(1)
Un día más, un día consumido de tantos otros. Nada ha cambiado, aunque el clima es inestable. Quizás, de hecho como yo. Me gustaría llamarme Nadia, o cualquier otro nombre. En el fondo no quiero ser yo, o ser nada. Para no sentir nada, no esperar nada.
¿Por qué siempre estoy esperando? ¿Por qué no me conformo con la nada? Con la calma del aquí y ahora. No es así, no existe el vació... tan solo instantes fugaces. Todo, en realidad, esta en movimiento... todo se transforma. Ahora mi verdad es Nadia de nadie, Nadia de nunca... Hoy estoy triste porqué pensar salir de la nada para volver a caer en ella.
¿Por qué siempre estoy esperando? ¿Por qué no me conformo con la nada? Con la calma del aquí y ahora. No es así, no existe el vació... tan solo instantes fugaces. Todo, en realidad, esta en movimiento... todo se transforma. Ahora mi verdad es Nadia de nadie, Nadia de nunca... Hoy estoy triste porqué pensar salir de la nada para volver a caer en ella.
Creí que conquistaría la luna nada más verte. Pensé: quizás, en esta vez, todo sería distinto. Aunque la sensatez me decía prudencia. Ojos soñadores, que tan solo quieren ver lo que su corazón les dicta. Todo quedo reducido a la nada, a una noche que aún no se si es real.
Nadia de nada, Nadia de nadie... porque de yo poco va quedando. No es simplemente una estrella perdida. Es cansancio de parecer invisible y llevar una larga cola de nadas. Me estremecen mis propias palabras. Pero hoy es lo que siento. Todo se aleja, los días dicen adiós y yo sigo al mismo lugar.
Nunca más... nunca más, ¿de qué? Quiero silencio, silencio y paz, conformarme con nada y dejar mis alas al ático. Aquí estoy, y quién quiera conocerme que viaje a mi país.
Comentarios
Publicar un comentario