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Tres años después
Lloret
de Mar era quizás la ciudad de costa Brava más turística. En el mes de agosto
su playa, calles y paseos se llenaban de chicos jóvenes, familias, alemanes,
ingleses, franceses… Conformando un gran enjambre humano que ocasiones llegaba
a asfixiar. Lo más hermoso era la abrupta costa y las caletas, siendo el
auténtico atractivo de aquella zona de Cataluña.
A
Jasmin le gustaba pasearse por la playa al atardecer o la noche. Llegaba a la
cala Sa Caleta y se sentaba en la arena, o un banco del mirador. A veces, sola
y otras junto a su pareja. A las dos les seducía aquel rincón, ver el pequeño
palacete en una esquina, todo iluminado, rodeado de oscuridad, con solo la luz
del firmamento. Sentir el va y viene de las olas, el cantico de las aves
marinas, el murmullo de otra gente,… era tan relajante.
Muchas
veces permanecían solamente abrazadas, cogiéndose de la mano, sin decirse nada.
Se fundían con la marea, con la brisa o con lo que sentían sus pieles en
aquellos instantes. Eran dos seres que habían hallado la plenitud.
Ya hacía dos años que habían iniciado su
relación y tres des de qué había dicho adiós para siempre a Anni. Des de aquel
día jamás había mirado hacia atrás. Incluso, cuando coincidieron en un
concierto solidario en África no dudo de su decisión. Sólo le sirvió para
comprobar lo que ya intuyó en Madrid, siempre la amaría. Aún así, sus vidas
eran distintas. Lo había escogido ella, tener una vida más sencilla y una
relación estable y tradicional.
Por
mucho que Anni lo hubiese intentando, no estaba hecha para tener una relación
longeva. Siempre sería un espíritu libre, que brillaría sin ataduras. A parte,
aborrecía el mundo en el cual se movía. Ya había estado en él con su segundo
marido y no quería volver a ser parte de él.
A
casi a los treinta años, se sentía muy realizada como persona. Gran parte de
sus objetivos se habían logrado, aunque a pesar de todo había mucho que hacer a
África. Por ello, muchas veces se sentía muy impotente y que no hacía
suficiente. Incluso, se estaba replanteando su decisión de posponer sus tareas
humanitarias por un proyecto de pareja. ¿Se debía de permitir el lujo de ser
egoísta?
Marisa
conociendo sus dudas le había insistido que se refugiarse unos días a su ciudad
predilecta. Reservo habitación en el mismo hostal de siempre, tan familiar e
intimo. Siempre que entrabas en él, era como entrases en una dimensión paralela
al mundo real. Alejado del caos y gresca de Lloret de Mar, hallabas la paz y
serenidad necesarias para recuperarte del bullicio de la sociedad.
En
aquel hogareño hostal se dieron su segunda oportunidad como pareja. Para Marisa
ya no era un simple pasatiempo. Para Jasmin no era ningún parche sustitutivo de
su corazón maltrecho. Se enamoro del autentico yo de la ex modelo. Anni aquella
noche supo mirar más lejos de aquella pequeña parcela de realidad.
Marisa
había reservado una habitación para las dos y le había prometido que la
acompañaría sólo un día, sólo la noche del domingo al lunes. Y que si aún así
necesitaba más espacio, que la llamase. Era la persona más generosa que
conocía. Por eso, sus dudas le atormentaban.
En
la soledad, no pudo evitar sucumbir en la nostalgia. Recordó cómo fue su viaje
de Madrid a Barcelona, con un nudo en el estomago. Ya sabía que no habría
camino de retorno. Aún así, el horizonte que le esperaba le hacía mucha
ilusión. Se creía capaz de luchar en firme por una causa justa.
Martín
la esperaba en la salida del aeropuerto. La saludo con algo de frialdad,
odiándose por recurrir a su ayuda. Pensaba que Marisa se volvería a dar de
bruces contra la pared si regresaba con Jasmin. Pero le vencía más el amor
incondicional hacia su hermana.
Durante
el trayecto hasta su destino, le explicó todo sobre la enfermedad crónica de su
hermana. Estaba controlada, pero en cualquier momento de podía descontrolar y
avanzar. Era algo que ella escondía, por miedos y negarse su triste realidad.
Antes
de iniciar su viaje a retorno a Barcelona, ya leyó sobre leucemia mieloide
crónica. Era una enfermedad de la sangre, un tipo de cáncer que afectaba más a
los adultos. Suele pasar desapercibida, porque su velocidad de instauración es
lenta y puede que no presenten síntomas durante años.
Se
desarrollaba en tres fases, una inicial o crónica dónde el exceso de producción
de granulocitos es controlable. En la segunda fase, la de aceleración ya
empieza a ser difícil controlar la enfermedad. La última fase, la blástica, es
cuando se puede transformar en leucemia aguda mieloide (en un 80% de los casos)
o bien en linfoide (el el 20% de los casos).
Según
le dijo Martín, Marisa estaba en la fase segunda. Y que tenía la esperanza que
con los fármacos fuesen retrasando el proceso. Confiaba mucho en los médicos y
los avances en el tratamiento. Lo que le tenía hastiado era su hermana y la
tillaba de irresponsable. Creía que era de locos, irse también a trabajar a
África cuando la epidemia del Ebola era aún muy tierna. Aunque, no se hablase
tanto era obvio que la vida en aquel país era dura.
Jasmin
nunca le prometió nada. Comprendía su preocupación y no se negó a
intentarlo. Marisa le sorprendió otra
vez, luciendo una entereza férrea. Había llegado a la conclusión que su vida
era de polvorín, vacía y sin sentido. Quería dar un giro radical a su
existencia. Las dos estaban en el mismo punto, querían entregar lo mejor de
ellas a la otra gente.
No
supo romperle la ilusión, su vida sólo le concernía a ella. Martín se enfado
con ella y la considero una insensible. Se las tuvieron. Pero una tarde, tras
pasear con Marisa se le ocurrió la brillante idea de redefinir la misión de su
amiga. No necesariamente debía de estar al pie de guerra, podría servir de
enlace entre las tareas de campo y la de búsqueda de financiación, algo muy
importante. Y así, la convenció.
Juntas
crearon una fundación, lo hicieron realidad. Fue duro, intenso, bonito, difícil
y esperanzador. Durante el camino hicieron fichajes, hasta tal punto que ya
tenía cierta autonomía (es decir, que no hacía falta que estuvieran tan
encima). Aún así, Jasmin creía que era como un hijo que nunca te podrías
desentender de él. Era realmente así, porque las cosas nunca dejarían de ser
fáciles y se debían de cuidar a diario.
Durante
el primer año del proyecto, Jasmin viajaba mucho para coordinar las cosas. No
quería que Marisa diese más de sus posibilidades. Aunque, le demostró que era
una trabajadora nata. Uso todos sus contactos del mundo de la moda, aprovecho
toda su fama para conseguir la máxima financiación para poner en marcha su organización.
A parte, entendía de márquetin.
Por
aquel entonces sólo eran amigas. Aún así a Jasmin no se le escapo el modo con
el que le miraba su socia. Pero en ningún momento le hizo ninguna proposición
deshonesta, ni fue tan directa como fue cuando se conocieron. La vieja Marisa
había muerto y había florecido una persona mucho más humana y positiva.
Aquella
situación fue difícil por la ex modelo, pues sus sentimientos por la alemana le
atormentaban. Intento salir con otras personas, pero nadie la llenaba tanto
como estar a su lado. Tenía miedo de romper su buena relación, por ello se
esforzaba a alejarse emocionalmente de ella. En cierta forma era fetichista,
porqué regreso a su anterior vida donjuanesca.
Jasmin
percibió su lejanía y le dolió. Se percato que la extrañaba y no como simple
amiga. Había logrado amar a su verdadero yo. No era algo pasajero y por ello
determino darse una oportunidad. Sabiendo que le gustaba Lloret de Mar, le
propuso ir. Marisa, sorprendida, se hizo suya la idea. Quizás, supo leer entre
líneas y estaba harta ya de hacerse daño tratando de ahogar sus sentimientos.
Escogió
el sitio perfecto. Su hostal humilde y discreto. Con su patio interior con su
pequeño estanque con pececitos. Había reservado una habitación con dos camas
individuales, pero Jasmin fue audaz y pidió cambiarla. La mirada marrón de
Marisa brillo. Las palabras no fueron necesarias.
Subieron
a la habitación sin dejarse de mirar, subidas en una nube. Nada más entrar en
la habitación, se abrazaron durante un tiempo indefinido. Jasmin se derritió,
impresionada por lo que estaba sintiendo en brazos de Marisa. No quería
compararlo con lo que sintió con Anni, pero supo que se podía volver a enamorar
de otra persona sinceramente.
Fue
un fin de semana inolvidable. No hicieron falta las palabras, las dos sabían
que iban en serio. Aún así, Marisa le dijo que la queria en la pequeña cala de
Sa Caleta, la última noche que estuvieron en la ciudad.
Des
de entonces, siempre estuvieron juntas. Hubo momentos difíciles, como por
ejemplo cuando Jasmin empezó a restar más tiempo en África y se veían poco. A
veces, era difícil comunicarse y podían pasar unos días sin saber de una de la
otra. Quizás, le costó más a Marisa adaptarse a ello. Por eso viajaba a dónde
estaba para estar algún día juntas. No hacían nada en especial, porque había
mucho trabajo. Les llenaba hacer cosas juntas, llegar a las noches exhaustas y
dormirse abrazadas.
Marisa
se le ocurrió promover un concierto para recolectar dinero para su fundación, y
la organizó todo ella. Entre los artistas que motivo había Anni Brehman. Por
aquel entonces ya era muy famosa y había ganado el grami. Se lo oculto a
Jasmin, hasta que todo estuvo organizado. Aquella fue quizás un pequeño bache
en su relación.
-
¿No entiendo porque te pones así?- le echo en cara Marisa. Aunque, en el fondo
temía que Jasmin siguiese amando a la cantante. Quizás, por ello había retrasado
el momento de aquella revelación.
-
Pensaba que nos teníamos confianza.- aunque en el fondo temía volver a ver a
Anni y pusiera su estabilidad del revés. ¿Sentiría el mismo por ella cuando la
viera? ¿Cantaría canciones de su primer disco dedicada a ella? Aunque, parte de
sus miedos también eran infundados, pues la cantante también había rehecho su
vida con su representante. Se había convertido en un todo un icono lésbico.
-
Jasmin, entiendo que la sigas amando. Vuestra historia fue muy linda, e intensa.-
tuvo el valor de reconocerlo. Era algo que tenía hacia tiempo digerido. Ya
hacía un año que salían en serió, que no cambiaría para nada lo que tenia. No
quería caer en el juego tan viciado de las comparaciones, pero no podía ser
consciente de aquella fina sombra.
-
¿Amor mío, porqué te estás torturando tanto?- se le acerco y abrazo.- Estoy
contigo porque te amo.- le repitió varias veces. Creía realmente que nadie se merecía
ser el segundo plato. Aunque, en ella nació el germen de la duda. ¿Qué sentiría
cuando se reencontrase con Anni?- Las dos tenemos nuestro pasado sentimental,
que ha influido como somos. Aún así, debemos de intentar vivir al presente.-
quería creer en su propio consejo.
Fue
un pequeño bucle en su relación. Buceaban en su rutina, intentando acallar sus
miedos. Marisa intentando ser fuerte, permaneció más tiempo en Barcelona.
Quizás, para demostrarse a sí misma que podría vivir sin Jasmin si esta
regresase con su ex.
A
parte, también creía que hacia lo correcto. Deseaba hacer las cosas bien, que
si su pareja aún sintiese algo por Anni tuviera la oportunidad de regresar con
ella. Le dolería perderla, pero era mejor que obligarla a restar a su lado.
Entonces el amor se desdibujaría y se convertiría en el corredor del terror.
Durante
aquel tiempo, el mes que faltaba para el concierto, Jasmin extraño enormemente
a Marisa. Las comunicaciones menguaron bastante entre ellas. Aquello le irrito
un poco, le tacho de celosa. Y una noche se le tiro en cara.
-
Marisa, tu inmadurez me duele.- sólo obtuvo un atroz silencio:- Te repito, no
tienes motivos de estar celosa.- le espeto algo indignada.
-
Lo sé.- admitió rápidamente.- Jasmin, no dudo de qué me quieres. Pero para
serte sincera, sé que nunca me querrás como ella. Lo tengo asumido. No quiero
que te mortifiques por ello, que me lo niegues por no dañarme. Si os veis y
resurge la chispa…- su voz era temblorosa, pero prosiguió con gran valentía:-
lo aceptaré. Quizás, sea masoquista y vea fantasmas. No sé… Pero lo único que
me importa es tu felicidad, no lo olvides.
A
Jasmin se le humedecieron los ojos y no pudo retener el llanto. La ex modelo lo
percibió y el corazón le exploto. Hubiera deseado estar a su lado y abrazarla
en aquel preciso momento.
-
¿Cuándo vendrás? Te extraño mucho.- le admitió al final Jasmin, siendo capaz de
decir solo aquello tras su preciosa confesión de amor.
-
Ya lo sabes, vendré el día del concierto- siendo un poco dura con ella, no quería
generar confusiones ni agarrarse en un clavo ardiendo.- Queda una semana, ya
verás que el tiempo pasa volando.
-
Marisa, créeme te amo.
-
Lo sé.- le dijo tras un lagunar silencio. Se despidieron al cabo de poco, sus
corazones estaban revueltos. Jasmin sabía le acababa de abrirle la puerta para
que fuera feliz. ¿A caso pensaba que no lo era?
La
semana anterior al concierto fue intensa, llena de insomnios. En cierta forma
la catalana tenía razón, la perspectiva de ver la cantante le tenía el corazón
revolucionado. ¿Era feliz con lo que tenía? ¿Cambiaría algo en su vida? Debía
de ser consecuente con sus elecciones. Y sí, se replanteo la posibilidad de
regresar con Anni. ¿Sentiría lo mismo ella?
Los
días siempre terminan consumiéndose, hasta llegar el día del concierto. Anni
Brehme ya había llegado a la ciudad del concierto el día antes, pero fue
incapaz de ir a su hotel para saludarla. Para ser equitativa y no parecer que
la evitaba delego la tarea de saludar y recibir a los grupos que actuaban al
concierto a su mano derecha.
El
día del acto, los nervios la vencieron. Marisa no aparecía ni dio señales de
vida. ¿Habría llegado a la ciudad? Intento distraerse trabajando duro. A medio
día, su pareja le envió un mensaje comunicándole que el viaje había ido bien y
se verían por la noche.
No
comió nada. Siguió trabajando, tratando de matar el tiempo. Se planteo no ir.
Pero por encima prevaleció su responsabilidad, como directora de la fundación
Calidad de Vida no debía de fallar.
Cuando
llego al estadio donde se celebraba el evento, se armo de valor y se dirigió al
vestuario donde los celebres cantantes se aplegaban. Sintió la risa de Anni ya
al exterior del recinto. Su corazón empezó a latir velozmente. Empezó a
respirar con agitación.
Miro
a su alrededor, quizás queriendo ver allí a Marisa y volviera a tener los pies
al suelo. ¿Qué era por ella su pareja? ¿Su pañuelo de consolación? Nunca la había
contemplado de aquel modo y se sintió culpable. En este preciso instante de
indecisión, la puerta del vestuario se abrió y unos ojos marrones, muy expresivos, le provocaron
una parada cardíaca.
Anni
también le provoco el mismo efecto al ver a Jasmin plantada enfrente de ella,
como paralizada. Se acordó de cuando la conoció. Entro en su vida de una forma
brusca, invadiendo su intimidad. Le pareció una chica preciosa, superficial,
temperamental y muy histriónica. Tardo su tiempo, para ver más allá de su etérea
superficie.
Sabía
que aquel fin de semana la volvería a ver y también la tenía algo transpuesta.
Era una historia que había superado. Tras lapidar la ira por el rechazo de Jasmin,
acepto ser cortejada por su representante. Las dos eran almas libres y no
creían en las relaciones cerradas. Aunque, con el tiempo su relación se había
afianzado. Les iba bien y estaban muy unidas. También había sido un antídoto por
su dolencia de amor, su vertiginosa carrera.
A
pesar de todo ello, mentiría que su ex invadiera sus pensamientos. Seguía sus actividades
y logros mediante la fundación que había creado. Incluso, había colaborado económicamente,
de forma anónima.
No
se le escapo sus lazos sentimentales con Marisa Cirera, la segunda de bordo de
la organización. No le sorprendió. Le dolió, a pesar que una voz interior le
susurró que Jasmin siempre seria suya. Nunca se había creído una persona
posesiva, pero su ex le provocaba aquellos sentimientos. Fue tan intenso, que
se planteaba si sería capaz de amar a alguien como la amo a ella. Quería a
Erika, pero sabía que era distinto.
Temía
aquel reencuentro. Por eso no le supo mal no verla al día anterior. Aunque para
ella fue muy revelador. Jasmin también estaba sintiendo el mismo. En cierta
forma, en mirarse a los ojos lo supieron las dos. A pesar de todo, sus sentimientos
habían permanecidos intactos.
Se
abrazaron, sin decirse nada. El tiempo se paralizo, igual que solía ocurrir
cuando estaban juntas. Sus bocas se juntaron, reconociéndose y siéndose honestas
consigo mismas. Fue un contacto breve, porqué la realidad suele imponerse de
forma exponencial. No se besaron más, pero sus rostros se quedaron a unos pocos
centímetros.
Las
voces de sus respectivas parejas, que cada vez eran más cerca, las hizo
separarse bruscamente. Aún así no fue un hecho imperceptible para las que
invadieron su intimidad. Marisa y Erika se habían citado para debatir cosas del
contracto. Aunque sólo un pretexto de la representante inglesa para compartir
sus celos hacia Jasmin.
Las
dos no se extrañaron en cazarlas infraganti. Marisa le dolió pero fue la que actuó
con más madurez. Erika no disimulo su rabia, porque sabía que Anni sería capaz
de dejarla si Jasmin le pedía volver. Jasmin empatizo con su pareja y la admiro
por su comprensión. Anni parecía la más impasible.
A
pesar de aquel torrente de pasiones, sensaciones y emociones, nadie puso voz a
lo ocurrido. Hubo las presentaciones oficiales y se sumergieron en una conversación
interminable sobre el concierto y la tarea de la fundación. Era una batalla
silenciosa de miradas cruzadas. Juego que termino la modelo catalana, como
directora del evento marcaba lo tiempos.
Las
dos parejas se separaron y tuvieron por fin un espacio para ellas. Jasmin, algo
incomoda y culpable, se sentía muy pequeña y tímida. Sólo la abrazo fuerte. Se
alegraba de verla. Marisa le correspondió, haciendo mucho esfuerzo para
contener el llanto. No la quería coaccionar, dándole la libertad necesaria
porque su corazón fuera honesto.
Lejos
de allí, unos ojos marrones muy tristes lo testimoniaron todo. Fue entonces,
cuando Anni lo comprendió todo. Jamás volvería a ser lo mismo entre ellas.
Cerró la puerta. Decidió cantar piezas de su primer disco, como una forma de
ser sincera consigo misma. O bien, como un acto desesperado de recuperar a
Jasmin. No le importaba Erika.
El
concierto fue memorable y Anni derritió a la mayoría de la gente. Marisa
también cayó en sus influjos, era como si le robase parte de su corazón. Sentía
lo mismo que la cantante alemana por la misma persona. Pero ella jamás tendría aquel
arte, jamás Jasmin la miraría del mismo modo. Si lo supo aquella noche. Ellas
dos siempre se amarían, se atraían como dos imanes.
Al
finalizar la actuación de la alemana, Marisa anunció a Jasmin que se iba. Había
reservado una habitación en un hotel. Eso sorprendió a su pareja, que esperaba
yacer a su lado aquella noche en su pequeño pisito. A veces, los actos
generosos de otros nos pasan por alto o los mal interpretados.
-
¿Por qué haces eso Marisa? Parece que quieres romper conmigo y desconfíes de
mi.- le increpo Jasmin un poco molesta, porque pensaba que su relación no le
importaba. Pero lamento de inmediato ser tan contundente e hiriente:- Te he
extrañado este mes.
-
Lo sé, amor mío- se le acerco y le acaricio el pelo.- Pero también las dos
somos conscientes de que Anni siempre será el amor de tu vida. Seamos adultas y
debemos asumirlo. Si quieres estar con ella esta noche ningún problema, siempre
tendrás las puertas de mi vida abierta.
A
Jasmin le pareció muy rara su forma de amarla, que fuera capaz de compartirla.
Pensó, en unos instantes, que no tenía dignidad. No sabía a que agarrarse. En el fondo, le
dolía que su pareja no luchase por su relación. Le hubiera parecido más lógico
un ataque de celos, a toda regla.
-
¡Por favor Marisa, no te vayas aún! Espérate al finalizar al concierto, y nos
vamos juntas. Creo que debemos hablar…- le suplico desesperada.
-
No, lo tengo decidido. Mañana hablamos. ¿Vale?- no pretendía ser cruel con
ella, pero no quería mentirse más. Así lo hizo. Jasmin sintió que se le
desgarraba el alma. Marisa siempre le había dado más de lo que se merecía.
Anni
no tardo en localizarla. Iba sin Erika. Se habían discutido nada más entrar en
los vestuarios. Quizás aquella disputa seria la definitiva. Una cosa era que le
pusiera los cuernos con otras, y otra que se besara con el amor de su vida.
Había traspasado una frontera que su pareja no quería aceptar. Tampoco era toda
culpa de un simple beso, hacia algunos meses que su relación se había enfriado.
-
¿Y Marisa?- le pregunto nada más llegar a su lado. Jasmin no respondió, estaba
muy ausente. Estaba metabolizando lo ocurrido minutos antes. Anni supo
interpretar sus ojos, cubiertos por una tristeza punzante. Lo dedujo de
inmediato. No supo que decir para no estropear el reencuentro, pues le dolió
saber que Jasmin realmente amaba a su pareja. No era nada fruto de la pena.
-
¡Llévame lejos de aquí, por favor!- le suplico de repente. Permanecer en aquel
acto, era tener muy presente a la modelo. A la persona, que la amaba
incondicionalmente y sin pedir nada a cambio.
Se
cogieron de las manos y huyeron. Renacieron las mariposas en el interior de
Jasmin. Por unos instantes dejo de sentirse culpable. Pidieron un taxi y fueron
al centro de la ciudad. Compraron un par de botellas de cava y empezaron a
recordar los viejos tiempos.
Hablaron
de todo y nada. Exhaustas se mantuvieron en pie, para compartir otro amanecer
juntas. No se dijeron en ningún momento que se amaban, pero sabían que sus
sentimientos estaban intactos. Anni se hubiera quedado en África si Jasmin se
le hubiese pedido. Pero no fue así. En más de eso, le terminó contando lo que sentía
por Marisa.
-
No es pena. Puede que muera en un futuro inmediato, pero siento que quiero
estar a su lado hasta el final. No sé cómo expresarlo.- era cierto, no estaba a
su lado por lastima.- Tampoco es que quiera hacer lo correcto después de todo.
Es lo que siento. Estoy hecha un lio.- mostrándole sus dudas.
-
¡No padezcas amor mío! Sé que me sigues amando y siempre lo harás. Pero te has
enamorado de ella. Se puede amar a varias personas al largo de la vida. Es algo
normal.- le acaricio su precioso rostro, curtido por la madurez y serenidad. La
vida va moldeando las personas. Jamás pensó que Jasmin pudiera ser una persona
tan profunda y con un corazón tan enorme. Por todo ello, siempre la querría y
la respetaría. Nada ni nadie haría cambiar aquello.
-
Espero que tú encuentres a otra persona a que le puedes abrir el corazón, y puedes
volver a sentir con intensidad. Te lo mereces también.- se lo deseaba
realmente. Se besaron y se despidieron cálidamente.
Jasmin
se dirigió directamente al hotel de Marisa. Pidió una llave de la habitación y
accedió con sigilo. Como imaginaba estaba durmiendo. Se metió en la cama con delicadeza,
sin ducharse y quitarse el perfume de Anni. No había nada de ocultar entre
ellas y quería alargar más aquel miraje. Se sentía la persona más afortunada del
mundo, conocía el amor en mayúsculas. Quizás era una utopía, pero era muy
feliz. En su vida había dos mujeres muy especiales y únicas.
Marisa, se desperto sintiendo los brazos de Jasmin alrededor de su cuerpo y sus ojos brillaron de alegria. Aún así, para no subir al cohete de la ilusión burda, intento hablar de lo ocurrido.
Pero
Jasmin le susurro que no dijera nada, que los actos eran más contundentes que
las palabras. Las dos lo sabían y lo aceptaban.
Un año después de
aquel concierto, de haber afianzado más sus lazos Marisa le sorprendió con una
propuesta audaz. Era algo que jamás se había planteado. Antes quizás por qué
era demasiado joven y más tarde porque al compartir su vida con una mujer no le
había pasado por la cabeza. La pregunta era sencilla, ¿deseaba tener un hijo?
Al fin, la continuación de esta historia que tanto me gusta... A ver, como expreso si me gusto o no?... Mas o menos así: Definitivamente, la evolución de Jasmin me ha agradado en gran manera, me encanta como lo has planteado... Se enamoro de Anni y se comprometió con esa relación, pero... no comprometió su integridad, sus valores, sus costumbres, por ese amor y supo como dejarlo ir... ¿Que le regalo la vida a cambio? Pues estabilidad emocional, espiritual, crecimiento total como persona, como mujer, y pues, un amor mas maduro y mas acorde a ella... Quizás lo mas triste (o quizás cruel) es que esa persona esta en peligro de muerte, pero, supongo que de todo se aprende...
ResponderEliminarY bueno, Anni, de cierta forma, también logro sus objetivos y tiene su tan importante libertad y me parece que también ha ido bien todo para ella... Me gusta el hecho de que siempre existirá ese amor entre ellas, pero, quizás (y aunque deja un sabor un poco amargo) no son para estar juntas.. son muchas las diferencias que las separan... y me parece que el compromiso de Anni fue menor.
En fin, quizás muchas palabras para dejarte dicho que me ha gustado... Con el anterior a este sufrí, y este, es mas pacifico mas bajo en drama. Nose si lo dejaras hasta aquí, pero sino.. me llama la atención ver como plantearías esa decisión de tener un hijo juntas y el hecho de que Marisa, esta tan cerca de la muerte... Y además, que papel jugaría Anni en el futuro (si es que juega alguno), o que seria de ella...
Para finalizar (y me disculpo por tan largo escrito), Felicidades por tener tanto talento!
Tu Fan #1 ;)
Hola. Me ha encatado tu diseccion de la historia. Dicen q cuando creas una historia deja de ser tuya y los lectores la interpfetan y ven quizas matices distintos. Otras formas de leerlo e interpretarlo (no se si me expreso bien). No todos vemos la misma realidad, no atendemos las mismas cosas y lo interpretamos de otro modo.
ResponderEliminarHas plasmado muy bien lo que pretendia con esta historia. Queria narrar una historia de rotura d una pareja y que el personaje de Jasmin tubiera mas dignidad. Intente ser fiel a la forma de ser de los personajes de la serie. Aunque no se si Jasmin de la serie(confieso q hace dias q no la veo) derive hasta la evolucion de mi fic.
Otra cuestion era cm encajar un nuevo amor. No pretendia crear una santa. Me diverti creando el personaje de Marisa y la forma en que irrumpio en la vida de Jasmin. En apariencia superficial y dura pero de corazon enorme. Representa lo q nos va quedando de nosotros mismos despues de las decepciones q nos da la vida.
El encaje q planteo es interesante. Es querer abrazar a la vida en mayusculas. Pq no?
Y como encajara Anni en el nuevo escenario?
Anni tb ha cambiado pero puede q la decicion de Jasmin no se lo haya podido demostrar del todo. En cierta forma todo es amor. Quizas es dificil q ocurra en la realidad , q exista el amor puro, idilico cm plasmo, sin limitaciones ni dobleces.
Uno podria pensar q Marisa juega a hacer pena, q es esto ata Jasmin a ella. Como edts esta cn la modelo x lastima...
Gracias x opinar. Me gusta escribir, pero discierno de que tenga tanto talento. Hay q mejorar mucho.
Solo te dire esto: Tu aún no lo ves (lamentablemente), pero..... ya veras que tengo toda la razon! Me despido en espera del siguiente capitulo.
ResponderEliminarGracias por los animos, pero por ahora lo veo como algo muy lejano.
ResponderEliminarEntre ayer y hoy lo lei todo, otra vez!... es que me encanta esta historia. Saludos!!
ResponderEliminarMe alegro :)
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