JAMÁS VOLVERÁ A SER LO MISMO Capítulo 10 (parte 2) (Fanfic de Jasmin y Anni de Guten Zeien, Schlechte Zeiten10
PARTE
DOS
El
local era grande y estaba lleno de gente. Anni estaba como un flan. No sabía
cómo había aceptado la propuesta de Lea para actuar en el festival de
Cantautores de Invierno. Era su última prueba, para poner en práctica las
habilidades trabajadas en terapia. Si salía bien le daría el alta.
¿Cómo
había conseguido la psicóloga incluirla en aquel nuevo festival? Un misterio
que no quiso resolvérselo. Fue algo pactado, actuar en un gran evento
musical. Invito a todos sus amigos, a su
madre, a Gisela y Lea. Aparentemente, no había de ser distinto a las anteriores
ocasiones pensaba Anni en el camarote.
Cogió
la carpeta con sus nuevas composiciones, en total unas catorce canciones
tiernas. Debía de escoger solo cinco para exhibir. Difícil tarea, pues todas
era importantes para ella. Eran sus hijos. Las releyó por encima. Todas estaban
dedicadas a Jasmin.
-
¡Ojala que esté aquí para escucharme!- dice para sí
misma, nostálgica. Y pensando en ella, se le ilumino el sendero a recorrer.
Cantaría la canción Jasmin, Amarte sin miedos, Acariciando las estrellas,
Creciendo y Noches de insomnio. Se sumergió en una dulce ensoñación. De repente, alguien golpeo
suavemente la puerta del camerino.
-
¿Se puede?- pregunto Gisela, usando un tono pícaro.
-
Hola. ¡Qué sorpresa!- dijo Anni, levantándose de la silla. Se le acerco y la
abrazo brevemente. Des que se había trasladado a Berlín a vivir, aún no se
habían visto.- Lea no me ha dicho que vendrías esta noche.
-
Le pedí que fuera una sorpresa.- se detuvo un momento, queriendo crear una
atmosfera de misterio:- Quizás, sea la más pequeña que te espera esta noche.-
Anni abrió los ojos, algo desconcertada. No capto su indirecta, pero no quiso
dar más vueltas.
-
Da igual. Me ha gustado tu detalle- le agradeció sinceramente.- No sé como lo
ha hecho tu pareja, pero eso es increíble. ¡Quién me hubiera dicho que actuaria
en este festival!
-
Jamás desestimes a mi pareja. Es capaz de llevarte la luna si se lo pides.- le
dijo con los ojos brillantes como dos diamantes. Anni sintió una envidia sana.
Ella había tenido a su lado a una persona maravillosa, que también había creído
en ella y la había alejado de su lado inconscientemente.
-
Es una gran mujer, puedes estar orgullosa de ella. ¡No te la dejes escapar!
-
Gracias. Lo sé.- se calló, luciendo una sonrisa tonta en la boca que le duro
unos breve segundos.- Antes me sentía algo culpable de mi felicidad. Sabía que
te había dañado y los remordimientos me carcomían por dentro…
-
¡Gisela, olvídalo ya! Para mí todo está olvidado.- se lo decía de corazón.
-
Lo sé. Pero siento que estoy con deuda contigo. Por eso, por favor, pase lo que
pase esta noche acéptalo.- se le volvió a acercar y le dio un cálido beso en la
comisura de los labios. Luego, se fue como un relámpago. Anni se quedo con una cara
de póquer. Prefirió no analizarlo en profundidad, ya los nervios empezaban a
doblegar su voluntad.
Minutos
más tarde un azafato la fue a buscar para que actuase. Las manos le empezaron a
sudar otra vez. Miro las partituras desordenadas de encima la mesita. Su mente
estaba en blanco, no recordaba la letra de ninguna de sus canciones. Cogió la
guitarra y trato de conectarse en la realidad, en cada instante. Sintió como la
puerta del camarote se cerraba, los pasos del chico guapo, el ruido estridente
de personas desconocidas, la voz del presentador, el escenario, las luces…
Empezó
a contar lentamente los latidos de su corazón. Aislándose de la realidad,
mirando en un punto indefinido de los espectadores. Su silencio atenuó el
sonido ambiental. Seguía mirando al infinito. Fue en aquel punto, cuando
sucedió.
La
vio. Estaba al fondo, mirándola fijamente. Le sonrió y todos los miedos se
convirtieron en cenizas. La inspiración regreso y las palabras le salieron fácilmente.
Empezó por Jasmin y termino con la de Amarte sin miedos.
“A pareciste en mi vida como una gran
tormenta,
Que destruye todo a su
paso, que te irrita y deja desnuda
Somos vulnerables, no
podemos sobrevivir a la fuerza de la natura
No puedes vivir sin
sentir dolor, sin sentir que tu mundo seguro se hunde
No existen las
certezas, los puertos seguros.
Yo que creía que de
esta vida lo sabía todo,
Yo que creía que era
fuerte,
Yo que creí que nadie
más me rompería el corazón,
Yo que creí que pudiera
volver a amar,
Llegaste a mi vida como
una tormenta,
Me arrastre hasta el
infinito, hasta las estrellas
Me deshelaste el
corazón, me derretí en tus manos
Los miedos se adueñaron
de nuestra razón,
Pero la fuerza de la
natura parecía que podía más
Que nuestras
voluntades, que nuestras razones.
No fui capaz de amarte
sin miedos, sin miedos
Temiendo que la
tormenta estallase de nuevo
Y me volviera a quedar
desnuda en la orilla.
Te perdiste en el
horizonte, como un vendaval
Y ahora sé que el miedo
alimenta la tormenta,
Hoy renuncio a tener
miedo,
Sigo en la orilla,
desnuda esperándote
Para viajar nuevamente
a las estrellas,
Para conquistar el
infinito, sin miedos…”
Dejo
de tocar la guitarra, a la vez que musitaba la última nota, como un susurro.
Una promesa que se hacía a sí misma, de dejar los miedos en el baúl de los
recuerdos. Así quería que empezara su nueva vida, su nueva relación con Jasmin.
Un silencio profundo, algo lagunar, se extendió por la sala. Ella seguía
mirando el mismo punto de la sala, donde había un potente foco de luz, que iba
cambiando de colores aleatoriamente.
Jasmin
se había desintegrado, era solo una burda imagen holográfica. Sus deseos la habían
dibujado para ella. Para darle fuerzas para poder actuar. Un torrente de
aplausos la sustrajo del sortilegio. Iluminaron más la sala y pudo mirar más al
público. Le impacto ver a algunas chicas con los ojos humedecidos, o llorando a
lágrima tendida. Y sus ojos se permitieron el lujo de hablar por si solos.
Atropelladamente
agradeció los aplausos y se fue corriendo. Necesitaba la seguridad de los
camerinos. Nada más acceder en él, se hallo a Lea con un ramo de rosas. Por
ganas se las hubiera cogido y tirado por el suelo.
-
Estoy orgullosa de ti.- le dijo a la vez, ignorando la rabia de sus ojos.- Se
que te gusta llorar en intimidad, pero es hermoso compartir tu sensibilidad con
otras personas. No debes de esconder que tienes un corazón enorme, con mucho
contenido a regalar a los otros.
Su
psicóloga siempre conseguía ablandarla. Lo minimizaba todo, le daba todo la
vuelta con una facilidad encomiable. Quisiera robarle su gran don. Le acepto
las rosas y le contó cómo se sentía.
-
Yo creo que te puedo dar el alta respeto a tu pánico escénico, aún así aún no
has superado tu rotura con Jasmin. Pero creo que en esto, la música te ayudará.
De hecho, que dedicaras todas las canciones a tu ex es un gran paso.- concluye
al final.- A parte, puede que incluso te arreglen el camino para una posible
reconciliación.
-
Tus prescripciones psicóloga son muy ambiciosas. Dudo que mi música despegue
más allá de este festival.- ironizo Anni. La caricia había sido un diez, pero era realista.
-
No seas tan poco pretensiosa. Tus composiciones han roto las fronteras y han
dado tus frutos a tu espalda. Te informo que…- no termino, porque alguien golpeo
la puerta.- Sera mejor que te lo cuente Erika Graham.
Anni
se quedo mirando fijamente a la puerta y observo inerte como una mujer alta, no
muy delgada y vestida de forma informal acedia al vestuario. El pelo era
castaño claro, liso y algo ondulado a la parte del final. Lo lucia de una forma
despreocupada, sin dejar de ser femenina.
Sus
pantalones tejanos azules, estaban algo descoloridos y rotos. Encima de un
jersey verde militar, llevaba una cazadora negra de cuero desgatada. Una
roquera de la vieja gloria, una rebelde sin causa. Sus ojos se cruzaron.
Reconoció su mirada marrón de águila rapaz.
-
Anni, tiene el gusto de presentarte a Erika Graham, tu futura representante si
la aceptas. A parte, tiene una discográfica y está dispuesta a lanzarte al
estrellato.- se quedo sin voz, sin palabras. No sabía que pensar. Hablaban y
hablaban…- Para empezar, que sepas que Erika presento una canción tuya en este
festival, Amarte sin miedos, y te han dado un premio.
-
¡Qué! ¿Cómo os habéis atrevido a hacer esto?- les recrimino al final, muy
irritada.
-
Anni, recuerda que hay que ser agradecida y aprovechar lo que la vida te ofrece.
Has sido tú que te lo has ganado, al componer esta preciosa canción de amor. Ya
es hora que te valores más… ¿No crees? Erika cree en ti. Y serás tú, en última
instancia, quién dicte los siguientes pasos. Puedes estar enfadada conmigo,
pero por favor escúchala.
-
De acuerdo.- le promete. Seguidamente Lea se va y se quedan ellas dos solas.
-
¿Y bien que dices a mi propuesta señora Brehme?
Las
dos mujeres se miran. Anni siente que las cosas están marchando muy rápido.
Demasiado. Seguía dudando que ser cantante era su mundo. No era tan buena como
que apostasen tan fácilmente por ella. Así se lo dijo, sin más ni sin adornos.
-
No se engañe, sus canciones tienen contenido y emocionan. ¿A caso no se ha dado
cuenta de cómo ha impactado al público? Tiene una voz bonita y sabe transmitir
tanto… Sí que es cierto que algunas canciones se podrían mejorar algo, pero
todo en esta vida es mejorable. ¿No le parece? No nos quedaremos siempre
estáticos, firmes como un palo. Incluso, el árbol más recto y, en apariencia, inamovible
evoluciona.
-
Suena fácil dicho así.- reconoce la técnica de sonido.- ¿Puedo pensármelo al
menos? Y por favor, puedes tutearme. Me haces sentir mucho mayor de lo que
soy.- la representante musical se rió con ganas. Una parte de ella ya supo la
respuesta.
-
Por supuesto. Pero las dos ya sabemos cuál es la mejor opción. ¿Anni, de verdad
quieres desaprovechar esa ocasión?
Era
muy tentadora su oferta. Aún así, sentía que todo estaba amañado y no le
gustaba sentirse en deuda con alguien. Preferiría ser la responsable de sus
logros, de sus fracasos… No creía, quizás, en las cosas gratis.
-
Mira, la vida no es un cuento de hadas. Me cuesta creer que esto me este
sucediendo sin más.- reconoce Anni, algo incrédula.
-
Mirarlo de otra forma: hay gente que cree en ti, que te quiere mucho y desea
ayudarte en tu carrera. No hay que menospreciar los regalos que te ofrece el
destino, vida… ¡Qué más da! Mira, hay ocasiones que debes de subirte en el
tren, sin mirar hacia atrás. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?
-
Sí. Debo de escoger un camino, igual que Jasmin escogió el suyo.-lo vio todo
claro en un abrir y cerrar de ojos. Comprendió a su ex, que las cosas no se podían
modificar. Jasmin había escogido perderse por el mundo y ella no podía seguir
esperándola al mismo sitió. Todo fluía.
Capítulo
11: Por el camino de Santiago, viviendo el momento
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