PRIMERA
FIESTA
Era
una tarde veraniega, algo calurosa. Hay dos amigas estiradas en dos hamacas de
la terraza. Hace poco que han llegado al pueblo de Soberano ha pasar las
vacaciones. Una de ellas es la propietaria de la torre, Petunia Arco. Una chica sencilla, bajita, con un blanco
rostro y pelo pelirrojo. No había nada destacable en ella. Quizás su carácter
afable y tranquilo la convertía en una persona fácil de tratar.
Su
acompañante era Maca Orquidea Wilson. Era una perla andante, una joya...una
flor preciosa. Con sus grandes y expresivos ojos marrones, era capaz de dejarte
sin aliento. Era una presumida de cuidado. Aunque también sobresalía su
personalidad fuerte. Era muy traviesa y cruel cuando se lo proponía. El
adjetivo de humildad estaba fuera de su diccionario. A veces, rasgaba la
crueldad y frialdad.
Era la primera vez que acompañaba a su amiga
en aquella población un tanto particular. Hasta entonces había preferido el
bullicio de Barcelona...el sol picante de las playas mediterráneas. Y por supuesto,
su harem de pretendientes. Aunque el poder económico de su familia le era una
pesada losa. Que la estaba convirtiendo en una amargada, desconfiada solterona.
Maca,
había acudido allí en búsqueda de paz, relajación. Aún así, la pobre no sabia
lo que le esperaba debajo la aparente tranquilidad del pueblo, repleto de
familias de la alta sociedad y ricos empresarios, había una competición
inquietante. Las fiestas eran un vicio, y algunas de ellas terminarían siendo
pura dinamita.
¿Cuando
empezó todo? ¿Fue cuando Petunia propuso ir en la fiesta de los vecinos, o bien
des de su llegada? En todo caso, lo ocurría en sus vacaciones no estaba escrito
en la agenda de la Srta. Wilson. Después de un año de estrés, de romper con
teóricos encantos de chicos..., creía merecerse un verano selvático.
Petunia:
- Hoy los vecinos de enfrente, me han invitado en una fiesta.
Maca:
- ¡Qué pena que no pueda venir yo!- pareciendo una niña de pocos años que
acababa de recibir una calabaza. Incluso se puso a berrear en broma.
Petunia:
- Pobre amiga... Aunque tampoco es otra cosa del otro mundo Simplemente un
tedio de fiesta. Representa que es una fiesta entre los vecinos, pero te
encuentras con Soberano entero. Bueno, solo las familias con un nivel económico
equiparable al suyo.
Orquídea
Maca:- ¿Y como se llaman tus enrollados vecinos?- pareciendo interesada. Movió
las cejas, como esperando escuchar algo de su agrado. Manos a la obra Wilson,
¿Estas dispuesta a ligarte otro joven todo hi tus desengaños?
Petunia:-
¿Montefiore, te suena? - hace una pausa y la mira expectante.- No me dirás que
quieres ir a ligar. ¡Oh, siento lo que piensas!
Orquídea
Maca: - ¿Montefiore? Me imagino que son
italianos. Me suena a mafia.- ignorando las insinuaciones de su amiga. No
pensaba ir a la caza ni captura de ningún macho ibérico, ni mucho menos italiano,
espagueti o chulo alemán.
Petunia:
- No se si son gángsteres, pero sí son
italianos. El Sr. Montefiore tiene unos cincuenta años. Aún así, esta casado
con una escultural jovencita. La famosa y exuberante, Mrs.Valentina. De su
matrimonio no nació ningún retoño. Aunque el Sr. Montefiore tiene una hija de
su anterior matrimonio. Se llama Esther Violeta. ¡Tela marinera!
Maca:
- Pues vaya, como mi nombre...- riendo a la misma vez.- A ti te gusta
cotillear.
Petunia:
- De hecho me encanta....- riendo también:- Por cierto, aún no has escuchado lo
mejor.
Maca:-
¿Y...?- pareciendo molesta por las ironías de su amiga. Aunque ella también le
encantaba criticar a los conciudadanos.
Petunia:-
Es una hija de papa. Esta muy mimada, cursi y pija. Su progenitor siempre
llamándola: Violeta amore mío ven. Eres mi flor, mi gran tesoro.- no parando de
reír, mientras intentaba imitar al Sr. Montefiore.- Es más grande que nosotras, quizás nos lleva
unos tres años... No creas, no los aparenta físicamente. Es excesivamente
amable, y te come de halagos...
Maca:
- Jaja Aún así, me parece que no te cae muy bien. Te sobras los adjetivos
calificativos que añades.- presumiendo de su maravilloso ojo clínico.
Petunia:
- ¿Me adivinas los pensamientos?- haciéndose la enfadada.- Es una mariposa...
Crédula, presumida como tu.- le ataca sin más ni menos, y coge desprevenida a
Maca.
Maca:
- Gracias, pero a mi me soportas y a ella no. No me das miedo.
Petunia:
(su pregunta le cogió por sorpresa) - Tu no lo eres mucho. No me cansas como
ella. Si parece la miel...- no escondiendo el asco que le suscitaba dicho
producto alimenticio- Bueno, es un plato que tendrás el placer de probar esta
noche.
Maca
Orquídea, fue pasando por distintos estados anímicos: perplejidad,
incredulidad, asco...Parecía haberse despertado de una larga, larga, siesta.
Por favor volvemos a repetir. Si una fiesta de vecinos...Donde el único
atractivo es una anfitriona con una refinada educación que rallaba el
aborrecimiento. Pero por fin, Maca dio noticias de enterarse.
Maca:
- Pensaba que me habría de quedar sola en casita. Mientras tú, te ríes y
criticas al resto de invitados. Pero no
tendrás el placer de reírte sola.- susurro con una voz muy sugerente y picara.
Petunia:
- ¡Niña, parece que no me conoces! No sabes que no me gusta dejar plantados a
mis amistades. Vamos las dos.- vuelve a reír de nuevo, captando sus oscuras
intenciones.- ¿En qué esta pensando tu
cabecita loca?
M:-
Gracias.- mantuvo la mirada de su amiga, y al final no pudo contener la risa y
sus ideas geniales:- Nada, que como la fiesta se prevé muy monótona, porqué no
animarla.
¿Qué
disparatada idea se le pasaba por la cabeza a Maca? Su amiga, la Señorita Arco,
sabía que a veces parecía una bebe aún con pañales. Pero ella así, no lo hacía
con mala intención. Pero le gustaba gastar bromas, y a la menor oportunidad que
veía se aprovechaba para crear situaciones graciosas.
Era
indudable que a su amiga, multimillonaria, le había echo gracia su descripción
de Esther. En realidad si era patética, altanera, pretenciosa... Pero había algo,
de momento, inconfesable.
La
familia Montefiore vivía en un grande y elegante chalet. Era el doble o quizás
el triple de grande que el de la familia Arco. Parecía una gran fortaleza, un
castillo de ensueño. No había de echarles merito ni soberbia. Realmente su casa
imponía respeto. En fin, era de esperar que su fiesta fuera maravillosa y llena
de lujos.
La fiesta se celebraba al inmenso jardín. Se
había instalado una carpa provisional, donde se habían distribuida las mesas
para la cena. Su decoración era exquisita. Cuando llegaron las dos amigas ya
casi habían llegado todos los invitados. El ambiente era suntuoso y cargado, con
mucho ruido de gente parloteando.
Una
chica estaba recibiendo los invitados en la única puerta abierta del jardín. No
era tan alta como Maca Ordquidea. Su pelo también era castaño. Lo llevaba semi cogido
con una binza dorada. Su rostro era ordinario, ojos marrones corrientes. Exhibía,
eso si, una sonrisa muy fácil y esplendida. No era una hermosura radiante, pero
transmitía simpatía. Era la heredera de los Montefiore.
Aquel
día lucia un elegante vestido azul, brillante. Era sencillo, sin mucha
filigrana, liso y muy largo. La parte de abajo era muy ancho y largo. Recordaba
aquellos incómodos vestidos de épocas muy anteriores. Incluso parecía llevar corsé.
Maca,
aquel día se había puesto también un vestido. Era de color negro, y de falda
corta. Con un corte muy original en la pierna derecha. La parte superior era ceñida,
sin ningún tirante. Exhibía su perfecto cuello con orgullo y satisfacción. Su
pelo largo estaba pulcramente peinado y dejado caer libremente. Tan solo dos
pasadores pequeños, y con perlas, le sujetaban el pelo en los dos lados.
Su
precioso rostro estaba muy bien maquillado, con un marrón que acentuaba el
moreno de su piel. Sus ojos estaban pintados con un lila fuerte, y los labios
por carmín marrón grana- tazo. También había aprovechado aquella noche, para
lucir las mejores joyas que se había llevado con ella. Especialmente unos
pendientes largos, de brillantes blancos y un corazón al final. Aquella noche
estaba preciosa, quizás inconscientemente le quería quitar protago- nismo a
Esther Violeta.
Petunia
Arco, iba más sencilla que la anfitriona. Llevaba un traje de color blanco, y
se había recogido su pelo con un moño. Se había maquillado por encima, no tan ostentoso
como su amiga. De hecho, no le gustaba hacerlo. Estaba impaciente para ver a su
amor, y cuando la tubo ante ella hizo un esfuerzo para que no se le notase su
turbación. Aquella noche tenía mucho miedo de lo que pudiera ocurrir; ya que
Maca no decía las cosas en vano.
E:
Hola Petunia, bien venida. Que gusto que hayas aceptado venir.- les dijo con su
habitual sonrisa en los labios.
Le
dio primero la mano, y seguidamente los dos besos de protocolo. Sus movimientos
eran refinados y suaves. Parecía que las dos chicas se conocían mucho. Aunque
la Arco aseguraba que sus relaciones eran solo cordiales
P:
- Gracias. Esther, te presento a Maca Orquidea Wilson.- dijo después de darle
dos besos.
E:
- Tenía muchas ganas de conocerte. Tu amiga me ha hablado mucho de ti.- dijo
con una voz melodiosa, pero también parecía indiferente a aquella nueva
invitada. Se noto perfectamente que lo dijo para quedar bien.
M:
- Yo estoy muy encantada de conocerte Violeta. Aunque hoy es la primera vez que
he escuchado hablar de ti. Será todo un placer acudir a vuestra fiesta.- dijo, siéndole
un poco sincera. De hecho, temía que allí se aborrecería enormemente.
E:
- También me han dicho que tu padre es el dueño de la importante inmobiliaria
de Cataluña. ¿Como se llama?- quizás ya lo sabía, y se hacía la tonta del bote.
Existía, además, un atisbo de menosprecio. Aquello no paso por alto para la
imponente mujer.
M:
- Cristal. ¿Y que hace tu padre? ¿Que clase de negocio tiene? ¿O vive del
cuento?- activándose, sin querer, su parte curiosa latente.
P:
- Hoy no habléis de trabajo. Por favor Maca no empieces la batalla de siempre.
- dijo con hastió, cansada de las carreras que se montaba su amiga.
E:
- Tiene usted razón. Aunque, la profesión agente de inmobiliarias es patética. Sí,
se mueve mucho capital y propiedad. Y mi padre es un hombre honrado, que se ha
ganado todo lo que tiene por su propio trabajo.- mostrando que le había
ofendido su comentario- Ya nos veremos más tarde.- dijo secamente, como si ya
se le hubiera cerrado la fuente, que amantaba su exquisita educación. Hizo un gesto, que les indico que quería ya
dejarlas.
Maca
Orquídea, sonreía...hizo un guiño a su amiga. Aquello tan solo era una
advertencia de qué algo iba a suceder. Petunia hizo el ademán de contenerla.
Pero en aquel justo instante, Esther Violeta echo un grito y se escucho el
ruido de una roba romperse.
Fue
todo muy rápido, y lo que observaron la mayoría era como la anfitriona trataba
de taparse las piernas. No se le veía nada más. Aún así, casi hace un estriptis
gratuito. De hecho, por suerte, el vestido solo se le había roto de un lado.
Su rostro manifestaba mucha angustia, sus ojos
habían salido de sus orbitales. Empezó a sudar a raudales. Y eso, que tampoco
había quedado en bolas. Fue más su forma de reaccionar, algo puritana y patética,
que el destroce en si.
¿Qué
había pasado? ¿Como se había estropeado su precioso y caro vestido? Aquello
solo tenía una única causa y nombre de mujer: Maca. Petunia lo tubo claro, y la
victima indirectamente también. Aunque aquello quedaría como un aparatoso
accidente. Solo la Arco sabía que era una broma cruel de la Wilson. La cual no
evito reírse a cantaros. Entre risa y risa, pedía mil perdones por su torpeza.
Que causalidad que le pisara el vestido sin querer... Pero bueno, la calidad de
la ropa también se puso en duda.
E:-
Ya esta hecho- atino a decir
Su
rostro se había puesto rojo. Aquella chica había conseguido, lo que muchos no
consiguen hacer con ella, enfadarla. Pero para mantener las formas, no manifestó
su irritación. Todo hi que su rostro no mintió, era un autentico poema.
M:-
Me sabe mal. Si desea que le compre otro.- se ofreció, y ya se temió su
negativa. Pareció que le acepto sus disculpas, y por fin las dejo. Se iba
nerviosa, avergonzada y un poco atribulada. Por poco que no se cae al tropezar
con un hombre. Las risas, descaradas, de Orquidea no disminuyeron.
P:-
Te has pasado- le recrimina, cuando la anfitriona ha desaparecido entre la
gente. En el fondo también se había divertido con el espectáculo. Las dos no
eran tan distintas como aparentaban ser. Todo hi que la Wilson era mucho más depravada
que ella. Maca, era una hija de papa. Des de pequeña se le habían satisfecho
todos sus caprichos, sin ninguna restricción. Se creía la dueña del mundo y de
todo. Con lo cual se creía que podía ir por ahí gastando cándidas bromas.
(Más
tarde)
Las
dos amigas se sentaron en la mesa que les asignaron al último momento. Por lo
que se enteraron, Violeta antes las había puesto en una mesa con varios jóvenes.
En la cual también se sentaba ella. Pero se había alterado tanto con el
desagradable, o premeditado, accidente que las había sentado muy lejos de ella.
A alguien le supo muy mal aquel cambio de última hora ¿?
La
providencia quiso, que sus compañeros de mesa fuesen el matrimonio Paraguas.
Unos buenos conocidos de la familia Wilson. Era un matrimonio un poco mayor, de
entre 50 y 60 años. La mujer se llamaba Teresita, era muy simpática. Aunque
también había de decirse, muy estrafalaria. Le encantaba la ropa rara, original
y realizar unas combinaciones horri-bles. Como por ejemplo, el traje que
llevaba: parecía Mary Poppins. Era un vestido con rallas, de color marrón y
austero. La cabeza era adornada por un mini sobrerito. Y jamás dejaba su
paraguas en casa, lo usaba a modo bastón.
Teresita
Paraguas:- ¡Maca, tu por aquí! (exclamo nada más verla sentarse a su frente) Es
raro que un miembro de tu familia este en Soberano. El reino de las grandes
familias...
M:-
Si, yo misma en persona. Estoy de vacaciones con la señorita Arco. Además,
los Wilson acostumbran ir más a la a
Costa Brava o a Mallorca.
Teresita
Paraguas: - Sois de altos vuelos.
Soberano no es para vosotros.
M:-
Tampoco es eso. Nos gusta más la
playa, el sol, mezclarnos con los turistas ingleses.
P:-
Por eso siempre estas tan morenita...aunque dudo que te pongas morena por aquí.
M:-
¿Habrá piscina por aquí, no?- con lo que le gustaba tomar el sol, bañarse.
P:-
¡Sí! ¡Que crees que estamos abandonados de la mano de Dios! Soberano tiene sus
encantos.- dijo con entusiasmo. Era una enamorada de la montaña y no lo escondía:-
Hay rutas campestres, por los senderos o pasos de montaña. Se puede hacer
barranquismo, puenting e, incluso, escalar. Y me encanta esto.
M:-
No me hables de esto...Ya sabes que a mi no me van esas cosas- con cara de
fastidio. Su amiga reía, sabiendo que lo aborrecía.- Odio toda clase de ejercicio.
T:-
Chica, con el tipo que tienes para que quieres practicarlo- dijo no escondiendo
su envidia. Aunque ella a su edad, estaba bien conservadita. Así se lo dijeron
las chicas y su esposo. El cual parecía un muermo, un especie de espantapájaros.
La
cena fue mucho más amena de lo que imaginaba Maca, que se reía a carcajadas con
Teresita. De joven había salido con su padre. A veces pensó que fue una pena
que rompiesen. No era tan orgullosa, recta como su madre. Aún así, tampoco era
capaz de imaginarse que clase de madre podría haber sido.
Esther
Violeta era muy famosa en aquel pueblo de montaña. Varios años había recibido
va- rios premios. Entre ellos. Miss bailes, Miss elegancia, Miss simpatía, la
perfecta anfi-triona...y otras cursilerías más.
Teresita,
como Petunia le contaron cuatrocientas curiosidades de aquella chica. Y en
cierta forma, Maca Orquidea empezó a sentir envidia por su rival. Secretamente,
se propuso competir con ella. Para empezar, le daba mil vueltas en belleza.
M:
- El vestido de Esther, que llevaba al principio, era muy elegante. Aunque parecía
haberlo sacado de un museo. Además le faltaba ser blanco, para parecer una novia.
P:
- ¿Qué te ha parecido Esther Violeta?- muy impaciente para conocer su opinión
formal.
M:
- Una imagen viva de mi ( Con pura guasa, cachondeo. Lo era porqué no era su
estilo desprestigiarse) Pero creo que lo es más ella. Aparte, muy cursi. ¿Has
visto que cara ha hecho en saber quién soy yo?
T:-
Veo que no te ha caído bien Maca. La verdad es que esta muy mimada. Pero no es
mala chica.- saliendo en su defensa.- Antes era muy adorable y inocente. No
obstante, en los últimos años se ha crecido. Los chicos de Soberano están
loquitos por ella, para alcanzar un favor suyo...
P:-
La verdad es que sí.- dijo con un tono de voz algo raro, como si le tuviese
envidia. Eso creyó Maca.- Ha cambiado mucho. Se ha vuelto tan vanidosa. A parte
de qué, últimamente, persigue un sueño muy particular.
M:
- ¡Y tu decías que no la conocías mucho!- dijo con ironía, abrumo a su amiga
con mil preguntas. ¿Empezaba a sospechar algo?
P:-
Normal, hemos sido vecinas desde tiempos inmemorables. Hemos jugado cuando éramos
preadolescentes. Pero nada más. Ella ha cambiado tanto.
T:-
Eso es verdad. Antes era tan timidilla. Me recuerda al cuento del patito feo. Ahora,
miradla...mayor y hermosa. ¿Donde esta la chica que fue, con ideales y ganas de
ayudar? Sabéis que quería ser enfermera...
Las
dos chicas no dijeron nada al respecto. De vez en cuando, no evitan contemplar
a Esther. La cual va pasando mesa por mesa saludando a los comensales. Muy
bonita no era, lo que le hacía especial era su sonrisa. Aunque antes era mucho
más la alegría de la huerta. ¿Qué le había pasado que hubiera cambiado tanto?
¿Que ambicionaba realmente?
Era
un personaje que no te terminaba de ser indiferente del todo. Lo odiabas o lo
querías. Y las vidas de Maca Orquidea y Esther Violeta habían chocado
frontalmente, y herido sendas vanidades. Pero cuando Esther les toco saludarlas
su rostro no manifestaba ya enfado. Había sustituido su vestido, por un modelo
también excesivamente elegante.
E:-
¿Que tal la cena? ¿Les ha gustado?- en sus manos llevaba una copa cava que balan-ceaba.
Estaba muy cerca de la Wilson. Esta no la podía ver muy bien, y no hacia ningún
gesto para mirarla.
T:-
Bien. He tenido el placer de reencontrarme con la hija de un buen amigo-
mostrando su absoluta satisfacción.
E:-
Me alegro. ¿Y vosotras que tal?- dirigiéndose a las dos amigas.
P:-
Excelente como siempre.- dijo con alguna reserva.
E:-
¿Y usted que le ha parecido, Sra. Wilson?- acercándose más hacia ella. Pero
pasa algo que no se lo esperaba Maca Orquidea. De repente, un liquido fresco le
acaricia su suave piel.- ¡Oh, lo siento...ha pasado alguien y me ha echo
derramar parte de mi copa encima suyo!- era una soberana mentira. Aquel
accidente también había sido intencionado.
¿Cuál
seria la reacción de Maca? Aquello le cogió desprevenida. La torta se había
girado, y habían conseguido captar la atención de otros invitados. Pero la
victima, se empezó a reír. La única que quería esconderse y desaparecer era
Petunia. La cual sabía que su amiga era muy vengativa, y se temía lo peor. Aún
así, aquel día se libro de una batalla campal.
M:-
Gracias por el brindis. El cava es alegría.- dijo sonriendo sensualmente. Cogió
su copa. Violeta no se movió.- Propongo un brindis para la anfitriona más
simpática del planeta.- el resto de invitados la imitaron.
La
señorita Wilson supo llevar muy bien aquella situación. De echo, la quien
termino quedando algo mal fue la anfitriona. El marcador de su silenciosa
competición termino: 1 - 2.
Petunia
solo pudo experimentar admiración por su amiga. Era un lince, y pensaba con rapidez.
Le supo mal por la anfitriona. Aquel día no seria uno de los mejores de su
vida.
E:-
Gracias por su amabilidad- proponiendo otro brindis.
Poco
después las interrumpió su padre...
Sr.
Montefiore: - Hola querida.- pasándole un brazo por la espalda; y dándole un
cariñoso beso en su pómulo derecho.
E:
- Hola papa. Te presento a la nuestra nueva invitada. La amiga de Petunia Arco.
La ilustre hija de la inmobiliaria Cristal (Haciendo captar su atención)
M:
- ¿Que quiere Esther Violeta?- un poco cansada de su asedio. ¿Por qué no se
marchaba? Por ganas le habría rociado con todos los líquidos de la mesa. Pero
no quiso hacer el ridículo en medio de tantos invitados.
E:
-Presentarte a mi padre.
M:-
Mucho gusto Sr. Montefiore.
Sr.
M: - El gusto es mío. Conozco a su padre. Actualmente estoy haciendo un negocio
con él. No me dijo que su hija estuviera pasando las vacaciones a Soberano.
M:-
Quizás haya olvidado donde paso las vacaciones...- dijo no disimulando su
rencor hacia su padre. Muchos caramelitos para distraerla siempre, pero jamás
le prestaba la atención suficiente. Parecía que le era igual donde se marchase.
Sr.
M:- Veo que tiene un padre muy rico, pero que no tiene cabeza para su preciosa
hija. Es un gravísimo error de los hombres de negocios. Yo procuro satisfacer a
mi familia. Aunque es muy difícil si quieres mantener tu capital y negocio.- mostrándose
muy orgulloso por ello.
E:-
Padre termina el rollo. Siempre hablas de lo mismo. - parece molesta por sus halagos.
Era como si estuviera mintiendo y lo había atrapado haciéndolo.
La
Montefiore, reacciono de una forma rara. Sin pensarlo, hizo levantar a la Wilson.
No había olvidado el accidente del inicio de la velada. Aún así, había
prometido a un amigo, muy especial, presentársela. No fue una forma correcta
llevarse a la engreída multimillo-naria. Pero no suportaba su padre, su
falsedad. Quería presumir de ser buen padre, cuando muchas veces para él la
familia también pasaba a según plano
M:
- ¡Pero donde me llevas! ( No disimulando su irritación ) No quiero dejar sola
a Petunia...
E:-
Tranquila que tu amiga esta con muy buena compañía. Mi padre tiene cuerda hasta
la eternidad. Además, me debes un favor...
M:-
Yo no te debo nada...si lo dices por antes, ya te dicho que ha sido un
accidente.
E:-
¡Ya, ni te lo crees tu! Como sabes, también, muy bien que mi baño con cava ha
sido intencionado.- hablando con pelos y señales. Ya no hacía falta mascaras
para tratarse...era el puro estilo Maca.- Pronto sabrás que conmigo no se
juega...
M:-
Lo mismo le digo. Aparte, no me impresiona para nada todo lo que tiene. Yo ya
lo tengo a raudales.- después de la pelota que le lanzo, no se la devolvió. Anduvieron
juntas en silencio.
La
llevo en la mesa que había cenado. La mayoría eran chicos, en excepción de un
par de chicas. (Quizás entre ellos había la persona que había lamentado no
haber disfrutado de su linda compañía durante la cena) La mayoría eran muy
hermosos. Maca Orquídea se fijo de inmediato en uno que llevaba perilla. Era
delgado, con una mirada dulce. Moreno y pelo negro.
E:
- Chicos os presento a una reciente amiga mía, Maca Orquídea Wilson.
Los
jóvenes la miraban con interés. Su imponente figura les dejo sin aliento. La mayoría
eran aduladores de Esther. Pero al verlas juntas, esta última se quedo en la
sombra de Úbeda.
M:
(No sabiendo que decir. Su parte más desconfiada, le advertía que no fiara de
nadie, que corría peligro) ¿Veraneéis en Soberano?
E:
- Sí todos están pasando unas esplendidas vacaciones en Soberano. ¡Qué nombre
no! ¿No os parece chicos?- intentando captar su atención. Pretendió ser cómica,
y rallo la estupidez. Aunque, la mayoría le siguió el juego.
Chicos:
- Una marca de brandy.
Se
enfrascaron en una conversación entorno de los supuestos significados del
nombre del pueblo. Maca no fue una excepción...
M:
- A mi me parece que Soberano, además de ser una marca de una bebida alcohólica,
es un adjetivo de poder. No se... se lo aplican a los reyes. - hizo un gesto de
hastió. Que soberana tontería estaban debatiendo.- Aunque hay nombres que se
ponen por varios motivos. ¡Quien sabe que había en la cabecita de sus
fundadores!- dando por terminado aquel tema.
E:-
Bravo. Sabía que eras inteligente. ¡Vamos chicos aplaudirla!- pero en más de
satisfacer a la Wilson, sintió mucha pena.
Aquella
rara forma de burla, le parecía muy patética. Si ella ya era una niña pequeña,
su adversaria le igualaba. Podía ser la orna de sus zapatos. Y verse reflejada
al espejo le dolió hondamente.
M:-
Bien os dejo. Mi queridísima amiga me debe extrañar. Ya nos veremos en otra
ocasión.
Antes
de irse volvió a mirar al chico que le había atraído. No había duda, le
gustaba. Durante su corta conversación había hablado poco. Incluso, parecía
diferente del resto. Un poco reservado, expectante...y sabía que había
provocado el mismo efecto que en ella.
Fue
incapaz de alejarse mucho del grupo. Ya que aquel chico le intrigo. Había ido
allí para nada, pero haberle visto había merecido la pena. Pero escucho algo
inquietante, que la cabreo de verdad. Ya dicen que si no quieres escuchar lo
que no debes, no escuches detrás las puertas.
"E:
- Chicos sois muy tontos. Me esperaba mucho más de vosotros. Dejar escapar a
este bombón. A más de ser guapa, distinguida y rica...
Chico:
- Yo te encuentro más guapa que esta Orquídea.- dijo el chico que le había
gustado a Maca
E:
- Me alegra Héctor que opines esto. Pero recuerda que yo ya estoy comprometida
con un gran noble. He conseguido lo que buscaba. Por cierto, eso es un
secreto... ¿Me lo guardáis?- todos le prometieron que sí. Luego, se dirigió al
tal Héctor:- Y tú debes de buscar la mujer con mucha plata. Te recuerdo que tu
familia esta de lleno dentro de una depresión crónica."
Orquídea
opta para reunirse con Petunia, cuando empieza el baile. Esta harta, y tiene el
rostro desencajado. Violeta ha conseguido enfadarla. Su amiga lo percibe. Pero
antes de interesarse por lo que le pasa, le recrimina haberle dejado sola.
P:
- Mira que irte sin más, sin decirme donde ibas.
M:-
No me des las culpas. Es la impulsiva Esther Montefiore. Por ser amable me ha
raptado por unos minutos. Todo para presentarme a unos chicos que no estaban
mal. Especialmente uno. Aunque, he descubierto...
P:-
Has descubierto a Miki Maus.
M:-
No seas infantil.
P:-
De acuerdo. ¿Qué pretendía Esther Violeta, ella no se lleva a la gente por qué
sí?
M:-
Quería hacer un favor a sus amiguitos. Recuerdas, yo soy un buen partido.
Veranean todos a Soberano.- hizo una pausa, recordando al chico hermoso y con
poco seso. Pero no comento nada sobre él.- Por cierto, tengo una noticia muy
suculenta. Te encantara ya verás.
P:-
Por favor... desembucha. ¿La bolsa o la vida?
M:-
Un dos, tres dime...que bonita que estoy y te lo diré.
P:-
¡Por favor, no estoy por tus jueguecitos!
M:-
Nuestra anfitriona esta comprometida con
gran noble. Vete a saber...quizás sea un lord...- la noticia cayo como un rayó
y su amiga casi se queda sin respiración. Maca la tiene que pellizcar,
empezando a intuir algo.
P:-
No lo sabia. Me parece raro que los Montefiore no lo hagan público. Les apasiona
dar la nota. Y suelen vender muchas exclusivas en las revistas del corazón. No
me extrañaría que parte de su fortuna venga de allí. Por cierto, ¿Quieres
bailar conmigo?- pareciendo haberse recuperado del infarto cardíaco.
M:-
Si prometes no seducirme, sí.- dijo con ironía. Eso las hizo reír durante un
rato.
Disfrutaron
en la pista de baile, y se fueron a la cama muy pronto. Aquel día Maca Orquídea
no se había pasado tanto como había insinuado antes de la fiesta. Pero había
tenido sus momentos.
Esther
Violeta le había irritado de verdad. Algo le decía que no era la mujer entupida
que a veces pretendía aparentar. ¿A que jugaba? ¿La había envidiado, igual que
ella? ¿Por qué le había puesto la etiqueta de amiga, cuando sabia de sobras que
la despreciaba?
Pero
aquello era el inicio de una lucha por el poder. Las dos se iban pisando las
talones. Aunque, poco a poco, iría adquiriendo extrañas connotaciones. Dicen
que las apariencias engañan, y que existen los hechos paranormales.
SEGUNDA
FIESTA
El
día siguiente de la lujosa fiesta de los Montefiore, era sábado, y las dos
amigas habían sido invitadas por Teresita Paraguas en su fiesta del medio día.
Más que nada era una intima comida. La cual también se celebraría al jardín.
Las
primeras de llegar fueron Petunia y Maca. Habían andado hasta allí, todo hi las
protestas de la sedentaria Maca. Suerte que heredo un buen tipo de sus
progenitores. Porqué a pulso no se lo había ganado. Llevaban unos vestidos no
tan elegantes como la noche anterior. Eran mucho más veraniegos, alegres y con
colores claros. A Maca Orquídea le sentaba de mil maravillas cualquier prenda. ¡Todo
le quedabas tan bien!
Su
amiga a veces babeaba por ella. Si no fuera que tenía la prohibición de fijarse
en amistades quizás ya la habría intentado seducir. Si hubiera conseguido acostarse
con ella era otro asunto. Ya que por muy liberal que fuera en determinados
temas, se mostraba muy reacia en tener una aventura con una mujer.
No
era una comida con muchos invitados. De hecho, se podían contar con los dedos.
Entre ellos...dos hermanas de mediana edad. Vivían juntas, durante todo el año
en Soberano. Eran muy sencillas. Se dejaban poco capital en ropa nueva. Aunque
la anfitriona decía que su padre las había dejado apañadas hasta que muriesen.
Aparte de qué seguían solteras...
Sus
vidas daban para mucha imaginación. En lo único que todos coincidan era que
parecían unas monjas fuera de su convento. No salían mucho de su hogar, y se
negaban a asistir en fiestas. Algunos las catalogarían de antisociales. En
cierta forma era así, odiaban a determinada gente. La anfitriona las sentó delante
de Orquidea Maca y Petunia.
Los
siguientes en llegar fueron los Tránsito sin su hijo. Era un matrimonio ya
mayor. El patriarca era argentino, y su esposa andaluza. Los últimos en llegar
fueron los Montefiore. Su aparición fue ostentosa, con una limosina blanca.
Cualesquiera hubieran pensado que bajaría de allí una celebridad importante.
Los
anfitriones les recibieron con muchos halagos, con confeti, incluso instalaron
una imaginaria moqueta roja. ¡Pasad soberanos de Soberano! Os ofrecemos nuestro
humilde manjar...todo a la vuestra disposición. La distinción clara del trato ofendió
a los otros invitados. Aunque las reacciones a ello fueron distintas.
Los
Transito fueron los que más le sentó mal. Las hermanas Aristotil, aparentaron
indiferencia. Aunque podrían estar lamentándolo en las profundidades de su ser.
Las dos amigas, en especial Maca Orquídea empezó a experimentar alergia por los
Montefiore.
¿Por
qué tenían tanta fama? Empezaba a ser una certeza inquietante.
Independientemente a que fiesta fuesen se los encontrarían. En fin, eran como
unas pulgas muy ágiles y que no abandonaban su victima hasta dejarle ni una
gota de sangre. ¿O estos insectos son las santígüelas?
Esther
Violeta bajo la última de la limosina. No iba de tan etiqueta como la noche
anterior. Debía pensar que en aquella comida carecía de personajes importantes,
a nadie para alumbrar. Lucia un discreto vestido blanco, tipo ejecutiva. Sus
cabellos los llevaba desatados y le brillaban bajo la luz del sol.
Cuando
por fin se reunieron con los otros, algunos parecieron muy sorprendidos. Pues
no se esperaban volver a reencontrarse con la Wilson. Hasta aquella fecha, la
Señorita Arco ni la Wilson habían acudido aquella tradicional comida. Fue comprensible
el asombro de Esther Violeta.
Se
sentaron delante de los Transito y al lado de las hermanas Aristotil. La vecina
de Esther era la hermana mayor, y muy cerca de la Orquidea Maca. Quizás
demasiado. Los dos anfitriones en las dos puntas de la mesa.
Teresita:-
Por cierto Maca, ¿Como se encuentra tu padre? (estaba cerca de las dos amigas).
M:
- Bien. Tiene una salud de hierro. El negocio le da mucha energía.
T:-
Ha sido un hombre muy trabajador. Des de siempre supe que llegaría muy lejos.
M:-
¿Le gustaría volver a verlo, no? (La mujer asintió) Pues le invito el próximo
fin de semana a la torre de Petunia. Mi padre nos honorara con una pequeña
visita. Ya sabe que los padres no dejan de preocuparse por sus hijas. Aunque,
el mío es un desastre. Esta casado con su empresa y condenados negocios.
.
T:-
Ya sabes que me encantan las fiestas. Me vuelven loca.
Petunia:-
Violeta parece que tenga resaca. Claro con tan cava bebido y derrochado...y
esto, que también perdió por el camino- le murmuro a la oreja de su amiga. Las
dos a la vez recordaron la noche anterior, y no evitaron reír por ello.
M:-
Por favor Petunia, ahora no. Nos puede sentir.- mostrando un inusual
conocimiento. Que raro que la chica tocara, para variar, de pies a tierra. Aún
así ya habían dado la nota con sus risas.
Mapa
Aristotil: (la más mayor de las dos hermanas, había escuchado, con su magnifica
oreja, el comentario de la chica): - Ya somos dos.
Petunia
lo comprendió. Aunque una parte de ella se burlo de ello. Pensaba: "Si
supieras mi verdad me creerías una falsa y una repugnante bicho. Si me muero
por sus huesos. Aunque no entiendo que me haya podido fijar en ella.
Inexplicable"
M:
- ¿Vosotras sois de acá?- interesándose por sus compañeras de mesa, estaban muy
serias, prácticamente no abrían la boca. Parecían unos muebles muy hambrientos,
instalados en el jardín. Incluso desencajaban allí.
Amor
Aristotil: (la pequeña) Antes residíamos en la ciudad, y nos encargamos del
negocio de nuestro difunto padre. Nos cansamos de él. Dejo de tener el
significado que tenía
Mapa:-
Nos dimos cuenta que era estúpido trabajar con tanto dinero. Tampoco somos unas
personas con muchos caprichos. ¿Para que vivir con dolores de cabeza? ¿Con estrés?
(Eran unas mujeres muy humildes y carentes de ambición).
Amor:-(Se
complementaban muy bien. Donde no llegaba una lo hacía la otra) La verdad,
vivimos mucho mejor en el campo.
M:-
Sí, yo considero que realmente es un lugar tranquilo. Pero no la mayoría la busca.
Sería interesante realizar una encuesta. Posiblemente la mayoría esperan
encontrar diversión.- opinó en doble sentido, y en el fondo pretendía ser una
indirecta para alguien.
Mapa:-
¿Pero cual diversión pueden encontrar?- pregunto muy animada, parecía que
empezaba a despertarse de su letárgica ensoñación. Incluso, pareció más humana.
E:
(Había estado escuchando su conversación si decir nada; pero no se pudo
reprimir y se manifestó)- Aquí se reúnen gente muy rica, burgueses de alta
sociedad. Hay muchos que vienen solamente para asistir a las grandes fiestas
que arman o armamos los grandes comerciantes o aristocráticos.
Maca
se quedo con la boca abierta. La Montefiore se había delatado. Se creía que no
entendía el catalán; pero no era de aquella forma. ¿Había seguido la
conversación sin ninguna dificultad, no? Pero no quiso hacerse mala sangre con
ello. Hay gente que entiende un idioma y no lo habla.
M:(Pensando:
contrólate, contrólate Teresita no se merece un escándalo)- ¿Y usted por qué
viene a Soberano Esther?
E:-
(Extrañándose que la tratará tan bien) Porqué viene mi familia. Además tengo
muchas amistades íntimas en este pueblo; como los anfitriones de hoy. ¿Y usted
supongo por las fiestas?
M:-
Ya estaba harta de trabajar y de la ciudad y me largue. Quería encontrar un
pueblo tranquilo. Y me lo ofreció mi amiga Petunia. No hay nada más.
Amor:
- ¿Así que usted es la primera vez que esta en Soberano, Señorita Wilson?
(Representa que ha de hablar en catalán. Porque no le importa para nada que
haya en la conversación una hablante en castellano)
M:-
Cierto.
Petunia:-
Ya era hora que me acompañara. ¡Tanto insistir!- dijo con un tono gracioso, les
hizo reír durante unos minutos.
E:
- ( Digiendose especialmente a la Wilson) ¿Trabajas? ¡Que pena!- no mostrando
su asco o fastidio por ello.
Su
forma de decirlo irrito a Maca. Aunque a veces odiaba trabajar. El cual era esclavizado,
alineante tal como decía Marx. No, no
podía tolerar su burla.
M:-
Por cierto, felicidades- dijo en voz, intencionadamente, más alta de lo
normal.- Muchas felicidades, he escuchado que te vas a casar muy pronto con un
personaje de la alta nobleza Europea. Llevaras una vida de reina.- incluso se
levanto y propuso un brindis. Su adversaria no tubo más remedio que aceptar sus
halagos.
E:-
¿Como lo has sabido?- le pregunto después. Su rostro estaba rojo como un
tomate.
M:-
Sí no fueras tan poco discreta...- Haciendo referencia a lo que le escucho
decir a sus aduladores.- Te deseo buena suerte.
Hermanas
Aristoltil:- Felicidades Señorita Montefiore.- dijeron a coro; y por raro que
fuera lo hicieron en castellano. Ya se sabe que los catalanes a veces somos
poco constantes.
P:-
¡Felicidades chica! Quizás te hemos estropeado. ¿Era secreto todavía?- dijo
intentando ser educada; y compadeciéndose de ella. Aparte, necesitaba disculpar
a su amiga...Ya que dudaba que lo hiciera ella.
E:-
No pasa nada. Se sabrá más deprisa.- borrando cualquier atisbo de enfado.
Pareció un proceso fantasma.
Maca
y Esther no se hablaron hasta después de la comida. Era el momento del café.
Algunos lo tomaron en mesitas del lado mesa principal. Y las únicas, que se
quedaron en donde estaban fueron ellas dos. Algunos se extrañaron por ello. Ya
sabían que las dos se odiaban. Aún así, parecía que ninguna de las dos tenía
miedo de quemarse.
E:-
(Tratando de ser amable. Como si lo ocurrido anteriormente ya no le importara.
Al menos, no se la podía culpar por intentar de ser amigas) Son muy aburridas
las reuniones de la Mrs. Paraguas. Acudimos solo por agradecimiento. Ellos nos recomendaron
este lugar para pasar las vacaciones. ¿De qué conoces a Mrs. Paraguas?
M:-
Es muy amiga de mi padre. Creo que de jóvenes salieron juntos. Y después se
hizo muy amiga de mi difunta madre.
E:-Muy
interesante. Parece que nuestras familias tienen una amistad en común.- se
callo, no sabiendo que más decir. No deseaba chocar con ella.
M:-
Esto parece. Mrs. Paraguas es muy buena mujer y muy simpática. Lastima que a
veces se haga un poco aburrida o pesada. Con sus ideas algo raras.
E:-
Esto es de la edad. Mi padre también es de esta manera. Ya hablaste ayer con
él.
M:-(Algo
extrañada por la tranquila conversación) Sí. Me pareció un hombre estupendo.
Debe de ser un buen padre. Según me dijo, siempre procuro estar mucho tiempo contigo.
Al contrario de mi padre. Aunque, obtengo todo lo que quiero de él. De esto no
me puedo quejar. Petunia opina que soy una muchacha muy mimada. Pero siempre
fue como si no tuviese padre. Creo que su riqueza también me ha subido a veces
en la cabeza. Siempre con su dichoso negocio, que seguramente sin su presencia
seguiría funcionando maravillosamente.
E:-
Si no me puedo quejar. Aunque él tampoco deja de vista sus negocios en el
extranjero. Creo que ahora esta haciendo un negocio con tu padre. Y no lo
parece. Reparte el tiempo para su familia y los negocios. Temo para su salud.-
dijo comprendiéndola, aunque le resulto demasiado falso. Su padre no era tan
perfecto. No obstante, en aquella ocasión disfruto provocándole celos.
M:-
Veo que nuestros padres se parecen un poco. ¿Cuando tiempo estarás en Soberano?
E:-
Casi todo el verano. La última semana me caso con el Lord.- Y aquella verdad,
que parecía haberla recordado en aquel instante, fue el detonador de la
bomba:- Que por cierto tú me has ahogado
mis planes. Esta carta me la guardaré. No me gusta que me roben mis proyectos.
Te lo advierto soy muy vengativa.- mostrando que las cosas no estaban tan bien
como aparentaban.
M:-
¡Ah, que me muero de miedo! (Dijo con altivez. Indicándole que no le temía a
nadie ni a nada) No deberías confiar con esos muchachos Señorita Montefiore.
(En realidad, le estaba encantando contradecirla)
E:-
Y tu no debería escuchar lo que no le incumbe- intuyendo de donde procedía su información.
Quizás había sido imprudente comentarlo en la fiesta, entre sus amigos.
M:-
Deben morirse de celos. Debió venderles un pececito y ahora se lo ha retirado. Querían
pescarla a usted, no a mí. Se han mojado o se han quedado con las ganas. Muy hábil
señorita. Quería adosarlos a mí. No hace falta que me los adose, que tengo
montones de esos en la ciudad. Y mucho más guapos que esos chiquillos
engañados.
E:-
Ya puedes tutearme, Maca Orquídea. Sabes tu nombre me recuerda a algo que me da
alergia. Yo no les vendí ningún pececito, ellos mismos pensaron que lo habían
comprado. Yo solo les daba un buen consejo.- su interlocutora no se dio cuenta
de como su termómetro interior iba incrementando de temperatura:- La gente
siempre busca lo mejor, sino se ha dado cuenta. Por ejemplo usted prefirió irse
a Soberano, que a otro pueblo normal y en que no hay gente de su grupo social.¿
Siempre vas por la vida agrediendo?
M:-
Hay personas que siempre provocan la agresión.
Y me voy con Petunia, que me debe estar esperando.- procurando no
alterarse más de lo que ya estaba. Decían que era de sabios saberse retirar a
tiempo. Pero ya había sobrepasado la frontera.
E:-
Hablas como si nunca hubieras roto ningún plato.- odiando su soberana
seguridad, altivez y menosprecio.
M:-
No quiero agredirte más, según dice usted. Se que nos volveremos a ver. Por qué
según veo tu familia es muy popular por aquí. Parecéis unas lapas- dijo sin
pensar. Realmente fue una soberana imbécil y cruel.- Pero la mía es la más popular en otro lugar.
Apuesto que si se agregase en Soberano les quitaría fama.
E:-
Engreída, pretenciosa.- le grito, había conseguido herir más su vanidad. Y como
castigo le hecho su café por encima.
To be continued...
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