Resentimiento
Martín accedió el piso y nada más ver a
Anni se le ensombreció el rostro. La odiaba profundamente. No lo disfrazó. El
ambiente era tan helado que Jasmin tirito. Estaba harta de todo y era incapaz
de ir apagar el fuego que se avecinaba.
- Hola cuñado. Marina está durmiendo,
dentro de poco la despertaré para darle el biberón.- desde la tragedia se le
había cortado la leche y tubo de pasarse a la alimentación artificial.- Si
quieres, puedes prepararlo tú.
- Vale. ¿Por cierto, que hace esta
aquí?- la cantante se coloreó, pero no cayó en su provocación. Gestó que
agradeció Jasmin.
- No es asunto tuyo. Por favor, Martin
no merece la pena que discutamos por niñerías.- le suplicó. Le miro de forma
ruda. Él captando su indirecta se dirigió por fin a la cocina. No evito cerrar
la puerta bruscamente.- Lo siento, no entiendo porque se pone este modo.- se
disculpó por él.
- No te preocupes. En el fondo lo
entiendo. Yo era el fantasma en vuestras vidas. Martín cree ser el guardián del
recuerdo de su hermana.- hizo una pausa, dudando de si compartir sus
impresiones.- Aunque intuyó que le gustas. En su tiempo se aparto porque Marisa
estaba enamorada de ti. Pero ahora quisiera estar en el centro de tu
existencia.
- Quizás tengas razón.- admitió la ex
modelo, algo melancólica. Su cuñado siempre estuvo aleteando como un moscarrón
en sus existencias. Siempre tan atento y entregado, que se hizo imprescindible
en sus vidas. A veces, le irritó que se entrometiera tanto en sus vidas. Sólo
le tolero por respeto a su mujer. Debía de aceptar que eran hermanos gemelos y
eran inseparables.
- ¿Y bien, aceptas mi propuesta?-
pregunto Anni, cambiando bruscamente de tema. Estaba algo incomoda y no quería
ocasionarle más problemas.
- Si realmente te quieres comprometer en
la Fundación Calidad de Vida, mi respuesta es sí.- la miró fijamente, sin
parpadear.
- Sí. Lo considero un buen proyecto. Te
prometo máxima dedicación, hasta cuando te reincorpores a tu puesto como
presidenta.-se reafirmo Anni, siéndole totalmente sincera.- ¿Aceptas? Y no me
importa invertir parte de mi capital para ayudar a los más necesitados.
- Sí. Ben mañana y hablaremos sobre la
fundación.- le dio la mano a modo de firma de su acuerdo y compromiso. La
cantante le agarró la mano. No evito acariciársela brevemente. Jasmin no la
rechazo.
El corazón de Anni empezó a trotar
rápido. La deseaba y era muy feliz de formar parte nuevamente de su vida.
Mientras Jasmin, también se sintió algo más aligerada emocionalmente. Su ex podía
ser muy tierna. A demás siempre había sido capaz de entenderla y tenía el don
de hacerla sentir mejor.
- Aquí estaré. Me voy, antes de qué
Martín salga con la escoba.- ironizó la cantante. La hizo reír.
- Tranquila, ladra mucho pero no tiene
maldad.- lo justifico la ex modelo, hablando un poco bajito para que no las
escuchará.- Hasta mañana.
- Mm, lo tendré en cuenta. Hasta
mañana.- se dirigió hasta la puerta, le lanzo un beso y se fue.
Jasmin se quedo parada, con la sonrisa
tonta gracias a las payasadas de su ex. Era única. La quiso tanto. Martín entró
y sus ojos le chispearon de ira. No era ningún tonto y le daba rabia que Anni
Brehme regresará como si nada en la vida de su cuñada.
- No te entiendo. ¿Por qué sigues
tonteando con ella? ¿A caso no tienes dignidad? ¿Ya has olvidado todo lo que te
hizo cuándo eráis pareja?- le cuestiono Martín, con un tono de voz muy cortante
y frio.
- ¡Basta, no te consiento que me hables
de este modo! ¡Lárgate y hablamos otro día!- se desafiaron con las miradas. Sus
reproches fuera de contexto la habían herido.
- No me voy, estoy en mi derecho de
cuidar de Marina.- sus palabras la helaron. No esperaba que usara a su hija
como herramienta de poder.- No te olvides que soy su padre biológico y puedo
opinar quién entra en su vida y quién no. ¡No consentiré jamás que esa cantante
de pandereta suplante el papel de Marisa!- le advirtió antes de entrar a la
habitación de su niña.
Jasmin se tambaleo y tuvo de apoyarse en
la primera silla que halló. Estaba muy desconcertada. Ya lo conocía, por su
exceso de protección hacia su mujer. Pero jamás se hubiera imaginado aquello.
Lamentó la feliz idea que en su día tuvo. Por aquel entonces, le costaba
imaginarse una vida sin ella.
Volvió a llorar. Miró la imagen de
Marisa de la pared y halló nuevamente la serenidad necesaria para afrontar
aquella delicada situación. Intentó comprender a su cuñado. Estaba en las
mismas circunstancias, los dos echaban en falta a Marisa y habían de aprender a
seguir andando sin ella.
Antes también la había poseído una rabia
inhóspita contra Anni. Pero tras su visita su ira se había domado y la había
dejado de culpar. No fue ella la causante del derrumbe del edificio. Sólo tuvo
la suerte de sobrevivir. Su conversación le había hecho replantearse todo. ¿Y si
su ex tenía razón y su mujer estaba a punto de morir igualmente, debido a su
enfermedad?
Los hechos no se modificarían, ni su
dolor sería distinto. O quizás sí. Le atormentaba no haberse podido despedirse
bien de su amor. Su muerte le pareció muy cruel y dolorosa. Muchas cuestiones
se habían perdido por el camino.
Sintió a Marina llorar. Se seco las
últimas lágrimas y entró en la habitación. Martín trataba de darle el biberón
sin éxito. Probablemente, su hija debía de estar percibiendo su mal humor. Se la
cogió y le empezó a cantar una nana. Su cuñado, más relajado, se quedo
observándolas en el lindar de la puerta.
- Jasmin, discúlpame por haber sido un
ogro antes.- se detuvo, sintiéndose fatal por haber perdido tanto los papeles.
Había hablado su resentimiento. Amo a la ex modelo nada más verla en el avión.
Era de locos, lo sabía. El azar, o destino, quiso que fuera su ángel salvador.
La ayudo y le dio todo, para que parcheara su corazón hecho trizas. Sólo
recibió agradecimiento. Luego, apareció su hermana y en una única noche
consiguió acostarse con ella. Se murió de celos cuando las vio en la cama aquel
amanecer.
Quiso creer que sólo sería un escarceo
amoroso para Marisa, que desde su triste historia con April se dedicaba a romper
corazones. Aún así, sólo hizo falta leerle la mirada para percatarse de que se
había enamorado también de Jasmin. No quiso competir con su hermana y acepto
irse a vivir con su pareja.
Y sí, fue un poco demonio al
entrometerse en su frágil relación, cuando le contó a la alemana la triste
historia de Marisa. Los celos tuvieron la culpa. Puso a prueba los fundamentos
de su relación y la hizo explotar por los aires. No obtuvo ninguna recompensa
por ello, solo la satisfacción de qué su objeto fetiche no fuera poseído por su
gemela.
Meses después no tuvo otro remedió que
llamarla, sólo porque peso más su amor de hermano. Fue su segunda renuncia. Su
ego se resintió. Fue un ser horrible.
Había tratado de arrancarse a Jasmin de
su corazón sin mucho éxito. Era consciente que lo suyo rayaba la obsesión. Anni
sólo era el reflejo de lo qué el jamás alcanzaría. Incluso, Marisa se sintió
inferior ante la cantante. Sólo él supo el enorme esfuerzo que hizo para
aceptar la sombra de la ex de Jasmin. Mucho a su pesar, su hermana supo
convivir con ello y ser feliz. Puede que al conocer su condena a la muerte, le
ayudara a ofrecer lo mejor de ella.
Durante mucho tiempo la envidió. A
pesar, de pensar muchas veces que se amaba tan poco al permitirle determinados
actos a Jasmin. Él jamás le hubiese perdonado que se pasará toda una noche en
vela con su ex. Marisa no era ninguna ingenua, supo de inmediato que se habían
besado. Pensó que la alemana la dejaría por Anni y se sorprendió cuando regreso
aquella madrugada a su lado. Le quedó una duda: ¿había vuelto por lastima?
Se lo confesó cuando retorno de África.
Le poseían sentimientos agrio-dulces. Lo supero, porque por encima de todo la
amaba. Lo de la propuesta de matrimonio, se le ocurrió para ponerla a prueba.
Le invadió la imperiosa necesidad de saber si Jasmin seguía a su lado sólo por
pena. Su hermana era hábil conquistando sus objetivos.
Él también dudaba de los sentimientos de
su cuñada. ¿La amaba tanto para olvidarse de la cantante? La vigilaba en
secreto y no hallo nada que le hiciera desconfiar. Aunque, en la boda no se le
escapo como se miraron alguna vez. Comprendió, que siempre habría algo que las
uniría. Y Marisa también lo sabía. Amaba
tanto a Jasmin que le consentía todo. ¿Por qué había tenido tan poca dignidad?
Todas sus renuncias y la rabia que había
almacenado durante aquellos años brotaron aquella tarde. Lamentó su ataque de
ira y haber sido cruel con la mujer que amaba.
Se limito a observarla como amantaba a
Marina. Fue el primer día que la veía como su hija. Siempre refería a ella como
ahijada o sobrina. Se sentía algo mezquino por haberla usado como moneda de
cambio, o de coacción. No era ningún insensible. Pero se percato de que quería
formar parte de la vida de aquella niña tan bonita, que tanto se parecía a
Marisa.
Marina se durmió en los brazos de su
madre. La puso con delicadeza en su cunita y miro a Martín. Le sonrió. Su
enfado se había fundido. Salieron de la habitación silenciosamente. Ya eran
casi las ocho del atardecer.
- ¿Te quieres quedar a cenar?- le
propuso la alemana.
- Será mejor que no, después de lo
ocurrido. Ha sido imperdonable por mi parte. Lo siento.- siendo consciente de
su lamentable comportamiento.
- En eso te pareces a tu hermana. Sois
muy temperamentales.- ironiza, para quitar un poco de tensión en el ambiente.- Quiero
que sepas que no quiero apartarte de la vida de mi hija. Eres el hermano de su
madre y su padre biológico. Jamás le ocultare la verdad de sus orígenes, tenga
o no tenga pareja. ¿Qué te parece si te quedas y hablamos de tu resentimiento?
- ¡Eso espero, porque no consentiré que
lo hagas!- le advirtió, aunque su tono de voz era más suave, la hizo
estremecer.- Respeto a lo otro, ya lo sabes en el fondo. Jamás he dejado de
amarte. Me siento horrible admitirlo, pero querías mi sinceridad. Sólo debes de
pedírmelo, pero te daría todo lo que desearás. Incluso, sería capaz de perder
mi soltería y casarme contigo para ofrecerle un hogar más estable a Marina.-
sus ojos se le humedecieron, le estaba siendo totalmente honesto.
- Lo intuía.- admitió Jasmin. Anni había
vuelto a tener razón.- Lamento no haber podido nunca corresponderte.
- Por favor, no te disculpes. Aunque,
nunca me has tomado en serio.- era como era una serpiente incapaz de escupir su
veneno.
- En el corazón no se manda, y lo sabes.-
le remarcó con vehemencia.
- Puede que sea así, por eso no me pidas
que deje de estar enamorado de ti y me ponga celoso cada vez que te veo junto a
tu Anni.- estaban entrando en un camino sin vías de retorno. Martín lo sabía,
pero era incapaz de parar.
- Te entiendo. Por eso, quizás será
mejor que no nos veamos durante un tiempo.- decidió la alemana al momento, para
evitar confusiones.
- ¡No permitiré que me apartes de mi
hija!- le volvió a amenazar.
- ¡Te remarcó que eso no sucederá! Y
como muestra de buena voluntad, y porque Marisa no hubiera deseado nuestra
disputa, te propongo horarios para verla. Y a medida que se haga mayor, incluso
podemos acordar tener una custodia compartida.- en el fondo no le gustaba
aquella opción, pero debía de mirar por el bien de su hija. Martín podría ser
un buen padre y no rompería su vínculo con la familia Cirera. Así también
tendría a su otra madre presente en su existencia.
- ¿Cómo si fuéramos unos padres
divorciados?- ironizó el arquitecto. No le desagrado del todo la idea, pero
suponía perder otra batalla con Jasmin.- No sé. Quizás la marearemos mucho. ¿De
verdad quieres que Marina vaya cambiando de hogar constantemente?
- Sólo quiero lo mejor por ella. Ya te
he dicho que te quiero en su vida. Te he ofrecido un trato, según mi parecer
muy justo. Piénsatelo.- hizo una breve pausa y añadió:- Tienes derecho de enfadarte
conmigo y de estar dolido. Pero por favor, ella no tiene de ser víctima de tu
resentimiento.
- De acuerdo.- se dirigió hasta la
puerta, dispuesto a irse por fin.
- Por cierto, otra cosa. Anni a partir
de hoy colaborará con mi Fundación.- le informó Jasmin. Debía de saberlo,
porque formaba parte de la junta directiva. Aunque, sólo había colaborado a
nivel económico.- Me quiere proponer ser también socia. Si me expone su propuesta,
la tendré en cuenta.
- ¡Jasmin, no te dije que te ayudaría
con la Fundación!- volvió a subir la intensidad de voz.- ¿Por qué te empeñas a
apartarme de tu vida?
- ¡Mi decisión está tomada! Tu
comportamiento de hoy, me demuestra que he hecho bien en aceptar la propuesta de
Anni!- se lo dice muy firme.
Había algo que le hubiera encantado
contrastar con él, pero vio que sería una imprudencia. A parte, Martín actuaba
como si no supiera las últimas voluntades de Marisa. Sólo había pocas opciones.
Primera, que Marisa realmente no había contactado con la cantante para que
estuviera presente en su vida tras su muerte. Segunda, que simplemente Anni no
mintiera y el único ignorante fuera Martín. O quizás, él se lo ocultaba por su
rencor.
Determinó aparcar sus dudas y dejar que
el destinó iluminará la verdad. Su mujer siempre fue muy previsora y
responsable, seguramente había dejado sus últimas voluntades escritas. Tiempo
al tiempo.
Su cuñado se fue muy enfado y dolido. No
aclararon nada en concreto. Su disputa podía que no tuviera punto de retorno.
Jasmin cerró la puerta, sintiéndose muy cansada. Había perdido a su mujer, a un
puntal importante en su existencia, y toda su existencia se volvía a poner
patas arriba. Por ganas haría las maletas y a su hija para huir lejos de
aquella realidad tan indigesta.
continua por favor
ResponderEliminaramiga, cuando sigues??
ResponderEliminarDonde encuentro de los capítulos de 23 en adelante
ResponderEliminarY el resto de la historia ???
ResponderEliminarLo siento mucho, la historia no ha avanzado más. He sido incapaz por ahora de continuar. Tengo el blog parado y ahora he visto vuestros comentarios.
ResponderEliminarpero piensas continuarla? ojala que si.saludos
ResponderEliminarLa tengo en mente... a ver si me meto. Si, se merecería un final. Queda poco en realidad. Gracias por tu interes :)
Eliminarcontinua per favore!
ResponderEliminarHola. Lo sé... :( Ahora mismo tb estoy en un bloqueo de escritora
Eliminar