir nada a cambio.- ¿No deberías hablarlo con ella? Antes de suponer tanto.
-
En eso tienes razón. Gracias por preocuparte por mí. Pero de verdad, me siento
en paz conmigo misma y, por fin, he encontrado mi camino.
Cambiaron
de tema. Dominik comprendió que no la podría convencer del contrario. Jamás la había
sentido tan segura por algo. Quisiera o no, se le debía de respetar. Había
aprendido a apreciar a Anni, por eso le sabia mal por ella.
Más
tarde se fue. Eran las siete de la tarde, cuando Jasmin se animo a ir a saludar
a Nele. Seguramente que en aquella hora ya estaría en el piso. Bajo, llamó a la
puerta. Tardaron mucho en abrirla. Sus ojos se cruzaron con una mirada preciosa…
Me gusta mucho como escribes esta historia.
ResponderEliminarFelicidades en serio eres buena escribiendo.
Hola,
ResponderEliminarGracias por dejar tu comentario y me alegro que te guste la historia. Bueno respeto escribir estoy en ello. Poco a poco.